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viernes, 6 de diciembre de 2013

El niño rey

El Niño Rey
       
Ps Juan E. Barrera     

Cada vez son mayores las quejas que provienen del ámbito educacional y que guardan relación con la conducta de los niños. Los profesores suelen lamentarse ante los padres “su hijo no puede quedarse quieto”, “Su hijo no obedece ni respeta las normas”, “Su hijo desea hacer lo que él quiere”, etc. Los padres muchas veces no alcanzan a escuchar nada más porque comienzan a defender al niño rey. La mala conducta de los niños es multicausal y el abuso infantil transita desde el abandono hasta la sobre protección y es esta última causa la generadora de grandes estragos en la conducta y en la vida emocional de los niños. Chiquillos que hacen pataletas, estudiantes que no cumplen sus tareas y no tienen responsabilidad alguna son respaldados muchas veces por unos padres sobre protectores. ¿Qué hacer? Es difícil porque en la sobre protección se entretejen experiencias personales traumáticas de los padres, temores, emociones negativas muy fuertes, falta de límites y la negación como defensa psicológica, entre otras situaciones. Muchas veces es necesario un tiempo de terapia en la que se trabajará básicamente varios aspectos: -los temores de los padres - la cultura familiar a la base de la sobre protección. -Otro aspecto a trabajar en la terapia consiste en sacar al niño del centro de la familia y reubicarlo en el lugar que le corresponde, el de hijo, el de hermano, el de nieto, no el de amigo, ni el de consejero o de tirano o rey. El “niño rey” debe dejar de ser rey sin perder con ello el amor y la preocupación paterna. Muchas veces el “niño rey” es el que verdaderamente manda en la casa. Los padres le consultan todo, ¡y obedecen! Por culpa, por remordimientos, por una ley de compensación, etc. Finalmente, se deberían trabajar de manera especial las fronteras y límites familiares. Poner límites es preparar al niño hasta cuando sea un adulto. Poner límites es ordenar el hogar, establecer roles, responsabilidades, horarios, un sistema de disciplina, de esfuerzo, de perseverancia. El autor de los proverbios escribió hace casi mil años antes de Cristo: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (22:6) ¡Cuánta vigencia tienen estas palabras hoy para nosotros!

sábado, 31 de agosto de 2013

Dialogando con los muertos



                                                        Dialogando con los muertos

Hace poco tiempo atrás escuché en una charla, a un doctor en historia, quien definía esta disciplina como un intento de dialogar con los muertos. “Los muertos hablan”, dijo él en su exposición. Esta es una gran verdad si la aplicamos también a la historia bíblica. Todo nuestro presente, toda nuestra más sana tradición y todo nuestro glorioso futuro se basa en lo ocurrido en el pasado. En tierras lejanas, tierras amarillas y rojas, bajo soles incandescentes, bajo estrellas luminosas y lunas orientales que fueron los primeros testigos de los encuentros entre un Dios creador y su criaturas. Estos muertos dialogan con nosotros y nos hablan del interés de Dios por una humanidad abrumada y rebelde, herida y desarraigada. Nos revelan además la admiración y devoción de muchos frente a la revelación del Misterio, frente al descubrimiento de no estar solos, de descubrir que Él había estado todo el tiempo. Altares y ofrendas, lágrimas y alegrías son el testimonio de estos muertos que se hallaron con Dios en el pasado. Nos relatan también del gran encuentro del Dios-hombre caminando por la tierra seca de un mundo creado por Él. Un Dios en sandalias que camina entre hombres y mujeres hambrientos de sentido y eternidad. Estos muertos dialogan con nosotros y nos cuentan de su amor, de su bondad, de lo impresionante de ver y oír a un hombre lleno de autoridad y de gracia, radiante de santidad y gloria. Nos cuentan de sus acercamientos con los intocables, con los invisibles, con los menesterosos y de cómo estos encuentros cambiaron sus vidas: ciegos que volvieron a ver, mujeres “impuras” convertidas en ejemplo de castidad y devoción. Niños, jóvenes, hombres, mujeres, viejos, soldados, pescadores, despreciables cobradores de impuestos, orgullosos teólogos, todos dan testimonio del valor fundacional de sus encuentros con el Cristo maravilloso. Han pasado siglos de esos acontecimientos y sin embargo nos siguen hablando. Cada vez que abrimos las Escrituras escuchamos sus voces repitiendo lo que sus ojos vieron y sus oídos oyeron, pero además nos dicen otras cosas. Nos dicen que nosotros, hombres y mujeres de este siglo ¿el último en la historia humana? Debemos tomar como ejemplo todo su andar con el Dios eterno y prestar mucha atención a su manera de hacer las cosas. Nos piden que nos regocijemos con ellos por estas aproximaciones divino-humanas y nos instan a buscar nuestro propio camino y a tener nuestros propios encuentros. Nos dicen que el redondo sol y las brillantes estrellas, son los mismos. Que la necesidad de salvación y que la soledad y que el vacío son los mismos y que Dios también es el mismo, pero que no obstante no podemos vivir del pasado y es necesario tener nuestros propios encuentros con Él. Escuchemos a los muertos con atención.

sábado, 17 de agosto de 2013

Soldados de Dios
                      Ps. Juan E. Barrera 

         
Dime Señor/ si es verdad que el dolor/solo puede curarlo tu amor/si es que esta noche tan larga se irá/ y despierte./ Dime Señor/como puedo cambiar/ y entregarme a la paz sin temor/y que brille la luz entre la oscuridad/y seré tu soldado mejor/solo somos soldados de Dios./ En las montañas más altas del sur/ en lo más hondo del mar/busco un camino de vuelta al lugar/dame la verdad.

Estos no son versos de una canción “cristiana”, son versos de una canción popular, son de Vicentico y fueron puestos en su mente y corazón, si es que él es el autor, ¿Por gracia común? como un regalo en medio de otras canciones de amor y desamor. Lo cierto es que hay una gran verdad en estos versos por lo que resulta difícil no impresionarse. Hay una manera distinta de mirar el sufrimiento. Coloca a Dios en primer lugar y no al herido. Este último es solo un soldado de Dios. Hay muchas situaciones que parecieran ser una larga noche, tristezas que duran un año o cinco o diez o toda una vida y que resulta casi imposible dejar atrás, que son como un largo sueño del que no se despierta y cuya sanidad solo está en el revelado amor de Dios al sufriente. Aquí no hay rebelión ni enojo con Dios, al contrario hay un reconocimiento al amor de Dios que todo lo cura y la petición de sanidad no es por motivos propios como la felicidad o la comodidad, sino que es una petición de sanidad para seguir luchando y hacerlo sin temor. Lucen estos versos también un reconocimiento a la soberanía de Dios, ¡somos soldados de Dios! El Gran Comandante tiene el control y esta guerra es su guerra, no la nuestra, solo somos soldados de Dios, así que existe la posibilidad de salir heridos, porque la batalla es así, pero el soldado no está quejándose a pesar de estar en lo más hondo del mar o en la cima de una gran montaña. La verdad de Dios es lo que lo llevará de vuelta al lugar, el soldado de Dios busca la sanidad para seguir peleando. Isaías en el cap. 35:10 nos recuerda “y los redimidos del Señor volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido”. Ya no habrá más batalla sino paz y descanso y el abrazo del Capitán diciendo, “bien, buen soldado y fiel”.

martes, 9 de julio de 2013

Cristianos y política, cómo participar


Cristianos y política, cómo participar
                      
"No hay ni una sola pulgada cuadrada de todo el cosmos de la que Cristo Señor y el soberano de todo no diga, esto es mío". Que lindas palabras y que hermosa manera de vivir la vida cristiana, sin compartimentos cerrados, ni áreas de la vida donde Cristo no manifieste su señorío. Con estas palabras el teólogo holandés Abraham Kuyper resume la cosmovisión cristiana. Todo es de Cristo, El es Señor de todo y de todos, del mundo y de la cultura, incluyendo la política que es una de las actividades fundamentales del quehacer humano en toda su historia. Existen muchos grupos cristianos preguntándose aún si se debe participar en política y se pasarán la vida preguntándose lo mismo, mientras el tiempo continúa transcurriendo y esa área fundamental  sigue necesitando del testimonio cristiano verdadero y sin saberlo, con esa postura están haciendo política. Una polìtica pasiva y manejable. Ya no es tiempo de preguntarse “si”, es tiempo de preguntarse cómo, y este periodo es oportuno para meditar en ello. Como muchas otras actividades presenta dificultades de todo tipo: amor al poder, codicia, tráfico de influencias, dilemas éticos y morales, etc, pero ¿No presentan otras actividades desafíos parecidos? Las leyes, la medicina, las grandes empresas, la ingeniería comercial y otros. También están sujetas a un constante estrés de todo tipo y no por ello son rechazadas. ¿Por qué hacerlo entonces con la política que es quien rige en general nuestras vidas? Allí se generan y se dictan las leyes, se norma la vida, se debate sobre ética, se crea el tipo y estilo de vida que tenemos. Una de las razones es la tradición norteamericana apolítica, otra es que se considera aquella actividad mundana por demás, aunque no siempre se puede ocultar cierta envidia o admiración por los funcionarios que muchas veces se denosta.
Se pierde el derecho a reclamar y a acusar a otros si en el momento de participar, de manera voluntaria se resta de opinar e influenciar. De David se escribió (Hechos 13:36) “Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió,…” ¿Cómo seremos nosotros fieles nosotros a nuestra propia generación? ¿Cuál es la voluntad de Dios para nosotros hoy respecto de nuestro llamado, vocación, servicio, y compromiso?

domingo, 2 de junio de 2013

Una educación de calidad
Ps. Juan E. Barrera. Blog Contra el mundo a favor del mundo


Mucho se ha dicho y escrito acerca de una educación de calidad abordando distintos aspectos del tema: el nivel sociocultural de los alumnos, el desarrollo de las habilidades cognitivas, el número de alumnos por sala, la cobertura, los derechos humanos, la contingencia curricular, recursos, etc, sin embargo el tema sigue pendiente. Sería muy pretencioso intentar resolver este tema en unas pocas palabras, empero, en mi rol de profesor he observado con los años, la carencia de al menos tres aspectos que podrían mejorar la calidad de la educación y que por supuesto también están estudiados.
Primero, se necesita recuperar la noción de sujeto, esto es clave, saber a quien se educa. El sujeto en occidente es difuso. No basta la mirada humanista griega, se necesita una noción de hombre que sea íntegra, completa, algo que trascienda al modelo bio-psico-social. La noción cristiana del hombre sigue siendo el mejor modelo. En esta visión el hombre se santifica, se dignifica, se explora todo su potencial, obtiene significado, evita la explotación del hombre por el hombre.
Segundo, se necesita recuperar la autoridad en la educación. ¿En mano de quién está la autoridad hoy? ¿En el estado, en la familia, en la institución, en los profesores? Hay una crisis en la educación porque Occidente está en crisis y se acentúa en la institución escolar donde juega un papel clave. ¿Se puede ejercer liderazgo sin autoridad? La falta de autoridad influye en todos los aspectos educacionales, en el rendimiento, en la conducta del alumnado, de las familias, en el liderazgo académico. Para que exista una educación de calidad se debe recuperar la autoridad.

Tercero, una educación de calidad pasa por la motivación que logra entre sus educandos. En la educación no hay motivación (motivos) para estudiar con excepción de un pequeño grupo que es el que se refleja en los estudios internacionales. Para la gran mayoría la educación es un rito social que hay que cumplir ojalá con el menor esfuerzo, para trabajar, por status, u otras razones pero no por aprender. Muchos son víctimas de la desesperanza aprendida “nada de lo que yo haga va a cambiar la situación”. La situación descrita es el resultado, en parte del rechazo de la educación formal a los fundamentos cristianos. En medio de esto Dios nos sigue preguntando “¿Con que limpiará (preparará) el estudiante su futuro? Con obedecer mi palabra. Salmos 119:9

jueves, 2 de mayo de 2013


El abuso y el hacerse cargo
Ps Juan E. Barrera

Hace un tiempo atrás, no recuerdo si en una de estas columnas o en mi blog (“Contra el mundo a favor del mundo”) escribí un texto breve que titulé El arte de hacerse cargo donde me refiero a la incapacidad de muchos de hacerse responsable de sus actos. Lo vuelvo a traer a colación ahora que es tiempo de campañas y elecciones. Ya resulta un lugar común que  cada candidato a algo diga que no está de acuerdo con los abusos que ocurren en Chile, pero resulta extraño que solo en este tiempo se hagan consientes de estas situaciones y sea esta palabra la que más se repite en los discursos en estos días. La visión de muchos políticos es que este es un país maravilloso, no obstante es en estas circunstancias  donde asoman los excesos y arbitrariedades que permanecen escondidos la mayor parte del tiempo y esa visión maravillosa del país contrasta con la realidad de la gran mayoría de los chilenos.  La lista de abusos es larga: las AFP,  las Isapres, los bancos, la telefonía celular, las clínicas privadas, el Transantiago, las cadenas de farmacias, el interés de las tarjetas de crédito, el precio de la bencina, el sistema binominal, el lucro en la educación, las carreteras concesionadas, etc. La lista se podría seguir alargando e indignarnos más todavía, pero ¿Cuál es la relación de lo anterior con lo que hablamos de hacerse cargo? La relación es que resulta muchísimo más fácil hablar y denunciar los abusos que hacerse cargo de ellos. Alzar la voz en tiempo de campaña y decir que nunca se ha estado de acuerdo con los abusos trae réditos electorales, sin embargo no soluciona las cosas. Para el ciudadano común y corriente este no es un país maravilloso, es un lugar donde resulta más bien complicado vivir y los mismos que alzan la voz para denunciar en este tiempo guardan silencio cuando el tiempo de elecciones ha pasado. ¿Cómo sería nuestro país si cada institución y cada persona se hicieran cargo? ¿Si nuestros políticos, educadores, empresarios, deportistas, artistas, padres, hombres y mujeres comunes y corrientes se hicieran cargo de sus actos? Viviríamos mejor, con un sentido de responsabilidad en lugar de impunidad, viviríamos más consientes de nuestras limitaciones y capacidades, viviríamos mirándonos a nosotros mismos y no culpando a los demás, seríamos más consientes del daño que se puede provocar a otros, administraríamos mejor los recursos, viviríamos sin codicia y viviríamos vidas más responsables y más serenas. A la pregunta veterotestamentaria de Dios a Caín  ¿Dónde está tu hermano? Podríamos agregar ¿Cómo está tu hermano? Y las palabras de Caín siguen vigentes ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? (Gn4:9)  la respuesta es un rotundo Sí.

miércoles, 3 de abril de 2013

La música ese regalo de Dios


La música ese regalo de Dios

                                                                               Juan E. Barrera

Habitualmente suelo usar entre mis conocidos más cercanos la expresión No music no life, y ellos se ríen porque habitualmente estoy escuchando música. Leo con música, estudio con música, trabajo con música,  pero eso no es solo un dicho, sino que es una gran verdad. Sin música no hay vida. ¡Qué regalo de Dios es la música para nuestras vidas! Nacemos en medio de la música, de la naturaleza, de las aves, del mar. En la cuna nos colocan música para dormir, y sin saberlo nos calmamos y dormimos y soñamos y nuestra psiquis va tomando forma. Conocemos del efecto Mozart, por ejemplo. Escuchamos la voz de nuestra madre susurrando alguna vieja canción para dormir y entre su aroma y palabras de amor vamos aprendiendo a desarrollarnos, a amar, a vivir. Ya de niños aprendemos a convivir con otros cantando en la escuela, el himno nacional, el himno de la escuela, canciones infantiles inolvidables que aunque pasen los años todavía recordamos. En la iglesia aprendemos historias bíblicas a través de canciones, la historia de Sansón, de Noé, de Daniel, del Padre, de Jesús, del Espíritu Santo, todas cantadas y con acciones, cosas que quedan en nuestra memoria y en nuestro corazón para siempre. Ya adolescentes aventuramos los primeros amores escuchando alguna canción de amor, canciones populares que forman parte ya de la cultura occidental, baladas italianas, españolas, mexicanas, norteamericanas. La música folklórica, resumen de las costumbres de cada pueblo nos sorprende con algunas piezas y con su belleza, muchas veces exaltando la naturaleza, el vigor, el trabajo, el amor, la patria. La música clásica forma también, que duda hay, parte del gran legado de arte y belleza de las pasadas generaciones. Es imposible no emocionarse escuchando ciertas obras musicales, alegres, tristes, nostálgicas, gloriosas, cada una recogiendo el mundo interior y exterior de su autor: pasiones, guerras, sueños, vacío, espiritualidad, Finlandia, el Concierto de Aranjuez, Bach, Bethoven…Me atrevería a decir que casi no hay etapa de nuestra vida que no esté ligada a algún tipo de música, como ejecutor, como oyente o como consumidor. Convertidos al Señor la música sigue manteniendo la misma importancia. Por medio de la música alabamos y adoramos al Señor. Muchas canciones forman parte de nuestro caminar espiritual. “Tesoro incomparable”, “Alabado el gran manantial”, “Santo Santo Santo” forman parte de nuestra himnología más bella. Las canciones actuales, Miguel Cassina, Joao Alexandre, Paul Wilbur nos elevan y nos llevan a la presencia de Dios. El Antiguo Testamento, da testimonio de fiestas y celebraciones a Dios con el uso de una gama importante de instrumentos y expresiones artísticas. ¡Qué regalo de Dios es la música! 

viernes, 1 de marzo de 2013

La alegría como testimonio




Ps. Juan E. Barrera. Blog “Contra el mundo a favor del mundo”

Desde siempre han existido muchas formas de evidenciar una vida cristiana madura. El Nuevo Testamento nos ofrece una lista de ellas, sin embargo hay una evidencia que escasea en el día de hoy y que tal vez sea la más importante y solo unos pocos la poseen, la alegría. Esta palabra deriva de un vocablo latín que significa “vivo, animado” y es una de las emociones básicas, que alguien ha definido como “Un estado interior fresco y luminoso, generador de bienestar general, altos niveles de energía, y una poderosa disposición,…la acción constructiva que puede ser percibida en toda persona, siendo así que quien la experimenta, la revela en su apariencia, lenguaje, decisiones y actos” Hay pocos cristianos que viven de acuerdo a esta descripción. Hoy en día hablamos de la necesidad de tener una sana doctrina, de desarrollar prácticas enmarcadas totalmente en la revelación bíblica, de practicar una moral impecable y todo ello es de suma importancia, pero quizá no son la esencia de una vida cristiana madura. Hoy hablamos poco de la alegría. Si comparamos a un creyente moderno y a un no creyente tal vez la diferencia más obvia debería ser la alegría del creyente. Esta alegría debe brotar del encuentro con el Cristo vivo, de la visión nueva de un cielo eterno, del descubrimiento de un Dios presente cada día y de la experimentación contínua de la gracia del Señor. La alegría es el testimonio exterior de un testimonio interior y una prueba importante de que gozamos de la presencia del Señor. La vida muchas veces presenta su lado más duro y lo hace de muchas formas. Esto es igual para creyentes y no creyentes, pero es la alegría lo que diferencia a uno de otro. La alegría es el mensaje necesario para el mundo de hoy. Podemos ser creyentes y jamás experimentar alegría. Frente a la adversidad podemos reaccionar de la misma forma que un no creyente: resentirnos, que es el enojo vivenciado repetidamente, resignarnos, que es la rendición frente a lo que no podemos cambiar o actuar estoicamente, es decir, racionalmente frente a las circunstancias lo que llega a convertirse en una defensa psicológica. De acuerdo con la Biblia ninguna de esas reacciones es la apropiada, la manera correcta de vivir es practicar la alegría. Este estilo de vida le dice al mundo que vale la pena ser cristiano, que hay una diferencia entre serlo y no serlo. Que no es lo mismo. Los salmos contienen muchos pasajes destacando el tema de la alegría, el Nuevo Testamento también. Sin embargo esta alegría no es fruto de buenas intenciones, de las circunstancias apropiadas, de quienes somos o de lo que tenemos. La alegría no la podemos fabricar, no es sintética, no es el resultado de la autoayuda ni de ningún tipo de declaración, la alegría del Cristiano es Jesús, el Señor, que habita en él y manifiesta su vida. Jesús es la fuente de la alegría y el Espíritu Santo quien provee el testimonio interior que algo increíble ha pasado, Dios ha salido al encuentro de un hombre o una mujer y este encuentro deja una bendita marca que se manifiesta en la conducta, la apariencia, el lenguaje, las decisiones y en la constante energía y disposición de esa persona. Cantemos, como un testimonio público junto a David “Quiero alabarte, Señor, con todo el corazón, y contar todas tus maravillas. Quiero alegrarme y regocijarme en ti y cantar salmos a tu nombre oh Altísimo” Salmo 9:1-2

sábado, 2 de febrero de 2013

Niños “mamones” hombres inmaduros



                                                                     Ps. Juan E. Barrera           
Existen dos formas de abuso a menores, el abandono y la sobreprotección. Ambas conductas traen consecuencias en la vida de los hijos. En esta columna voy a hacer mención a la sobreprotección y sus consecuencias en la vida de pareja, de manera especial entre los hombres. Es muy frecuente ver en la atención clínica problemas de parejas que tienen su origen en lo que llamamos en Chile “hombres mamones”. Son hombres inmaduros, eternamente niños, que gustan de los privilegios de una vida de pareja, actividad sexual, atención, regaloneo, y que gustan hacer vida de soltero aunque llevan varios años de casado. En lo emocional prefiere ser contenido cada vez en lugar de contener o ayudar a los suyos. Este tipo de hombre es feliz viendo futbol en el cable o jugando con un i-phone. La esposa o pareja de un mamón sufre porque no puede entender por qué hace lo que hace. Son mujeres muchas veces emocionalmente abandonadas, una especie de madre de sus hijos y del marido, que tiene que resolver sola los conflictos hogareños, desde los cotidianos, hasta los temas de fondo. A muchas mujeres este tipo de hombre les acomoda, al menos por un tiempo, así son ellas las que mandan, “las que llevan los pantalones”, pero después de un tiempo, los mamones terminan agotando a sus parejas, quienes comienzan a reclamar más participación, más vida de familia, más atención, más cariño, más interés. Cuando esto sucede es cuando visitan un psicólogo, y el trabajo terapéutico no es fácil, como tampoco lo es vivir con un mamón. Hoy día se habla de muchos tipos de familia y también se habla de una flexibilidad en los roles, lo que está bien, dado los cambios sociales y económicos que afectan a las familias, sin embargo lo que no se puede obviar es que en cada familia deben existir roles y que estos se deben cumplir, para el correcto funcionamiento del hogar y la felicidad de cada uno de sus miembros. El apóstol Pablo nos recuerda, al despedirse de los corintios “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos” (1 Cor. 16:13)

miércoles, 2 de enero de 2013

Nuevo año nuevas metas



                                                                                 Ps. Juan E. Barrera
Se fue el año 2012 y obviamente el mundo no se acabó a pesar de las predicciones de muchos. Lo que sí se acabó fue este tiempo para cumplir las metas y logros propuestas y es que desde hace mucho tiempo, bastantes personas, al iniciar un nuevo año se establecen objetivos para alcanzar, que abarcan dimensiones distintas como la laboral, familiar, académica, personal, etc. Si se mira al inicio del año de manera global un año parece mucho tiempo, pero si se divide el año en unidades más pequeñas, en meses, semanas y días se descubre con sorpresa que el tiempo pasa muy rápido. Para un segmento de estas personas estas metas no alcanzan más que a una declaración de buenas intenciones, bañadas por la emoción o la culpa del momento y son del tipo: voy a bajar de peso, voy a ser más ordenado, voy a leer más, voy a dejar de fumar. Para otro sector importante de personas, estas promesas y metas se toman en serio, se escriben y se evalúan durante el año de manera periódica y esta es una buena manera de avanzar y progresar en las áreas planificadas. Si lo planteado es solo un impulso momentáneo esto se olvidará rápidamente y no tendrá influencia alguna en la vida de la persona, en cambio si existe una corrección y evaluación permanente durante el año estas metas se tornan en un proyecto de vida, que da dirección y orienta las actividades que se realizan . La diferencia entre un grupo y el otro es que mientras que uno ve pasar el año y como transcurren las cosas, el otro grupo hace que las cosas sucedan y no es un mero espectador del transcurso del tiempo ¿Cuáles son algunas de las metas serias que todo creyente debería plantearse? Creo que las indispensables son: velar por una mejora laboral y tener, de este modo la capacidad de colaborar en la obra de Dios, establecer de manera clara e inequívoca que tipo de familia que se desea tener y luchar conscientemente por ello. Crecer culturalmente con lecturas intencionadas, escuchar buena música, y apagar el televisor. Espiritualmente, leer la Biblia completa durante el año, involucrase en actividades de servicio en su iglesia local. Interiormente desarrollar la adoración y la alabanza, practicar la oración y la reflexión, experimentar el gozo y la alegría del Señor. Si usted está en el segundo grupo, entre los que escriben sus metas para el año y no las logró, hay buenas noticias, Dios no nos avalúa según ello. Dios continúa siendo fiel y su gracia maravillosa sigue operando y derramándose abundantemente sobre nosotros. Hoy es el tiempo de comenzar otra vez. De retomar lo no cumplido, de explicitar lo pensado, de mirar a la meta, de ser transformado de gloria en gloria hasta que la imagen de Cristo se refleje en nosotros y su aroma inunde nuestras familias, nuestros trabajos, nuestras iglesias locales y el mundo entero. Oremos junto con el salmista en el salmo 90 “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” Que sea un buen año 2013, Dios nos guíe y nos de las fuerzas para hacer siempre lo que el desea.

lunes, 3 de diciembre de 2012

El arte de ser pareja


                                               Ps. Juan E. Barrera 
Ser pareja, en la opinión de los expertos es un arte, es decir, que es una mezcla de técnica y capacidades “innatas”, como lo es la pintura o la música. Esto pudiera parecer una exageración dada la gran cantidad de parejas que existen en comparación con el desarrollo artístico, siguiendo el mismo ejemplo, pero no lo es. Ser pareja es algo que se aprende, pero que necesita construirse a partir de algunos elementos básicos. Elementos emocionales desarrollados en la niñez, en la familia, en una red emocional sana. Existen muchas parejas, pero no todas se llevan bien ni son felices. Algunas sobreviven por años a la rutina y el tedio. Otras viven peleando y este llega a ser el único vínculo que los une. Si dejaran de pelear verían que no tienen nada. Otras parejas jamás debieron casarse. ¿Pueden cambiar las personas? ¿Se puede esperar un cambio del cónyuge? Sí, el cambio es posible, no obstante éste se produce bajo ciertas condiciones elementales para su realización. La primera es que la persona desee cambiar. No porque el cónyuge desee que cambie este lo va a hacer. Hay parejas que llevan años esperando que su cónyuge cambie, sin embargo esto no ocurre. El cambio es un proceso profundamente interior, un deseo íntimo de renunciar a ciertos hábitos, conductas, pensamientos, actitudes que son los que están dañando a la otra persona. La bibliografía y la propia experiencia clínica revelan que las condiciones para el cambio son:
1. Hacerse cargo de uno mismo. Escribí sobre esto en mi blog (Contra el mundo a favor del mundo) Esto quiere decir, en pocas palabras, que la persona debe asumir la responsabilidad por sus actos. No escudarse en un “es que yo soy así” ni culpar al otro, sino que en un acto de reflexión debe reconocer aquello que está dañando la relación y buscar el cambio.
2. Calmarse ante la situación conflictiva. Dejar de enredarse en los conflictos, “bajarse” de ellos y en lugar de gastar tiempo y energía en conflictos repetitivos o circulares, centrarse en la búsqueda de un cambio verdadero, perdurable, restaurador. Dejar de pelear y centrarse en el cambio.
3. Ordenar el “desorden”. Determinar cuáles son las conductas o actitudes que están dañando la relación. Priorizar en esta lista negativa. Focalizarse en los verdaderos conflictos y no en el ruido que ha inundado a la pareja. Dejar de buscar responsables y centrarse en la relación conflicto-emoción-interacción, pues este es el verdadero origen de los conflictos. El tipo de interacción que la pareja ha forjado, la música con la que bailan y las emociones involucradas.
4. Ser preciso.Centrarse en un problema a la vez. Partir con aquella conducta-emoción-interacción que más daño causa y que requiere urgente un cambio. Reflexionar (lo que ya es un desafío para muchos) cuándo y cómo se inició esa interacción negativa y los caminos hacia el cambio. Centrarse en ello hasta ver resultados.
5. Escribir la historia de los intentos de las soluciones pasadas, las que en lugar de producir el cambio lo han perpetuado. Los conflictos no se resuelven solos, el tiempo no arregla los problemas, al contrario, si estos no se solucionan el conflicto crece hasta el punto en que ya no hay marcha atrás, por cansancio, falta de compromiso, desinterés, etc. ¿Cuáles han sido las soluciones planteadas para cambiar? ¿Han resultado?
Hasta aquí algunas sugerencias en la búsqueda del cambio en la pareja. Recordemos las palabras del profeta Amós en el capítulo tres de su libro “¿Andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo?” y las palabras de Salomón en el Cantar número 2  “Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas, porque nuestras viñas están en cierne”. Para ser pareja hay que caminar en la misma dirección, estar de acuerdo, caminar “enyugados”: El cambio es posible pero el yugo debe ser compartido. Las zorras pequeñas son aquellos conflictos, al parecer menos importantes y que si no se les toma en cuenta acabarán con el matrimonio. No cazarlas en el momento oportuno hará que el cambio se vuelva cada vez más difícil de realizar.

domingo, 30 de septiembre de 2012


Facebook y la infidelidad en la pareja
Ps. Juan E. Barrera 
Las redes sociales han revolucionado la manera como nos comportamos. Crean una realidad que nunca antes conocimos y sus alcances y ventajas son infinitos. No obstante, su uso inapropiado contrae riesgos. A los peligros ya conocidos que enfrenta toda pareja, falta de comunicación, falta de dinero, problema con los hijos, etc, se debe agregar ahora el uso de facebook. Aprox. 400 millones de personas usan esta red social y Chile, de acuerdo a un estudio citado por el diario La Tercera, es el tercer país del mundo que más horas dedica a su uso, superado solo por Filipinas y Malasia, con una cobertura de 90, 3 %. Es decir casi cada persona que usa internet en Chile tiene una cuenta en facebook o en otra red social. Esto se ha convertido en otra oportunidad para la infidelidad. Es una tendencia que es posible comprobar en la práctica clínica. Son muchos los hombres y mujeres que consultan porque han iniciado una relación a través de internet. Al inicio es solo un juego. La mayoría de las veces con alguien con quien se tuvo una relación en el pasado, los “ex”. Esos fantasmas que muchas personas no logran espantar de sus vidas. Comienza con una amena conversación que luego va derivando en conversaciones más íntimas, recuerdos, imágenes, bromas, etc. Después deriva en una conversación de carácter más afectivo y que puede terminar en temáticas sexuales. Desde ahí solo hay un pequeño paso a la infidelidad real, basta una cita y esta se materializa. ¿Por qué ocurre esto? Hay varias respuestas, una de ellas es que el mundo virtual no tiene fronteras o barreras geográficas y es posible ubicar personas que de otra manera sería imposible hacerlo. Los límites y las formalidades, el pudor, y las distancias de la vida real se ven disminuidos frente a una pantalla. Resulta mucho más fácil escribir algunas cosas que decirlas mirando cara a cara a la otra persona. La falta de comunicación en pareja, la soledad, el aburrimiento, la falta de intereses comunes son otras razones de por qué muchas personas buscan esta compañía virtual, que como se ha dicho, muchas veces deja de ser virtual y se vuelve real. Ya es común oír testimonios de personas que se conocen a través de facebook o de otro medio en internet y abandonan sus parejas o las engañan. Ayudan a esta situación también algunas características; se puede comunicar desde la propia casa, en el trabajo donde el cónyuge está ausente, desde un teléfono móvil, etc. El “sabor” lo coloca el juego, lo clandestino, la curiosidad, la novedad. Las consecuencias son siempre las mismas, engaño, culpa, dolor, desilusión, vidas destrozadas por no saber parar a tiempo lo que puede convertirse en una adicción, en una seducción, estar permanentemente conectados. ¿La solución? Si se da cuenta que cierto tipo de comunicación o conversación se torna cada vez más frecuente y la intensidad de estas conversaciones va variando y cambiando de tono no siga adelante con eso. No pierda tiempo en facebook. Si lo abre desde el trabajo no lo haga, si estar conectado llega a convertirse en una conducta habitual y dañina, cierre su cuenta. Si usted es de las personas que no puede no estar conectado, que ventila su vida, que cuenta lo que hace y no hace, aunque a nadie le importe, usted tiene un problema importante ¡Cierre su cuenta! Cuide su relación de pareja, no abra su intimidad a otras personas, mantenga límites claros. No hay que olvidar las palabras del Maestro en el evangelio de Marcos “…no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido que no haya de salir a luz”. Que no nos cubra la vergüenza si no la luz y el arrepentimiento.

lunes, 3 de septiembre de 2012

La soledad


La soledad
                 Ps Juan E. Barrera
Era casi un adolescente cuando leí el libro de Nicky Cruz Solitario pero no solo. Es un libro que narra distintas historias de vida, todas ligadas a la soledad. Ese estado por el que todas las personas pasarán alguna vez o más de alguna vez en su vida. Nadie desea estar solo, nadie desea perder a quienes ama, nadie desea ese estado mental de nostalgia y la desazón que esto produce, no obstante, la soledad es algo real y llega sin que se le llame. La soledad la sufre quien ve partir un hijo, quien deshace su matrimonio, quienes ven sus hijos crecer y marcharse, quien está privado de libertad, quien dedica toda su vida a ganar dinero y luego no tiene con quien compartirlo y también la padece quien está rodeado de personas con quienes no logra comunicarse ni comprenderse, que vive en medio del bullicio de la vida moderna y que sin embargo interiormente no tiene a nadie. Frente a la soledad se pueden tomar varios caminos, desde el desarrollo personal hasta el suicidio. ¿De qué dependerá el camino que se tome? Como muchas cosas en la vida dependerá de un sinfín de factores, pero básicamente de la elección que la persona haga. La soledad puede ser la ocasión para sufrir, para sentirse víctima, para la auto conmiseración, para mirar las circunstancias y no ver en ello contentamiento ni gozo. ¡Cuántas personas optan por el suicidio! ¿Se le puede juzgar? La soledad es mala compañía si se toma la decisión errada. Una persona sola se puede ensimismar de tal manera que pierde contacto con la realidad, deja de socializar, se centra en sí misma, en la introspección, en la amargura, en la pena. Podemos hacer tanto llevando una palabra de aliento a quienes se encuentran solos. Están esperando una palabra, un gesto, un amigo, una mirada. La otra elección es aprovechar la soledad como un tiempo de crecimiento personal y espiritual. Esta elección eleva a la persona por sobre sus circunstancias y le permite dar un sentido a la soledad. Los hechos pueden ser idénticos o similares al caso anterior, pero la persona que opta por el crecimiento aprovecha el tiempo a solas para hacer aquello que siempre quiso hacer y por una u otra razón no lo consiguió. Dedicarse a la lectura, a aprender una actividad manual, pintar, aprender un instrumento musical, ejercer actividades de servicio con otras personas, realizar actividad física, etc. Esta segunda opción no evitará del todo las emociones propias de la soledad, pero el poner la atención en otras actividades, en otras personas, en otros proyectos, en otras expectativas obliga a la persona a salirse de sí misma y poner su mirada no en lo inmediato, en lo circunstancial, si no que en el futuro. De esa manera la soledad se transforma en la energía necesaria para la creación. Cuantas obras de arte preciosas no han salido de un corazón solitario que optó por imaginar, crear, crecer. Hay un tercer camino que no se debe obviar, el camino ofrecido por un hombre que supo de soledad, que colgado de un madero llegó a decir “Padre, Padre ¿por qué me has desamparado?” En esa soledad y en ese sufrimiento podemos vencer hoy, victoria que es el fruto de la aflicción del precioso Hijo de Dios, Jesús, nuestro tesoro, aquel que la soledad nunca nos podrá quitar.

miércoles, 1 de agosto de 2012

La cultura flaite


La cultura Flaite.
                                                                        Ps. Juan E. Barrera

No hay que hacer un gran esfuerzo para descubrir que lo flaite se ha tomado gran parte del entorno. Por “flaite” nos estamos refiriendo a esa cultura que exalta lo marginal y que se ha hecho tan común, más que una moda. La vestimenta, la música, el lenguaje, los gestos, los tatuajes, el modo de ser vulgar se ha tomado los espacios públicos. Resulta común ver grupos de adolescentes con el pantalón a medio caer, grandes polerones tipo raperos norteamericanos y las ya clásicas zapatillas de basquetbol haciendo gestos extraños con sus manos y hablando una jerga que muy pocos pueden entender. ¿Se trata solo de otra moda adolescente más o hay algo de fondo? Al parecer las modas habitualmente traen algo bajo la manga, no son casuales. La cultura flaite ha encontrado refugio en discursos sobre la no discriminación, el respeto a la diversidad, de la marginalidad como expresión artística y otros temas y ha llegado a diferentes medios. Al cine, a la música, a la literatura, a la publicidad y a la televisión que es su vehículo de propagación por excelencia a través de programas, entrevistas, y video clips de un sin número de grupos que se mueven al límite de la delincuencia, incluso muchos de ellos delinquen abiertamente y pertenecen a pandillas. Esto se refleja en la letra de las canciones que hablan de sexo, drogas, suicidios, homicidios, abandono, venganza, depresión. Lo flaite abandonó hace tiempo el mundo del rap o del hip hop y se ha internalizado en otras áreas, incluso ha penetrado en las iglesias cambiando el modo de vivir de muchos jóvenes que nunca han conocido la marginalidad y hacen suyo un discurso que no es propio. Hay muchas explicaciones para este fenómeno, principalmente sociológicas: marginalidad, transgresión, desesperanza, protesta, descontento, etc. Es probable que todas tengan algo de razón, no obstante quiero llamar la atención en un punto de este fenómeno. La pérdida de la belleza. Lo flaite pierde o esconde la belleza. Cada cultura se esmera por mostrar lo bello de sí. Un ejemplo de esto fue la presentación de los Juegos Olímpicos en Londres donde los organizadores, en poco tiempo hicieron un repaso de lo más bello de su cultura, terminando con Paul Maccartney y su música como broche de oro. La cultura flaite en cambio es el reemplazo de lo bello por lo grotesco. De lo estético por lo voluptuoso. De lo fino por lo tosco. De la creatividad por la repetición y la monotonía. De la armonía por el carnaval. De la valorización por la cosificación. De la sencillez por la ostentación. Finalmente lo flaite es el reemplazo del amor por la sensualidad, por la urgencia. Todo esto, por contradictorio que parezca, se combina o se conjuga en un estilo de vida donde ser flaite es motivo de orgullo, ¿será resignación? ¿Será falta de motivación? Lo cierto es que los modelos flaites mediáticos ganan mucho dinero explotando este orgullo. Tienen un mercado cautivo que los sigue y copia cada gesto que hacen, cada palabra que dicen y van repitiendo sus canciones como una letanía. Egos pequeños que se creen grandes, transgresores, pero que son frágiles e influenciables. ¿Cómo llegamos a este punto? Es el abandono de Dios que trae importantes consecuencias sociales. En Dios está la belleza, la hermosura, la perfección. Cuando nos olvidamos de Él no nos queda más que la deformidad, que la fealdad disfrazada de música o de moda. Volvamos a Dios y recordemos las palabras del Salmista  "Una cosa he demandado y esta buscaré, que esté yo  en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová"

viernes, 29 de junio de 2012

Construyendo felicidad


Construyendo la felicidad
Ps. Juan E. Barrera
Hace unas semanas visitó Chile Dasho Karma Tshiteem ministro de la felicidad de Bután para participar en un seminario sobre el tema. Sí, leyó bien, Bután tiene un ministerio de la felicidad. El ministro declaró que esta, se ha construido en su país en base a cuatro pilares: desarrollo socioeconómico sostenible y equitativo; preservación y promoción de la cultura; conservación del medio ambiente, y el buen gobierno. Habría que hacer un análisis serio para probar que estos cuatro ejes pudieran crear la felicidad en las personas, y habría que entrevistar a muchos de los habitantes de Bután para ver si realmente son más felices desde la implementación de estos principios como políticas públicas. Esto abre la puerta a un tema muy contingente entre nosotros, el de la felicidad. Todo el mundo quiere ser feliz. Se nos enseña a ser feliz, se nos exige ser feliz. Por medio de la educación, las artes, los medios de comunicación, la publicidad, y hasta desde el púlpito. Todo apunta a un mundo ideal donde todos son felices, satisfechos, realizados. Sin embargo la realidad nos muestra otra cara. Nos muestra un número importante de personas que sienten que entre más buscan su bienestar más escurridizo se vuelve este y cada vez crece más el número de personas infelices. Uno de los errores comunes es buscar la felicidad en el lugar equivocado. El hombre de hoy busca la felicidad en sí mismo, en sus logros, en sus expectativas y fantasías, sin embargo pocos se sienten verdaderamente satisfechos. Algunos buscan la felicidad en las relaciones, en las personas, pero están fallan o se marchan. Otros muchos se aferran a los bienes materiales buscando ilusamente en ellos algo que estos nunca les podrán dar. Muchos, como los habitantes de Bután creen que si las condiciones sociopolíticas mejoran entonces serán felices, humanismo optimista. En Chile, según un estudio reciente 80% de los chilenos se siente satisfecho con su vida, por encima de países europeos como Francia o Inglaterra. En Latinoamérica, Chile y Argentina lideran como los países más felices y según este estudio, Chile ocuparía a nivel global el tercer lugar después de Filipinas y México respectivamente. Pareciera entonces que los chilenos somos felices. Estudio contradictorio con aquel que nos ubica como uno de los países con mayor índice de depresión y de estrés en Latinoamérica, sin mencionar otros muchos males que de tiempo en tiempo se toman las pantallas de televisión en forma de reportajes o noticias. ¿Dónde encuentra la felicidad el hijo de Dios? ¿Debe construirla? La Biblia usa la palabra felices. Jesús habla de los bienaventurados, los verdaderamente felices son los que hacen la voluntad del Padre, los de limpio corazón, los pobres espirituales que lloran por ello, los mansos, los que tienen hambre y sed de un mundo justo, los misericordiosos, los de limpio corazón, los pacificadores, lo que sufren por el reino de los cielos. Este es el verdadero concepto de felicidad. Jesús encarna cada una de estas características y con ello se convierte en nuestro modelo de felicidad. Jesús es nuestra felicidad. Ser como Él, pensar como Él, actuar como Él. Cuando logremos eso descubriremos que no necesitamos nada más para ser felices, que en Cristo tenemos todo.

jueves, 1 de marzo de 2012

La vida y sus contrastes


La vida y sus contrastes
Juan E. Barrera
La vida está llena de contrastes. Se va el verano y aparece el otoño. Amanece más tarde y se oscurece más temprano. Los escolares vuelven a clases y las travesuras estivales sólo son un recuerdo más. La televisión cambia su tono festivo y vuelve a sus típicos y estandarizados noticieros. Ha pasado el verano, las cosas toman su ritmo cansino. Muchos habrán disfrutado como nunca de este verano, otros habrán vivido experiencias traumáticas que habrán cambiado para siempre sus vidas. Viña del mar y su festival nos ha mostrado una vez más lo mejor y lo peor del hombre. Toda la frivolidad, superficialidad, lo fugaz, y toda la voluptuosidad de que nuestro país hace gala solo en unos días. Artistas que no pueden ser mirados a la cara, a quienes nadie se les puede acercar, con exigencias absurdas y cientos de personas admirándolos, adorándolos, fieles devotos sádicos a quienes entre más se les desprecia más adoran y por otro lado la música, ese regalo de Dios para nuestras vidas. Música que inspira belleza, que eleva, que por gracia común es cultivada para nuestro deleite, que emociona, que provoca.
En la parte alta de Viña del mar lamentablemente también se vivió un festival. El de un incendio atroz, que se llevó todo y no dejó nada. Gente pobre que llora sus pertenecías, que corrió para salvar su vida. Situación que se une a los recuerdos del terremoto que aún nos estremece y conmueve.
En Aysén la situación tampoco es mejor. Exigencias sociales desesperadas y mucha preocupación, mucha violencia, mucha necesidad, muchas expectativas y muchas situaciones sin resolver. Es el verano en Santiago de Chile que llega a su fin. El tan esperado verano que llega y rápidamente se va y volveremos entonces a los temas de siempre: el Transantiago, los realities, la delincuencia, el precio del dólar…Todo acurre bajo este sol chileno. Qué difícil es no pensar en el Eclesiastés y en su espíritu. Todo se repite: tiempo para algunos de nacer, de morir, tiempo de trabajar, de abrazar, tiempo de buscar placeres, tiempo de abstenerse.
¿Qué da sentido a toda esta actividad? ¿Hay propósito en todo este febril ajetreo o es otro verano como cualquier otro? Sí, sí lo hay, Dios da sentido a todo esto. Por sobre los sentimientos de nostalgia y del cansancio físico propio de tanto movimiento y de los interrogantes y alegrías que este verano pudo dejar en muchos, está un Dios fiel que hace que cada cosa tome su lugar, que nos permite descansar y disfrutar y seguir confiando en Él.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Tatuajes y personalidad


Tatuajes y personalidad
Juan E. Barrera
Hasta hace unos cuantos a años atrás los tatuajes se relacionaban al mundo del hampa o a una clase social baja, pero hace un buen rato ya que eso ha cambiado y hoy es transversal. Es una moda que ha ingresado de la mano de los adolescentes y proviene, como todas las modas, de otros países, como Estados Unidos, algunos países europeos y latinoamericanos como Brasil y Argentina. ¿Por qué algunas personas, adolescentes y adultas usan tatuajes? ¿Se puede hablar de un perfil psicológico de quienes usan tatuajes? Sí, incluso existe una psicología del tatuaje. A modo general se puede decir que muchos de quienes usan tatuajes son personas que siguen una moda de la cual no pueden arrepentirse y que puede traer consecuencias negativas al momento de conseguir un trabajo o cuando sencillamente no quieran seguir luciéndolo. Otro grupo son idealistas, con un sentido de estética más refinado. Personas con un alto valor estético, unido a un grado importante de narcisismo y erotismo. Son personas transgresoras, que quieren decir algo y no siempre se atreven a hacerlo abiertamente. El tatuaje también puede jugar el rol de identidad, de pertenencia. Otro grupo numeroso ha vivido pérdidas significativas, duelos que les han dejado marcas y de los que desean dejar una huella imborrable. En este caso el tatuaje es un homenaje y un recordatorio de quienes ya no están, dolores inconfesables pero que son delatados por el cuerpo.
El lugar, el tamaño, la cantidad y el color del tatuaje dice mucho de la personalidad de la persona que lo lleva. En los pies indicará el deseo de estabilidad, de plantarse correctamente en la vida. En los glúteos, obviamente indica narcisismo, deseos de destacar, de ser mirada, de transgredir, de jugar. Si es pequeño es un indicador de represión, tener el deseo de decir algo pero sin atreverse. El color azul es un indicador de sensibilidad, de intuición pero de baja estima. Dos tatuajes refieren a personas indecisas, uno a quien transgrede, pero que tiene límites, sabe hasta donde llegar.
Una palabra especial merecen las personas que usan muchos tatuajes, tatuajes recargados. Su perfil psicológico responde a personas que disfrutan del dolor y la violencia y lo vuelcan sobre sí mismos. Si son hombres puede ser un fetiche de virilidad, por el dolor soportado en proceso del tatuaje. En algunos casos tatuarse llega a convertirse en una adicción. La persona siempre quiere hacerse otro tatuaje, y luego otro, y luego otro y va llenando su cuerpo de dibujos y figuras de distintos tamaños y colores. Muchos tatuajes son indicadores de emociones negativas totalmente identificadas. Insatisfacción. La persona se encuentra peleando contra el mundo y todos están en contra suya. Está en oposición al sistema, a lo convencional. Se siente inadecuada, inadaptada, sin hallar su lugar. Tiene ganas, convicciones, deseos, pero por alguna razón es incapaz de comunicarlos, de mostrarlos y lo hace a través del cuerpo, del que tampoco está contenta e intenta arreglarlo, decorarlo. Es una persona que tiene convicciones, que almacena violencia, dolores, erotismo, pero que la confunden y sigue luchando contra todo. El cuerpo abundantemente tatuado, con distintos tamaños y colores es el reflejo de esa confusión.