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jueves, 31 de marzo de 2016

Las cicatrices de los clavos


(Lectura para la sesión 9 del curso Desarrollo Personal y plan de vida. U. Autónoma Santiago)(Lectura para la clase 7, sesión 13 ( 29 de abril 2016 del curso Manejo del estrés y autocuidado)

Esta es la historia de un muchachito que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.
El primer día, el muchacho clavo 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que el aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta. Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta.
Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Después de informar a su padre, este le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta.
Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta. Le dijo:

- Has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves.

jueves, 7 de junio de 2012


Reflexión sobre el libro de Filipenses

El gozo y las circunstancias.
“LAS COSAS QUE ME HAN SUCEDIDO”
Después del saludo protocolar y de la oración del apóstol por sus amigos-hermanos-ovejas él comienza a narrar como se siente. Lo esperable en un caso como el que le toca vivir sería
1. Tener el estado anímico quebrantado: Escuchar quejas, reclamos, tristeza o amargura.
2. Sentirse inundado por un sentido de pérdida. Pérdida de la libertad, de los derechos, de la intimidad, de los hermanos, etc
Sin embargo el muy amado siervo de Dios comienza su relato con estas palabras:
v. 12 “hermanos”. Pablo se dirige seis veces a sus destinatarios como hermanos (Indica un “vigoroso sentido de unidad y de camaradería”)
v. 12 “…han redundado más bien para el progreso del evangelio”
Redundado
Traducciones:
La Biblia al Día (paráfrasis). “Ha contribuido”
The living Bible “Un gran empujón”
Progreso
Griego “Prokope”(la raíz de la palabra que indicaba al pionero que se abría paso por entre la maleza).
Las consecuencias de su encarcelamiento.
1. “…mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio y a todos los demás”
Pretorio: La guardia imperial. Compuesta por alrededor de diez mil soldados de elite que vigilaban a Pablo día y noche. Un guardia era encadenado con una cadena suave a una de las muñecas del apóstol y estaba con él todo el tiempo.
¿De qué fueron testigos estos soldados?
• Del carácter de Pablo
• Del “crimen” de Pablo, predicar a Cristo.
• De las oraciones de Pablo
• De las enseñanzas de Pablo
• De la santidad de Pablo
• De la fidelidad de Pablo
¿Qué hicieron estos soldados?
Contaron esto a otras personas “los demás” ¿la ciudad? Después de un tiempo todos sabían que Pablo, siendo un ciudadano romano estaba preso solamente por predicar a Cristo.
2. “Y la mayoría de los hermanos cobrando ánimo” v. 14
“mayoría”. La responsabilidad de hablar la palabra es de todos, no la obligación de unos pocos
“se atreven a hablar” ¿Había peligro en hablar abiertamente? Al parecer sí
“la palabra” ¿de qué hablaban? De Cristo
“sin temor”
Conclusión
¿Cuáles son las dos actitudes que debe tener un creyente maduro para tener gozo a pesar de las circunstancias?
¿Cuál es la influencia o el aporte de la iglesia local frente a las circunstancias adversas de sus miembros?


jueves, 14 de julio de 2011

Caminando de espaldas


Caminando de espaldas
Juan E. Barrera
Todos alguna vez, cuando niños, jugamos a correr de espaldas, una carrera pero mirando hacia atrás. Eso que es un juego de niños representa muy bien la manera de vivir de las personas heridas. Muchas se quedan pegadas en el lugar de la tragedia, de la pérdida, del abandono, de la traición y no pueden avanzar en la vida luego de lo que les ha tocado enfrentar. Otro grupo, quizá mayor es el que continúa avanzando en la vida pero de espaldas. Van a tropezones y con el miedo a caer porque su vista no está puesta hacia el frente, sino hacia atrás, hacia el pasado. Su vida se quedó fijada en la pérdida, en el matrimonio que ya no existe, en el cónyuge que ya no está, en el hijo que ha partido, en el dinero que se perdió, en el amor que se fue. Son personas valientes, que siguen caminando pero que avanzan muy lentamente. Su mirada, su corazón, su energía, está puesta en el pasado. Está puesta allí, porque allí fueron felices o se sintieron felices y continúan su camino pero ya no son los mismos. Esta es una dura manera de caminar, porque se avanza en medio de la contradicción. En la lucha por partir y en la lucha por quedarse. Dejar a tras lo que se pierde es una pelea difícil, porque la vida emocional de la persona está puesta en lo que queda atrás: son experiencias, sentimientos, recuerdos, nostalgias, esfuerzos y no se puede abandonar todo aquello sin lágrimas, sin embargo se debe continuar avanzando y para hacerlo hay que mirar al frente. Para los que no son creyentes el dilema está en quedarse en el pasado o en volver a mirar la vida y las cosas bellas que esta presenta. Lo ideal sería, sacudirse la ropa, secarse las lágrimas, dar media vuelta y seguir hacia el frente, disfrutando del viento en contra o sintiendo el placer de los rayos del sol en la cara. Para los creyentes el dilema es, quedarse en el pasado o dar la vuelta y mirar a Jesús, pero un creyente no puede hacer ambas cosas, quedarse en el pasado y mirar a Jesús al mismo tiempo. Caminar de espaldas no es la manera de vivir que Dios desea para sus hijos heridos. Él desea que sus hijos avancen mirándolo a él. En esa mirada hay paz, hay consuelo, hay comprensión, hay amor. En una ocasión Jesús sólo miró al frente y allí había una cruz, horrible cruz y gloriosa cruz. Gracias a ese esfuerzo suyo es que hoy podemos darnos esa vuelta emocional y mirar al frente, abandonar el pasado y todo lo que ello representa, dolor, tristeza, rechazo, vergüenza, burla, traición y enfrentar, en su gracia y misericordia, la paz, el consuelo, la fe, la esperanza y el gozo. Hay que dejar de caminar de espaldas, la bendición está en girarse y mirar al frente.

miércoles, 23 de febrero de 2011


GOZO EN LAS AFLICCIONES.
UNA REFLEXIÓN DE MT. 5:11-12
Juan E. Barrera
Vivimos tiempos difíciles para el evangelio, tiempos muy complicados y esto no se debe a que exista oposición, al menos no en el mundo occidental, por regla general, al verdadero evangelio, si no que justamente por ello son tiempos peligrosos. Un evangelio que no crea oposición tal vez ha dejado de ser el verdadero evangelio de Jesucristo, el evangelio de la cruz. Hoy en día todo el mundo prefiere hablar y todos tienen palabra de éxito, prosperidad, de felicidad. Pareciera que estos conceptos han usurpado el lugar que la santidad y la humildad tenían en la iglesia del Señor. Nadie habla de sufrir por Cristo, de pagar el precio de ser un cristiano comprometido. Nadie desea predicar, ni que le prediquen del costo del discipulado cristiano. Todos preferimos oír acerca de cómo ser un vencedor y de cómo ser feliz. Sin embargo las palabras del Maestro nos traen al inicio, de retorno a lo básico “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo”. El verdadero evangelio crea oposición y resistencia, no pasa inadvertido, no deja indiferente a nadie. Siempre que se predique la Palabra en el poder del Señor habrá resultado y no siempre serán los que quisiéramos que fueran. El Señor agrega otro aspecto que también hay que considerar, Él dice que los que sufren por el evangelio, no deben considerarse víctimas, una “institución”, dijo alguien, que funciona hace tiempo en Occidente. Estamos rodeados de gente que es o se siente víctima. Jesús enseña que aquellos que sufren por su causa deben considerarse, no víctimas, sino bienaventurados y llenarse de gozo y alegría ¡Qué contradicción! El sufrimiento nos hace llorar, pero en la aflicción en la vida de un creyente comprometido se mezclan lágrimas de dolor y lágrimas de alegría. No las podemos separar, ni debemos separarlas porque ambas pertenecen a la vida cristiana. El hombre de hoy no quiere sufrir y como no lo desea hasta lo niega, pero eso no quita la aflicción. Esta vendrá, aunque no lo deseemos ni la esperemos. Es un huésped que muchas veces viene para quedarse, en forma de encarcelamiento, de ridiculización, de calumnias, de enfermedad y muerte, y por más que busquemos salida y soluciones tal vez esta no llegue y pasen los años y la aflicción no desaparezca. Las palabras del Señor son duras, Él dice que los que sufren por su causa son bienaventurados y que su galardón, su premio, está en los cielos, no en esta tierra. Si es así, entonces el consuelo está en la esperanza, en el reencuentro, en el tiempo de la plenitud, en la eternidad. ¿Y mientras tanto? En el presente Dios usa la aflicción de sus hijos de varias maneras: nos muestra cada cierto tiempo la vida esforzada y sacrificada de los que sufren por su causa para sacarnos de nuestra comodidad, para despertarnos, para que volvamos a edificar sobre el cimiento verdadero. Nos muestra que su obra salvadora y restauradora no depende de los medios que la iglesia use, sino que sigue siendo una obra de gracia. No son los programas ni las técnicas, ni los materiales. Dios usa hombres y mujeres y muchas veces hombres y mujeres quebrados por la aflicción. Personas que son verdaderos vasos de alabastro quebrados a los pies de su Señor. Son estos vasos destrozados los que sueltan su aroma de vida a su alrededor. Este es un aroma de otro mundo, que huele a gozo sobrenatural en lugar de tristeza, a santidad en lugar de felicidad, a confianza en lugar de duda, a fidelidad en lugar de traición, a alabanza en lugar de queja, a devoción y amor en lugar de enojo o indiferencia. ¡Oh qué el Señor nos de un espíritu como ese! Confiar en Dios en medio de la aflicción, elevar los ojos al galardón celestial y aquietar nuestros corazones y descansar en Él, en un Dios que todo lo sabe, que todo lo puede, que todo lo controla. ¡ Qué palabras son las que brotan de los labios de hombres y mujeres como estos! No son los más populares, no son los que escriben o cantan, aunque algunos de ellos pudieran serlo, pero habitualmente estos hombres y mujeres son anónimos, son los tesoros que sólo los buscadores encuentran. No están en la superficie de la iglesia, se encuentran en lo profundo del anonimato, porque la bulla y el ruido evangélico actual los agobia. Hay que buscar y buscar. Luego sentarse a sus pies y escuchar, en silencio, sin decir nada, sin teorizar, sin teologizar, hay que sentarse a llorar con ellos y aprender a como confiar en el Señor en medio de la aflicción.
Alabar a Dios sin entender lo que está haciendo, mantener la integridad en medio de la aflicción es la prueba del verdadero discipulado y es una prueba sin publicidad, sin televisión cristiana, sin grandes publicaciones. Es una prueba que se vence en lo más íntimo, en el dormitorio, de rodillas, entre lágrimas y sollozos. Esta alabanza es fruto de labios que confiesan su nombre, es fruto del verdadero amor, amor y nada más, devoción y nada más, entrega y nada más ¡Porque no hay nada más! Estos hombres y mujeres, los que practican el ¡Gozaos y alegraos! en medio de la persecución son los mejores predicadores. A ellos no hay que enseñarles como adorar ni como alabar, ni como predicar. Lo han aprendido por la experiencia propia y debemos aprender de ellos, porque son el instrumento de Dios para hablar a nuestras vidas, para despertarnos, remecernos, para bendecirnos, y para llenarnos de Él.

miércoles, 9 de febrero de 2011

LO QUE SORPRENDE A JESÚS DE LOS HOMBRES: LA FALTA DE FE


LO QUE SORPRENDE A JESÚS DE LOS HOMBRES: LA FALTA DE FE

Juan E. Barrera

1. Jesús dice que la causa de la ansiedad y el afán es la falta de fe (Mateo 6:30).

Una de las patologías más frecuentes de la sociedad occidental actual son los cuadros ansiosos. Ansiedad es el miedo al futuro, un miedo que no siempre es identificable, un miedo a lo desconocido. El Señor pregunta en este pasaje “¿Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿Np hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? La incredulidad causa ansiedad.

2. La fe de los hombres cambia situaciones aparentemente imposibles. (Mateo 9:2)

La fe lleva intrínseca la acción y si esa acción va dirigida en bien de los demás es una bendición para las personas que no conocen a Dios. En esta ocasión la fe no es ejercitada para satisfacer las necesidades propias, sino para satisfacción de las necesidades de otros. En este pasaje Jesús dice: “…y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico…”.

3. La fe es mirar más allá de los recursos con los que se cuenta. (Mateo 16:8)

Los discípulos de Jesús habían sido testigos de uno de los milagros más grandes realizado por el Señor. La alimentación de los 4 mil, con sólo 7 panes y unos pocos pescados, pero ahora que Jesús les advierte acerca de la levadura de los fariseos, ellos erróneamente interpretan sus palabras como una reprensión de Jesús por la falta de pan y fijan su atención en lo que tienen, o mejor dicho en lo que no tienen. Reciben del Señor, que lee sus pensamientos, las siguientes palabras “¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?

4. La fe es la que permite la victoria espiritual, o hay áreas espirituales que no se obtienen si no es por la fe. (Mateo 17:20)

En este pasaje la victoria espiritual es contra un demonio, un ser satánico que atormenta a un joven y que no puede ser expulsado por los apóstoles. La explicación del Señor es “por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno.

De igual manera hay muchos aspectos en la vida espiritual que solamente pueden ser vencidos si desarrollamos la fe: el temor, la tristeza, el miedo, la libertad de ataduras, el rencor etc.

lunes, 22 de junio de 2009

El Modelo Perfecto


EL MODELO PERFECTO
Juan E. Barrera
Hemos escuchado muchas veces que uno de las dificultades del mundo moderno lo constituye la falta de modelos, la falta de liderazgo, esto dicen los expertos, lleva a mucha gente, especialmente jóvenes a unirse a grupos marginales donde encuentran finalmente algún líder a quien seguir. Entre la gente más adulta, esta falta de modelos la lleva al individualismo, como no hay a quien seguir o no hay consecuencia, escuchamos decir, me vuelvo yo mi propio modelo. En el griego de la Biblia, existe una palabra Hupogrammos que tiene un solo ejemplo muy importante en lo referido a un modelo.
Hupogrammos se relaciona con la forma como los niños aprendían a leer, debido a que la enseñanza de la escritura y lectura resultaba muy cara al hacerlo en papiros, se recurría entonces a una tablilla de cera, donde el profesor escribía una frase y el niño la copiaba más abajo en la misma tablilla usando para esto un instrumento llamado estilo, que tenía una punta para enterrar en la cera y en el otro extremo una forma aplanada para alisar la cera. Otra forma de hacerlo era que el profesor escribía en medio de la tablilla de cera y tomaba la mano del niño para que los propios surcos escritos por él en la cera sirvieran de modelo. Así que esta palabra, hupogrammos se puede entender de dos maneras: es un modelo al cual mirar e imitar y también indica la mano del maestro guiando al alumno para no desviarse de la escritura y de este modo aprender finalmente a hacerlo él solo.
Dijimos que esta palabra griega resultaba interesante, porque en el Nuevo Testamento es usada para referirse a Jesús de Nazaret, él es el Hupogrammos, él es el modelo a seguir y al mismo tiempo es el maestro que toma la mano y que guía hasta aprender a hacer el trabajo uno solo.
Frente a esta mencionada crisis de liderazgo Jesús de Nazaret sigue siendo el gran modelo, han existido muchos hombres y mujeres que han sido ejemplo para nosotros, Nelson Mandela, Sor Teresa de Calcuta, Amy Carmichael, y muchos otros, pero la forma de vida, las enseñanzas, las obras, y los milagros de Jesús sobrepasan con creces a todos ellos. Si pensamos que es un modelo por demás religioso apartado del quehacer actual, debemos tomarnos el tiempo para leer y estudiar sus palabras y descubriremos que todo el devenir humano está integrado y abordado por Jesús. ¿Tiene algo que decir Jesús respecto de la economía, del trabajo, de la sexualidad, de la política, de las relaciones de pareja, de la filosofía o del arte? Sí, él tiene mucho que decir, él es el Hupogrammos, el modelo perfecto para nuestros días. Mirémoslo a El, dejémonos guiar por su mano y copiemos en la tablilla de nuestra vida su amor, su santidad, su justicia, su perdón, su manera de ver la vida.

miércoles, 1 de abril de 2009

LA HIPOCRESÍA


LA HIPOCRESÍA
JUAN E. BARRERA

HIPOCRESÍA
Hipocresía es una palabra interesante de estudiar, aunque sea en forma breve. No hay término tal vez que cause una reacción tan fuerte al acusar a otra persona que decirle o tratarlo de hipócrita. Todos hacemos gala de ser honestos, sinceros, de decir la verdad siempre.”…es que me sacaron de contexto, no fue eso lo que quise decir” solemos escuchar a menudo. Es difícil creer que alguien se sienta halagado de ser tratado de hipócrita, o que al menos quede indiferente, ante tal adjetivo, lo más probable es que esto tal vez haga accionar todas sus defensas y todos sus argumentos para convencernos de lo contrario.
¿Pero de dónde proviene esta palabra? ¿Cómo nació este vocablo tan usado en nuestros días?
En el griego clásico el significado original de Hupokrites es “uno que responde” y no tenía la connotación peyorativa o negativa que posee en la actualidad, pero desde ese primer significado de “uno que responde” este término evolucionó pasando por varias acepciones: significó en primer lugar ORADOR, luego significó también RECITADOR O DECLAMADOR DE POESÍAS, hasta llegar al de ACTOR, “uno que hace comedia”. De este significado tomó el término hipócrita su connotación negativa. Un hipócrita es uno que hace comedia, que está actuando, es un actor que representando un papel que no corresponde con la realidad, que asume otra personalidad, otra realidad.
En el NT. La palabra hupókrites también tiene la connotación negativa que nosotros conocemos. Jesús mostró todo su enojo hacia un grupo religioso a quien sin tapujos El tildó de Hipócritas, los fariseos, ganándose con ello su odio permanente y no hay quizá otra actitud que haya merecido la reprensión de Jesús que la hipocresía.
Los escritores del NT: usaron la palabra para denotar al menos siete actitudes:
1. El hupokrites es el hombre que practica una “bondad teatral” para ser visto y ganarse el crédito.
2. El hombre que quebranta la ley de Dios en nombre mismo de la religión
3. El hombre que ocultas sus verdaderas intenciones bajo una capa de ficción
4. El hombre que oculta un corazón perverso bajo un disfraz de piedad
5. El hombre que de tanto practicar la hipocresía se ciega y no es capaz de distinguir la verdad, y que de tanto engañar a otros, se engaña a sí mismo
6. El hombre que usa como excusa de la religión y seduce a otros y los aparta del buen camino.
7. Y finalmente para los escritores bíblicos el hipócrita es una persona que está bajo condenación.
Que contingente se vuelve esta palabra tan antigua para nuestra sociedad actual en la que muchos pregonan su verdad, hombres religiosos y no religiosos, hombres públicos o desconocidos, hombre totalmente anónimos o famosos, que tienen en sus manos el destino de tanta personas. Hoy más que nunca debemos de dejar de “hacer comedia” sacarnos la máscara de actor y actuar con la verdad, sin guardar intenciones oscuras o mezquinas. Necesitamos renunciar a la hipocresía en todo orden de cosas: en la práctica familiar, en nuestra manera de amar, en el trabajo, en el uso de nuestras habilidades, en el uso de los recursos, en el modo de gobernar, en la práctica deportiva, de las leyes, en el trabajo intelectual, en las artes.
Una actitud hipócrita como ya hemos visto esconde motivaciones secretas, también esconde orgullo, o engaño. Aprendamos a vivir de la manera correcta, dejemos de hacer comedia, y asumamos lo que somos, con nuestras cosas buenas y nuestras cosas malas, saquémonos las máscaras y vivamos realmente.

martes, 3 de marzo de 2009

La esperanza


LA ESPERANZA
Juan E. Barrera

El psiquiatra francés Boris Cyrulnik es experto en resiliencia que es la capacidad de algunas personas para sobreponerse a los traumas psicológicos y heridas emocionales graves. Cyrulnik es apodado “el psiquiatra de la esperanza” por sus estudios en este campo. ¿Qué es la esperanza? ¿Cuál es el significado de este término en el griego?
La palabra traducida como esperanza es ELPIS y no presenta un interés lingüístico particular, pero su estudio, arroja importantes ideas para el día de hoy. ELPIS es una de las características o virtudes de la vida cristiana, junto a la fe y al amor.
ELPIS es una manera de ver la vida que desarrollan los creyentes en Dios, pues la base de la esperanza es Dios mismo, y esto desarrolla en el hombre una postura optimista de la vida, una postura resiliente, frente a los avatares que la vida presenta.
En el NT. la esperanza fortaleció a los seguidores de Jesús frente al sufrimiento que enfrentaron: la persecución, la burla, el desprecio, el crímen, ¿Cuál era esa esperanza? Que Dios tenía el control de todas las cosas y que podían confiar en El para ser librados de las pruebas, sin embargo el NT. nos dice que muchos hombres y mujeres que confiaron en Dios y que tenían la mirada puesta en Dios murieron, fueron torturados, perseguidos y aunque tenían esperanza sufrieron las consecuencias de una circunstancia que le fue adversa, ¿Qué podemos decir entonces?.
Que la esperanza en el griego incluye la idea de la vida eterna, no se refiere solo al aquí y ahora, el creyente puede ser optimista frente a todo el dolor o adversidad que la vida pudiera presentar, porque tiene la seguridad que esta vida no lo es todo, el creyente en Dios tiene la seguridad que esta vida continúa en la otra, en la eternidad, junto a Dios, y que lo que no entienda aquí, algún día lo entenderá allá.
ELPIS es también la seguridad nacida de una experiencia, una experiencia con Dios que dimensiona al resto de experiencias que la vida puede ofrecer. ELPIS es lo contrario a desesperación, a angustia, a ansiedad, esperanza en la confianza en que Dios hace bien las cosas, aunque algunas parezcan a la mente humana incomprensibles.

El hombre de hoy necesita esperanza: son muchas las vicisitudes que la vida presenta, el dolor, la adversidad, el rechazo, la soledad y la muerte rondan alrededor y muchas son situaciones límites en que lo material, o biológico no satisface, donde la amistad y el amor por sinceros que sean no trae el consuelo ni la paz que el corazón anhela. Cuando eso ocurre es la oportunidad para abrir el corazón a la esperanza, esperanza que viene de lo alto, pero que habita entre nosotros. No tener esperanza es vivir en un mundo sin ventanas, es quedarse atado para siempre en el ¿Por qué?

lunes, 23 de febrero de 2009


A Veces lloramos II o Ha muerto mi hijo
Juan E. Barrera

Este verano 2009 ha sido un tiempo que quisiera olvidar. Los primeros días de diciembre se veían optimistas. El 4 de diciembre de 2008 era nuestro aniversario de bodas, pero esa noche recibimos la terrible noticia que Diego, hijo de mi hermana Isabel, de tan solo 19 años estaba grave en el hospital, había sido atropellado. Partimos con mi esposa llorando en el metro y rogando a Dios que interviniera, sin embargo a las 11 de la noche de ese mismo día, nuestro muy amado sobrino entró al cielo, de manera inesperada y como jamás lo hubiéramos imaginado.
Tan solo un mes y medio después, el horror vuelve a repetirse. Suena mi celular y un vecino me avisa que mi hijo Joaquín, el menor de 9 años había tenido un accidente. Volví con el corazón en la mano sin saber que había pasado, solo para ver a mi hijo tendido en el suelo cubierto con un plástico. Eran las tres de la tarde, había partido al cielo a las 11 de la mañana.
El lugar estaba repleto de gente que lloraba, mi familia, hermanos de otras iglesias, amigos, vecinos. Todos lloraban conmigo y con mi esposa. Yo sentía que las piernas se me aflojaban de dolor y ya no tenía más lágrimas ¡No podía entender como algo tan terrible podía pasar! Mi niño, mi “torito”, mi “guarrito”, mi “chanchito” había partido.
Hoy hace un mes y 4 días que ya no está con nosotros y aún no puedo aguantar la pena. Me levanto cada mañana pensado en que no está. Me acuesto cada noche con un nudo en la garganta. Ya nunca más voy a recibir su beso y su abrazo antes de dormir y no puedo no llorar. Ha pasado un mes y hay muchas cosas que no puedo hacer: no puedo mirar sus dibujos animados, no puedo bañarme en la piscina, no puedo disfrutar de un asado o de una golosina, no puedo dejar de mirar su foto cada mañana y saludarlo. La vida ha tomado un ritmo más lento, más melancólico y definitivamente más triste.
Durante este mes son miles las preguntas que se han cruzado por mi mente, miles son también las explicaciones bien intencionadas que he recibido, miles las palabras de consuelo, sin embargo aún no consigo salir de estupor, todavía estoy en la etapa de la negación y es que pienso en mi hijo y no me convenzo que ya no esté, ni él, ni todo lo él representaba para mi. Podría escribir mucho acerca de mi hijo y de cómo me siento por su partida, pero un buen resumen es: me siento quebrantado hasta lo más profundo, sin alegría.
En medio de esta profunda pena son tres las cosas que lentamente se han ido afianzando en mi corazón y que son las transmito a mi esposa y a mí otro hijo:
La esperanza del cielo es algo real. He predicado del cielo muchas veces y he consolado a muchas otras personas con esta verdad. Ahora es mi turno de aplicarlo. El cielo es el lugar donde los que han creído en Jesús van después de vivir en esta Tierra. Mi hijo tenía nueve años y era un creyente en Jesús. Cuando era su turno de orar a la hora de la comida su oración comenzaba así: “Señor te damos gracias porque tú eres bueno y nos das todas las cosas”. Bueno el cielo es otra de las cosas buenas que Dios nos da. Me siento muy triste, pero no sé como me sentiría si no creyera que lo volveré a ver otra vez. Mi Joaco no puede volver a mi, pero yo voy a él. Llegará el precioso día, cuando esta vida quede atrás, y entonces nos volveremos a ver. Será un abrazo cósmico, el papito verá da nuevo s su “torito” y mi hijo abrazará otra vez a su “gooordo”.
Una segunda cosa, con la que he tenido que luchar más, es la de reconocer que todo viene de Dios. Que detrás de la tragedia está Dios. He leído con detención mi Biblia y no puede ser de otra manera. Todo comienza en Dios, en su mano está la vida y la muerte, Dios gobierna y reina, Él es el rey y aunque me duele profundamente como papá tengo que aceptar que, en base a esta revelación, Dios puede hacer lo que en su perfecta voluntad él considera lo mejor. Todo es de él. Por él y para él. Además, hace nueve años atrás, en un verano caluroso como este, en presencia de los hermanos yo tomé en brazos a mi hijo y se lo presenté, diciéndole con mucho temor y temblor, que antes que mi hijo era su hijo, por lo tanto él ha tomado lo que le pertenecía. Algún día, algún día sabré porque él quiso tomarlo ahora, esto si es que Dios desea revelármelo.
Yo un papá “chocho” tenia planes para que él sirviera a Dios, era nuestro proyecto familiar. Oraba que fuera un médico misionero a la India, un hombre lleno de misericordia y del amor de Dios, que fuera un músico, que hablara inglés, que fuera un caballero, que fuera grande y fuerte y me tomara entre sus brazos y dijera “papá te amo”, ahora sé que al menos en esta Tierra no ocurrirá. Frente a lo que no puedo comprender y que además me causa tanto dolor, solo puedo humillarme y decirle a Dios, entre sollozos que él es soberano y que cualquiera sea mi reacción nada va a cambiar, por lo que prefiero creer, a veces con mucho esfuerzo, pero creer que él sabe lo que hace y ante eso oro que Dios me llene de su gracia, que me ayude a vivir un día a la vez y que mi fe no decaiga, que un día la alegría vuelva a mi corazón otra vez.
Una tercera verdad que he ido aprendiendo en este breve caminar, era algo que ya sabía, pero que ha tomado una nueva dimensión, porque me toca de cerca: La vida cristiana está formada de alegrías y dolores. Cuando es el hombre quien toma el centro de la vida espiritual y de la teología, se espera que siempre vaya todo bien. Es una vida cristiana que gira en torno del hombre, es una teología del hombre, por el hombre y para el hombre, sin embargo esta es una visión equivocada de la vida, porque la muerte nos trae a la realidad: la vida es frágil, el hombre es vulnerable, la vida está llena de situaciones de peligro y como dice la Escritura la vida es como una neblina. Es breve, es fugaz. La vida también tiene sufrimiento. Un pastor que me escribió en aquellos días decía:”Los siervos de Dios también sufren” y esa es una gran verdad todos los hombres sufren, los cristianos y los no cristianos.
Este sufrimiento nos ayuda a descubrir cuan dependientes somos de Dios y cuan grande es su gracia y su consuelo. Pretender que la vida solo es vida si somos o nos sentimos felices todo el tiempo no es vivir la realidad. Jesús, nuestro amado Jesús, es el mejor ejemplo. Recordemos que él fue el varón de dolores. Invocamos su consuelo, su amor, su gracia y su paz para seguir siendo fieles aún en medio del dolor y de la oscuridad.

sábado, 16 de agosto de 2008

El abandono

El abandono
Juan E. Barrera
Desde hace ya muchos años que venimos escuchando la expresión “Aldea Global” o la tan repetida ya expresión “Vivimos en un mundo globalizado”. Se supone que todo y todos están conectados, una suposición muy sistémica. Estamos conectados por la internet, por el satélite, por los medios de transporte ultra moderno o por los medios de comunicación masiva y quizá eso es cierto en algunos niveles, pero no en todos. En el plano individual llama la atención el abandono y el aislamiento en que viven muchas personas. La soledad que experimentan y de manera especial los niños. Tal vez toda esta globalización nos ha quitado o ha impedido que nos relacionemos de la manera apropiada. Ha trastocado o invertido la prioridad de algunas cosas fundamentales.
El abandono que sufren muchos niños. Tristemente es habitual ya en las escuelas contar en cada curso con un número importante de niños que viven solos. La gran mayoría, abandonados por el padre. Resulta sorprendente la facilidad con que muchos hombres forman una familia, para luego abandonarla con la misma facilidad. Niños que nunca han conocido a su padre, hijos de relaciones donde nunca hubo vínculos, por lo tanto no hay sentimientos parentales de por medio. Son niños nacido de aventuras, de experiencias pasajeras, de relaciones en que hubo de todo menos amor. Son niños y niñas para quienes el mundo es distinto, niños que experimentan desde el momento mismo de nacer esa terrible experiencia que es el rechazo. No saberse ni sentirse amado, ser echado de menos, sentirse la alegría y el orgullo de alguien. De un hombre, de un padre.
Muchos presentan algunas características identificables, fragilidad, vulnerabilidad, ira, rechazo, se cuestionan, presentan un imagen pobre de si mismos, etc.
Algunos logran con esfuerzo salir “enteritos” de estas experiencias. Suelen tener adolescencias duras, pero lograr salir adelante. Se esfuerzan, lloran, gritan, se resienten, se sobreponen a sus circunstancias y van al frente. Se reconstruyen. Son los padres amorosos y comprensivos que no desean que sus hijos propios pasen sus mismas experiencias. Son los resilientes. Quizá no son famosos, no tienen mucho dinero, no tienen grandes títulos, aunque tienen el más importante y que nadie se los puede arrebatar y que es su gran tesoro son padres. Tienen una familia.
Hay otros, un gran número, que no logra dejar atrás ese pasado de carencia afectiva y crece resentido. Con su familia, con la sociedad, con la vida y con Dios. Son los adolescentes sin límites, violentos, vulnerables, duros por fuera, muy blandos por dentro. Que se refugian en las adicciones o en el ostracismo. Personas que sin desearlo repiten sus historias familiares. Los que fueron abandonados, vuelven a abandonar. Los abusados vuelven a abusar. Los que lloraron hacen llorar. Los que sufrieron hacen sufrir, en un libreto que se repite por generaciones. A no ser que…algo pase, o mejor dicho alguien pase y se quede con ellos.
Jesús de Nazaret es el modelo de sufrimiento y rechazo, quien cuando le maldecían no maldecía. Quien perdonó y amó a quienes nunca lo hicieron con él.
Su promesa es que él va estar para siempre al lado de quienes lo llaman y lo buscan. De quienes abren su corazón y reciben su sanidad. El sabe bien lo que es sentir el rechazo y el odio de las personas. No olvidemos el desprecio con que fue tildado de “huacho” por los fariseos. El huacho más lindo que ha cambiado la historia de tantos niños y niñas sin papá.

jueves, 20 de marzo de 2008

Joe Zawinul y los músicos cristianos


Joe Zawinul y los músicos cristianos

Pr. Juan E. Barrera

Q
uién es Joe Zawinul y de que manera se relaciona con los músicos cristianos?. No es tele evangelista, no es pastor, no es profeta ni apóstol, tampoco es cristiano ¿entonces? Bueno, la primera relación es que Zawinul era un músico, un pianista de jazz, uno de los mejores. Las otras relaciones forman parte de este artículo que deseo compartir ahora.
Quedé absorto, boquiabierto, hace unas semanas con la música de este jazzista. Era ya un hombre mayor, de más de setenta años, con bigote, sonriente, un gorro de lana multicolor y su inseparable teclado. Era austriaco pero vivía en los Estados Unidos.
El programa que vi era una realización acerca de su vida y de su música, no pude despegarme de la pantalla hasta que, para mi desazón el programa acabó más rápido de lo que me hubiera deseado.
En este reportaje mostraban parte de su vida y de su música, que en mi humilde opinión de consumidor de música, y no de experto, se debe encontrar entre las más hermosas y creativas. Zawinul estudió piano, y en su larga trayectoria bebió de muchas fuentes, jazz clásico, rock, música negra, música latina y otros.
Su música es una exquisita mezcla, fusión de cada una de estas influencias, con sonidos creados por el mismo, excelentes composiciones, melodías cargadas de expresividad, de creatividad y sobre todo de mucha emoción. Alguna de su discografía selecta, es:
1970: Zawinul ( Atlantic )
1986: Dialects ( Columbia )
1992: My People (Escapade)
1998: World Tour (JVC Victor)
2002: Faces & Places (ESC)
2004: Vienna Nights. Live at Joe Zawinul's Birdland (BHM)
2005: Brown Street (Intuition)
Ahora bien, por varias razones me resulta muy fácil hacer asociaciones entre las distintas expresiones artísticas y el pensamiento cristiano. Para algunos puede parecer contradictorio hablar de jazz, sobre todo si no se es un experto, y cristianismo, hablar de Dios y plástica o hablar de fe y ciencia o de Dios y literatura. Pero tengo mis razones que en otra oportunidad y con ocasión de un ensayo que estoy escribiendo compartiré abiertamente.
Creo que fue Marco Witt quien introdujo al mundo evangélico el término “músico cristiano” que es más bien un constructo, otro de los tantos que navegan en el imaginario evangélico. ¿Por qué digo constructo? Porque en la realidad creo que nunca ha existido como tal, el músico cristiano en las iglesias no existe, y si los hay son muy pocos, y ¿Qué tiene esto que ver con Joe Zawinul?, bueno que no puedo dejar de hacer comparaciones, reflexiones, asociaciones y tal vez Zawinul hasta podría ser una excusa para reflexionar acerca de la música en las iglesia. El fue un músico de excelencia, entró al conservatorio cuando era un niño y luego con una beca emigró a los Estados Unidos, es decir que la calidad de su música no es fruto de la improvisación ni de un entusiasmo pasajero o juvenil. Las grandes producciones van acompañadas de grandes esfuerzos ¿Por qué no hay músicos cristianos? Porque en las iglesias, otra vez, siguiendo las generalidades y no las excepciones, no hay personas dedicadas a la música. Existen personas de buena voluntad, que sí tienen un poco más de interés, que les gusta la música e intentan hacer algo lindo. Algunos lo hacen muy bien, otros se quedan en el intento. Estos hermanos se pagan ellos mismos sus clases, si es que realmente se muestran interesados, pero son muy pocos los que perseveran, y estos reciben tantos tropiezos y tantos obstáculos que finalmente se rinden.
Los verdaderos músicos nunca son improvisados, son el resultado de mucha transpiración y un poco de inspiración. La calidad que logran es el resultado de una técnica perfecta obtenida luego de miles de horas de estudio y de ensayo. Horas y horas dedicadas a buscar la técnica perfecta, el mejor arreglo, el mejor sonido, a plasmar lo que en verdad tienen en mente y en el corazón. Estamos a años luz cuando vemos en la mayoría de nuestras iglesias a personas que tocan afinando sus instrumentos mientras que ya se dio inicio a la reunión, o personas improvisando sobre la marcha las canciones que se van a tocar o ¡quiénes van a tocar!.
Otra cosa que he descubierto y no solo a raíz de Zawinul, que murió tocando a los setenta y cinco años, sino además en muchos otros músicos famosos en el ¿ambiente? musical cristiano. Son muy pocos los adolescentes que se dedican a la música en las iglesias que logran consolidar un ministerio musical y entre las que se dedican a la música de manera personal. La gran mayoría es gente adulta comprometida a fondo con la música en la iglesia, son músicos de estudio. Pensemos en Doen Moen, Ron Kenoly, Paul Wilbur, Marco Witt, Jesús Adrián Romero, Danny Berríos, Danilo Montero, etc No nombré ninguna mujer, estoy en deuda, ¡Doris Machine!.Incluso la gran mayoría peina canas, con el permiso claro de la misma Doris Machine. Tampoco los Hillsong, que es música juvenil, son ya tan jóvenes.
En nuestras iglesias el ministerio musical, si es que esto existe, en cambio, está en manos de los jóvenes y de los adolescentes, ¡quienes además prestan sus instrumentos y equipos a la iglesia! A los mismos que luego los critican. Con estos comentarios no quiero decir que los jóvenes no deban tocar, porque si ellos no lo hacen nadie más lo hará, sino que la responsabilidad debe estar en personas de más edad, que aporten sus experiencias musicales y espirituales. No en manos del pastor o de personas que no saben nada de música, sino en acuerdo con ellos, pero en manos de músicos. Veía a Zawinul, ya canoso y experto tocando con tal soltura y seguridad que no pude dejar de pensar en lo bien que eso le haría a nuestras iglesias. Los músicos no deberían ser “cabros” que rascan un poco la guitarra y tocan las canciones evangélicas de moda en la TV o en CDs si no personas dedicadas, consagradas por la iglesia a tal ministerio. En una iglesia bautista en San Pablo escuché una banda tan bien afiatada y desbordando adoración que le hice el comentario al pastor, luego de ver como Dios llenaba ese lugar entre quienes cantaban “Jesuscristo mudou o meu viver”. El me miró serio y me respondió “están consagrados al ministerio musical”. ( Y nadie andaba opinando acerca del volumen de la batería ¡o de lo terrible del ritmo sincopado!, aunque nadie que no sea músico sabe que es eso).
Otra cosa que no puedo dejar pasar en la entrevistas que hacían a este músico, es que él mismo contaba como por años copió a otros músicos, tocó el piano como tal o cual músico, todos grandes como él, lo que ya no es menor, pero dice que llegó el momento donde se hastió, se aburrió y dejó de tocar como… y comenzó a ser él mismo. Impuso su estilo y su forma de hacer jazz. Uno de los problemas más serios de la iglesia evangélica latinoamericana es esta falta de identidad, vivimos copiando. Si todos saltan, saltamos, si todos se desmayan nos desmayamos, si todos hacen gritos de júbilo, hacemos gritos de júbilo. Si alguno canta himnos, cantamos himnos, si otro rechaza los himnos, no cantamos más himnos, si unos quieren ser prósperos (ricos) entonces estamos locos buscando la prosperidad y la lista podría seguir ad infinitud. ¿Por qué no hay músicos cristianos? Porque una de las características fundamentales de un artista es la capacidad de crear. La creatividad es fundamental en cualquier expresión artística, y entre los que tocan en las iglesias ¡está totalmente ausente! Van a ser tres décadas que surgió el movimiento de un canto nuevo. Botamos los himnos porque estábamos aburridos de repetir la música religiosa anglosajona que no tenía nada que ver con nuestra idiosincrasia. Dejamos de cantar traducciones de himnos en inglés del siglo XVIII aburridos de su formalidad y de su majestad el piano. Necesitábamos renovarnos, y fueron muchas, pero muchas las iglesias que botaron los himnarios y al santo piano agregaron una guitarra eléctrica y un bajo electrónico y provistos de un retroproyector nuevo, orgullosos proyectábamos, en esos años unas transparencias con la letra de las canciones ¡Qué innovadores! (los americanos hacían eso hace muchos años).Hoy usamos un data show con el mismo orgullo pero seguimos en el mismo modelo y se está repitiendo el ciclo, lo que era tan renovador y trasgresor se ha convertido en lo tradicional de hoy. ¿Porque en realidad que fue lo que hicimos? Volvimos a copiar. Cambiamos los músicos de la antigüedad por músicos contemporáneos, con la diferencia que muchos de los contemporáneos tienen problemas doctrinales serios. Llenamos las iglesias con la música de Marco Witt, de Juan Carlos Alvarado, de Marcos Barrientos, de Jaime Murrel. Todos con contextos litúrgicos distintos a los nuestros, (que fue nuestra crítica a los primeros anglosajones), y acompañados también de una buena campaña de mercadeo. Recuerdo con risa a un locutor radial de una emisora cristiana entrevistando a Juan Carlos Alvarado a su llegada a Pudahuel como si fuera Luis Miguel o algún rockero gringo. El tipo no entendía tanto revuelo y la efervescencia del locutor hipnotizado con la idea de las comunicaciones cristianas. Supongo que eso forma parte de la idiosincrasia del chileno y no lo vamos a cambiar.
¿y luego?, volvimos a traducir canciones del inglés, de Hillsong, de Michael Smith, de Ron Kenoly, de Prais and Worship, de Marco Witt las que muchas también eran traducciones del inglés, etc y en la actualidad la creatividad volvió a estar ausente y su majestad la copia se hizo nuevamente presente ¿No nos aburre cantar las canciones de Danilo Montero, Hillsong, de Michael Smyth, de Jesús adrián Romero o de Marco Witt, ahora ecuménico?.Personalmente ya no resisto “El es el rey”, “En la casa de Dios”, “Sería como pájaro herido”, etc .
No hay creatividad en las iglesias, y este punto se relaciona con lo siguiente que deseo compartir.
Vuelvo a Zawinul. Este músico vivía en Austria, era de familia pobre y sufrió los horrores de la guerra. En las imágenes mostradas, él vuelve a su antiguo barrio y muy emocionado visita su casa de infancia, recuerda la muerte, por un bombazo, de su mejor amigo, recuerda que cazaba ratas. En el relato, guarda silencio, se emociona, los recuerdos y experiencias se le vienen encima y no puede evitarlo.
Después de escuchar estas palabras y adivinar de alguna manera el dolor que sufrió, uno escucha de otra manera su música, hay algo que le da sentido, que la teje y le da forma. Es un jazz fusionado no solo musicalmente sino que además fusionado con la experiencia de vida del músico. Esta creo es la razón de por qué en la iglesia evangélica está ausente la creatividad. Es una iglesia sin experiencias, al menos verdaderas experiencias. Las personas que tocan solo pueden repetir y copiar porque no tienen el bagaje experiencial para crear.
Pensemos nuevamente en los giros musicales producidos desde fines de los 80 hasta nuestro tiempo. Rechazamos los himnos por estar pasados de moda, pero olvidamos algo importante: esas melodías y esas letras reflejaban las experiencias de estos hombres con Dios. Eran sus encuentros con el Señor lo que ellos escribían, sus luchas, sus tentaciones, su consagración “Que mi vida entera esté consagrada a ti Señor…”no eran solo palabras eran una realidad. “Yo me rindo a ti, yo me rindo a ti” no eran solo poesía. Muchos tomaron un barco y se fueron lejos de su país como misioneros y nunca más volvieron, algunos incluso morían en el barco antes de llegar a su destino. “Oh quién tuviera lenguas mil” es la oda de un corazón lleno de Dios y de su amor. En fin, tantos otros. Recordemos por ejemplo a los hermanos Wesley: Citamos a menudo al predicador, a Jhon , por su poder, valor, perseverancia y fruto para Dios, pero no olvidemos que el autor de himnos Charles, su hermano, era tan poderoso con su música como Jhon con su predicación. Martín Lutero puso letra cristiana a muchos de los cánticos populares de su época (cosa que los conservadores adictos a la tradición no quieren reconocer) y la música era un instrumento poderoso en las manos de Dios. “Castillo fuerte es nuestro Dios” es irreemplazable. Pero pasó el tiempo y toda esa experiencia quedó en nada y solo quedaron las palabras y la música escritas que se han seguido repitiendo sin el poder con la que fueron escritas. Por lo que para nosotros cantar esos himnos no es lo mismo que cuando ellos los cantaban, de alguna manera creo que perdimos de vista su propia perspectiva.
Ahora bien, en nuestro tiempo, con el movimiento musical actual ocurre lo mismo. Cantamos las experiencias ajenas, cantamos las revelaciones que Dios ha dado a otros. Cantamos del amor y de la admiración, de la devoción, de la consagración de otros, del enamoramiento de otros. Por ejemplo, Jaime Murrel tiene una canción preciosa que dice, espero no equivocarme, estoy escribiendo los versos de memoria:

Tú belleza es indescriptible difícil de entender
tus obras son incomparables maravillado estoy de ti
¿quién podrá entender tu sabiduría?¿Quién podrá entender tu profundo amor

Maravillado estoy de ti
Maravillado estoy de ti
Santo Dios de quien la tierra es
maravillado estoy de ti
Si es que estas palabras son verdaderas y no son solo poesía, que es otro tema muy serio de analizar, y estas palabras son el resultado de una experiencia espiritual de Murrel resulta imposible cantar esta canción de la forma como él la canta. Si en verdad el cantante ha estado en la presencia de Dios y ha quedado maravillado, entonces no solo debe cantarlo sino que además predicarlo, no olvidemos que la falta de una espiritualidad genuina es una de las crisis de la iglesia hoy. El antiquísimo himno Santo, Santo, Santo, dice en uno de sus versos, traducidos por J.B.Cabrera:
Santo, Santo, Santo
Por más que estés velado
E imposible sea tu gloria contemplar
Santo tú eres solo
Y nada hay a tu lado
En poder perfecto, pureza y caridad
Aquí podemos ver incluso una evolución en la experiencia con Dios, mientras para el autor de Santo, Santo, Santo Dios está velado, escondido, a Murrel Dios le ha mostrado su belleza y él se ha quedado sin palabras para describirla. Un día voy a conversar con Jaime Murrel acerca de estos versos ¿Es verdad lo que canta? Yo le creo, no lo pongo en duda.
Este es un ejemplo, otro lo constituye Jesús Adrián Romero. En sus conciertos en vivo yo le he escuchado decir frases como “orando de mañana”, “luego de un ayuno” lo que demuestra un hombre activo espiritualmente, así que su música, es de esperar, es el resultado de estas vivencias con Dios. Cuando él canta:
Dame tus ojos quiero ver
Dame tus palabras quiero hablar
Dame tu parecer
Dame tus pies yo quiero ir…

Espero que no sean solo palabras lindas que riman bien, sino que sea su experiencia con Dios volcada a favor nuestro en forma de canción y que nos desafía un compromiso misionero.(No puedo cantar esta canción sin llorar, pienso en la inmensa necesidad de nuestra ciudad y me uno a él. Yo también quiero tener los ojos, los oídos y el corazón de Dios para este Santiago lleno de soledad y tristeza y abandono).
¿Cuál es la dificultad entonces? Que cometemos los mismos errores, cantamos palabras sin el espíritu de las palabras, sin el corazón de quienes las han escrito, por eso solo podemos copiar. ¿Cuándo vendrá la creatividad? Cuando en nuestras iglesias Dios se mueva con libertad y toque corazones y estos respondan con arrepentimiento y santidad. En los íntegros es hermosa la alabanza nos recuerda el salmista, y Dios nos recuerda “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar; porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre”. De esta manera Dios pondrá en nuestros labios un cántico nuevo.
Este jazzista, murió el 11 de septiembre de 2007 nos ha servido para reflexionar acerca de los cristianos músicos: dedicación, creatividad, experiencia. Hay mucho que decir todavía. Zawinul fue un músico excepcional, los invito a escuchar su música. Pero había algo que él no tenía a pesar de su virtuosismo y creatividad y que nosotros si tenemos, un tesoro que habita en nosotros que se llama Jesús.

sábado, 8 de marzo de 2008

La santidad de Dios

LA SANTIDAD DE DIOS
Juan E. Barrera


H
Ace mucho tiempo atrás, uno de los requisitos del instituto bíblico en el que estudié era la lectura obligada de la Biblia en forma completa en el período del año académico. Era una carga no fácil de llevar, pero lo cumplí. Leí mi Biblia completa cuatro veces, luego encontré que era una práctica muy sana y lo continué haciendo, así que la leí por lo menos dos tres veces más. Desde Génesis hasta el último capítulo de Apocalipsis, desde enero hasta diciembre. Luego los largos períodos de universidad me alejaron de esta práctica tan sana. En ese tiempo no volví a leerla completa, nunca dejé de leerla, pero no lo hice de forma ordenada y sentí esa falta todos esos años. Hoy he vuelto nuevamente, lo estoy intentando. Comencé en Génesis y espero terminar en diciembre con Apocalipsis. Estoy leyendo como si fuera la primera vez que lo hiciera, para ello escogí una antigua versión editada por Scofield, mi antigua y querida Biblia. Lo hago por razones puramente sentimentales, pues tengo también otras versiones, pero en este ejemplar, de manera especial, hay mucho de mi vida y de mi caminar con Dios en sus páginas. Notas, bosquejos, colores, estudios, marcas y hasta algunas lágrimas que han corrido algunos de los versículos que me son muy amados, tengo fechas de encuentros con el Señor, sus reprensiones, mis dudas, etc.
Esta vez la lectura de la Biblia ha despertado en mí un especial interés en la santidad de Dios. La santidad es uno de los atributos divinos, una de las dimensiones de Dios y no una de sus características, pues esto último, una característica es una cualidad, y la santidad de Dios no es una cualidad, sino que representa el todo de Dios, es decir que la santidad no es un adjetivo de Dios, sino todo Dios. El es todo Santo, todo Misericordia, todo Fidelidad, etc. He vuelto a leer sobre la santidad de Dios con asombro, con una sana curiosidad, con respeto, con reverencia, y claro no he podido evitar, a medida que he ido leyendo, el hacer observaciones y comparaciones y la santidad del Señor se me aparece como lo opuesto a nuestro mundo reinante. Su santidad se contrasta con:
Primero, mi propia pecaminosidad, que distinta es mi vida y que por debajo está de la norma moral y santa que Dios exige a su pueblo. En el AT el ciudadano común no jugaba con Dios, ni se entretenía en un discurso filosófico de Dios. Su santidad operaba allí mismo, en el día a día. Romper uno de los mandatos de la ley era exponerse a la ira de Dios, a excluirse de su presencia, a la muerte. ¿Quién podría haber seguido vivo sin depender de la sangre de todos esos animales? Hoy la santidad del Señor se nos aparece como lejana, como algo mágico, casi mitológico. A manera individual la santidad ha dejado de ser el modelo de vida para los hombres y al leer las biografías de los santos de Dios en el pasado, toda esa preocupación y ardor por Dios hasta nos parece extraño, excéntrico, como de otro mundo. Los modelos que nos rigen hoy, por ejemplo son el trabajo, el éxito, el dinero, el prestigio, la moda, la felicidad, etc. Es a estas cosas que nos dedicamos, por las cuales nos sacrificamos, sufrimos, trasnochamos y gastamos nuestro tiempo y dinero, pero no la santidad ¿Quién pasa horas y horas dedicados a la oración y al estudio de la Biblia? ¿Quién ayuna y persevera hasta recibir de Dios lo que busca? ¿Quién sufre por Dios y su presencia? ¿Quién busca la santidad del Señor como estilo de vida? Estamos llenos, satisfechos de otras cosas, pero no de la santidad de Dios.
Segundo, la santidad de Dios se muestra en lo exigente del sacerdocio levítico. Cuando uno lee superficialmente, o sin tener en cuenta el todo de la revelación se aburre de leer tantos detalles, sobre las ofrendas, el tabernáculo, los animales, las vestimentas del sumo sacerdote, las relaciones filiares, el sexo, el culto, etc, pero cuando descubrimos que en ese antiguo sistema vemos a Dios, al Nombre, al Gran Otro, que es distinto totalmente de nosotros revelarse al hombre, mostrarse a él y habitar entre él, descubrimos que no podía ser de otra manera. El sacerdocio tenía que cumplir con tales exigencias, no había otra forma de cómo lo santo y sublime lo terrible y lo excelso se podía transmitir al hombre caído, pecaminoso. Si el sacerdocio cumplía con las exigencias puestas por Dios y su santidad era cuidada, reverenciada, Dios habitaría entre su pueblo. Me emociona leer que Dios mismo habitaba en su pueblo, que su presencia era algo que los israelitas podían reconocer. Salían a la puerta de la tienda y podían ver la nube allí entre ellos, por las noches además de las estrellas y la luna podían observar la nube de fuego y saber que Dios estaba allí con ellos.
Esta santidad en el sistema levítico, esta minuciosidad en el servicio y ministración a Dios contrasta también con el pastorado y el servicio a Dios en general, estamos muy por debajo de la norma exigida en el AT. ¡Pero estamos en la gracia! Podría argumentar alguien. Es verdad, no estamos sujetos a las prácticas que eran para el pueblo judío, pero estamos sujetos a los mismos principios que sustentaban esas prácticas. Pablo nos recuerda que esas cosas eran un símbolo, una sombra de lo que había de venir y que en Cristo tendrían todo su cumplimiento. Es decir que el servicio a este precioso Dios Santo debería ser mayor, más exigente y más glorioso ahora que en Cristo se han cumplido todas las cosas. El es nuestro cordero pascual, nuestra expiación, nuestra ofrenda, nuestro Sumo Sacerdote, el verdadero pan, su sangre derramada una vez para siempre nos da el eterno acceso al lugar santísimo. Sin embargo esa santidad que me tiene asombrado e inquieto no se ve en el servicio hoy. Nuestro servicio está más basado en otras prácticas que en la búsqueda y el regocijo de la santidad de Dios. Nuestro servicio se basa más en la tradición que en la experiencia de búsqueda. Tradición en todos los ámbitos, conservadores y pentecostales. Para algunos la tradición forma casi parte de su doctrina y su forma de ser cristianos. Le quitamos todo lo que pertenece a sus tradiciones y no sabemos cuanto de cristiano quedaría. La santidad de Dios se extraña en los cultos, donde uno puede entrar y salir sin experimentar el más mínimo acto de Dios, uno puede entrar a un culto y es probable ¡que nadie te salude! Los más renovados podrían acercarse a esta búsqueda de la presencia santa de Dios con su énfasis en la adoración y la alabanza, pero no nos confundamos, distorsión (el efecto de la guitarra) no es lo mismo que unción, así que si Dios no está allí no hay instrumento musical que lo pueda reemplazar. Puede haber mucha emoción que no es lo mismo que unción.
Esta santidad de Dios se contrasta con el nivel de la predicación, con la calidad de los púlpitos, cuya principal función es justamente traer al pueblo la palabra que viene directamente de Dios. Nosotros nos dedicaremos a la “oración y a la palabra”.Estas fueron las prioridades de los apóstoles, y su ministerio testificó que así lo hicieron. Hoy escuchamos tantas, pero tantas cosas distintas y extravagantes que bien vale preguntarnos por la santidad del Señor en nuestras iglesias. Pastores que recitan las posturas teológicas favoritas sin que ni siquiera se les mueva la corbata o se despeinen. Lo repiten ya sin emoción y sin que eso les afecte. Otros que ayudan y enseñan a la congregación a ser ricos, que se aparecen en el púlpito con un traje negro y caro y un anillo de oro en la mano, hablando con acento centro americano y tratando de convencer a todos que Dios quiere que seamos ricos. Pastores que hacen llover oro, (podrían hacer llover trabajo, dignidad, perdón, pasión, santidad).Pastores que exaltan las emociones hasta llevarlas al punto de la ebullición y que uno fácilmente puede adivinar en que va a terminar el culto, unos llorando, otros de espalda, otros saltando, etc. Al menos en estas iglesias existe algo que en muchas otras ya se perdió, la expectativa de que algo va a pasar, que Dios va a hacer algo. También están los pastores que repiten las noticias de la semana, que están al tanto de cada programa de televisión, que suben al púlpito a contar chistes, a contar sus historias favoritas y repetidas y los que abandonan la Biblia por teorías de iglecrecimiento pensando que por su lectura y aplicación pero sin el poder del Señor y sin trabajo arduo la iglesia va a crecer. ¡Oh que el Señor nos de hombres que le busquen y nos muestren a este Dios Santo! Tengo sed de Dios, tengo sed por un mensaje fresco, que no me diga todo lo que ya se, que no repita lo que sale en los libros, sino que me lleve a Dios, que me muestre a Dios, que me desafíe a buscarlo, que me lleve a sus pies. Quiero una predicación que no me de otra opción que arrepentirme y adorar a Dios por su amor y su gracia. Allí quiero estar, con mi Biblia, mis apuntes y mi corazón. Dios nos de hombres así, y que yo pueda ser también un hombre así.
Tercero, la santidad de Dios contrasta con el nivel espiritual de la iglesia en general, al menos en occidente. La santidad de Dios no solo se restringía al sacerdocio de Aarón y a una religión privada, sino que también incluía todo el quehacer de la sociedad de su época: las relaciones personales, interpersonales, familiares, de pareja, laborales, políticas, económicas, incluso las guerras. La presencia de Dios inundaba todo y lo perfumaba todo. Dios y su carácter era la norma para todo aquello. El cumplimiento del pueblo de estas normas de santidad traía como consecuencias, la prosperidad, la paz, el perdón, la larga vida, la Shalom de Dios.
A nivel general, en el mundo de hoy, somos conocidos, no siempre por las cosas buenas. Nuestra participación pública no siempre ha sido como quisiéramos: Un pastor, por ejemplo, es invitado a la televisión para hablar de temas éticos, pero en lugar de argumentar se “amurra” y pierde la oportunidad de hablar en nombre de Dios, otros van a orar en medio de una muchedumbre desnuda y frenética cuando viene Tunick. Son golpeados por carabineros y sometidos al escarnio público. Otro es conocido por una serie de peleas nada discretas con su hermana, etc. Por su parte, el gobierno hace poco reconoce en el congreso el aporte de algunos pastores en sus regiones, es decir también existen aquellos que trabajan y lo hacen bien, aunque habría que investigar cuanto de ello es política y cuanto de ello es reconocimiento verdadero y habría que investigar también si estos hombres cuentan con el respaldo y la admiración de su propia gente. Pero existen hombres que trabajan en el nombre de Dios, que buscan su gloria, aunque tengo la sospecha que estos son muy pocos y son anónimos. Son los profetas de Dios en el desierto y en las ciudades, que pelean solos y en el anonimato, pero que pronto serán descubiertos y premiados en el Bimá, el gran tribunal de Cristo. Entonces serán reconocidos por hombres y ángeles y el Cordero mismo colocará sobre sus cabezas la merecida corona por su trabajo entre los hombres de este mundo.
La santidad de Dios debe ser lo que motive nuestra vida cristiana, no la búsqueda del dinero, ni de fama, ni de dominar sobre las personas. La santidad del Señor, nos escudriña, nos humilla, nos quebranta, nos mata, pero al mismo tiempo nos renueva, nos sana, nos fortalece, nos da sentido. Oremos como Moisés:”Señor si he hallado gracia en tus ojos, permíteme conocerte y muéstrame el camino”.

jueves, 21 de febrero de 2008

De la Pequeña casa en la pradera a Casados con hijos: Crítica de un modelo familiar.

De la Pequeña casa en la pradera a Casados con hijos: Crítica de un modelo familiar.

Este verano estuve en la playa con mi familia, y de manera casi obligada tuve que ver, por primera vez de forma completa, incluido los comerciales, la serie de moda en el momento Casados con hijos. Vi varios capítulos de la serie y observé también, con el entusiasmo que mis hijos los veían, aunque debo decir de entrada, que no me pareció una serie para niños, mis hijos tienen 7 y 11 años, y a pesar de ello, eran los que más reían con las situaciones. Me sorprendieron también algunos contenidos sexuales explícitos. Esos días en la playa me hicieron reflexionar en el tiempo en que yo tenía la edad de mis hijos, y con mi hermana mirábamos en la televisión otra serie sobre la familia: “La pequeña casa en la pradera”. Sufríamos y nos divertíamos con las historias de la familia Engals. Ese día de la semana, en que daban la serie, mi hermana, y muchas veces mis padres, estábamos pegados al televisor, en ese entonces, en blanco y negro, antes de 1978. Para ese entonces las temáticas eran la inocencia de los niños, el egoísmo de la niña rica del pueblo, o las consecuencias de la mentira, o el valor del trabajo y del amor conyugal. Trayendo a la memoria estos recuerdos no pude evitar hacer algunas comparaciones entre ambas series y son las que quiero compartir en este artículo.
Veamos primero las similitudes y luego las diferencias, para después hacer algunas reflexiones que nos sirvan para “rumear” algunas ideas.
Entre las similitudes, en primer lugar tenemos que mencionar que ambas series son norteamericanas o “usamericanas” como diría el lingüista Noam Chomsky, y que reflejan o deberían reflejar al menos una parte de la realidad de esa sociedad, aunque lo hacen en tiempos distintos y en contextos diferentes.
Otra similitud, es el hecho de entretener a un público televidente mundial con historias de familia y que estas tengan un alcance masivo y de manera especial entre los más pequeños. Que a pesar de no tener “acción” ni tiros, ni autos chocados ni escenas espectaculares tengan una gran sintonía y sean muchas las personas que se divierten con estas situaciones
También en ambas series, que dicho sea de paso, Casados con hijos, es la versión chilena de Matrimonio con hijos, un antiguo sit com exhibido en los Estados Unidos desde hace ya un buen tiempo, y cuyo personaje central era Al Bondie, existe un modelo familiar, bien definido, en ambos casos existe una mamá, un papá y los hijos, tres en la Pequeña Casa en la pradera, dos en Casados con hijos.
En ambas series, las esposas no trabajan, es el hombre el proveedor de la familia, diríamos que representan la postura conservadora de la familia, donde los roles están muy bien definidos. El hombre trabaja fuera de la casa, mientras la mujer se preocupa de las labores domésticas y los hijos son , en general buenos hijos, que estudian y aceptan la autoridad paterna.
Quizá podríamos encontrar más similitudes, pero veamos las diferencias. A pesar de que ambas series son americanas, existen muchas diferencias, que en mi opinión no son casuales, sino que corresponden a toda una involución o deterioro del concepto de familia y no hay duda que representan además la mirada acerca de la vida familiar norteamericana
Una diferencia a notar es que en el caso de la Pequeña casa en la pradera el contexto general es el mundo rural, un mundo campesino, con la visión de mundo que este contexto ofrece. En el caso de Casados con hijos el contexto es urbano, las situaciones ocurren en la ciudad y quizá este sea parte del éxito de la serie, es fácil identificarse con las situaciones vividas.
Ambas series presentan un modelo familiar parecido pero con algunas diferencias notables: el marido de la primera serie es un hombre trabajador, estricto, justo, afectuoso, que enseña con el ejemplo, en el segundo caso, el marido trabaja para sostener a la familia, pero lo hace de mala gana, es desordenado, haragán, pasa mucho tiempo viendo televisión y tomando cerveza, un Garfiel, un patán.
Las madres de ambas series no trabajan fuera de la casa, pero la señora Engal es una mujer esforzada, casta, dedicada a sus hijos, que reboza hermosura y ternura, una mujer de campo pero muy educada, la Kena Larraín en cambio, está en la casa, pero ni siquiera hace almuerzo, no hace aseo, ni cuida de sus hijos y habla tonteras todo el día, luce como árbol de pascua y se queja de falta sexo constantemente.
Una madre que está en la casa, pero que es floja, vulgar, sin sentido común, que se gasta todo el dinero familiar, que es consumista, que se hace la tonta cuando le conviene, aunque ama a su marido, a su modo, pero lo ama.
Los hijos también presentan muchas diferencias, los primeros, los campesinos, eran niños buenos, obedientes, con un sentido claro de lo bueno y lo malo, obedientes, puros, educados en una ética del trabajo, donde sus conflictos giran en torno a problemas típicos de un niño de campo. Los hijos de los Larraín son hijos desobedientes, que prácticamente se cuidan solos, muy cargados sexualmente, no muy buenos estudiantes. La Titi es abiertamente tonta y el Nacho no hace mucha diferencia, son tan distintos a la niña pecosa o a la dulce Mery, la que usa anteojos y luego pierde la vista. Los niños Larraín son activos sexualmente, glotones, indisciplinados, desinhibidos, aprovechadores, oportunistas, que se adaptan de la mejor forma que pueden al caos familiar que reina y que les toca vivir.
La familia Engals es una familia pobre, siempre tienen lo justo, son austeros, ahorran, la ropa la hace la madre, las hijas van heredando la ropa de sus hermanas, viven sin lujo alguno y sus entretenciones se relacionan, o con la naturaleza o con el tiempo que pasan juntos en familia.
Los Larraín son una familia de clase media, que si se ordenaran les alcanzaría para vivir bien, aunque siempre están insatisfechos con sus ingresos y envidiando a sus vecinos que tienen más.
Los Engals eran una familia religiosa, al parecer protestante, y Dios era importante para ellos y la vida devocional formaba parte importante de sus actividades. El cura, o pastor (no se sabe bien que era tenía un lugar importante en la comunidad y ejercía gran influencia en la vida familiar de las personas del pueblo.
Los Larraín, al parecer, no son nada religiosos, son más bien una familia urbana y secularizada, no tienen tiempo para Dios, son una familia “acorde con los tiempos modernos” prácticos e inmediatistas.
Los Engals son pobres pero felices, donde el mayor capital está en la vida familiar, en las relaciones que se establecen entre ellos, y de la calidad de estas relaciones. El mundo se podía venir abajo, pero los Engals estaban unidos.
Los Larraín son de clase media y también son felices, se unen solo a veces frente a algunas circunstancias especiales, pero tienen un estilo de vida familiar de “sálvate como puedas”, ellos son disfuncionales, pero felices

¿Para que hacer esta descripción, hasta un poco latera, de los personajes de ambas series? Lo hago porque creo que aquí existe un modelo de familia que es criticado y que existen visiones de mundo, del mundo occidental sobre los cuales podríamos reflexionar.
A saber, ambos tienen un mismo modelo de familia, pero uno no funciona ¿Será que el modelo clásico de familia funciona solo en el mundo rural, pero que no tiene cabida en el mundo de la ciudad? ¿No existe un cambio axiológico importante en estos modelos familiares? ¿Será que para tener una familia “conservadora” hay que vivir en el campo?
Creo que el modelo familiar conservador presenta una involución, de acuerdo a estas series televisivas, una evolución pero en el sentido contrario. Existe un padre, pero este ya no cumple la misma labor que el padre tradicional, que llega a almorzar a la casa, que duerme siesta, que vive cerca del trabajo, que tiene un horario muy marcado y que finalmente es el que sustenta a la familia. La vida urbana, sin duda altera este modelo, pero Tito Larraín representa el otro lado de la moneda, es un padre presente-ausente, que no decide nada y que cuando lo intenta lo arruina todo, una especie de Homero Simpson (otra familia americana para reflexionar), que come, bebe cerveza y ve televisión.
Aquí podríamos hacer nuestra primera reflexión ¿La vida urbana altera el modelo familiar habitual, con el que la mayoría de nosotros creció? ¿Cuáles son las presiones que la vida de la ciudad ejerce sobre la familia y de que manera está reaccionando la familia promedio? ¿Afecta la vida de la ciudad el tiempo devocional familiar? Y ¿Las relaciones al interior de la familia?
¿No existe cierta rigidez, cierta “porfía”en mantener un modelo de familia aunque este no funcione? ¿No sería mejor que la Kena Larraín trabajara?, pues está en la casa, es verdad, pero no hace nada de lo que debiera hacer en la casa
¿No hay una ausencia de directriz moral en la familia, aunque esta siga el modelo tradicional? En la Pequeña casa en la pradera, el padre lleva la responsabilidad de la enseñanza moral, y lo hace con el ejemplo, en casados con hijos no hay, al menos de manera explícita una enseñanza moral, está el padre, pero este no lleva esta responsabilidad.
Creo que en Casados con hijos existe una crítica velada al modelo tradicional de familia, es la familia de siempre, pero que no hace lo de siempre.