martes, 31 de mayo de 2016

miércoles, 25 de mayo de 2016

Aflicciones presentes gloria venidera

Aflicciones presentes gloria venidera

Pr. Juan E. Barrera

El apóstol Pablo escribiendo a la iglesia en Roma dice textualmente “pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18) Para el apóstol el sufrimiento experimentado por la iglesia no era algo ajeno a la vida y con estas palabras los anima a perseverar en la fe. Ellos tenían dos cosas: sufrimiento y gloria. Este dueto se conjugaba muy bien en los primeros cristianos. A mayor sufrimiento mayor la esperanza en la otra vida, a mayor la amargura producida por el sufrimiento mayor la dulzura del cielo.
Este sufrimiento está presente desde un inicio y deja huellas profundas en la persona y el trabajo del apóstol Pablo. Este sufrimiento mata al duro y feroz fariseo Pablo, al fanático religioso que no duda en matar por su doctrina y hace aflorar al Pablo humilde hijo de Dios, hermoso siervo de Cristo, conocedor de la gracia divina.
El sufrimiento mata en Pablo el orgullo y la arrogancia intelectual y espiritual y deja en cambio en evidencia toda su debilidad y toda su dependencia. La aflicción mata en Pablo toda seguridad y deja florecer la esperanza y lo lleva a la arrobadora experiencia de conocer al Cristo glorificado y a pesar del dolor el apóstol se rinde en servicio, amor y adoración.
Muchas veces en sus epístolas deja ver que sin sufrimiento no hay avance, que sin oposición y sin lucha no hay poder espiritual, porque este se desarrolla y está al servicio del hombre de Dios cuando este enfrenta oposición y sufre, paga el precio por ser un hijo de Dios y se regocija en ello.
En Pablo es posible ver también las expectativas de la gloria futura y estas se refleja también en su ministerio. Los escritos de Pablo huelen a la gloria venidera, la puede ver por fe, la puede sentir cerca, la tiene allí, frente a su cara, casi tocándola con la mano. Sus epístolas están llenas de cielo, de eternidad, de gloria y con esta esperanza alienta a los hermanos de Roma y a cada generación de cristianos que sufre. La gloria venidera es real. Hay un mundo paralelo, invisible pero muy real. Por eso trabajamos, por eso sufrimos, la verdadera morada del cristiano está allá en la gloria, este cuerpo es solo una tienda de campaña. Por eso tantas personas prefirieron morir a negar su fe, a renegar, a traicionar, tenían puestos los ojos en ese mundo invisible pero muy real.
Nuestra amada iglesia presente carece de ambas características, al menos una buena parte de ella. No hay ni sufrimiento ni esperanza gloriosa y esto también deja huellas. Hombres y mujeres procuran el éxito espiritual pero sin pagar el precio del sufrimiento. La iglesia busca el respaldo en las leyes, en la opinión pública, en los medios de comunicación, pero evita el dolor y sufrimiento de la oposición y la persecución.
Hombres y mujeres bien intencionados buscan hacer la obra de Dios y vivir la vida de Dios pero sin sufrimiento y gustamos de la imagen de un líder cristiano ejecutivo, con oratoria, que grite mucho, que sea motivador, que proyecte éxito y sin embargo olvidamos las palabras de Jesús “en el mundo tendréis aflicción”. Proyectan y predican un evangelio humano, cómodo, sin cruz olvidando una vez más las palabras de Jesús, “aquel que quiera venir en pos de mí, tome su cruz y sígame” y millones de personas creen un evangelio donde no hay aflicción, solo éxito y fiesta contínua.
La obra de Dios sin sufrimiento es distinta a cuando surge o se realiza en medio de la aflicción. La iglesia que avanza en medio de la aflicción es una iglesia que busca el poder, la gracia y el gozo que viene de la presencia misma de Dios. Es una iglesia que ora y que adora, porque ha visto a Dios consolando a su pueblo. Cada alma salvada es el resultado de un precio alto que más de alguien pagó, a costa de su tiempo, su salud, sus recursos y hasta su propia vida.
La iglesia actual tampoco tiene esperanza gloriosa. Vivimos como si todo lo que existiese fuera este mundo y tal vez por eso evitamos el sufrimiento. No hay esperanza gloriosa, somos esclavos de los valores de la modernidad, la razón, la salud, el escepticismo, el presente, lo relativo y nos cuesta tanto alzar nuestros ojos al más allá. Vivimos apegados al suelo, nuestras predicaciones giran en torno al hombre y sus necesidades, estamos preocupados de la estética, del medio ambiente, pero no escuchamos hablar de la gloria venidera, de cómo se ven las aflicciones o la muerte frente a esta perspectiva, donde el morir es ganancia y si se vive o se muere somos del Señor. Como los no creyentes negamos la enfermedad y la muerte, nos avergüenza sufrir, nos quita dignidad porque hemos perdido de vista esa gloria venidera prometida donde todo será hecho nuevo. Sin la esperanza de esa gloria seguimos siendo niños y juzgamos como niños.

Una iglesia que recibe oposición, que sufre, que paga un precio y que al mismo tiempo que lucha tiene puesto los ojos en el futuro, en la gloria, en es capaz de dividir el tiempo entre un “ahora doloroso” y un “pronto glorioso” no se apega al suelo ni al cielo. Tiene un ojo aquí y otro allá. Sufre y en medio de la endecha escucha los acordes angélicos de la gloria que le espera. Una obra divina que se hace en medio de la aflicción no es superficial, el dolor quema lo superficial. En una obra así hay belleza, hay pureza, hay santidad. El fuego purifica el oro, y su brillo crea admiración, sorpresa, alegría. El dolor crea sinceridad, autoridad, crea el carácter de Cristo, crea futuro, crea eternidad.

Un olvido revelador

Iglesia Cristiana Metropolitana
Santiago de Chile
Domingo 22/05/2016


Mensaje: “Un olvido revelador”
Texto     : Marcos 8:14-21

Introducción
-Lo que se relata aquí probablemente tuvo lugar en el mar de Galilea, durante el viaje desde Dalmanuta a Betsaida
-El olvido de los apóstoles de pan da lugar para que el Señor toque un tema fundamental, arraigado en el corazón de ellos y del cual no estaban conscientes.

I: El olvido: “Habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca.”v. 14
Este olvido de los discípulos revela algo de sí mismos que ellos no pensaron haría. Veamos paso a paso este proceso
1. El Señor aprovecha el comentario de los discípulos para introducir en la conversación un gran tema:
II. La advertencia: V15 “Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes”
En el original las dos advertencia están en tiempo continuo: “estén mirando todo el tiempo y guárdense constantemente de…”
3. v. 16 Los discípulos confunden los dos temas y entienden de manera literal el problema de la levadura.

¿A qué se refería el Señor con la levadura?
La levadura es un hongo unicelular que produce enzimas capaces de provocar la fermentación , pero cual era el significado que le estaba dando el Señor que los discípulos no entendieron?
Los discípulos habían escuchado la enseñanza del Maestro en Mateo 13:33 y debieron haber comprendido, pero no lo hicieron.
El Señor se refería a la enseñanza de estos grupos
Levadura y enseñanza tienen varios puntos en común:
a. Ambas actúan invisiblemente
b. Ambas son muy potentes
c. Ambas tienen la tendencia a incrementar gradualmente su esfera de influencia.

Según el contexto la levadura de los fariseos era su incredulidad que los llevó a demandar señal en lugar de creer a lo que habían visto.
El concepto de levadura aplicado a los tres grupos enemigos de Jesús:

a. Los fariseos enseñaban el tradicionalismo (Mr. 7:4, 8).
b. Herodes y sus seguidores, los herodianos, el secularismo (Mr. 6:17ss).
c. Los saduceos, el escepticismo (Mr. 12:18; cf. Hch. 23:8).

4. v. 17-18 “ Y entendiéndolo Jesús les dijo:…”El Señor entiende la confusión de los discípulos, pero los reprende solamente haciéndoles preguntas (6)
-¿Discuten porque no tienen pan?
-¿No entienden ni comprenden?
-¿Todavía tienen endurecido el corazón?
-¿Tienen ojos pero no ven?
-¿Tienen oídos pero no oyen?
-¿No pueden recordar?

5. v.19-20 Como ellos estaban confundidos, con el corazón duro, ciegos, sordos y olvidadizos el Maestro les recuerda los hechos recientes:
-había alimentado a cinco mil personas con solamente con cinco panes y habían recogido doce cestas sobrantes.
-Había alimentado a cuatro mil personas con solamente siete panes y habían recogido siete cestas sobrantes
6. v.21 Y el Señor los vuelve a reprender “¿Cómo aún no entendéis?
¿Qué es lo que ellos no habían comprendido?

1. Después de lo que habían visto debían comprender que un pan era más que suficiente para alimentar a 13 personas.
2. Que él no hablaba del pan cuando se refirió a la levadura
3. Qué la levadura era la enseñanza de los enemigos del Maestro
4. Que esa levadura, la incredulidad, estaba en ellos todavía y podría traerles serias dificultades.
Un autor, (Hendriksen) ha dicho que este pasaje enseña que se debe tener cuidado con 4 cosas:
a. El tradicionalismo de los fariseos.
b. El secularismo ( sacar a Dios de todo aspecto de la vida) de los herodianos
c. El escepticismo de los saduceos
d. El pesimismo de los apóstoles

ILUSTRACIÓN

Cuentan que un alpinista, con el afán por conquistar una altísima montaña, inició su travesía después de años de preparación, pero quería la gloria solo para él, por lo que subió sin compañeros. Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo, y oscureció. La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, la luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.
Subiendo por un acantilado, a solo unos pocos metros de la cima, se resbaló y se desplomó por el aire, cayendo a velocidad vertiginosa. El alpinista solo podía ver veloces manchas oscuras y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo... y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida. Pensaba en la cercanía de la muerte, sin embargo, de repente, sintió el fortísimo tirón de la larga soga que lo amarraba de la cintura a las estacas clavadas en la roca de la montaña.
En ese momento, suspendido en el aire, gritó: ¡¡¡ayúdame Dios mío!!!
De repente, una voz grave y profunda de los cielos le contestó:
-¿QUE QUIERES QUE HAGA?
- ¡¡¡¡¡¡Sálvame Dios mío!!!!!!!!!
-¿REALMENTE CREES QUE YO TE PUEDO SALVAR?
-sí, Señor
-entonces corta la cuerda que te sostiene...
Hubo un momento de silencio; y el hombre se aferró más aún a la cuerda....
Cuenta el equipo de rescate, que al siguiente día encontraron al alpinista colgando muerto, congelado, agarradas sus manos fuertemente a una cuerda... a tan solo un metro del suelo...

APLICACIÓN
La aplicación de este pasaje a nuestra vida fundamentalmente es:
1. Tenemos que creer, no tener dudas frente a lo que viene.
2. Desechar la incredulidad en base a lo que ya hemos visto actuar a Dios.
3. Lo que no hacemos (el olvido) a veces revela nuestro interior
4. La incredulidad nos paraliza y nos confunde
5. Debemos tener cuidado con la tradición (Fariseos)
6. Debemos tener cuidado con el secularismo (Herodianos)
7. Debemos tener cuidado con el escepticismo (Saduceos)


viernes, 13 de mayo de 2016

Aflicciones presentes gloria venidera


Aflicciones presentes gloria venidera

Pr. Juan E. Barrera



El apóstol Pablo escribiendo a la iglesia en Roma dice textualmente “pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18) Para el apóstol el sufrimiento experimentado por la iglesia no era algo ajeno a la vida y con estas palabras los anima a perseverar en la fe. Ellos tenían dos cosas: sufrimiento y gloria. Este dueto se conjugaba muy bien en los primeros cristianos. A mayor sufrimiento mayor la esperanza en la otra vida, a mayor la amargura producida por el sufrimiento mayor la dulzura del cielo.
Este sufrimiento está presente desde un inicio y deja huellas profundas en la persona y el trabajo del apóstol Pablo. Este sufrimiento mata al duro y feroz fariseo Pablo, al fanático religioso que no duda en matar por su doctrina y hace aflorar al Pablo humilde hijo de Dios, hermoso siervo de Cristo, conocedor de la gracia divina.
El sufrimiento mata en Pablo el orgullo y la arrogancia intelectual y espiritual y deja en cambio en evidencia toda su debilidad y toda su dependencia. La aflicción mata en Pablo toda seguridad y deja florecer la esperanza y lo lleva a la arrobadora experiencia de conocer al Cristo glorificado y a pesar del dolor el apóstol se rinde en servicio, amor y adoración.
Muchas veces en sus epístolas deja ver que sin sufrimiento no hay avance, que sin oposición y sin lucha no hay poder espiritual, porque este se desarrolla y está al servicio del hombre de Dios cuando este enfrenta oposición y sufre, paga el precio por ser un hijo de Dios y se regocija en ello.
En Pablo es posible ver también las expectativas de la gloria futura y estas se refleja también en su ministerio. Los escritos de Pablo huelen a la gloria venidera, la puede ver por fe, la puede sentir cerca, la tiene allí, frente a su cara, casi tocándola con la mano. Sus epístolas están llenas de cielo, de eternidad, de gloria y con esta esperanza alienta a los hermanos de Roma y a cada generación de cristianos que sufre. La gloria venidera es real. Hay un mundo paralelo, invisible pero muy real. Por eso trabajamos, por eso sufrimos, la verdadera morada del cristiano está allá en la gloria, este cuerpo es solo una tienda de campaña. Por eso tantas personas prefirieron morir a negar su fe, a renegar, a traicionar, tenían puestos los ojos en ese mundo invisible pero muy real.
Nuestra amada iglesia presente carece de ambas características, al menos una buena parte de ella. No hay ni sufrimiento ni esperanza gloriosa y esto también deja huellas. Hombres y mujeres procuran el éxito espiritual pero sin pagar el precio del sufrimiento. La iglesia busca el respaldo en las leyes, en la opinión pública, en los medios de comunicación, pero evita el dolor y sufrimiento de la oposición y la persecución.
Hombres y mujeres bien intencionados buscan hacer la obra de Dios y vivir la vida de Dios pero sin sufrimiento y gustamos de la imagen de un líder cristiano ejecutivo, con oratoria, que grite mucho, que sea motivador, que proyecte éxito y sin embargo olvidamos las palabras de Jesús “en el mundo tendréis aflicción”. Proyectan y predican un evangelio humano, cómodo, sin cruz olvidando una vez más las palabras de Jesús, “aquel que quiera venir en pos de mí, tome su cruz y sígame” y millones de personas creen un evangelio donde no hay aflicción, solo éxito y fiesta contínua.
La obra de Dios sin sufrimiento es distinta a cuando surge o se realiza en medio de la aflicción. La iglesia que avanza en medio de la aflicción es una iglesia que busca el poder, la gracia y el gozo que viene de la presencia misma de Dios. Es una iglesia que ora y que adora, porque ha visto a Dios consolando a su pueblo. Cada alma salvada es el resultado de un precio alto que más de alguien pagó, a costa de su tiempo, su salud, sus recursos y hasta su propia vida.
La iglesia actual tampoco tiene esperanza gloriosa. Vivimos como si todo lo que existiese fuera este mundo y tal vez por eso evitamos el sufrimiento. No hay esperanza gloriosa, somos esclavos de los valores de la modernidad, la razón, la salud, el escepticismo, el presente, lo relativo y nos cuesta tanto alzar nuestros ojos al más allá. Vivimos apegados al suelo, nuestras predicaciones giran en torno al hombre y sus necesidades, estamos preocupados de la estética, del medio ambiente, pero no escuchamos hablar de la gloria venidera, de cómo se ven las aflicciones o la muerte frente a esta perspectiva, donde el morir es ganancia y si se vive o se muere somos del Señor. Como los no creyentes negamos la enfermedad y la muerte, nos avergüenza sufrir, nos quita dignidad porque hemos perdido de vista esa gloria venidera prometida donde todo será hecho nuevo. Sin la esperanza de esa gloria seguimos siendo niños y juzgamos como niños.

Una iglesia que recibe oposición, que sufre, que paga un precio y que al mismo tiempo que lucha tiene puesto los ojos en el futuro, en la gloria, en es capaz de dividir el tiempo entre un “ahora doloroso” y un “pronto glorioso” no se apega al suelo ni al cielo. Tiene un ojo aquí y otro allá. Sufre y en medio de la endecha escucha los acordes angélicos de la gloria que le espera. Una obra divina que se hace en medio de la aflicción no es superficial, el dolor quema lo superficial. En una obra así hay belleza, hay pureza, hay santidad. El fuego purifica el oro, y su brillo crea admiración, sorpresa, alegría. El dolor crea sinceridad, autoridad, crea el carácter de Cristo, crea futuro, crea eternidad.

jueves, 12 de mayo de 2016

Las pichangas de mi barrio

 Las pichangas de mi barrio

Juan E. Barrera

Si había algo gratificante, entre muchas otras cosas, en mi infancia, eso eran las pichangas al caer la tarde, después de la escuela. Como en un ritual mágico uno a uno de mis amigos peloteros igual que yo, llegaban a mi casa y con las mismas ganas mías, ¡jugar una pichanga! yo sacaba mi pelota de cascos, la que cada navidad por años me regaló mi tío Maco y se armaba el partido. Todavía puedo sentir el aroma de los cascos de cuero nuevos, recién pintados, negro con blanco, amarillo y café. La pelota nunca duraba hasta la próxima navidad, el canal que había en nuestra cuadra se llevaba rápidamente los balones y entonces  a la próxima navidad volvía a recibir una nueva pelota de futbol, así fue por años. No era difícil armar la pichanga, bastaban unas piedras por cada lado como arco, la calle sin pavimentar como cancha, la luz del poste eléctrico como iluminarias y la imaginación febril  y delirante de un puñado de chiquillos para convertir el frontis de mi casa en un verdadero estadio y cada pichanga en una final mundial. Ninguno tenía zapatillas buenas, de marca, ni caras, ni tampoco camisetas de los clubes o zapatos de futbol, eso lo veíamos solamente en las revistas, pero teníamos inocencia y energía, ¡energía inagotable! Bastaba la misma ropa de vestir y las zapatillas rotas de siempre para dar rienda suelta al talento futbolístico infantil, talento que solo era de calle, porque en la cancha del club no se notaba para nada. No había ninguno malo, todos éramos buenos. Buenos arqueros, buenos delanteros, buenos defensas. Allí al caer el sol con los árboles como árbitros o guardia líneas impávidos e insobornables y los gorriones como público que huía tras cada pelotazo, transpirábamos ganas y fantasía. Éramos grandes deportistas admirados y queridos por todos. Éramos Cassely, Chúmpitas, Teófilo Cubillos, el pollo Véliz, el chamaco Valdés, Carlos Reinoso, Elías Figueroa y tantos otros a quienes conocíamos a través de la poca televisión que veíamos o de las láminas de los álbumes, los “monitos”.
Cada gol era celebrado a todo pulmón, con los brazos en alto y corriendo frente a un público enardecido que solo gritaba y saltaba en nuestra imaginación. Todo valía, de pierna derecha, de pierna izquierda, de cabeza, de taco, desde el suelo, de palomita,…muchas veces la tierra no dejaba ver la pelota, pero era solo un detalle la fiesta duraba hasta entrada la noche.
La pichanga ha continuado, pero ahora en otros escenarios. El juego de la vida nos ha llevado por caminos diversos. Todavía me veo con algunos de esos talentosos jugadores, ya son hombres, han formado familia, tienen hijos, tienen recuerdos. Algunos me saludan, otros hacen el esfuerzo, muchos ya no están. A algunos la vida los ha lesionado para siempre y ha dejado marcas difíciles de superar. Otros se fueron del barrio para nunca volver. Los árboles ya no están, el canal ya no está, lo gorriones que avivaban nuestros partidos han volado lejos a otros cielos, mi tío Maco ya no está y el niño que fui tampoco está.

La pichanga que continúa ahora es la pichanga de la vida, donde no todos los partidos se ganan y donde las preocupaciones son más que hacer un gol y correr por la calle como un loco, un loco lindo. La pelota de cascos, blanquinegra tampoco está, se ha ido para no volver más, solo quedan mis recuerdos de la patota gritando a viva voz ¡gooooooooool!

lunes, 2 de mayo de 2016

4000. Un milagro con enseñanza actual

Iglesia Cristiana Metropolitana
Santiago de Chile

Domingo 01/05/2016

Mensaje: “4000. Un milagro con enseñanza actual”
Texto       : Marcos 8:1-10

Introducción
Esta sección de Marcos continúa con el relato del ministerio del Señor que algunos llaman de Retiro. El capítulo comienza narrando la salida del Señor y sus discípulos a las regiones de Tiro y Sidón. Luego va a la región de Decápolis, rompiendo con esto el límite entre los judíos y los no judíos.
Marcos relata en esta sección dos milagros de Jesús, y los dos son en beneficio de persona son judías, lo que desde ya pre figura la universalidad de las enseñanzas y las obras del Maestro. Sus enseñanzas, su bondad, su compasión no eran exclusivamente para los judíos, era para todos y en esta sección otro milagro que también surge de la compasión de Jesús.
El trato de Jesús con las multitudes dista mucho de lo que se suele ver en el día de hoy, incluso en el mundo protestante. Multitudes que son manipuladas, explotadas, despreciadas y hasta burladas. En este pasaje podemos ver como Jesús mantiene la misma compasión con las multitudes que de manera individual.
Este pasaje se parece mucho al relato de la alimentación de los cinco mil, sin embargo son relatos distintos. La ubicación es otra, la cantidad de personas es otra, los detalles son diferentes.
Por razones didácticas he dividido el texto en tres ideas centrales: Compasión-Responsabilidad-Resultados.
El relato dista al menos 2000 años, no obstante el Espíritu de Dios toma estas palabras y abre nuestros ojos para mostrarnos actitudes y acciones que podemos y debemos tomar como comunidad a fin de cumplir en nuestro tiempo el propósito que la iglesia debe alcanzar.

I. La COMPASIÓN
V.2 “Mi corazón se compadece por la multitud porque ya hace tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer; V.3 y si los despido con hambre a sus casas desfallecerán en el camino, porque algunos de ellos han venido de muy lejos”.
A la base de este milagro está la compasión. Esta palabra quiere decir:
“Sentimiento de pena, de ternura y de identificación ante los males de alguien.”
¿Qué miraba el Señor cuando observaba las multitudes que le causaba esta pena?
Y la obra del Señor surge de esta manera suya de ver la vida. Los evangelios hacen alusión repetidas veces a la compasión de Jesús.
Algunos ejemplos son:
a. Marcos 6:34 Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo COMPASIÓN de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.
b. Mateo 14:14 Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo COMPASIÓN de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.
c. Mateo 15:32 Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo COMPASIÓN de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino.

La motivación frente a las multitudes pueden ser variadas. Un líder frente a la multitud se puede relacionar desde:
-la admiración
-desde el status
-desde el dinero
-desde el deber
El Maestro nos enseña que el vínculo que debe mover a un líder es la compasión.
“La verdadera autoridad espiritual se basa en la compasión. Fue porque Jesús sintió compasión por las ovejas sin pastor que Él se convirtió en nuestro Pastor. Él sintió compasión por los que vivían en la oscuridad, y por lo tanto llegó a ser su Maestro y su Luz.
Sólo tendremos verdadera autoridad espiritual en la medida que tengamos la compasión de Jesús.
No vamos a tener ninguna compasión por aquellos a quienes despreciamos, desestimamos, o rechazamos porque son diferentes. Nunca vamos a tener verdadera autoridad o vamos a poder corregir las doctrinas de otro movimiento o denominación hasta que tengamos el amor de Dios por ese movimiento o denominación. Sin amor no vamos a tener un ministerio genuino. Las murallas que levantamos con nuestros prejuicios se hallan en conflicto con el amor y en conflicto con Dios mismo.”
–Rick Joyner
¿Cómo cultivar la compasión? ¿Se puede aprender la compasión?
1. Orar por las personas
2. Acostumbrarse a no ver lo obvio
3. No enjuiciar a las personas

ILUSTRACIÓN
Una noche bien fría, en la ciudad de Oklahoma en E.E. U.U., llevaron a un hombre temblando ante el juez por haber robado pan. El hombre explicó que su familia estaba muriendo de hambre y necesitaba ese pan. No tenía trabajo. Sin esperanza alguna y todo en su contra, el hombre en su desesperación, agarró el pan y lo escondió debajo de su chaqueta.
Atrapado ahora en su crimen en contra de la sociedad, estaba parado delante del juez quien declaró, "Es necesario que te castigue. No puedo hacer excepciones cuando se trata de la ley. Así que tu castigo será una multa de diez dólares."
Mientras que el juez mirando al hombre desesperado y temblando, metió una mano en el bolsillo en su pantalón debajo de su toga y sacó un billete nuevo de diez dólares y dijo, "Aquí están tus diez dólares para pagar tu multa. Entrégalo inmediatamente a la policía."
"A propósito, continuó el juez, voy a multar a cada persona en esta sala con cincuenta centavos por el simple hecho de vivir en una ciudad donde un hombre tiene que robar una barra de pan para que su familia pueda sobrevivir."
Con esas palabras el alguacil tomó su sombrero y empezó a pasarla y recolectar cincuenta centavos de cada persona en la sala. Luego se giró hacia el ladrón y le entregó $47.50 dólares y con el dinero en la mano, salió del tribunal .

APLICACIÓN
1. El llamado del creyente es a practicar la compasión no el juicio.
2. La compasión es una evidencia objetiva del amor de Dios por el hombre manifestado a través de sus hijos.
3. Las principales necesidades del creyente ya han sido satisfechas, luego hay que centrarse en las necesidades de la multitud.

II. RESPONSABILIDAD.
V.5 Les preguntó, “¿Cuántos panes tenéis?”. Dijeron, “Siete”.
V.6 Así que, mandó a la multitud a que se acomodara en el suelo. Entonces tomó los siete panes y, habiendo dado gracias, los partió y se mantuvo dándolos a sus discípulos para que se los dieran a la gente, y así lo hicieron.
V. 7 También tenían unos pocos pececillos, y después de haber dado gracias por ellos, mandó que también los dieran a la gente.
La responsabilidad está presente en la pregunta del Señor “¿Cuántos panes tenéis? El Señor no está preguntando por lo que no tienen, porque obviamente no tenían lo suficiente para alimentar una multitud, ¿Por qué hace esa pregunta entonces? Porque quiere que los discípulos centren la atención en lo que tienen y que hagan algo con lo que tienen, que se responsabilicen de sus “recursos”.
La compasión debe de la mano con la responsabilidad. Sentir pena sin llegar a la acción es sentimentalismo. Las necesidades de esta multitud eran reales y el Señor responsabiliza a sus discípulos para satisfacerlas.
Lo importante no era la cantidad, sino la actitud. Jesús se encarga, de manera sobrenatural de hacer que los recursos alcancen.

ILUSTRACIÓN
Una señora, paseando, se encuentra de pronto con una niña que en sus brazos llevaba a un niño más pequeño que ella, pero bien gordito. Entonces la señora pensó: “Debe pesar más que ella”.  Se acercó amablemente, y le dijo: ¿Cómo puedes cargar ese niño, no te pesa demasiado?-La niña la miró tranquilamente y sonriendo dijo, -no, es mi hermano.
Cuando la responsabilidad surge de la compasión la carga no pesa

APLICACIÓN

1. Ser responsable significa hacerse cargo de una tarea. Si la compasión nos revela un trabajo para hacer, el siguiente paso es hacerse responsable por ello.
2. Ser responsable es poner la atención en los recursos que se tiene y no en los que no se tienen.
3. Ser responsable es administrar bien los recursos de que se dispone y disponerlos en las manos del Señor para que sus planes y propósitos sean llevados a cabo.

III. RESULTADO
v. 8 Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas.
v. 9 Eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió.

Como en muchas otras ocasiones la obra divina se conjuga con la obra humana y la voluntad de Dios se lleva a cabo y como también ocurre siempre, Dios toma la iniciativa, él da el primer paso.
Aquí es Jesús quien toma la iniciativa, siente compasión por la gente que había venido a verlo y escucharlo. El desafío, desde la perspectiva humana era imposible, dar de comer a toda esa gente, más de 4000 personas.
Aún así, Jesús busca la responsabilidad de los discípulos en la situación. Ellos miran su entorno, se miran a si mismos y piensan en la imposibilidad de lo que Jesús les pedía, pero cuando muestran lo poco que tienen Jesús lo multiplica y satisface las necesidades de la multitud.

ILUSTRACIÓN
En toda la Escritura se puede observar esta conjugación de lo divino y lo humano:
-Dios entregó la tierra prometida, pero los israelitas tuvieron que pelear.
-Dios sanó a Nahamán pero se tuvo que sumergir en el agua
-Pablo habla de los vasos de barro

APLICACIÓN
1. Los resultados no dependen de los recursos que se tienen, sino de como Dios usa esos recursos para llevar a cabo sus planes.
2. Los resultados son una combinación de la obra divina-humana. Dios que tiene todo el poder y un hombre dispuesto y rendido.
3. Los recursos nunca son suficientes, por eso debemos recurrir una y otra vez al Maestro para pedir que sean multiplicados de manera sobrenatural.

CONCLUSIÓN

Resumen de los tres conceptos:

-COMPASIÓN-RESPONSABILIDAD-RESULTADO
Programa
"Me siento cansado. El trabajo y la fatiga"