Blog dedicado a la reflexión psico-espiritual del escritor Juan E. Barrera
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Aflicciones presentes gloria venidera
Aflicciones presentes gloria venidera
Pr. Juan E. Barrera
El apóstol Pablo escribiendo a la
iglesia en Roma dice textualmente “pues tengo por cierto que las aflicciones
del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros
ha de manifestarse” (Romanos 8:18) Para el apóstol el sufrimiento experimentado
por la iglesia no era algo ajeno a la vida y con estas palabras los anima a
perseverar en la fe. Ellos tenían dos cosas: sufrimiento y gloria. Este dueto
se conjugaba muy bien en los primeros cristianos. A mayor sufrimiento mayor la
esperanza en la otra vida, a mayor la amargura producida por el sufrimiento
mayor la dulzura del cielo.
Este sufrimiento está presente desde
un inicio y deja huellas profundas en la persona y el trabajo del apóstol
Pablo. Este sufrimiento mata al duro y feroz fariseo Pablo, al fanático
religioso que no duda en matar por su doctrina y hace aflorar al Pablo humilde hijo
de Dios, hermoso siervo de Cristo, conocedor de la gracia divina.
El sufrimiento mata en Pablo el
orgullo y la arrogancia intelectual y espiritual y deja en cambio en evidencia
toda su debilidad y toda su dependencia. La aflicción mata en Pablo toda
seguridad y deja florecer la esperanza y lo lleva a la arrobadora experiencia
de conocer al Cristo glorificado y a pesar del dolor el apóstol se rinde en servicio,
amor y adoración.
Muchas veces en sus epístolas
deja ver que sin sufrimiento no hay avance, que sin oposición y sin lucha no
hay poder espiritual, porque este se desarrolla y está al servicio del hombre
de Dios cuando este enfrenta oposición y sufre, paga el precio por ser un hijo
de Dios y se regocija en ello.
En Pablo es posible ver también las
expectativas de la gloria futura y estas se refleja también en su ministerio.
Los escritos de Pablo huelen a la gloria venidera, la puede ver por fe, la puede
sentir cerca, la tiene allí, frente a su cara, casi tocándola con la mano. Sus
epístolas están llenas de cielo, de eternidad, de gloria y con esta esperanza
alienta a los hermanos de Roma y a cada generación de cristianos que sufre. La
gloria venidera es real. Hay un mundo paralelo, invisible pero muy real. Por eso
trabajamos, por eso sufrimos, la verdadera morada del cristiano está allá en la
gloria, este cuerpo es solo una tienda de campaña. Por eso tantas personas
prefirieron morir a negar su fe, a renegar, a traicionar, tenían puestos los
ojos en ese mundo invisible pero muy real.
Nuestra amada iglesia presente
carece de ambas características, al menos una buena parte de ella. No hay ni sufrimiento
ni esperanza gloriosa y esto también deja huellas. Hombres y mujeres procuran
el éxito espiritual pero sin pagar el precio del sufrimiento. La iglesia busca
el respaldo en las leyes, en la opinión pública, en los medios de comunicación,
pero evita el dolor y sufrimiento de la oposición y la persecución.
Hombres y mujeres bien
intencionados buscan hacer la obra de Dios y vivir la vida de Dios pero sin
sufrimiento y gustamos de la imagen de un líder cristiano ejecutivo, con
oratoria, que grite mucho, que sea motivador, que proyecte éxito y sin embargo olvidamos
las palabras de Jesús “en el mundo tendréis aflicción”. Proyectan y predican un
evangelio humano, cómodo, sin cruz olvidando una vez más las palabras de Jesús,
“aquel que quiera venir en pos de mí, tome su cruz y sígame” y millones de
personas creen un evangelio donde no hay aflicción, solo éxito y fiesta
contínua.
La obra de Dios sin sufrimiento
es distinta a cuando surge o se realiza en medio de la aflicción. La iglesia
que avanza en medio de la aflicción es una iglesia que busca el poder, la gracia
y el gozo que viene de la presencia misma de Dios. Es una iglesia que ora y que
adora, porque ha visto a Dios consolando a su pueblo. Cada alma salvada es el
resultado de un precio alto que más de alguien pagó, a costa de su tiempo, su
salud, sus recursos y hasta su propia vida.
La iglesia actual tampoco tiene
esperanza gloriosa. Vivimos como si todo lo que existiese fuera este mundo y
tal vez por eso evitamos el sufrimiento. No hay esperanza gloriosa, somos
esclavos de los valores de la modernidad, la razón, la salud, el escepticismo,
el presente, lo relativo y nos cuesta tanto alzar nuestros ojos al más allá.
Vivimos apegados al suelo, nuestras predicaciones giran en torno al hombre y
sus necesidades, estamos preocupados de la estética, del medio ambiente, pero
no escuchamos hablar de la gloria venidera, de cómo se ven las aflicciones o la
muerte frente a esta perspectiva, donde el morir es ganancia y si se vive o se
muere somos del Señor. Como los no creyentes negamos la enfermedad y la muerte,
nos avergüenza sufrir, nos quita dignidad porque hemos perdido de vista esa
gloria venidera prometida donde todo será hecho nuevo. Sin la esperanza de esa
gloria seguimos siendo niños y juzgamos como niños.
Una iglesia que recibe oposición,
que sufre, que paga un precio y que al mismo tiempo que lucha tiene puesto los
ojos en el futuro, en la gloria, en es capaz de dividir el tiempo entre un “ahora
doloroso” y un “pronto glorioso” no se apega al suelo ni al cielo. Tiene un ojo
aquí y otro allá. Sufre y en medio de la endecha escucha los acordes angélicos
de la gloria que le espera. Una obra divina que se hace en medio de la
aflicción no es superficial, el dolor quema lo superficial. En una obra así hay
belleza, hay pureza, hay santidad. El fuego purifica el oro, y su brillo crea
admiración, sorpresa, alegría. El dolor crea sinceridad, autoridad, crea el
carácter de Cristo, crea futuro, crea eternidad.
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Artículo
Un olvido revelador
Santiago de Chile
Domingo 22/05/2016
Mensaje: “Un olvido revelador”
Texto
: Marcos 8:14-21
Introducción
-Lo que se relata aquí probablemente
tuvo lugar en el mar de Galilea, durante el viaje desde Dalmanuta a Betsaida
-El olvido de los apóstoles de pan da
lugar para que el Señor toque un tema fundamental, arraigado en el corazón de
ellos y del cual no estaban conscientes.
I: El olvido: “Habían olvidado de traer
pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca.”v. 14
Este olvido de los discípulos revela
algo de sí mismos que ellos no pensaron haría. Veamos paso a paso este proceso
1. El Señor aprovecha el comentario de
los discípulos para introducir en la conversación un gran tema:
II. La advertencia: V15 “Mirad, guardaos
de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes”
En el original las dos advertencia están
en tiempo continuo: “estén mirando todo el tiempo y guárdense constantemente
de…”
3. v. 16 Los discípulos confunden los
dos temas y entienden de manera literal el problema de la levadura.
¿A qué se refería el Señor con la
levadura?
La levadura es un hongo unicelular que
produce enzimas capaces de provocar la fermentación , pero cual era el
significado que le estaba dando el Señor que los discípulos no entendieron?
Los discípulos habían escuchado la
enseñanza del Maestro en Mateo 13:33 y debieron haber comprendido, pero no lo
hicieron.
El Señor se refería a la enseñanza
de estos grupos
Levadura y enseñanza tienen varios
puntos en común:
a. Ambas actúan invisiblemente
b. Ambas son muy potentes
c. Ambas tienen la tendencia a
incrementar gradualmente su esfera de influencia.
Según el contexto la levadura de los
fariseos era su incredulidad que los llevó a demandar señal en lugar de creer a
lo que habían visto.
El concepto de levadura aplicado a los
tres grupos enemigos de Jesús:
a. Los fariseos enseñaban el tradicionalismo
(Mr. 7:4, 8).
b. Herodes y sus seguidores, los
herodianos, el secularismo (Mr. 6:17ss).
c. Los saduceos, el escepticismo
(Mr. 12:18; cf. Hch. 23:8).
4. v. 17-18 “ Y entendiéndolo Jesús les
dijo:…”El Señor entiende la confusión de los discípulos, pero los reprende
solamente haciéndoles preguntas (6)
-¿Discuten porque no tienen pan?
-¿No entienden ni comprenden?
-¿Todavía tienen endurecido el corazón?
-¿Tienen ojos pero no ven?
-¿Tienen oídos pero no oyen?
-¿No pueden recordar?
5. v.19-20 Como ellos estaban
confundidos, con el corazón duro, ciegos, sordos y olvidadizos el Maestro les
recuerda los hechos recientes:
-había alimentado a cinco mil personas
con solamente con cinco panes y habían recogido doce cestas sobrantes.
-Había alimentado a cuatro mil personas
con solamente siete panes y habían recogido siete cestas sobrantes
6. v.21 Y el Señor los vuelve a
reprender “¿Cómo aún no entendéis?
¿Qué es lo que ellos no habían
comprendido?
1. Después de lo que habían visto debían
comprender que un pan era más que suficiente para alimentar a 13 personas.
2. Que él no hablaba del pan cuando se
refirió a la levadura
3. Qué la levadura era la enseñanza de
los enemigos del Maestro
4. Que esa levadura, la incredulidad,
estaba en ellos todavía y podría traerles serias dificultades.
Un autor, (Hendriksen) ha dicho que este
pasaje enseña que se debe tener cuidado con 4 cosas:
a. El tradicionalismo de los fariseos.
b. El secularismo ( sacar a Dios de todo
aspecto de la vida) de los herodianos
c. El escepticismo de los saduceos
d. El pesimismo de los apóstoles
ILUSTRACIÓN
Cuentan que un alpinista, con el afán
por conquistar una altísima montaña, inició su travesía después de años de
preparación, pero quería la gloria solo para él, por lo que subió sin
compañeros. Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se
preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo, y oscureció. La noche
cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver
absolutamente nada. Todo era negro, la luna y las estrellas estaban cubiertas
por las nubes.
Subiendo por un acantilado, a solo unos
pocos metros de la cima, se resbaló y se desplomó por el aire, cayendo a
velocidad vertiginosa. El alpinista solo podía ver veloces manchas oscuras y la
terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo... y en
esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los episodios gratos
y no tan gratos de su vida. Pensaba en la cercanía de la muerte, sin embargo,
de repente, sintió el fortísimo tirón de la larga soga que lo amarraba de la
cintura a las estacas clavadas en la roca de la montaña.
En ese momento, suspendido en el aire,
gritó: ¡¡¡ayúdame Dios mío!!!
De repente, una voz grave y profunda de
los cielos le contestó:
-¿QUE QUIERES QUE HAGA?
- ¡¡¡¡¡¡Sálvame Dios mío!!!!!!!!!
-¿REALMENTE CREES QUE YO TE PUEDO
SALVAR?
-sí, Señor
-entonces corta la cuerda que te
sostiene...
Hubo un momento de silencio; y el hombre
se aferró más aún a la cuerda....
Cuenta el equipo de rescate, que al
siguiente día encontraron al alpinista colgando muerto, congelado, agarradas
sus manos fuertemente a una cuerda... a tan solo un metro del suelo...
APLICACIÓN
La aplicación de este pasaje a nuestra
vida fundamentalmente es:
1. Tenemos que creer, no tener dudas
frente a lo que viene.
2. Desechar la incredulidad en base a lo
que ya hemos visto actuar a Dios.
3. Lo que no hacemos (el olvido) a veces
revela nuestro interior
4. La incredulidad nos paraliza y nos
confunde
5. Debemos tener cuidado con la
tradición (Fariseos)
6. Debemos tener cuidado con el
secularismo (Herodianos)
7. Debemos tener cuidado con el escepticismo
(Saduceos)
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