martes, 3 de febrero de 2015

jueves, 29 de enero de 2015

Tu ausencia

                              TU AUSENCIA
Este 19 de enero hace seis años que te fuiste Joaquín, seis años que estamos sin ti, sin tu alegría y tu sencillez. Seis años del inicio, con tu partida, de un estado mental distinto y desconocido para mí llamado ausencia, y no me equivoco al usar la palabra estado, hace seis años vivimos en un estado de ausencia. Tus nueve años con nosotros me enseñaron muchas cosas inolvidables, profundas, fundamentales, pero con tu partida también he aprendido otras que jamás imaginé. He aprendido lo que es la nostalgia, el anhelo profundo, la melancolía. He aprendido que aunque ya no te volveré a ver más en esta tierra, tu ausencia es solo una no presencia física, porque siempre estás. Hablo de ti, te veo, te escucho, te huelo; en un remolino, en un volantín, en una canción y la ausencia se vuelve mayor, más sentida y más lacerante. Tu ausencia es la contradicción entre mi mente y mi corazón. Mi mente dice que ya no estás, desde ese Lunes , como hoy hace un tiempo atrás y que por lo tanto , la vida debería continuar, y eso hemos hecho, a pesar nuestro, pero la contradicción es con el corazón que dice que todavía estás aquí, que no te has ido, un corazón porfiado que te ve en cada cosa, cada día en cada detalle ¿Existirá alguna vez el pleno equilibrio entre mente y corazón? ¿El equilibrio entre olvido y recuerdo?
Joaquín, por ahora, tu ausencia es como una margarita que nunca ceso de deshojar o que nunca quiero acabar de deshojar, como si en ese último pétalo te volviera a perder otra vez. Tu ausencia es la herida de una amputación, ¿de mi corazón? No lo sé, que va sanando con el tiempo pero con la marca del órgano que ya no está y que duele aunque no existe. Tu ausencia es un dejo de tristeza en cada alegría, un vacío en cada llenura. Es la pena en cada risa. Es el amanecer que se espera con ansias luego de una pesadilla atroz, de un insomnio inquietante o de un dolor, que se piensa pasará al salir el sol, pero este nunca llega.
Tu ausencia es ese estado que, estoy convencido, no me dejará jamás y para el cual no tengo remedio natural. No hay una agüita para calmar la ausencia, no hay una píldora para aminorar la nostalgia de la no presencia. Pero he descubierto algo, cuando tu ausencia se vuelve desgarradora pienso, orando, en Jesús, el Gran Vencedor y te imagino caminando junto a él, de su mano, sí esa con la cicatriz de un clavo, e imagino lo que conversas ¿de tu madre? ¿de tu hermano? ¿de mi? ¿de tus abuelos? Te imagino sonriente, feliz, pleno, paseando por un gran campo lleno de árboles que se inclinan ante él y pájaros que cantando le adoran y recuerdan su perfección y su hermosura. Me imagino una vieja cruz en un rincón del cielo como recuerdo del sacrificio del Cordero y del dolor de ese evento y llevo a los pies de esa cruz horrible pero preciosa el dolor de tu ausencia y entonces recién siento paz y me vuelve la alegría y recupero mi equilibrio y siento que puedo vivir feliz un día más, un mes más, un año más. Finalmente Joaquín, te imagino junto a millones de personas cantando, al atardecer del día eterno “Digno es el cordero que inmolado fue” Te imagino alzando tus brazos y adorando a Jesús, lleno de su gloria y de su hermosura. Guarda un lugar para mi junto a ti, hijo.


Tres tipos de fe

Iglesia Bíblica Lo Prado
Domingo 14/12/14
Iglesia Kayrós
Domingo 25/01/15

Título: “Tres tipos de fe”
Texto: Marcos 2:1-12

INTRODUCCIÓN:
Este es un relato histórico, ocurrió probablemente en el  año 27 D.C
 tal vez en la casa de Simón Pedro o de la suegra de este.
Ocurrió en Capernaum, una ciudad pobre a orillas del Mar de Galilea, cuya población se dedicaba a la pesca, a la pequeña industria, al comercio y a la agricultura. Este era el ambiente social en el que se desarrolla la historia y nos revela la profundidad del milagro de Jesús, no solo sana la parálisis del hombre, o del joven, no lo sabemos, sino que el milagro produce una transformación total en la vida de este hombre y nos muestra también el valor de la amistad y el valor de la fe como medio de intervención a terceros.
Como suelo hacer habitualmente divido mi mensaje en tres puntos que sean fácilmente recordables y lo que es más importante, aplicables a nuestras vidas. Así que comencemos.

I. Una fe basada en EXPECTATIVAS: Los cuatro amigos del paralítico. vv. 3-5 “Al ver Jesús la fe de ellos”
Jesús se refirió a las expectativas a la hora de ejercer fe, ver por ejemplo Juan 1:50 donde nos sorprende con estas palabras “cosas mayores que estás verás”.
Hebreos 11: 1, 8-10 también nos habla de las expectativas a la hora de ejercer fe
En este pasaje, la fe expectante está claramente representada por los amigos del paralítico. Cuando ellos fueron a buscar a este hombre a su casa y cuando lo cargaron durante el trayecto hasta la casa donde estaba Jesús todo el tiempo estuvieron ejerciendo esta fe expectante. Tal vez alguno de ellos ya había visto las obras de Jesús, o habían escuchado de él, y algo se encendió en sus corazones, a favor de su amigo ¡Expectativas! ¡Sanidad!.
Esta expectativa dio paso a la confianza. Llegaron con su amigo al hombro. Jesús podía sanarlo, la vida de este su amigo podría cambiar totalmente. Pero llegados a la casa se encuentran con que era imposible entrar y llegar hasta Jesús. La caza repleta era un verdadero obstáculo. Barrera que vencieron de una manera poco convencional, ¡abrieron el techo de la casa! Había que vencer los obstáculos, esta fe expectante era mayor que los problemas que se les presentaban.
¿Podemos imaginar a estos ¿Cuatro? Hombres abriendo el techo y deslizando a su amigo paralítico acostado en el lecho? La escena impresionó al mismo Señor “al ver Jesús la fe de ellos” registra el v.5. La fe siempre sorprende al Señor, en el NT, podemos ver que la fe y la falta de fe son cosas que asombraron al Señor.
¿Qué aplicaciones podemos sacar a nuestra vida de este primer punto UNA FE EXPECTANTE?
APLICACIONES
1. Una fa basada en expectativas se debe fundamentar en lo que Dios puede hacer, en su carácter y su naturaleza y no en lo que el hombre puede hacer, imaginar o soñar.
2. Una fe expectante no busca satisfacerse a si misma, o a hacer de ella el centro, sino traer gloria a Dios v.12
3. Una fe basada en expectativas es dinámica, se mueve, hace que las cosas sucedan.
4. Una fe basada en expectativas está al servicio de otros, no es egoísta. Este punto del servicio se repite en todo el evangelio de Marcos.
5. Una fe basada en expectativas es transgresora, “rompe techos”, extiende los límites, corre las fronteras.
6. Para crecer espiritualmente muchas veces el Señor nos lleva al punto, en alguna situación de la vida donde tenemos que ejercer una fe expectante. Por mucho tiempo puede ser que todo marche bien y de pronto el Señor nos pide “romper nuestro propio techo”, nuestro propio límite. Cuando él hace eso siempre nos lleva a un nivel más elevado de conocimiento de él mismo y siempre es para producir cambios en nuestra vida.
7. La fe basada en expectativas nunca es cómoda, siempre lleva riesgos, es incómoda. Se debe “cargar el lecho”, “romper el techo”, vencer la aglomeración.
8. Una fe basada en las expectativas crea esperanza, crea futuro y es la manera de Dios para librarnos de la desesperanza, de la monotonía.

ILUSTRACIÓN
Hace años conocí en Brasil a un hombre quien siendo joven resultó herido en un tiroteo en la favela donde vivía. Quedó en sillas de ruedas siendo aún muy joven.
Un día un pastor llegó a predicar en la parte baja del morro, invitando a las personas a una reunión de sanidad. Este hombre fue llevado, bajado por las escaleras de la favela por unos amigos que le llevaron a la reunión en la parte baja de la favela. Durante la reunión fue sanado por el Señor, y él mismo daba testimonio, que volvió a su casa cargando al hombro su propia silla de ruedas. Habían pasado años del milagro, sin embargo todavía se emocionaba cuando lo narraba.

II. Una fe basada en la TRADICIÓN. Los escribas. vv.6-8 “Los cuales cavilaban en sus corazones”
El Señor, en Las Escrituras, tiene palabras para referirse a la tradición.
En Oseas 4:1-11 Encontramos una dura represión de Dios al pueblo diciendo que Israel había pecado porque le había faltado conocimiento, a pesar de ser los herederos de la Torá. Conocían muy bien las Escrituras, pero la tradición les había apartado de Dios.
En Apocalipsis 2: 1-5 Juan registra las palabras de reprensión del Señor a la iglesia de Efeso  “has dejado tu primer amor”. Esta preciosa iglesia que trabajaba arduamente se había vuelto esclava de la tradición y el pasaje termina con Jesús fuera de la iglesia llamando para entrar.
Los escribas citados en el relato eran los especialistas en la ley de Dios, oral y escrita, eran los intérpretes de las tradiciones judías. Los ¡expertos en tradición! Hacía mucho tiempo que los escribas y fariseos habían abandonado la verdadera fe y el conocimiento de Dios y solo practicaban una religión externa, basada en tradiciones, en ritos y ceremonias.
Habitualmente estaban siempre con Jesús, pero no porque lo siguieran sino que buscaban siempre ocasión para tentarle o molestarlo. Eran los enemigos del Señor. Muchas de las reprensiones del Maestro fueron dirigidas a este grupo selecto que conformaban la élite religiosa y social de la época. En este pasaje encontramos algunas de sus características.
1. “Cavilaban en sus corazones”. Otras versiones dicen “razonando en sus corazones”, “preguntándose en sus corazones”, “pensando para sí mismos”. La incredulidad era una de sus características.
2. Eran enemigos de Jesús. Lo buscaban para tentarle, para contradecirle, para ponerlo a prueba.  Su juicio se basaba en las apariencias
3. Buscaban siempre los primeros lugares, “el honor”. El v. 6 dice que ellos estaban sentados aunque todo el mundo estaba de pie.
4. Dudaban de la deidad del Señor y de todas sus obras.
5. No conocían en verdad a Dios y por lo tanto desconocían el poder de Dios. v.10
APLICACIONES
1. La tradición es positiva en cuanto identidad, pero si esta comienza a normar nuestra vida y la de la iglesia se vuelve letal.
2. La fe basada en la tradición mata la fe verdadera y crea incredulidad.
3. La fe basada en la tradición busca el statu quo, frena el desarrollo personal y de la iglesia.
4. La fe basada en la tradición pierde de vista al hombre en función de los ritos. (los escribas no estaban preocupadas en nada por el paralítico. Su preocupación era lo que decía y hacía Jesús, si estaba de acuerdo con la enseñanza de los padres o no)
5. La fe basada en la tradición se conforma con lo que tiene, es estática.
6. La fe basada en la tradición refuerza aspectos negativos : la duda, la sospecha, el legalismo, la rutina, la adustez.
7. La fe basada en la tradición mata la espontaneidad, la alegría, el asombro, la intimidad, la adoración.
8. La fe basada en la tradición es permeable al pecado: a la incredulidad, el rechazo, al juicio
9. La fe basada en la tradición vive de las glorias pasadas pero no tiene futuro.
ILUSTRACIÓN
Una mujer joven hecha en una olla un pescado sin cabeza y sin cola. Su amiga le dice que eso no se hace, que el pescado se cocina con cabeza y con cola. La primera mujer va y pregunta a su madre, esta le dice que ella siempre ha cocinado el pescado  sin cabeza y sin cola, que hay que cortarlo antes de echarlo a la olla y que lo aprendió de su madre, por lo que van a consultar con la abuela. Ella dice que efectivamente el pescado se cocina sin cabeza y sin cola, que ella lo había aprendido de su madre. Entonces van a conversar con la bis abuela de la mujer, le hacen la misma pregunta ¿Por qupe hay que quitar ´la cabeza y la cola del pescado antes de cocinarlo? La mujer apenas lúcida, se demora en responder y luego de un momento largo de silencio dice: yo lo cono así por que mi olla era muy chica y el pescado no me cabía con cabeza y cola.
La enseñanza es que muchas veces seguimos una tradición sin entender el por qué de las cosas y no nos atrevemos a cambiarlas aunque no hay razón para ello.

III. Una fe basada en la OBEDIENCIA: El paralítico. vv. 11-12 “levántate
La obediencia encuentra un punto fundamental en la vida del cristiano.
El señor relata en Mateo 21:28-32 la historia de dos jóvenes a quienes su padre manda a trabajar a su viña. Destaca de manera especial la actitud del segundo hijo, el que fue obediente.
En Filipenses 2: 5-8 Pablo destaca la vida obediente de Jesús quien fue “obediente hasta la muerte de cruz”
El relato bíblico no nos dice la edad del paralítico y tampoco nos cuenta otros detalles, no obstante, podemos inferir, de manera apropiada algunos detalles de su vida.
-no tenía opciones de vida
-llevaba años de sufrimiento y frustración
-le era imposible ganarse la vida por sí mismo-era un hombre “invisible”, inexistente para la sociedad, escondido en su propio dormitorio.
Ante la invitación de los amigos para ver a Jesús decide ir, con fe. Se podría decir también que hasta ese momento su obediencia era obligada dada su incapacidad y dependencia de otros. Pero el texto nos muestra cono en un momento esta obediencia se torna voluntaria, resultado de la fe que había ejercido. Ante las palabras “toma tu lecho y anda” el paralítico responde ya no obligado sino desde su voluntad, creyendo y el milagro ocurre.

APLICACIONES
1. La fe basada en la obediencia le cree a Dios, escucha la voz de Dios y obedece.
2. La fa basada en la obediencia es dinámica, produce cambios, recibe lo que pide
3. La fe basada en la obediencia sale de lo común, produce asombro
4. La fe basada en la obediencia glorifica a Dios, da toda la gloria a Dios
5. La fe basada en la obediencia hace que las cosas sucedan
7. La fe basada en la obediencia responde a la voluntad de Dios.
- A la voluntad general de Dios. La revelada, aspectos morales
- A la voluntad específica de Dios. Lo que Dios va demandando a cada cristiano en particular en su caminar.

ILUSTRACIÓN
Se dice de Sir Henry Havelock, inglés, por supuesto, quien estudió leyes; pero abandonó el ejercicio de ellas para entregarse a la carrera militar, poco después de la batalla de Waterloo. Durante una de sus estancias en Londres, por invitación suya, que entonces era coronel, lo visitó un caballero. En el curso de la conversación la señora de Havelock repentinamente se volvió hacia él y le preguntó: “¿Dónde está Enrique?” –refiriéndose al hijo de ambos, a quien ella no había visto en toda la tarde. El coronel entonces se puso en pie, y repuso: “¡Ah, pobre muchacho! Está en el puente de Londres… y con este frío que está haciendo. Le dije que me esperara allí hoy a mediodía y con tantos asuntos que he tenido que atender, olvidé la cita.” Cuando dijo  esto el coronel Havelock eran las siete de la tarde; se levantó inmediatamente, ordenó que llamaran un carruaje, y al salir a buscar a su hijo que todavía lo esperaba en el puente de Londres, para excusarse ante el caballero visitante se volvió hacia él y le dijo: “Como usted ve, señor, esta es la disciplina de la familia de un soldado”. Después de una hora el coronel regresó con el pobre Enrique, quien parecía haber pasado por la experiencia de esa tarde con muy buen humor. Somos soldados de Dios, la obediencia debe ser parte de nuestra vida.

CONCLUSIÓN
Hemos visto tres tipos de fe en este pasaje:
-una fe basada en expectativas
-una fe basada en la tradición
-una fe basada en la obediencia.

El llamado es a abrazar la fe expectante y la fe obediente y renunciar a la fe basada en la tradición. Dios nos ayude y nos llene de su gracia para ser fieles.

lunes, 5 de enero de 2015

Mis primeras navidades

Mis primeras navidades
Juan E. Barrera

En la radio Giannini, con su ojo rojo-verde y sus cuatro botones de color café y cubierta de madera, de mi abuela, comenzaban a sonar las canciones “i wana wish you a merry chrismas”, “ven a mi casa esta navidad” y otras canciones alusivas y yo ya sabía, al igual que mi hermana, que la navidad se acercaba y un entusiasmo inmenso nos inundaba. Ya no íbamos a la escuela, había mucho sol, flores, todo el día para jugar y el ambiente era grato, con una alegría inexplicable. Llegaba, luego de una larga agonía, marcado por cierto en el calendario con un lápiz, día a día, por fin, el momento tan esperado por mi hermana y por mí, antes de llegar la navidad, nuestra madre, no sabemos de dónde, sacaba una caja de cartón, que era siempre la misma. Cartón forrado, ajado, de color blanco, rellena con una paja liviana y pelotitas de plumavit, con la tapa ya descuadrada y adentro ¡Los adornos del árbol de navidad! –Ya niños- decía mi madre, con la cara llena de risa y emoción, vamos a arreglar el arbolito-y apoyaba la caja sobre la mesa del living y nosotros con el corazón rebosante de gozo y curiosidad nos instalábamos alrededor metiendo las manos una y otra vez a la caja, sin parar y gritando sin parar.¡Verdaderas joyas de un gran tesoro para mi hermana y yo! Esferas pequeñas, medianas y otras muy grandes. De color rojo, verde, azul, amarillo, plateados o dorados, otros chiches ovalados, con forma de estrella o flores, ¡Qué alegría y emoción era tomar esos chiches en nuestras manos! Con mucho cuidado, como si hubieran sido diamantes finísimos, los limpiábamos con un paño de algodón y le sacábamos el polvo de un año completo guardados en esa caja. Qué tristeza sentíamos también al sacar alguno de estos chiches de la caja y ver que se había quebrado, nadie se atrevía a botarlo. Previo a ello ya habíamos hecho el primer rito inolvidable para mí: salir a la calle y en alguna esquina del barrio, comprar, de entre una fila de ramas de pinos naturales, apoyadas en la pared, una que nos gustara. Que no fuera ni grande ni pequeña. Que no fuera destartalada, no marchita, no desgajada. Tenía que ser perfecta. Nos turnábamos y nos peleábamos con mi hermana para cargar la rama de pino hasta la casa. Llegábamos con las manos llenas de resina, risas, aroma a pino silvestre y felicidad.
Al llegar a la casa la aventura seguía y consistía en encontrar un tarro para “plantar” el arbolito de pascua. Salíamos al patio corriendo hasta dar con uno. Habitualmente era un tarro de pintura viejo, que rellenábamos con piedras y tierra y forrado con papel de regalo, arrugado o doblado, encontrado en algún cajón olvidado de la casa, servía para nuestro cometido.
No recuerdo a mi papá participar de este precioso ceremonial de niño. Solo mi mamá y mi hermana Isabel, mi otra hermana todavía no nacía. Sobre la mesa del comedor, los tres armábamos una fiesta emocionante que no he olvidado hasta el día de hoy, treinta o cuarenta años después. El árbol en un rincón del living poco a poco iba cambiando de forma y color y también la casa y nuestro estado de ánimo. ¡Todo era alegría! ¡Aroma de Pino natural! ¡Pan de pascua! ¡La música en la radio! ¡Y las fantasías de los regalos que esperábamos! pelotas, muñecas, pistolas vaqueras, tazas de té, palitroques, un títere boxeador articulado, un oso de felpa, son algunos de los regalos que han quedado en mi mente y corazón.
A medida que las joyas de navidad salían de la caja de cartón, el arbolito perdía poco a poco su desnudez y lentamente comenzaba a vestirse con su traje más lindo, confeccionado artesanalmente por niños radiantes e inquietos: guirnaldas de colores, estrellas anunciadoras, luceros viajantes y viejitos pascueros de yeso o plástico, siempre muy abrigados y sonrientes. Luces que pestañaban y en la punta del árbol “la estrella de belén”, el adorno más grande y más bonito colocado en la punta del árbol. Todo ello realizado con manos de niños felices y sencillos, sinceros e inocentes. Cubríamos el árbol con copos de algodón blanco, escarchas de colores, y adornos fabricados con papel lustre de colores.
El árbol en gratitud llenaba la casa de su aroma. El pino natural era el aroma de la navidad y lo sigue siendo para mí hasta hoy. Cuando el árbol ya estaba arreglado, habitualmente recargado, comenzaba el último y más importante ritual. Armar el pesebre a los pies del árbol. Este pesebre solía tener un cajón de paja al centro con la figurilla de yeso que representaba a Jesús y a su alrededor muchos animales. Le preguntábamos muchas veces a nuestra madre por qué Jesús tuvo que nacer en un establo de animales. Su respuesta era siempre la misma, cuando ellos llegaron a Belén ya no había sitio donde dormir y tuvieron que pasar la noche en ese establo. Que sencilla explicación para uno de los maravillosos e inexplicables misterios. El Hijo de Dios, el dueño del universo naciendo entre animales. Luego del burrito, la vaca y algunos pajaritos, venían en orden, los pastores, los reyes magos y atrás, un poco más elevados los ángeles cantado. Han pasado los años y estos recuerdos todavía permanecen en mi, todavía me emociona saber, sin comprender que Jesús de Nazaret es el mismo Dios hecho hombre hace más de dos mil años atrás y lo adoro, con manos alzadas, ojos húmedos y corazón sobrecogido.


jueves, 18 de diciembre de 2014

El adorador. Un escritor de gloria

                         El adorador. Un escritor de gloria
                                                              Juan E. Barrera

Un adorador es un escritor de gloria. Eso dice el verso de una antigua canción del cantante cristiano Danny Berríos que ha dado vueltas por semanas en mi mente y en mi corazón y es que en estas sencillas palabras está escondida una de las gemas de la vida cristiana. Nuestra tendencia actual es acercarnos a Dios en función de nosotros mismos más que de Dios. Vivimos una religión antropocéntrica aunque digamos lo contrario. Estamos más interesados en satisfacer, a través de Dios nuestras propias necesidades, muchas veces necesidades básicas, como el sustento o necesidades materiales, y que tal vez sea un sesgo de la cristiandad de clase media. Solemos oír testimonios de creyentes agradeciendo muchas veces por la provisión divina en distintos aspectos, lo que tampoco es un error, pues sabemos que todo lo que tenemos proviene de su mano, pero también hay otras necesidades superiores que buscamos satisfacer en Dios, necesidad de ser amados, aceptados y otras más prosaicas como hacernos conocidos y hasta ganar dinero.
Hay otra manera de acercarse a Dios y esta es partir desde Dios mismo, preguntarse ¿Quién es Dios? ¿Cómo es Dios? ¿Cuál es la forma de relacionarse con este Dios? Esta es la postura que más temprano que tarde nos colocará en la posición de adorador y la razón es que nadie que se haga estas preguntas sinceramente y que se empeñe en buscar respuestas seguirá siendo el mismo. Muy pronto se dará cuenta de la grandeza y de lo incomprensible de Dios, partiendo por el misterio del mismo nombre impronunciable de Dios, YHWH y esta incomprensión, este abismo insalvable entre el hombre y Dios hará de ese hombre o mujer un adorador ¿Por qué?
Porque un adorador es alguien que reconoce la soberanía de Dios. Una lectura detallada de Las Escrituras arrojará la revelación de un Dios magnífico, terrible, más allá de toda comprensión humana, que tiene propósitos y los cumple. Descubrirá un Dios santo, que se enoja, que se llena de ira, que castiga, pero que al mismo tiempo está (no sé si está palabra es correcta ¿es? ) lleno de misericordia y fidelidad y este descubrimiento no deja lugar a otra actitud que la adoración. La adoración no solo es un acto físico, es primero una actitud. Frente a lo infinito, lo desconocido, a lo inmanejable, frente al reconocimiento del actuar soberano de Dios el hombre o mujer se rinde, se torna un adorador.
Un adorador es un escritor de gloria, puesto que el que adora es un enamorado de Dios a quien entre más se conoce más se ama. “cuanto más le amo más dulce es Él” decía la letra de una antigua canción traducida del inglés. Adorar es reconocer en el corazón quien es Dios, llenar el corazón de las virtudes de este Dios, reconocer su perfección, sus planes y sus propósitos hasta que estos pensamientos fluyen de manera espontánea, en forma verbal, en una expresión corporal, en expresiones contemplativas. Así como el enamorado no puede disimular su estado de excitación interna y lo manifiesta aún contra su voluntad, así también el adorador que ha sido seducido por Dios, como lo expresa el profeta, deja conocer su amor y escribe capítulos de gloria en su vida y en su comunidad: alegría contagiosa, fortaleza a toda prueba, esperanza radiante, amor desbordante.
Un adorador es un escritor de gloria porque en esta actitud desarrolla la obediencia, esa es la enseñanza de la historia de Abraham y de su hijo. Conmovedora historia entre Dios y un hombre. Un adorador es aquel que ha aprendido a ser obediente, es aquel que siendo testigo de la grandeza de Dios se da cuenta que no tiene otra opción que obedecer y lo hace con placer porque está fundido en esa manifestación gloriosa de Dios. Ha pasado de la relación utilitaria de Dios a una relación de intimidad profunda y esa perspectiva lo coloca en la posición de obediencia y esto es reconocido y recompensado por Dios. “yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros” fueron las palabras del patriarca. El nuevo testamento nos revela que Jesús, el mismísimo Dios hecho hombre, aprendió por el sufrimiento la obediencia, que era lo que el Padre buscaba. Y esto nos lleva al siguiente punto.
Un adorador es un escritor de gloria, porque a través del acto de adoración se eleva por sobre sus circunstancias de sufrimiento o debilidad y camina en victoria. La vida, desde que entró el pecado al mundo, está llena de dolor y sufrimiento y así como el sol sale para buenos e injustos, así también el sufrimiento viene sobre justos e injustos, creyentes y no creyentes, pero el adorador puede, no en su fuerza, sino en la de Dios elevarse y adorar a Dios. Cuando el que sufre se libera de lo inmediato, de lo visible y penetra al mundo de lo eterno y de lo invisible de lo divino, su perspectiva cambia, el parámetro ya no es lo humano, lo común, lo ordinario, la comparación es lo eterno, la gloria de Dios.
Un adorador es un escritor de gloria porque la gloria de Dios se refleja en él cuando lo exalta, cuando glorifica a Dios, porque ya no lo hace él sino el Espíritu de Dios que habita en él y es capaz de despojarse de la miseria de su humanidad, de su pecado, de su debilidad, de su falta de comprensión, de su finitud y por fe ya vive en otro mundo, en el cielo, con Dios, seguridad que pone a la muerte en un segundo plano, en un mal necesario para otro fin mayor, la eternidad.

Un adorador es un escritor de gloria, porque por la fe se apropia de bendiciones y de promesas que muy pronto se tornan una realidad. Un adorador, por la gracia de Dios y por la bondad de Dios, a través de la oración hace que las cosas cambien. Un adorador es uno que da en lugar de recibir. Da su vida, se rinde, se consagra, da sus dones, su energía, su tiempo, su alegría, por nada, simplemente responde a la gracia recibida y no espera recibir nada a cambio, “sirve a Dios por nada y descubre que eso es todo” decían los antiguos, pero Dios, por medio de la oración del que adora, abundantemente también da, entrega, es un Dios dador, que derrama sus perfectos dones y que incluso se da así mismo como galardón del que le busca y el adorador recibe y estos dones lo llenan de gozo, de satisfacción, de gratitud y de más adoración. El adorador es un escritor de gloria porque su adoración hace que las cosas cambien, que las cosas sucedan, un adorador mueve la mano de Dios y no lo hace él, sino Dios mismo por su gracia, por su amor y por su fidelidad. 

domingo, 30 de noviembre de 2014

Mi perro Ringo

 Mi perro Ringo

Teníamos 7-8 años con mi hermana Isabel cuando al volver de la calle notamos que nos seguía un perro. Tratamos de ahuyentarlo, con un poco de miedo, pero el muy porfiado nos miraba con cara de perro herido y abandonado e insistió en caminar detrás de nosotros. Luego de varios intentos por corretearlo sin éxito, corrimos a contarle a nuestra madre que un perro nos había seguido hasta la casa y que estaba parado afuera, en la puerta de calle, sin ladrar, sin moverse, con la cola entre las piernas, con la cabeza rota y las costillas casi al aire.
Después de mucha insistencia nuestra madre accedió a ver al perro. La escena que vio debió conmoverla o llenarla de risa. El perro era un típico espécimen de raza “quiltro”, feo como él solo, de pelo rubio desteñido, con esas costillas que ya se le salían y apenas sostenido en unas patas flacas, de mirada triste y con una herida en la cabeza, al parecer por un golpe con un palo. El perro o lo que quedaba de él no se movía, ni ladraba, solo estaba allí parado, suplicante, mientras mi madre lo observaba. Mi mente y corazón de niño solo pedía que el perro se quedara. Luego de un largo rato del escrutinio materno, el perro ingresó a nuestra casa, para alegría nuestra. Lo primero que hicimos fue darle comida en un tiesto improvisado, tiesto que devoró una y otra vez sin misericordia perruna. No recuerdo nada más, solo sé que así fue como el Ringo, tampoco sé el origen del nombre, no conocíamos con mi hermana al baterista de los Beatles, pero así lo bautizamos, de ser un perro callejero y desconocido, feo, sucio y flaco pasó a ser el perro de la casa, con todos los derechos y privilegios y pasó a formar parte de la historia de nuestra infancia.
La herida de la cabeza fue sanando rápidamente, con povidona y cariño y de la flacura perruna poco quedó. De ser un perro vago pasó a ser el más querido por mi hermana y yo. Recuerdo que mi madre cada noche le daba comida en la que pasó a llamarse la olla del perro o la olla del Ringo. Con una manguera en verano, con mi hermana lo bañábamos y él muy divertido saltaba tratando de atrapar el agua con el hocico para deleite nuestro, lo despulgábamos, lo abrigábamos, lo abrazábamos y lo besuqueábamos. Él respondía ladrando alegremente y moviendo su horrible cola. Tampoco sé cómo pero apareció una mañana una casita blanca que pasó a ser la casita del Ringo, escrito con pintura blanca y letra manuscrita. Allí dormitaba bajo el sol de la mañana y se refugiaba del frío en el invierno, muchas veces compartimos la casa tirados en el suelo, muertos de la risa y felices.

Pasamos muchas aventuras con el Ringo, no había perro que le ganara en la pelea en el barrio, aunque prestos estábamos mi hermana y yo para defenderlo de cualquier ataque canino. De los buenos recuerdos de mi infancia mi perro, mi primer perro ocupa un lugar especial.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Tu perfume

¿Cómo olvidar lo inolvidable? ¿Cómo dejar de amar lo adorable? ¿Cómo mirar lo invisible a través de lo visible? ¿Cómo fortalecer la esperanza en el sinsentido? ¿Cómo reír sin llorar?
Una sola respuesta J-E-S-U-S ¡Feliz cumpleaños Joaquín!
Un nuevo texto en honor a mi gato cósmico                            

Tu perfume

Querido Joaquín, hoy 25 de noviembre cumplirías 15 años en esta tierra, con nosotros, sería un día de fiesta, sin embargo no es más que un día sereno y caluroso en Santiago, me duele solo pensar en ello. Hace 5 años que no estás con nosotros. Yo estoy más viejo y más achacoso, tu Lupita, tu madre, está más guapa que antes y el cochino Larry ya tiene 19 años y no ha crecido mucho y como nosotros te extraña todavía.
En la repisa de tu hermano está el frasco de tu perfume, ese que me “robaste” y del que te apropiaste. Lleva cinco años allí, cerrado, con el envase a medias, como tù lo dejaste, aunque cerrado es solo un decir, porque tu aroma está en toda la casa. Está en tus juguetes, en tus fotografías, en los garabatos y palotes que escribiste en las paredes, está en tus declaraciones de amor “Lupita y Joaquín” y en tu saludo de cumpleaños para mi “Querido papito que seas muy feliz”, que entre mis libros no dejo nunca de mirar. Ha sido difícil hijo construir la felicidad sin ti. Lo ha sido para mí, para tu madre y para tu hermano. Tú eras un ladrillo importante en esta construcción y ya no estás.
¿Ha muerto el futuro con tu partida? De alguna manera sí, porque definitivamente la vida no es la misma sin ti, no quiero calificarla, decir si es mejor o peor, pero es distinta. Son muchas las situaciones que no viviremos, muchos planes que quedaron truncados, sueños que fueron solo eso sueños. Nos quedaron tantas cosas por hacer y decir que nueve años con nosotros fueron muy pocos. Los ángeles gordos debieran quedarse más tiempo antes de extender sus alas y volar y volver de vez en cuando para alegrar el corazón de los que quedamos y lloramos.
He querido soñar contigo, que me miras de frente y que me abrazas y que me sonríes, pero no lo consigo, supongo que no quieres venir porque estás bien, sin embargo algo de ti quedo en esa botellita, la abro e inmediatamente lloro porque tu aroma lo inunda todo: tus carreras por la escalera, tu disfraz de drácula, el tiburón en la piscina, tu polera blanca de educación física, tu polerón verde con el bolsillo del gato mágico y tus peleas sabatinas con el tata, los gritos de los números del loto, tus carcajadas al ver televisión, la dulce María y los rebeldes, tus eternos dibujos multicolores y tus abrazos. Escápate del cielo y ven a darme un abrazo, déjame oler tu perfume en tu cuello otra vez y reír contigo como un niño. Vamos a la playa, a la casa de San Antonio, déjate caer rodando por las plantas otra vez, vamos a comer empolvados y huevos duros a San Sebastián, quedémonos otra vez en al agua hasta que el sol se ponga y las gaviotas revoloteen sobre nosotros. Vamos al bulevar a escuchar la banda de jazz. La de la cantante gorda y afinada y comer empanadas. Ríete otra vez y con esa sonrisa de conejo sáname y abrázame.
Tomemos la liebre verde y vieja y vámonos mirando los barcos a lo lejos, mientras los payasos hacen reír a la gente a bordo y un niño más pequeño que tú se chorrea el brazo con el helado. Vamos a tomar el trencito por la playa, ríete fuerte otra vez y pelea con tu hermano y dime te amo papito. Llega a la casa en el pequeño cerro y colócate tu perfume, ese que dejaste a medias hace cinco años.