domingo, 1 de mayo de 2016

La sanidad de un sordomudo, tres R para recordar

Iglesia Cristiana Metropolitana
Santiago de Chile
Domingo 24 de abril de 2016

Título: La sanidad de un sordomudo, tres R para recordar
Texto: Marcos 7: 31-37

Introducción
Jesús termina su trabajo en Galilea y comienza el período que algunos autores llaman de retiro. Sale de Israel y va a la región de Tiro y Sidón. Baja luego por decápolis y muestra su bondad y poder a personas no judías. Ya hemos visto en el párrafo anterior el milagro con la hija de la mujer sirofenicia. Hoy veremos otro milagro ocurrido al otro lado del Jordán, con un hombre que tampoco es judío, casi una profecía de su ministerio universal.

I. Un ruego. V. 32. “ “Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima”
Esto era lo que tal vez ellos habían visto u oído que Jesús hacía cuando sanaba a los enfermos. Ponía las manos sobre ellos.
No tienen dudas acerca del poder y la compasión de Jesús, a pesar de que tal vez no eran judíos, sino gentiles.
Supieron que Jesús estaba en la región e inmediatamente le trajeron a este hombre enfermo, que era sordo y tartamudo.
Mateo, en el capítulo 15, que es el pasaje paralelo dice que no solo le trajeron y rogaron por este hombre sino que trajeron muchos otros enfermos para ser sanados y que Jesús respondió a esos ruego como lo hace aquí en el pasaje con el hombre sordo y tartamudo.
En estos versículos vemos como de conjugan tres elementos para que el milagro se produzca:

1. Un enfermo. Esta condición es universal y ha estado presente en la historia del hombre desde siempre y se manifiesta de mil maneras. Todos nos enfermamos, conocidos y no conocidos, ricos y pobres, niños y adultos. Todo esto ha sido cubierto por el escritor Marcos a lo largo del evangelio. La enfermedad es algo real, existe, no lo podemos obviar y no siempre tiene solución.
Al parecer, la enfermedad o incapacidad de este hombre no tenía solución en ese tiempo y quizás tampoco ahora lo tendría. Frente a esta realidad solo queda un camino, rogar.
2. Gente que cree que Jesús puede hacer el milagro y que practica la fe y que lleva a este hombre a la presencia de Jesús. No sabemos si ya lo habían visto hacer un milagro o si lo habían escuchado de labios de otros, pero creían que era posible y que Jesús podría hacer algo, por lo que no se avergüenzan de rogar por él.
3. Un Jesús poderoso y bondadoso que escucha los ruegos y tiene misericordia de los enfermos que acuden a él.

Ilustración
Spurgeon y la veleta de su amigo con la Inscripciòn Dios es amor. -¿”el amor de Dios es cambiable?- NO dijo el amigo, el amor de Dios es el mismo no importa donde sople el viento”

Aplicación
 Cada cristiano tiene al menos dos trabajos, según este pasaje:
1. Rogar a Jesús por los enfermos físicos y espirituales
2. Llevar a esas personas a un encuentro con el Cristo sanador

II. Una respuesta. V. 33 “Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en la oreja de él, y escupiendo tocó su lengua; y levantando los ojos al cielo, gimió y le dijo: Efata, es decir sé abierto”
 Ante el ruego de las personas la respuesta del Maestro no se deja esperar, pero no hace lo que ellos esperaban que hiciera, sino que, en el ejercicio de su soberanía hace algo distinto.
Jesús no coloca su mano sobre el enfermo como se lo habían solicitado, sino que hace algo inesperado, toma al hombre, le introduce los dedos en los oídos, escupe , tal vez sobre uno de sus dedos y con él toca la lengua del este hombre.
¿Necesitaba Jesús hacer todo esto? No, en el párrafo anterior lo vemos haciendo un milagro a distancia, sin siquiera tener cerca a la persona. No necesitaba tocar a este hombre para sanarlo, pero lo hace, ¿por qué?
Especulemos sobre este acto soberano del Maestro:
1. Quería remarcar sus actos para dejar una enseñanza visible, las orejas y la lengua eran los órganos dañados.
2. Quiso mostrar cercanía con una persona que no era judía y enseñar así la universalidad de su ministerio y de su amor.
3. Jesús escupe en tres ocasiones:
En Marcos 7:33, para sanar a un sordo y tartamudo.
En Marcos 8:23, en Betsaida, con el ciego
En Juan 9:6, cerca del estanque de Siloé, Jesús sanó al ciego de nacimiento.
4. La saliva de Jesús representa algo de sí mismo que se traspasa al sordomudo.
El verso 34. “Gimió” indica la reacción emocional, el dolor que Jesús sintió al ver a a aquel hombre.
“Efata” es una palabra aramea, el idioma materno de Jesús.

Ilustración
Si otro hombre hubiere hecho esto sería extraño y hasta repugnante, pero viniendo de Jesús, aunque no sea comprensible para nosotros tiene un significado especial. Qué extraño suena, pero la saliva de un hombre sobre otro es sinónimo de ofensa, en el caso de Jesús es sanidad.

Aplicación
1. El Señor responde la oración de sus hijos y muestra su amor en favor de quienes se ora.
2. El Señor tiene sus propios métodos para actuar y es un acto de soberanía

III. Una reacción. V. 37 “Y en gran manera se maravillaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo; …”

Los ruegos y la fe de los amigos de este hombre y la fe del propio enfermo, sumados a la misericordia de Jesús obraron el milagro y este provocó en las personas que se maravillaran de Jesús.
Él les pidió que o hablaran, pero el asombro y la alegría era mayor que su intención de obediencia y caen en la desobediencia, no pueden dejar de decir lo que Jesús hizo con el hombre sordo mudo o tartamudo.
Con las palabras “bien lo ha hecho todo” nos recuerdan las palabras de Dios en el libro de Génesis “Y vio Dios lo que había hecho y era bueno en gran manera”.
El asombro es la reacción natural del hombre frente a la obra divina, porque esta obra sobrepasa muchas veces la lógica o la razón del hombre.

Aplicación

1. Cuando la intercesión humana y el poder divino se conjugan, la reacción será siempre de asombro.
2. Dios nos sigue maravillando cada vez

Conclusión


Resumen de los tres puntos

viernes, 29 de abril de 2016

Los ladrones de galletas

Los ladrones de galletas
Juan E. Barrera

¡Ahora que no hay nadie! Aún tengo grabadas esas palabras en la memoria, y entramos a la sala de clases, la de la escuela 33, la de la plaza. Estaba vacía, en silencio, en el pizarrón todavía quedaban algunas palabras escritas por el profesor Mario. Las sillas y bancos de madera, desnudos de su ropaje infantil, bolsos, cotonas, frutas y papeles alzaron la cabeza cuando nos vieron entrar en actitud sospechosa, debíamos ser unos cuatro o cinco, pero guardaron silencio y ese silencio fue el cómplice perfecto para la fechoría que íbamos a realizar. Uno de los más “expertos” ya lo tenía planificado hacía días y el resto aceptamos la idea sin titubear.
-pero la puerta del estante está cerrada-dijo uno de los pequeños cacos, de cuarto o quinto año básico. –yo sé cómo abrirla-dijo el “experto” y ya preparado, sacó de su bolsillo un clavo de 2 o`3 pulgadas y con un objeto que no recuerdo cual, en un dos por tres sacó los “fierritos” de las bisagras de la puerta del estante café y abrió la puerta sin romper la aldaba. El estante no dijo nada ni dio muestras de dolor alguno, frente a tal dislocación. Miramos con cara de sorpresa y celebramos la ocurrencia del “experto”. Ahí estaba el viejo estante con una de sus puertas colgando como si hubiéramos amputado una de sus extremidades, sin embargo no decía nada a pesar de la profanación de que estaba siendo víctima y eso nos alentó más todavía.
Allí, frente a nuestros ojos de niños ávidos de aventuras ¡apareció el tesoro! No tuvimos que cruzar mares tempestuosos ni luchar con otros corsarios. No hubo planos confusos ni trampas mortales, o dobles fondos. No matamos a nadie sino que, sin mayor esfuerzo llegamos rápidamente a la preciada caja, al tesoro. Frente a nosotros estaba la caja de cartón con las palabras JUNAEB y dentro, en una bolsa de plástico transparente los preciados doblones de oro, con la misma inscripción Junaeb en cada uno de ellos. Doblones de cebada y harina ¡las galletas del curso! El estante dejaba ver entre sus vísceras otros productos, cartulinas de colores, cuadernos, libros, lápices de colores, tarjetas, pero eso no era de nuestro interés, solo buscábamos galletas.
Lentamente al principio, con avidez después uno a uno los pequeños ladrones fuimos metiendo nuestras manos pequeñas y saqueadoras en la caja y llenando los bolsillos de nuestros pantalones grises con las galletas hasta más no poder. ¡ Todavía recuerdo su forma y su aroma! Cual piratas reíamos a carcajadas por nuestro logro y nos hacíamos callar unos a otros.
La operación para poner la puerta del estante en su lugar no duró más de unos minutos y muy pronto este retomó su forma y su estado habitual, como negando la violación de la que acababa de ser víctima.
Esa tarde, en el patio, sentados en un rincón, escondidos y ansiosos comimos galletas hasta que no nos fue posible ingerir una más ¡Qué delicioso sabía el robo! En cada uno de nosotros, pequeños rateros había un aire de complicidad y extraño orgullo.
El estrés vino al día siguiente cuando el profesor abrió el estante para repartir las galletas al curso. Los que nos sentábamos cerca del estante agudizamos el oído y cabeza gacha hacíamos como que escribíamos. Canturreando una canción el profesor abrió el estante, y nuestros corazones latieron un poco más a prisa. El viejo estante podía delatarnos, pero no lo hizo, guardó silencio y se hizo cómplice. Por el rabillo del ojo vimos como el profesor tomaba la caja y al verla casi vacía exclamó –“chupalla, parece que mis hijos han atacado fuerte las galletas”-

Sus hijos, como nosotros eran unos pequeños ladrones de galletas.

jueves, 31 de marzo de 2016

Pensar positivo



(Texto de lectura para la sesión 7 del curso Desarrollo Personal y Plan de vida de la U Autónoma Santiago)



La forma de pensar es clave. Cómo piensas es determinante. Al respecto, "pensar positivamente en cada momento da una ventaja fundamental. Al respecto se deben visualizar éxitos no fracasos. Se debe evitar gente negativa y ambientes negativos. Eres lo que piensas.
Decide tus propios sueños y objetivos. Sé concreto a la hora de fijar tus objetivos. Por ejemplo no digas "me gustaría empezar a hacer ejercicio este mes" sino "voy a empezar a hacer ejercicio este mes". Haz un plan meticuloso y cúmplelo.
Pasa a la acción. Los objetivos por sí solos no tienen sentido sino se pasa a la acción para hacerlos realidad. Simplemente ponte a ejecutarlos sin vacilar. En el ejemplo anterior: Compra tu ropa de deporte, apúntate al gimnasio y controla el rendimiento creciente de tus dos primeras semanas..
Nunca dejes de aprender. Nunca pares de aprender, Toma clases, lee libros, participa en grupos, adquiere nuevas habilidades continuamente.
Sé persistente y trabaja duro. Alguna vez habrás oído la expresión "el camino del éxito es una maratón, no un sprint". Mantén tu objetivo, lucha por él y trabaja duro de forma persistente. No te rindas.
Aprende a analizar los detalles. Obtén todos los hechos, pide todos los datos, todas la variables claves. Esto te ayudará a tomar las decisiones más sabias. Aprende de tus errores, pero no dejes que te batan.
Centra tu tiempo y dinero. Cuando creas en algo, pon toda tu atención y energía en ello. No dejes que la gente te distraiga.
No temas ser innovador. Sé diferente, intenta ser innovador. El mundo se mueve continuamente, progresando. No pares tu mundo. Ten ideas propias sobre lo que tiene éxito idea. No sigas la multitud.
Comunícate con la gente de forma efectiva. Una persona no es una isla. Comunica tus pensamientos y tus deseos de forma sincera. Anima a terceros a comunicarte de forma sincera contigo. Practica el entendimiento y la motivación con la gente.

Actúa con honradez. Toma la responsabilidad de lo que haces. Nunca hagas trampas o mientas. Cuando hagas una promesa mantenla. Cuando cometas un error admítelo.
El Estrés


(Tomado de http://seminarioabierto.com/consejeria04.htm)
(Texto de lectura para la sesión 8 del curso Desarrollo Personal y plan de vida. U Autónoma Santiago)
El concepto de stress ha ido evolucionando a lo largo de estas últimas décadas. Originalmente, Selye lo definió como la Respuesta General de Adaptación del organismo frente a un estímulo amenazante. Esa respuesta puede ser de dos tipos:

-de afrontamiento de la situación
-de huida
o lo que en inglés se denomina fight or flight.
Frente a esta situación el organismo reacciona preparándose para la lucha o la huida. Es así a que se produce un aumento en el ritmo cardíaco, en el ritmo respiratorio, aumento de la presión sanguínea, se dilatan las pupilas, se tensan los músculos, se produce una vasoconstricción periférica, aumenta la glucemia, se libera adrenalina, noradrenalina, glucocorticoides, etc.
Una vez desaparecida la amenaza, el organismo vuelve a su funcionamiento habitual, reponiéndose del enorme gasto de energías físicas y emocionales.
Cuando la amenaza persiste, el organismo se mantiene en alerta permanente y se produce lo que Selye denominó el Síndrome General de Adaptación, que es la cronificación del stress. En esta condición, el organismo no cuenta con el tiempo necesario para su recuperación, y comienzan a agotarse sus energías físicas y psíquicas.
Podemos definir el stress como los procesos fisiológicos y psicológicos que se desarrollan cuando existe un exceso percibido de demandas ambientales sobre las capacidades percibidas del sujeto para poder satisfacerlas; y cuando el fracaso en lograrla tiene consecuencias importantes percibidas por el sujeto.
Cuando hablamos de la percepción del sujeto, nos estamos refiriendo a procesos complejos que engloban los procesos cognitivos, las creencias, pensamientos, inferencias, interpretaciones, predicciones, etc que el sujeto hace, de manera más o menos consciente en el proceso antes definido.
 El concepto moderno de stress, entonces, refleja la interacción entre 3 factores:
El entorno
La manera como la persona percibe el entorno (función de la personalidad, experiencias previas, etc.)
La percepción de los propios recursos de la persona para enfrentar las demandas del entorno (o Autoeficacia Percibida)
La sola consideración de estos factores, ya va perfilando los modos de intervención de los que puede disponer el clínico.
Como podemos apreciar, en la definición precedente está puesto el acento principalmente en la percepción del individuo, en el aspecto subjetivo. Y si bien, se han construido escalas de eventos estresantes (a la cabeza de las cuales figuran hechos tales como la muerte de un familiar, enfermedad crónica, divorcio, casamiento, mudanza, pérdida del trabajo, etc.), éstas deben ser tomadas como orientadoras, dado que, eventos que para una mayoría serían considerados como inocuos, algunas personas pueden vivirlos como catastróficos de acuerdo con su propia percepción, y viceversa. También es importante destacar que el estímulo estresante puede provenir del propio individuo, como en el caso de una enfermedad grave o crónica, dolor crónico, etc. En otro sentido, y relativamente poco considerado en la clínica, un niño puede sentir los efectos del stress debido a mucha exigencia escolar, fracaso en los exámenes, sobrecarga horaria, etc.
Se han estudiado distintas características de las personas más predispuestas a sufrir el stress. Algunas de ellas son las que están sintetizadas en las características de personalidad Tipo A, por ejemplo:
 Sentido de urgencia: la persona se siente impulsada a hacer más y más en menos tiempo.
Impulso agresivo para hacer bien las cosas, muchas veces a expensas de los demás.
bullet    Alto nivel de competitividad, y hostilidad: la persona a menudo es o se torna recelosa de los otros.
En otro extremo del espectro, el sentido de control personal, (es decir, la sensación del control que la persona siente que tiene sobre lo que le sucede) influye notablemente: aquéllos que sienten que tienen poco control sobre sus vidas, son más propensos a sufrir el Stress.
 Rol de la Red Social Significativa:
La red social signifcativa aparece en muy diversas investigaciones como importante a la hora de enfrentar agentes estresantes, tanto en trabajos vinculados a diferentes estresantes sociales (pérdida o cambio de condiciones de trabajo, divorcio, etc) como aquéllos vinculados a enfermedades, particularmente las crónicas.
Los estudios realizados por el matrimonio Simonton. por ejemplo, ponen de manifiesto la importancia del apoyo tanto de grupos naturales (como la familia) como de grupos ad hoc, como los mismos grupos Simonton de pacientes oncológicos u otro tipo de grupos de autoayuda.
En el mismo sentido, podemos citar que la mortalidad por todas las causas se incrementa dramáticamente para los viudos (en algunos casos de 1 a 10). También, se encontró que el status marital y los contactos con parientes y amigos fueron los predictores más poderosos (los grupos más aislados presentaban un incremento del riesgo de muerte de 2 a 3 para los hombres y de 2 a 8 para las mujeres)

Inclusive, se han realizado estudios en los que se demuestra que aquellas personas que tienen mascotas, se recuperan más rápidamente de intervenciones quirúrgicas.
El verdadero valor del anillo
Jorge Bucay


(Lectura para la sesión 14 del curso Desarrollo personal y plan de vida. U. Autónoma)

Hace mucho tiempo, un joven discípulo acudió a su maestro en busca de ayuda.
Su gran preocupación era que sentía que no valía para nada y que no hacía nada bien.Quería que los demás le valorasen más.
El maestro sin mirarlo, le replico: “Me encantaría poder ayudarte pero en estos momentos estoy ocupado con mis propios quehaceres. Quizás si me ayudaras a solucionarlos podría acabarlos antes y ayudarte”.
El discípulo aceptó a regañadientes ya que de nuevo sintió que sus preocupaciones eran poco valoradas
El maestro le entregó un anillo que llevaba en el dedo y le dijo: “Coge un caballo y cabalga hasta el mercado más cercano. Necesito que vendas este anillo para pagar una deuda. Y lo más importante es que trates de conseguir la mayor suma posible pero no aceptes menos de una moneda de oro por él”.
Y así el discípulo cabalgó hasta el mercado más cercano para vender el anillo.
Empezó a ofrecer el anillo a diferentes mercaderes que mostraban interés en él hasta que les decía el precio: una moneda de oro.
La mayor parte de los mercaderes se reían al escuchar la suma, salvo uno de ellos que amablemente le indicó que una moneda de oro era muy valiosa para darla a cambio del anillo.
Frustrado y cansado, el discípulo cabalgó de nuevo a casa del maestro sabiendo que no había podido cumplir con el encargo que le había hecho.
“Maestro, no he podido vender tu anillo por una moneda de oro”, le dijo cabizbajo. “Como mucho ofrecían un par de monedas de plata, pero no he podido convencer a nadie sobre el verdadero valor del anillo”.
“Tienes razón en algo”, le contestó el maestro. “Necesitamos conocer el verdadero valor del anillo”. “Coge de nuevo el caballo y ve a visitar al joyero del pueblo. Pregúntale por el verdadero valor del anillo. Y sobre todo no se lo vendas”.
Y así cabalgó de nuevo hasta el joyero del pueblo quien, tras examinar detenidamente el anillo, dictaminó que éste valía ¡58 monedas de oro!.
“¿¿58 monedas de oro??” replicó el joven asombrado. Y con esa buena noticia cabalgó de nuevo a devolverle el anillo a su maestro.
El maestro, le pidió que se sentase y que escuchase lo que tenía que decirle:
“Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal. sólo puede evaluarte un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu valor?”


Las cicatrices de los clavos


(Lectura para la sesión 9 del curso Desarrollo Personal y plan de vida. U. Autónoma Santiago)(Lectura para la clase 7, sesión 13 ( 29 de abril 2016 del curso Manejo del estrés y autocuidado)

Esta es la historia de un muchachito que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.
El primer día, el muchacho clavo 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que el aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta. Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta.
Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Después de informar a su padre, este le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta.
Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta. Le dijo:

- Has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves.

jueves, 26 de noviembre de 2015


El tiempo en un baúl de juguetes
                              Dedicado a Joaquín Andrés Barrera Torres
El tiempo se detuvo en un baúl de juguetes hace unos años, tu baúl, tus juguetes. Hace seis años que el tiempo paró y hoy cumplirías 16. El reloj detuvo su tic-tac en ese viejo cajón el día que partiste. Allí entre super héroes, pelotas y camiones quedó atrapado algo de ti. Fuera del baúl, la vida ha transcurrido con normalidad, para muchas personas, pero no para nosotros, tu madre, tu hermano y yo. Nuestro sentido de normalidad cambió para siempre ¡Oh! si al abrir aquel baúl viejo de mimbre amarillento y desgastado salieras tú, con tu risa que lo llenaba todo y tus dientes de conejo, y nos hicieras reír con las cosas que decías “buenos días mi chico”, “hola cochino Larry”, “me siento mal por la riple”…y con ello volvieran las risas de una infancia hogareña ya lejana, difusa y morriñosa. Pero eso no ocurrirá y como nosotros lo sabemos preferimos no abrirlo, no deseamos develar el misterio o la magia, deseamos mantener la esperanza, la alegría y el recuerdo. Allí están hace seis años tus juguetes, esperándote silentes, inmóviles, sintiendo tu ausencia, tal vez entre ellos hablan de ti y te extrañan tanto como nosotros.
El tiempo paró en el baúl de tus juguetes y atrapó ahí entre el polvo y tus recuerdos, tus aventuras de niño. Tus sueños de niño, tu voz y tu risa de niño y atrapó también mis sueños de papá, mis anhelos y mis lágrimas de papá. Te confieso, Joaquín, que nunca lo abro aunque se donde está. No lo hago, para no despertar la nostalgia adormecida, por algo de tiempo transcurrido y para no sentir ese golpe desagradable en el estómago y ese nudo estrecho que cada vez me viene a la garganta cuando te nombro ¿y si tu presencia se escapa al sacar la tapa del baúl y me quedo sin tu recuerdo? No lo abro porque prefiero dejar tu memoria atrapada entre los plásticos de colores, tu aroma, tus huellas y los rayos de sol que se filtran por el baúl.
Joaquín, hoy cumplirías 16 años y ya no usarías tus juguetes. Hoy serías un niño fuerte y lindo, un adolescente risueño y agradable, como siempre fuiste, pero no jugarías con ellos. Por eso tampoco quiero abrir el baúl, allí está encerrado el niño pequeño que eras cuando partiste.
Estos eran los objetos queridos por ti, tus tesoros, tus peticiones al viejo pascuero, tus regalos de cumpleaños. Los que tocabas, manipulabas, con los que dormías, viajabas al espacio o al fondo de la Tierra, con los que te divertías, con los que salías de aventura. Cada uno habla algo de ti: Bob Esponja, Bart Simpson, el rey León, el señor cara de papa, el vaquero, los barquitos para la piscina, las pelotas, los baldes para la playa, tus revistas amarillentas ya, todo tiene algo de ti, en ellos hay algo de ti.
No abro el baúl porque si alguno de ellos me pregunta por ti, tendré que decirles que te has ido para no volver y que donde estás no son necesarios los juguetes y no deseo ponerlos tristes, porque desde tu partida se han quedado , quietos y silenciosos, a la espera de que abras la tapa y los invites a jugar. Entonces, yo tendría que inventar una mentira, pero ellos son muy inteligentes y lo descubrirían y hasta el forzudo Max Steel se entristecería, así que prefiero no abrirlo.
Feliz cumpleaños Joaquín Andrés, mi tesoro número tres