lunes, 5 de enero de 2015

Mis primeras navidades

Mis primeras navidades
Juan E. Barrera

En la radio Giannini, con su ojo rojo-verde y sus cuatro botones de color café y cubierta de madera, de mi abuela, comenzaban a sonar las canciones “i wana wish you a merry chrismas”, “ven a mi casa esta navidad” y otras canciones alusivas y yo ya sabía, al igual que mi hermana, que la navidad se acercaba y un entusiasmo inmenso nos inundaba. Ya no íbamos a la escuela, había mucho sol, flores, todo el día para jugar y el ambiente era grato, con una alegría inexplicable. Llegaba, luego de una larga agonía, marcado por cierto en el calendario con un lápiz, día a día, por fin, el momento tan esperado por mi hermana y por mí, antes de llegar la navidad, nuestra madre, no sabemos de dónde, sacaba una caja de cartón, que era siempre la misma. Cartón forrado, ajado, de color blanco, rellena con una paja liviana y pelotitas de plumavit, con la tapa ya descuadrada y adentro ¡Los adornos del árbol de navidad! –Ya niños- decía mi madre, con la cara llena de risa y emoción, vamos a arreglar el arbolito-y apoyaba la caja sobre la mesa del living y nosotros con el corazón rebosante de gozo y curiosidad nos instalábamos alrededor metiendo las manos una y otra vez a la caja, sin parar y gritando sin parar.¡Verdaderas joyas de un gran tesoro para mi hermana y yo! Esferas pequeñas, medianas y otras muy grandes. De color rojo, verde, azul, amarillo, plateados o dorados, otros chiches ovalados, con forma de estrella o flores, ¡Qué alegría y emoción era tomar esos chiches en nuestras manos! Con mucho cuidado, como si hubieran sido diamantes finísimos, los limpiábamos con un paño de algodón y le sacábamos el polvo de un año completo guardados en esa caja. Qué tristeza sentíamos también al sacar alguno de estos chiches de la caja y ver que se había quebrado, nadie se atrevía a botarlo. Previo a ello ya habíamos hecho el primer rito inolvidable para mí: salir a la calle y en alguna esquina del barrio, comprar, de entre una fila de ramas de pinos naturales, apoyadas en la pared, una que nos gustara. Que no fuera ni grande ni pequeña. Que no fuera destartalada, no marchita, no desgajada. Tenía que ser perfecta. Nos turnábamos y nos peleábamos con mi hermana para cargar la rama de pino hasta la casa. Llegábamos con las manos llenas de resina, risas, aroma a pino silvestre y felicidad.
Al llegar a la casa la aventura seguía y consistía en encontrar un tarro para “plantar” el arbolito de pascua. Salíamos al patio corriendo hasta dar con uno. Habitualmente era un tarro de pintura viejo, que rellenábamos con piedras y tierra y forrado con papel de regalo, arrugado o doblado, encontrado en algún cajón olvidado de la casa, servía para nuestro cometido.
No recuerdo a mi papá participar de este precioso ceremonial de niño. Solo mi mamá y mi hermana Isabel, mi otra hermana todavía no nacía. Sobre la mesa del comedor, los tres armábamos una fiesta emocionante que no he olvidado hasta el día de hoy, treinta o cuarenta años después. El árbol en un rincón del living poco a poco iba cambiando de forma y color y también la casa y nuestro estado de ánimo. ¡Todo era alegría! ¡Aroma de Pino natural! ¡Pan de pascua! ¡La música en la radio! ¡Y las fantasías de los regalos que esperábamos! pelotas, muñecas, pistolas vaqueras, tazas de té, palitroques, un títere boxeador articulado, un oso de felpa, son algunos de los regalos que han quedado en mi mente y corazón.
A medida que las joyas de navidad salían de la caja de cartón, el arbolito perdía poco a poco su desnudez y lentamente comenzaba a vestirse con su traje más lindo, confeccionado artesanalmente por niños radiantes e inquietos: guirnaldas de colores, estrellas anunciadoras, luceros viajantes y viejitos pascueros de yeso o plástico, siempre muy abrigados y sonrientes. Luces que pestañaban y en la punta del árbol “la estrella de belén”, el adorno más grande y más bonito colocado en la punta del árbol. Todo ello realizado con manos de niños felices y sencillos, sinceros e inocentes. Cubríamos el árbol con copos de algodón blanco, escarchas de colores, y adornos fabricados con papel lustre de colores.
El árbol en gratitud llenaba la casa de su aroma. El pino natural era el aroma de la navidad y lo sigue siendo para mí hasta hoy. Cuando el árbol ya estaba arreglado, habitualmente recargado, comenzaba el último y más importante ritual. Armar el pesebre a los pies del árbol. Este pesebre solía tener un cajón de paja al centro con la figurilla de yeso que representaba a Jesús y a su alrededor muchos animales. Le preguntábamos muchas veces a nuestra madre por qué Jesús tuvo que nacer en un establo de animales. Su respuesta era siempre la misma, cuando ellos llegaron a Belén ya no había sitio donde dormir y tuvieron que pasar la noche en ese establo. Que sencilla explicación para uno de los maravillosos e inexplicables misterios. El Hijo de Dios, el dueño del universo naciendo entre animales. Luego del burrito, la vaca y algunos pajaritos, venían en orden, los pastores, los reyes magos y atrás, un poco más elevados los ángeles cantado. Han pasado los años y estos recuerdos todavía permanecen en mi, todavía me emociona saber, sin comprender que Jesús de Nazaret es el mismo Dios hecho hombre hace más de dos mil años atrás y lo adoro, con manos alzadas, ojos húmedos y corazón sobrecogido.


jueves, 18 de diciembre de 2014

El adorador. Un escritor de gloria

                         El adorador. Un escritor de gloria
                                                              Juan E. Barrera

Un adorador es un escritor de gloria. Eso dice el verso de una antigua canción del cantante cristiano Danny Berríos que ha dado vueltas por semanas en mi mente y en mi corazón y es que en estas sencillas palabras está escondida una de las gemas de la vida cristiana. Nuestra tendencia actual es acercarnos a Dios en función de nosotros mismos más que de Dios. Vivimos una religión antropocéntrica aunque digamos lo contrario. Estamos más interesados en satisfacer, a través de Dios nuestras propias necesidades, muchas veces necesidades básicas, como el sustento o necesidades materiales, y que tal vez sea un sesgo de la cristiandad de clase media. Solemos oír testimonios de creyentes agradeciendo muchas veces por la provisión divina en distintos aspectos, lo que tampoco es un error, pues sabemos que todo lo que tenemos proviene de su mano, pero también hay otras necesidades superiores que buscamos satisfacer en Dios, necesidad de ser amados, aceptados y otras más prosaicas como hacernos conocidos y hasta ganar dinero.
Hay otra manera de acercarse a Dios y esta es partir desde Dios mismo, preguntarse ¿Quién es Dios? ¿Cómo es Dios? ¿Cuál es la forma de relacionarse con este Dios? Esta es la postura que más temprano que tarde nos colocará en la posición de adorador y la razón es que nadie que se haga estas preguntas sinceramente y que se empeñe en buscar respuestas seguirá siendo el mismo. Muy pronto se dará cuenta de la grandeza y de lo incomprensible de Dios, partiendo por el misterio del mismo nombre impronunciable de Dios, YHWH y esta incomprensión, este abismo insalvable entre el hombre y Dios hará de ese hombre o mujer un adorador ¿Por qué?
Porque un adorador es alguien que reconoce la soberanía de Dios. Una lectura detallada de Las Escrituras arrojará la revelación de un Dios magnífico, terrible, más allá de toda comprensión humana, que tiene propósitos y los cumple. Descubrirá un Dios santo, que se enoja, que se llena de ira, que castiga, pero que al mismo tiempo está (no sé si está palabra es correcta ¿es? ) lleno de misericordia y fidelidad y este descubrimiento no deja lugar a otra actitud que la adoración. La adoración no solo es un acto físico, es primero una actitud. Frente a lo infinito, lo desconocido, a lo inmanejable, frente al reconocimiento del actuar soberano de Dios el hombre o mujer se rinde, se torna un adorador.
Un adorador es un escritor de gloria, puesto que el que adora es un enamorado de Dios a quien entre más se conoce más se ama. “cuanto más le amo más dulce es Él” decía la letra de una antigua canción traducida del inglés. Adorar es reconocer en el corazón quien es Dios, llenar el corazón de las virtudes de este Dios, reconocer su perfección, sus planes y sus propósitos hasta que estos pensamientos fluyen de manera espontánea, en forma verbal, en una expresión corporal, en expresiones contemplativas. Así como el enamorado no puede disimular su estado de excitación interna y lo manifiesta aún contra su voluntad, así también el adorador que ha sido seducido por Dios, como lo expresa el profeta, deja conocer su amor y escribe capítulos de gloria en su vida y en su comunidad: alegría contagiosa, fortaleza a toda prueba, esperanza radiante, amor desbordante.
Un adorador es un escritor de gloria porque en esta actitud desarrolla la obediencia, esa es la enseñanza de la historia de Abraham y de su hijo. Conmovedora historia entre Dios y un hombre. Un adorador es aquel que ha aprendido a ser obediente, es aquel que siendo testigo de la grandeza de Dios se da cuenta que no tiene otra opción que obedecer y lo hace con placer porque está fundido en esa manifestación gloriosa de Dios. Ha pasado de la relación utilitaria de Dios a una relación de intimidad profunda y esa perspectiva lo coloca en la posición de obediencia y esto es reconocido y recompensado por Dios. “yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros” fueron las palabras del patriarca. El nuevo testamento nos revela que Jesús, el mismísimo Dios hecho hombre, aprendió por el sufrimiento la obediencia, que era lo que el Padre buscaba. Y esto nos lleva al siguiente punto.
Un adorador es un escritor de gloria, porque a través del acto de adoración se eleva por sobre sus circunstancias de sufrimiento o debilidad y camina en victoria. La vida, desde que entró el pecado al mundo, está llena de dolor y sufrimiento y así como el sol sale para buenos e injustos, así también el sufrimiento viene sobre justos e injustos, creyentes y no creyentes, pero el adorador puede, no en su fuerza, sino en la de Dios elevarse y adorar a Dios. Cuando el que sufre se libera de lo inmediato, de lo visible y penetra al mundo de lo eterno y de lo invisible de lo divino, su perspectiva cambia, el parámetro ya no es lo humano, lo común, lo ordinario, la comparación es lo eterno, la gloria de Dios.
Un adorador es un escritor de gloria porque la gloria de Dios se refleja en él cuando lo exalta, cuando glorifica a Dios, porque ya no lo hace él sino el Espíritu de Dios que habita en él y es capaz de despojarse de la miseria de su humanidad, de su pecado, de su debilidad, de su falta de comprensión, de su finitud y por fe ya vive en otro mundo, en el cielo, con Dios, seguridad que pone a la muerte en un segundo plano, en un mal necesario para otro fin mayor, la eternidad.

Un adorador es un escritor de gloria, porque por la fe se apropia de bendiciones y de promesas que muy pronto se tornan una realidad. Un adorador, por la gracia de Dios y por la bondad de Dios, a través de la oración hace que las cosas cambien. Un adorador es uno que da en lugar de recibir. Da su vida, se rinde, se consagra, da sus dones, su energía, su tiempo, su alegría, por nada, simplemente responde a la gracia recibida y no espera recibir nada a cambio, “sirve a Dios por nada y descubre que eso es todo” decían los antiguos, pero Dios, por medio de la oración del que adora, abundantemente también da, entrega, es un Dios dador, que derrama sus perfectos dones y que incluso se da así mismo como galardón del que le busca y el adorador recibe y estos dones lo llenan de gozo, de satisfacción, de gratitud y de más adoración. El adorador es un escritor de gloria porque su adoración hace que las cosas cambien, que las cosas sucedan, un adorador mueve la mano de Dios y no lo hace él, sino Dios mismo por su gracia, por su amor y por su fidelidad. 

domingo, 30 de noviembre de 2014

Mi perro Ringo

 Mi perro Ringo

Teníamos 7-8 años con mi hermana Isabel cuando al volver de la calle notamos que nos seguía un perro. Tratamos de ahuyentarlo, con un poco de miedo, pero el muy porfiado nos miraba con cara de perro herido y abandonado e insistió en caminar detrás de nosotros. Luego de varios intentos por corretearlo sin éxito, corrimos a contarle a nuestra madre que un perro nos había seguido hasta la casa y que estaba parado afuera, en la puerta de calle, sin ladrar, sin moverse, con la cola entre las piernas, con la cabeza rota y las costillas casi al aire.
Después de mucha insistencia nuestra madre accedió a ver al perro. La escena que vio debió conmoverla o llenarla de risa. El perro era un típico espécimen de raza “quiltro”, feo como él solo, de pelo rubio desteñido, con esas costillas que ya se le salían y apenas sostenido en unas patas flacas, de mirada triste y con una herida en la cabeza, al parecer por un golpe con un palo. El perro o lo que quedaba de él no se movía, ni ladraba, solo estaba allí parado, suplicante, mientras mi madre lo observaba. Mi mente y corazón de niño solo pedía que el perro se quedara. Luego de un largo rato del escrutinio materno, el perro ingresó a nuestra casa, para alegría nuestra. Lo primero que hicimos fue darle comida en un tiesto improvisado, tiesto que devoró una y otra vez sin misericordia perruna. No recuerdo nada más, solo sé que así fue como el Ringo, tampoco sé el origen del nombre, no conocíamos con mi hermana al baterista de los Beatles, pero así lo bautizamos, de ser un perro callejero y desconocido, feo, sucio y flaco pasó a ser el perro de la casa, con todos los derechos y privilegios y pasó a formar parte de la historia de nuestra infancia.
La herida de la cabeza fue sanando rápidamente, con povidona y cariño y de la flacura perruna poco quedó. De ser un perro vago pasó a ser el más querido por mi hermana y yo. Recuerdo que mi madre cada noche le daba comida en la que pasó a llamarse la olla del perro o la olla del Ringo. Con una manguera en verano, con mi hermana lo bañábamos y él muy divertido saltaba tratando de atrapar el agua con el hocico para deleite nuestro, lo despulgábamos, lo abrigábamos, lo abrazábamos y lo besuqueábamos. Él respondía ladrando alegremente y moviendo su horrible cola. Tampoco sé cómo pero apareció una mañana una casita blanca que pasó a ser la casita del Ringo, escrito con pintura blanca y letra manuscrita. Allí dormitaba bajo el sol de la mañana y se refugiaba del frío en el invierno, muchas veces compartimos la casa tirados en el suelo, muertos de la risa y felices.

Pasamos muchas aventuras con el Ringo, no había perro que le ganara en la pelea en el barrio, aunque prestos estábamos mi hermana y yo para defenderlo de cualquier ataque canino. De los buenos recuerdos de mi infancia mi perro, mi primer perro ocupa un lugar especial.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Tu perfume

¿Cómo olvidar lo inolvidable? ¿Cómo dejar de amar lo adorable? ¿Cómo mirar lo invisible a través de lo visible? ¿Cómo fortalecer la esperanza en el sinsentido? ¿Cómo reír sin llorar?
Una sola respuesta J-E-S-U-S ¡Feliz cumpleaños Joaquín!
Un nuevo texto en honor a mi gato cósmico                            

Tu perfume

Querido Joaquín, hoy 25 de noviembre cumplirías 15 años en esta tierra, con nosotros, sería un día de fiesta, sin embargo no es más que un día sereno y caluroso en Santiago, me duele solo pensar en ello. Hace 5 años que no estás con nosotros. Yo estoy más viejo y más achacoso, tu Lupita, tu madre, está más guapa que antes y el cochino Larry ya tiene 19 años y no ha crecido mucho y como nosotros te extraña todavía.
En la repisa de tu hermano está el frasco de tu perfume, ese que me “robaste” y del que te apropiaste. Lleva cinco años allí, cerrado, con el envase a medias, como tù lo dejaste, aunque cerrado es solo un decir, porque tu aroma está en toda la casa. Está en tus juguetes, en tus fotografías, en los garabatos y palotes que escribiste en las paredes, está en tus declaraciones de amor “Lupita y Joaquín” y en tu saludo de cumpleaños para mi “Querido papito que seas muy feliz”, que entre mis libros no dejo nunca de mirar. Ha sido difícil hijo construir la felicidad sin ti. Lo ha sido para mí, para tu madre y para tu hermano. Tú eras un ladrillo importante en esta construcción y ya no estás.
¿Ha muerto el futuro con tu partida? De alguna manera sí, porque definitivamente la vida no es la misma sin ti, no quiero calificarla, decir si es mejor o peor, pero es distinta. Son muchas las situaciones que no viviremos, muchos planes que quedaron truncados, sueños que fueron solo eso sueños. Nos quedaron tantas cosas por hacer y decir que nueve años con nosotros fueron muy pocos. Los ángeles gordos debieran quedarse más tiempo antes de extender sus alas y volar y volver de vez en cuando para alegrar el corazón de los que quedamos y lloramos.
He querido soñar contigo, que me miras de frente y que me abrazas y que me sonríes, pero no lo consigo, supongo que no quieres venir porque estás bien, sin embargo algo de ti quedo en esa botellita, la abro e inmediatamente lloro porque tu aroma lo inunda todo: tus carreras por la escalera, tu disfraz de drácula, el tiburón en la piscina, tu polera blanca de educación física, tu polerón verde con el bolsillo del gato mágico y tus peleas sabatinas con el tata, los gritos de los números del loto, tus carcajadas al ver televisión, la dulce María y los rebeldes, tus eternos dibujos multicolores y tus abrazos. Escápate del cielo y ven a darme un abrazo, déjame oler tu perfume en tu cuello otra vez y reír contigo como un niño. Vamos a la playa, a la casa de San Antonio, déjate caer rodando por las plantas otra vez, vamos a comer empolvados y huevos duros a San Sebastián, quedémonos otra vez en al agua hasta que el sol se ponga y las gaviotas revoloteen sobre nosotros. Vamos al bulevar a escuchar la banda de jazz. La de la cantante gorda y afinada y comer empanadas. Ríete otra vez y con esa sonrisa de conejo sáname y abrázame.
Tomemos la liebre verde y vieja y vámonos mirando los barcos a lo lejos, mientras los payasos hacen reír a la gente a bordo y un niño más pequeño que tú se chorrea el brazo con el helado. Vamos a tomar el trencito por la playa, ríete fuerte otra vez y pelea con tu hermano y dime te amo papito. Llega a la casa en el pequeño cerro y colócate tu perfume, ese que dejaste a medias hace cinco años.


viernes, 14 de noviembre de 2014

La esperanza y la felicidad

La esperanza y la felicidad
                                                                                   Juan E. Barrera

El psiquiatra francés Boris Cyrulnik es experto en resiliencia, término tomado de la metalurgia y que indica la capacidad de algunas personas para sobreponerse a los traumas psicológicos y heridas emocionales graves y conseguir ser feliz, así como el metal incandescente soporta los golpes sin romperse.
Cyrulnik es apodado “el psiquiatra de la esperanza” por sus estudios en este campo. Publicó en España hace unos años el libro Los patitos feos, libro que lo identifica, pues su vida es una historia que vale la pena contarla. Nació en Burdeos, capital portuaria al sur oeste de Francia, en el seno de una familia judía emigrada de Ucrania. Tenía sólo cinco años cuando contempló cómo sus padres fueron deportados y asesinados en un campo de concentración. "No es fácil para un niño saber que le han condenado a muerte", recuerda él en una entrevista.
Logró escapar y comenzar una vida errante y dura que lo llevó por orfelinatos y diversos centros de acogida. Era el típico caso perdido, un patito feo condenado a llegar a la edad adulta convertido en un maltratador, o un delincuente.
Pero no fue así. Cyrulnik conoció a unos vecinos que le mostraron el lado afable de la vida, le trataron como a una persona y le animaron a que estudiara psiquiatría. Hoy es un hombre feliz, formó una familia a la que ama y se ha convertido en uno de los analistas del comportamiento humano más importantes del mundo.
Algunos de sus libros más famosos son: “Los patitos feos”, ya citado, otro, “El amor que cura”, “Sálvate la vida te espera”, “El murmullo de los fantasmas”, y “Morirse de vergüenza”.
¿Cuál es el aporte de Cirulnik? ¿Por qué relacionar esperanza y felicidad? ¿Cuál es la relación entre ambas? Son dos caras de una misma medalla, puesto que lo primero que una persona infeliz pierde es la esperanza, esa sensación de que un día las cosas van a cambiar y lo primero que una persona feliz recupera es la esperanza, no será al comienzo mayor que una luciérnaga pero se agrandará hasta iluminar como un gran lucero la vida de esa persona. Mientras se tenga esperanza siempre se puede ser feliz, la ausencia de ella siempre convence al pesimista, al depresivo, al suicida que es mejor rendirse.
El destello, aunque suave y delicado, de la esperanza, hace sonreír al que sueña, al prisionero, a la mujer golpeada, al amante abandonado, al niño que busca la moneda perdida, al que mira el sol desde una ventana, al que sabe que dejará este mundo en semanas, al que mira más allá de sus circunstancias, al que no renuncia ni ceja en sus deseos de ser feliz.
Hierra el mito de Pandora al indicar que la esperanza quedó encerrada en la ánfora, y que solo los males circulan en este mundo. La esperanza está libre para que fundemos sobre ella la felicidad. Muchas veces se necesitará una manera distinta de mirar `para descubrir la esperanza y ser feliz. Se necesitará mirar con fe. Las pérdidas, los agravios, los desamores, la soledad, la traición, o la vejez nos ciega y no nos deja ver más allá de lo obvio: extrañar y llorar a los que nos están, lamentarnos y victimizarnos por el daño recibido, por la honra perdida, por los besos desperdiciados, por la confianza traicionada y sentimos que la felicidad está tan lejos como lo está occidente de oriente y exclamamos con el salmista bíblico “Oh quien me diera alas de palomas, volaría yo y descansaría” y miramos con envidia al gorrión del jardín o a las golondrinas que revolotean sobre nuestra cabeza libres y despreocupadas y es que a veces nos toca llorar y la vida se vive al ritmo de una música suave y melancólica.
Por paradójico que suene, muchas veces es en esa posición cuando aprendemos a ser verdaderamente felices, porque aprendemos a valorar lo intangible, lo invisible. Descubrimos que para ser feliz debemos dejar de depender y aprender a valorarnos a nosotros mismos, lo que somos y lo que no somos, lo que tenemos y lo que no tenemos, y descubrimos también que muchas veces para construir la felicidad debemos quedarnos o debemos emigrar, dejar el nido con el dolor que eso significa.
Somos felices cuando nos desenamoramos de las cosas, de las personas, de los anhelos, de las envidias, del futuro, de los debería y descubrimos quienes somos en realidad, nos miramos a nosotros mismos y descubrimos que somos pasado, somos niño, somos risa, somos pudor, somos dolores, somos deseo, somos madre, somos padre, somos almendro, somos escuela, somos campo, somos lluvia, somos ciudad, somos asfalto, somos alegrías, somos pobreza, somos poesía, somos libro, somos Borges, somos Cortázar, somos Serrat, somos Bach, somos Dios.
La esperanza, el amor, el contentamiento, la fe son los ingredientes de la felicidad, pero no hay recetas. Cada uno usará los ingredientes y los mezclará a su gusto, en su cronos, a su modo. Al atardecer final, si la vida o Dios nos permite mirarlo nos dirá si la mezcla, si la combinación o la composición de los elementos fue la correcta y sí ha sido ha sido sonreiremos por última vez llenos de satisfacción y murmuraremos por última vez junto al poeta “¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!” y los creyentes escucharemos también la voz del Nazareno diciendo “Bien buen siervo y fiel” y la sonrisa se tornará en adoración.

lunes, 27 de octubre de 2014

Los secretos familiares, sus consecuencias en la familia y como romper su poder

Iglesia Bíblica Recoleta
Santiago de Chile
Domingo 26 de octubre 2014
Tema: Los secretos familiares

Título: Los secretos familiares, sus consecuencias en la familia y como romper su poder
Texto: Seleccionados

INTRODUCCIÓN
Es habitual escuchar expresiones como “es que somos como una familia”, “aquí somos una familia” dando a entender con esto que las relaciones son positivas, que hay vínculos importantes basados en el afecto, la comprensión y cualquier otro sentimiento positivo.
En la práctica, sin embargo se descubre que ser familia no siempre es algo positivo. Que el hecho de vivir bajo un mismo techo  y tener lazos sanguíneos no necesariamente implica que esas personas son felices. La razón es que existen muchos tipos de familias y no toda son sanas. Hay que decirlo abiertamente, hay familias enfermas, cuyas relaciones, afectos y modo de ser no son sanos. Esto crea una verdadera cadena de tristeza, amargura y dolor que puede ser traspasada de una generación a otra, generando una cultura familiar o creando traumas o conductas desadaptativas que perduran en el tiempo, como la violencia de todo tipo, rechazo, abusos, engaños, traiciones, preferencias, etc. Esto forma parte de la vida familiar de muchas personas para quienes este tipo de relaciones llega a parecer normal, natural, porque nunca han conocido otra manera de vivir. Las razones de esto son muchas.
En esta ocasión me quiero referir solo a una de las posibilidades que pudieran enfermar a una familia, y son los secretos familiares, tema que también abordo, de manera breve, en mi libro Ahora que nos casamos.
(Historia de un secreto familiar)

I. Qué son los secretos familiares
“Los secretos familiares se refieren a temas cargados de intensos sentimientos de temor, vergüenza y culpa. Está prohibido hablar abiertamente de ello, aunque toda la familia los conoce.”

Los secretos familiares son el tabú familiar. Se trata de sucesos o acciones que la sociedad, en general, considera vergonzosos., de los cuales está prohibido hablar.

Los secretos familiares suelen ser algo que aparece en la familia y se pueden llegar a transmitir, de generación en generación, produciendo problemas en la misma, que emergen en sus integrantes de diferentes formas. (Enfermedades, casualidades, problemas conductuales, sospechas, tareas inconclusas, etc)

II. Por qué existen los secretos familiares

1. Evitar la mortificación y el conflicto.
2. Una modalidad de negación colectiva
3. Mantener los secretos, dentro de ciertos límites, resulta funcional.
4. Sirven para proteger la autoestima de los miembros de la familia.
5. Proteger a familiares de la supuesta angustia que puede producir el conocimiento de ciertos eventos, verdades, hechos, etc.

III. El daño de los secretos familiares

1. Socavan la confianza mutua
2. Inhiben el diálogo
3. Distorsionan la realidad de un modo que restringen la adaptabilidad
4. Distorsiona el desarrollo de la familia.
5. Pueden llegar a crear una dinámica familiar en torno del secreto.
6. Dolor y sufrimiento en algunos o todos los miembros de la familia

IV. La temática de los secretos familiares.
Giran en torno a tres temas: origen, muerte y sexo.

ORIGEN
-Matrimonios que se formaron por conveniencia
-Para recibir una herencia
-Porque el otro era un buen partido, aunque no se le amaba.
-Parejas que se forman producto de una infidelidad (la base de muchas conductas celópatas) -Parejas que se casan por compasión, por soledad, porque servían a una misma causa o ideología, etc
-Hijos nacidos fuera del matrimonio y que se ocultan
-Hijos que se hacen pasar por hermanos
-Hijos de distintos padres y cuyo origen se disfraza o se oculta
-Hijos de la doméstica y el dueño de casa
-Hijos nacidos de violaciones
-Hijos adoptados
-Hijos nacidos de una noche de pasión.

MUERTE
-Muertes prematuras
-Muertes trágicas
-Asesinatos
-Muertes accidentales
-Abortos
-Predisposiciones genéticas a ciertas enfermedades
-Suicidios

SEXO
- la vida sexual de los padres
- los hijos ilegítimos
-homosexualidad
-infidelidad
-violaciones
-Abusos
-Incesto, etc
Otros secretos guardan relación con temas como:
-robos
-estafas
-cárcel
-enfermedades psiquiátricas

V. Las consecuencias de la mantención de los secretos

Los secretos familiares pueden actuar sobre varias generaciones y sus consecuencias son:
-Afectan la identidad de los miembros de la familia. “Familias raras”
-La familia se estructura en torno al secreto
-Las familias enferman
-Hay una carga importante de dolor
-La familia se edifica en torno a la tensión, al estrés
-Pueden ocurrir “repeticiones” de incredulidad, rechazo a Dios
-Conductas-pecados que se repiten

VI. Las consecuencias de revelar el secreto
1. Romper el secreto sana, repara y evita la repetición.
2. Hacen falta 3 generaciones de graves problemas familiares o de malas comunicaciones para crear una psicosis.
3. Los secretos que se guardan por años son como un dolor sordo.
4. Esto permite sacar “los esqueletos del armario”.

VI. Que dice la Escritura respecto de los secretos familiares

A modo general
1) Salmos 44:21: ¿No demandaría Dios esto? Porque él conoce los SECRETOS del corazón.
2) Salmos 19:12: ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son OCULTOS
3) Daniel 2:22: El revela lo profundo y lo ESCONDIDO; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz.
4) Lucas 12:2: Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni OCULTO, que no haya de saberse.
5) Romanos 2:16: en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los SECRETOS de los hombres, conforme a mi evangelio.
6) 1 Corintios 4:5: Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo OCULTO de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.

Una modalidad bíblica para tratar con los secretos familiares.
-Para poder tratar con los secretos familiares habitualmente se debe sospechar que hay cosas en el pasado que podrían estar influyendo.
-Se sabe el secreto pero no todos los miembros de la familia lo conocen

Paso 1. Pedir al Espíritu Santo muestre o revele la situación escondida de la que se sospecha
1 Corintios 2: 9-12
2:9 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.
2:10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
2:11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
2:12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido

-Hacer una oración sincera, tal vez más de una vez pidiendo a Dios revelar lo oculto
-Leer las Escrituras con este propósito en mente

Salmos 139: 23-24
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos;
Sal 139:24 Y ve si hay en mí camino de perversidad,
Y guíame en el camino eterno.

Paso 2. Investigar sin enjuiciar
Investigar discretamente y pedir información con miembros de la familia. Reunir:
-Testimonios
-Relatos

Paso 3. Confesar la falta, propia o de la familia.
Nehemías 1
1:5 Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos;
1:6 esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.

Paso 4. Elegir vivir la verdad
 Una vez descubierto el secreto elegir la verdad y rechazar la mentira
Juan 8:32: y conoceréis la VERDAD, y la VERDAD os hará libres.
Efesios 4:15: sino que siguiendo la VERDAD en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo
Efesios 4:25: Por lo cual, desechando la mentira, hablad VERDAD cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.

2 Corintios 4:2: Antes bien renunciamos a lo OCULTO y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.

Paso 5. Perdonar al transgresor u ofensor
2 Corintios 2
2Co 2:5 Pero si alguno me ha causado tristeza, no me la ha causado a mí solo, sino en cierto modo (por no exagerar) a todos vosotros.
2Co 2:6 Le basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos;
2Co 2:7 así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza.
2Co 2:8 Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él.
2Co 2:9 Porque también para este fin os escribí, para tener la prueba de si vosotros sois obedientes en todo.

Paso 6. Caminar en luz y rechazar las tinieblas
1 Juan 1
5 Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.
6 Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;
7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

CONCLUSIÓN
Los secretos familiares son responsables de muchas de las conductas enfermas en familia, pero pueden ser revelados y perder su poder.

Son 6 pasos que realizar hasta obtener la libertad de ellos.