lunes, 22 de agosto de 2022

El sufrimiento y Dios II

 Supuestos erróneos

Estas preguntas acerca de Dios y el sufrimiento conllevan varios supuestos de los que no nos damos cuenta y que es bueno explicitar.

Primero, que al pensar en Dios inmediatamente pensamos en un Dios bueno, no un Dios que castiga o un Dios severo, sino un Dios que es toda bondad y cuya bondad no debería permitir el sufrimiento. Y esa es una gran verdad. No obstante este énfasis en la bondad de Dios excluye otros de sus atributos como la justicia o la santidad, su sabiduría o su incomprensibilidad, que también deberían formar parte de la vida del hombre y no solo enfatizar su bondad.

Un segundo supuesto en estas preguntas es creer que el sufrimiento es malo, que el sufrimiento no forma parte de la normalidad de la vida, que es un desperfecto, ¿Será la mirada del hombre actual? Muchas veces veo esta actitud en los atletas de alto rendimiento, quienes cuando sufren alguna lesión recurren a la mejor tecnología disponible para esta en condiciones lo antes posible. Su club o institución pierde mucho dinero por cada día que el atleta está lesionado. Lo correcto, lo apropiado, lo puro, debe ser una vida sin sufrimiento. Por lo tanto Dios debería corregir esta anomalía y proveer un mundo feliz para sus criaturas, aunque el responsable de los actos de sufrimientos no son causados por Dios sino por la intervención del hombre, y aunque este hombre siga viviendo su vida ajeno a las demandas de Dios, así que nos quejamos del mal o sufrimiento que nosotros mismos provocamos, la avaricia, la codicia, la violencia, las guerras y aun responsabilizamos a Dios.

¿Podemos conocer una naranja? Recuerdo haber leído sobre la incapacidad para observar una simple naranja de manera completa al mismo tiempo. No se puede realizar sin girar la naranja y al momento de ver el lado opuesto no visible, el lado que observábamos se oculta. Esto ilustra muy bien otro supuesto respecto a las preguntas relacionadas al mal. Suponemos que tenemos la capacidad para ver todo, pero la verdad es que nuestro conocimiento es limitado.

Es limitado desde la percepción, desde las emociones, desde los prejuicios, desde las expectativas. Nunca veremos la naranja completa al mismo tiempo.

Dios y la existencia del mal

Debemos hablar acerca de la existencia del mal, puesto que el sufrimiento es el resultado del mal, y no resulta fácil hacer una síntesis de un tema tan profundo como este en un solo capítulo, por lo que intentaré hacer casi un esbozo de un tema imposible de agotar incluso en un libro solo dedicado a este tema y cuanto menos en unas pocas páginas.

Desde la filosofía se habla de tres posibilidades acerca del mal de manera general

1. El panteísmo que afirma a Dios y niega el mal

2. El ateísmo que afirma el mal y niega a Dios

3. El teísmo que afirma tanto el mal como a Dios

El panteísmo es la doctrina filosófica que identifica el mundo, el universo, la naturaleza, con la divinidad y afirma que Dios existe, pero niega la existencia del mal. Cree en un Dios bueno y que todo es Dios, por lo que no existe la maldad, es el panteísmo religioso. Dios no es entendido como un ser trascendente, sino inmanente, el principio de todo lo que hay.

La Ciencia Cristiana afirma lo mismo, Mary Baker Eddy, su fundadora escribe “el mal es un error de (la) mente moral”81 y en un resumen de sus artículos de fe ella escribe: “Reconocemos el perdón del pecado por Dios en la destrucción del pecado y en la comprensión espiritual que echa fuera el mal como irreal. Pero la creencia en el pecado es castigada mientras dura la creencia.”82

El ateísmo niega la existencia de Dios y destaca la existencia del mal y coloca ambas posiciones como contradictorias. Si existe el mal entonces no puede existir Dios, relación que ha sido refutada hace ya varias décadas, pero que todavía se repite en algunos círculos.El teísmo afirma la existencia de Dios y del mal, lo que en apariencia es un gran escollo para creer en Dios, el Dios de la Biblia. ¿Si Dios es real por qué no termina con el mal y sus consecuencias en el mundo? El teísmo tiene varias respuestas a esta pregunta. Algunas más convincentes que otras.

La naturaleza del mal

Hablamos del mal y de su existencia ¿pero qué entendemos por mal? Suele ser algo confuso y lo que habitualmente respondemos a esta pregunta guarda relación con los hechos del mal, pero no con la esencia del mal.

Geisler83 responde sobre la esencia del mal con estas palabras:

“La respuesta se encuentra en lo que se entiende por "cosa" (sustancia). Ciertamente, un

cristiano debe admitir que Dios creó cada "cosa" o sustancia (una cosa en sí misma). Pero no

necesitamos estar de acuerdo en que hay "cosas" malvadas. ¿Cómo puede el mal ser real pero

no una cosa? Agustín encontró una respuesta satisfactoria y duradera: el mal es una

verdadera falta, privación o corrupción de algo bueno. Es decir, el mal no existe en sí mismo:

el mal existe solo en una cosa o sustancia, y todas las cosas que Dios hizo son buenas. En

resumen, tiene que haber algo bueno para que el mal exista como falta, corrupción o privación

de él”

Geisler da varios ejemplos para ilustrar esta idea del mal como falta, privación o corrupción, yo

solo tomé dos:

El mal es como pudrirse en un árbol. El mal es como la podredumbre en un árbol. Aquí

nuevamente, la podredumbre pura existe solo en otra cosa. Un árbol totalmente podrido no es

un árbol, ¡es tierra vegetal! La podredumbre existe en el árbol como una corrupción del mismo,

pero no existe en sí misma.

El mal es como una herida en un brazo. Es real tener una herida. Pero una herida no es una

"cosa". Por el contrario, las heridas solo existen en cosas buenas, como un brazo. La herida es

real, pregúntele a cualquiera que haya tenido una, pero la herida no existe en sí misma. Existe

solo en otra cosa como privación o corrupción de la misma. Por lo tanto, no existe un cuerpo

totalmente herido. Un cuerpo totalmente herido no es un cuerpo en absoluto.

El origen del mal

Este punto lo tomamos en el primer capítulo mostrando las opiniones más populares entre las

personas, aquí presento una explicación desde la filosofía y la teología.

Geisler84 plantea el problema de la siguiente forma:

Si Dios es absolutamente perfecto, y si todo lo que hizo es absolutamente perfecto,

entonces, ¿cómo surgió el mal? ¿Cómo puede el bien absoluto ser la fuente del

mal?

Esto, de hecho, es un gran misterio. El problema se puede resumir de la siguiente

manera:

1. Dios es absolutamente perfecto.

2. Dios no puede crear nada imperfecto.

3. Una criatura perfecta no puede hacer el mal.

4. Por lo tanto, el mal no puede surgir en un mundo así.

5. Pero el mal surgió en este mundo.

6. Por lo tanto, parece que la premisa 1 o 2 (o ambas) son falsas, es decir:

a. Dios no es absolutamente perfecto

b. Dios no creó criaturas perfectas, o

c. Ambas a. y b. son verdaderas.

¿Cómo responder a esto?

En el argumento anterior, las dos primeras premisas parecen sólidas:

1. Dios es absolutamente perfecto.

2. Dios no puede crear nada imperfecto.

Ciertamente, desde un punto de vista bíblico ortodoxo, no hay una base real para negar que

Dios es absolutamente perfecto. Tampoco hay ninguna base para negar que Dios deba hacer

criaturas perfectas. Sin embargo, hay que prestar atención a la tercera premisa:

“una criatura perfecta no puede hacer el mal.”

Desde una perspectiva cristiana, esto es falso. Dios creó un arcángel perfecto, llamado Lucifer;

que pecó y se convirtió en el diablo. ¿Cómo puede una criatura perfecta hacer el mal? La

respuesta es el libre albedrío. Consideremos:

1. Dios creó solo cosas buenas.

2. Una cosa buena que Dios creó fue el libre albedrío.

3. El libre albedrío hace posible el mal, ya que

a. Es el poder hacer lo contrario.

b. Hacer lo contrario del bien es malo.

4. Por lo tanto, una criatura libre perfecta puede hacer el mal.

Ciertamente Dios creó solo cosas buenas. El mal no puede venir directamente de la mano

del Creador.

Tampoco podemos negar que el libre albedrío (el poder de la libre elección) es algo bueno.

No hay nada malo en eso. Si lo hubiera, entonces sería malo para Dios tenerlo. Y sería malo

para los santos en el cielo tenerlo. Pero no lo es.

El hecho es que es bueno ser libre. Nadie marcha nunca contra la libertad, cantando:

“¡Abajo la libertad! De vuelta a la esclavitud! ¡Quiero hacer solo lo que el gobierno me dice

que haga!“ Incluso si alguien intentara hablar en contra de la libertad, estaría hablando por

ello, ya que cree que es bueno ser libre de expresar esa opinión. Que la libertad es buena es

literalmente innegable.

Pero si es bueno ser libre, entonces el mal es posible. Libertad significa el poder de elegir lo

contrario. Entonces, en este mundo actual, si uno es libre de hacer el bien, también es libre de

hacer el mal. Si uno es libre de amar, también es libre de odiar. Si somos libres de adorar a Dios,

entonces debemos ser libres de maldecir a Dios. La naturaleza misma de nuestra

libertad divinamente dada hace posible el mal. Cualquier supuesta "libertad" para no elegir el

mal en lugar del bien no es realmente libertad para una criatura moral.

Aparte de los santos en el cielo (que lo tienen relativamente), solo Dios tiene absolutamente

la libertad de no elegir el mal. La máxima libertad es la libertad del mal, no la libertad de hacer

el mal. Aquí en la tierra, mientras todavía estamos haciendo nuestra elección final sobre si

haremos nuestra voluntad o la voluntad de Dios, debemos tener elección; de lo contrario,

seríamos robots, títeres o autómatas.

Cruz, Siemens, Wiebe85 escriben: “La esencia del ser humano es la libertad (el libre albedrío), la

capacidad para poder elegir, para decir “sí” o “no”. Para poder amar, tenemos que ser libres

para odiar; ser libres para ser buenos implica también ser libres para ser malos.”

Las Teodiceas

Una Teodicea es un intento para responder a la pregunta ¿Por qué? Es una defensa de la

justicia de Dios. Algunas de las Teodiceas más conocidas y a las que se les ha dado mayor

importancia son:

La teodicea Ireneana. Un resumen de esta postura sería:86

1. Dificultades para conciliar la existencia de un Dios perfecto.

2. Justifica el mal como creación de Dios

3. Necesario para la maduración, de conocimiento, formador de carácter

4. Descansa en la premisa que Dios creó el mundo imperfecto para que crezca y se desarrolle.

5. El libre albedrío solo como opción de desarrollo.

6. Dios causa el mal y es artífice de los sufrimientos justificados por un bien mayor.

7. Dios no interviene porque todo lo que la humanidad vive está debidamente justificado.

Evaluación de la Teodicea

1. Esta teodicea se opone a la idea teológica bíblica de que Dios no tolera el mal

2. Justifica el mal con argumentos conformistas pero pone a Dios siendo perfectamente

compatible con el mal.

3. Anula el valor moral de Dios y aunque le da ‘sentido’ al mal, no concede victoria por sobre él.

4. Lo hace necesario para un bien mayor.


“Esta teodicea es mayormente desarrollada por John Hick y por otros estudiosos, concede

valor al concepto asegurando que la misma evolución es una señal de que Dios existe y ha

dejado a su creación en un largo proceso de maduración y desarrollo.

El mal en esta postura no necesita ser prevenido, porque quitarlo del mundo provoca que se

pierda el bien superior. Los actos más atroces quedan justificados y todo puede racionalizarse

como el robo, el asesinato o la violación, porque son permitidos como consecuencia para

aumentar el bien superior; la maduración del hombre convirtiéndolo en un hijo de Dios. La

teodicea Ireneana cae principalmente porque conduce a aceptar el dolor con la compatible

existencia de un Dios creador de él. Además esta posición no vindica el carácter de Dios sino

que lo culpa del mal que sufre el mundo.”87

La teodicea agustiniana

Un resumen de esta postura sería:

1. Dios no es el causante del mal.

2. Dios dotó a los seres creados de libre albedrío, con el propósito de hacerlos integrales y

completamente libres.

3. No los creó imperfectos, al contrario todo lo que salió de su mano era perfecto

4. El mal entró con el pecado, y con el pecado el sufrimiento.

5. Por medio de la tentación dada en Edén. Satanás un agente fuera del mundo implantó el

mal.

6. El riesgo que había al dotar de libre albedrío permitió la entrada del mal en el mundo.

7. Dios intervino predestinando al hombre, para salvación o perdición.

8. La libertad de la que gozaba su creación se perdió, por tanto el libre albedrío como tal,

después del momento en el que el hombre permitió la entrada del mal se anuló.

9. Dios devolvió esa libertad por medio de un plan de salvación ejecutado por Jesús que revive

al hombre con la libertad inyectada por Dios de forma soberana.

Evaluación

1. La postura de Agustín implica a Dios con el mal, porque Dios dotó de libertad al hombre

sabiendo las consecuencias.

2. Su teodicea no trata con el sufrimiento humano, aunque le da importancia en un término

escatológico, el hombre debe convivir con él porque así lo permitió Dios.

3. El concepto de predestinación de Agustín responsabiliza a Dios por conocer lo que pasará y

quita la libertad al hombre porque es Dios quien causa todo después de la caída.

4. Agustín no vindica el carácter de Dios ni defiende sus acciones, solo lo hace ejecutor de

predestinación para salvación.

5. En otras palabras la solución que le adjudica Agustín a Dios es elegir a algunos para que sin

importar las consecuencias del mal, puedan vivir y ser salvos, mientras otros no. 88

Ambas teodiceas presentan dificultades para responder a la pregunta ¿Por qué Dios permite el

mal? pero no es el objetivo de este texto abordar de manera crítica la postura teológica acerca

del origen dela mal, solo mostrar las dos posturas más importantes al respecto y la importancia

que esta cuestión ha tenido desde siempre.

Existen otras teodiceas que también son conocidas: la del mal como castigo, la ley natural, por

citar algunas.

Alvin Plantinga escribió: “Debo decir que la mayoría de los intentos de explicar por qué Dios

permite el mal —las teodiceas, como solemos llamarlas— me parecen tibios, superficiales y

frívolos.” 

El libro de Job, donde se aborda el tema del sufrimiento, tampoco entrega una respuesta al por

qué. Al final del libro, donde uno esperaría una respuesta contundente de parte de Dios hacia

su hijo que sufre injustamente, solo en escuchamos en cambio el argumento ¿Estás tú

preparado para entender cómo funciona el universo? ¿Podrías entender los por qués de mi

actuar? La respuesta es obvia, no, eso entendió Job cuando responde “¿Quién es el que

oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas

demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Oye, te ruego, y hablaré; te

preguntaré, y tú me enseñarás. De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto

me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza.”90

Nuestra capacidad cognitiva, a pesar del orgullo humano es limitada y jamás comprenderemos

los designios de Dios, es imposible para lo finito abordar lo infinito.

El argumento del mal.

El problema del mal o argumento del mal como se conoce es un argumento de larga data

acerca de la imposibilidad de la existencia de Dios a causa del mal. Si Dios existiera no habría

mal, y como existe el mal, entonces no hay Dios. Este argumento fue planteado por el filósofo

griego Epicuro en al año 300 a.C. y dice:

“¿Está Dios dispuesto a prevenir el mal, pero no puede?

Entonces, no es omnipotente.

¿Está dispuesto y no quiere?

Entonces, es malévolo.

¿Está dispuesto y quiere?

Entonces, ¿de dónde viene el mal?

¿No está dispuesto y tampoco quiere?

Entonces, ¿por qué llamarlo ‘Dios’?”

Esta declaración fue retomada muchos años después por el filósofo escocés, David Hume,

padre del empirismo, escepticismo y naturalismo, en su libro Diálogos sobre la religión natural.

Keller comentando acerca del problema del mal escribe: “…Taylor señala correctamente que a

pesar de las discusiones de los filósofos, el argumento del mal nunca fue popular hasta algún

tiempo después de la Ilustración. Las cosas cambiaron cuando el pensamiento occidental

empezó a ver a Dios como más remoto y a ver al mundo como algo completamente entendible

a través de la razón. Estas tendencias intelectuales se vieron reforzadas por cambios

tecnológicos que con el tiempo llevaron al desarrollo del “yo regulado”. Los seres humanos

adquirieron mucha más confianza en su propia capacidad para razonar y percibir.”

El argumento del mal contra Dios toma dos posturas.

La primera es conocida como el argumento lógico que busca demostrar con este argumento

que Dios no existe.

La segunda postura se conoce como argumento probatorio y propone que probablemente no

exista Dios)

El argumento lógico. De acuerdo con Keller 92, hasta los años 80, el argumento del mal contra

Dios era considerado entre los filósofos académicos como concluyente, una prueba de que el

Dios tradicional de la Biblia no podía existir. Afirmaban que la presencia del mal hacía que el

cristianismo no solo fuera menos creíble, sino lógicamente imposible.

El filósofo británico John Mackie, en su famoso artículo “El mal y la omnipotencia”, escribió: “Se

puede demostrar, no solo que las creencias religiosas carecen de apoyo racional, sino que son

totalmente irracionales, pues varias partes esenciales de la doctrina teológica son incoherentes


entre sí”.93

Sin embargo esta idea tan difundida comenzó a cambiar con la publicación de dos libros del

filósofo norteamericano Alvin Plantinga, uno llamado Dios, la libertad y el mal publicado en

1974 y el otro libro titulado La naturaleza de la necesidad publicado en el mismo año.94

La obra y argumentos de Plantinga y otros filósofos que siguieron su pensamiento fueron tan

efectivos que veinticinco años después se aceptó ampliamente que el argumento lógico en

contra de Dios no funcionaba.

“El filósofo William Alston escribió que “ahora (casi) todos reconocen que [la idea de que el

mal refuta la existencia de Dios] ha sido desacreditada”.95

Luego de esto los pensadores escépticos, seguidores del Problema del mal rearman sus

argumentos, adaptan el Problema del mal y comienzan a hablar del Argumento probatorio

contra la existencia de Dios. En esta reformulación, se hace una afirmación mucho más débil, el

sufrimiento no es una prueba, sino una evidencia que hace que la existencia de Dios sea menos

probable, aunque no imposible.96

Todo esto muestra que la afirmación tan común de que el sufrimiento y el mal simplemente

refutan la existencia de Dios ha sido casi completamente abandonada en los círculos

profesionales y académicos, “porque la carga de demostrar que no hay posibilidad alguna de la

coexistencia de Dios y… el mal es demasiado pesada para los ateos”.97

El propio Plantinga escribe: 98”Una pieza aceptada e impresionante de la ateología natural tiene

que ver con el llamado problema del mal. Muchos filósofos creen que la existencia del mal

constituye una dificultad para el teísta, y muchos creen que la existencia del mal (o al menos la

cantidad y los tipos de mal que encontramos) hace que la creencia en Dios sea irrazonable o

racionalmente inaceptable.”

En otra ocasión escribe “Hasta hace treinta o treinta y cinco años, el tipo de argumento favorito

del mal era la conclusión de que hay una inconsistencia lógica en lo que los cristianos

creen. Ellos creen que hay una persona como Dios (una persona que es omnipotente,

omnisciente y totalmente buena), y también que hay maldad en el mundo; no es lógicamente

posible (según la afirmación) que ambas creencias sean verdaderas. La afirmación era que la

existencia de Dios es lógicamente incompatible con la existencia del mal; dado que el teísta

está comprometido con ambos, la creencia teísta es claramente irracional.

En la actualidad, sin embargo, se admite ampliamente que no hay nada como la contradicción

directa o la falsedad necesaria en la afirmación conjunta de Dios y el mal; la existencia del mal

no es lógicamente incompatible (incluso en el sentido lógico amplio) con la existencia de un

Dios todopoderoso, omnisciente y perfectamente bueno.”

martes, 9 de agosto de 2022

El Sufrimiento y Dios

                                     Sufrimiento y Dios

Un día que volvíamos del trabajo, vimos tres horcas levantadas en el recinto de llamada, tres cuervos negros. Llamada. Los SS a nuestro alrededor, con las metralletas apuntándonos: la ceremonia tradicional. Tres condenados encadenados y, entre ellos, el pequeño pipel, el ángel de ojos tristes. Los SS parecían más preocupados, más inquietos que de costumbre. Colgar a un

chico ante millares de espectadores no era poca cosa. El jefe del campo leyó el veredicto. Todos los ojos estaban fijos en el niño. Estaba lívido, casi tranquilo, y se mordía los labios. La sombra de la horca lo cubría. El lagerkapo, esta vez, se negó a servir de verdugo. Tres SS lo reemplazaron. Los tres condenados subieron juntos a sus sillas. Los tres cuellos fueron introducidos al mismo tiempo en las sogas corredizas.

—¡Viva la libertad! —gritaron los dos adultos.

Pero el pequeño callaba.

—¿Dónde está el buen Dios, dónde está? —preguntó alguien detrás de mí.

A una señal del jefe de campo, las tres sillas cayeron. Silencio absoluto en todo el campo. En el horizonte, el sol se ponía.

—¡Descúbranse! —aulló el jefe del campo. Su voz estaba ronca. Nosotros llorábamos.

—¡Cúbranse!

Luego comenzó el desfile. Los dos adultos ya no vivían. Su lengua colgaba hinchada, azulada. Pero la tercera soga no estaba inmóvil: el niño, muy liviano, vivía aún…Más de media hora quedó así, luchando entre la vida y la muerte, agonizando ante nuestros ojos. Y nosotros teníamos que mirarlo bien de frente. Cuando pasé delante de él todavía estaba vivo. Su lengua estaba roja aún, sus ojos no se habían apagado. Detrás de mí oí la misma pregunta del hombre:

—¿Dónde está Dios, entonces?

Y en mí sentí una voz que respondía:

—¿Dónde está? Ahí está, está colgado ahí, de esa horca…

Elle Wiesel, La noche[1]

Dios y el sufrimiento es un tema profundo, para un gran número de personas esto se relaciona estrechamente. Muchos, frente al dolor, dejan de creer en Dios, pues la pregunta ¿Por qué existe el sufrimiento si existe Dios? viene de personas que creen en Dios y experimentan desilusión y hasta se sienten traicionados por Dios. Han crecido creyendo en Dios, pero la mayoría de las veces existe una imagen incompleta de Dios, lo que da origen a supuestos errados que las personas creen, aceptan como verdad y viven de acuerdo a esos supuestos. El origen del mal es, en la opinión de muchos el gran escollo para creer en Dios, de manera especial el hombre moderno que no logra conciliar la idea de un Dios bueno con la existencia del mal, creencia que veremos no es cierta basándonos en las explicaciones más comunes desde hace ya unas cuantas décadas en el mundo académico, teológico y filosófico.

 La relación entre Dios y el sufrimiento

Al reflexionar acerca del sufrimiento no es posible dejar de mencionar la relación existente entre Dios y el sufrimiento. ¿Por qué un Dios bueno permite el sufrimiento? ¿Es Dios el autor del sufrimiento? ¿Si Dios existe por qué no acaba con el sufrimiento? Estas son preguntas sinceras que rondan en la mente de muchas personas en el momento actual, pero surgen de manera especial en la Europa de inicios del S. XX, luego de la Primera guerra Mundial y del exterminio nazi hacia los judíos y surgen de entre las lágrimas de las víctimas abandonadas a su suerte, huérfanos, hombres y mujeres totalmente solos que habían perdido todo y hacían estas preguntas con toda sinceridad y buscaban una respuesta al dolor físico y emocional que experimentaban. Antes de este tiempo no había contradicción entre mal, sufrimiento y Dios.

Había una actitud y una disposición de sometimiento a los designios de Dios. Cuando algo no salía bien no se cuestionaba a Dios

 Fue el giro en el pensamiento respecto del hombre y de Dios lo que paulatinamente fue produciendo esta contradicción. Un hombre cada vez más grande y un Dios cada vez más pequeño. Un hombre racional, crítico, con pretensiones de soberanía y un Dios al servicio de este hombre al que debe dar explicaciones por sus actos.

 La lucha por mantener la fe en medio del sufrimiento

Elle Wiesel es sobreviviente a la shoah, el holocausto judío, Fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1986. Escribió una novela, (1956-1958) una trilogía que tituló La noche. En ella recuerda su paso por tres campos de concentración y nos deja algunas profundas reflexiones respecto de Dios y el sufrimiento.

Wiesel era un niño judío devoto. A los 14 años fue detenido por los alemanes, junto con los demás judíos de su pueblo. Sobrevivió a los campos de concentración de Birkenau, Auschwitz y Buchenwald, y fue liberado por las fuerzas aliadas el 11 de abril de 1945. Su padre Shlomo, su madre Sarah y su hermana menor Judith «Tzipora» perecieron; sus dos hermanas mayores Hilda y Beatrice sobrevivieron.

Ganó el Premio Nobel de la Paz en 1986 y muere el 2 de julio de 2016 a los 87 años, en Manhattan, Nueva York.

Luego de la primera noche en el campo, Wiesel escribe acerca de las luchas entre su fe y el sufrimiento que estaba experimentando.

“Jamás olvidaré las caritas de los chicos que vi convertirse en volutas bajo un mudo azur. Jamás olvidaré esas llamas que consumieron para siempre mi fe. Jamás olvidaré ese silencio nocturno que me quitó para siempre las ganas de vivir, jamás olvidaré esos instantes que asesinaron a mi Dios y a mi alma, y a mis sueños que adquirieron el rostro del desierto”[2].

En La noche hay al menos quince alusiones a la lucha que experimentaba Wiesel y el resto de los prisioneros, todos judíos en relación a Dios y el sufrimiento. Yo tomé solo cinco citas, pero sus luchas eran completas: pérdida de la fe, el silencio de Dios, la pérdida de significado de los ritos judaicos, la profunda soledad experimentada, culpa y acusación a Dios por el sufrimiento.

 El silencio de Dios.

“Alguien se puso a recitar el Kadish, la oración de los muertos. No sé si ya ha ocurrido, en la larga historia del pueblo judío, que los hombres reciten la oración de los muertos para sí mismos.

—Yizgadal veyiskadasb shmé raba… Que Su Nombre sea alabado y santificado…

—murmuró mi padre.-

Por primera vez, sentí crecer en mí la protesta. ¿Por qué debía santificar Su nombre? El Eterno, el Señor del Universo, el Eterno Todopoderoso y Terrible callaba, ¿por qué tenía que agradecerle?”

“Algunos hablaban de Dios, de sus voces misteriosas, de los pecados del pueblo judío y de la liberación futura. Pero, yo había dejado de rezar. ¡Estaba con Job! No había renegado de su existencia pero dudaba de su justicia absoluta.”

 Dudas acerca de la justicia de Dios

El adolescente Wiesel no podía conjugar la justicia de Dios con el sufrimiento que experimentaba y en una ocasión dramática frente al ahorcamiento de unos prisioneros, entre ellos un niño, Wiesel recuerda la escena

“—¿Dónde está Dios, entonces? (preguntó un prisionero) y en mí sentí una voz que respondía:

—¿Dónde está? Ahí está, está colgado ahí, de esa horca…Esa noche, la sopa tenía gusto a cadáver.

 La culpa es de Dios

Wiesel en otra ocasión culpa a Dios por todos los males alrededor.

“¿Por qué, por qué lo alabaría yo? Todas mis fibras se rebelaban. ¿Porque había hecho quemar a millares de niños en los fosos? ¿Porque hacía funcionar seis crematorios noche y día, hasta los días de Sabbat y los días de fiesta? ¿Por qué en su omnipotencia había creado Auschwitz, Birkenau, Buna y tantas fábricas de la muerte? ¿Cómo decirle: «Bendito seas Tú, el Eterno, Señor del Universo, que nos has elegido entre todos los pueblos para ser torturados noche y día, para ver a nuestros padres, a nuestras madres, a nuestros hermanos terminar en el crematorio, alabado sea Tu Santo Nombre, Tú que nos has elegido para ser degollados en Tu altar?”

No era más que cenizas, pero me sentía más fuerte que ese Todopoderoso al que habían ligado mi vida durante tanto tiempo”.

 La pérdida de la fe

Hablando de un prisionero que había perdido la fe, Wiesel escribe: “Pobre Akiba Drumer, si hubiera podido seguir creyendo en Dios, considerando ese calvario como una prueba de Dios, no habría sido arrebatado por la selección. Pero, desde que experimentó las primeras fisuras en su fe, perdió el motivo para luchar y comenzó a agonizar.

Cuando llegó la selección, condenado de antemano, le tendió el cuello al verdugo. Solo nos pidió:

—Dentro de tres días no estaré… Digan Kadish por mí. Nosotros se lo prometimos: dentro de tres días, al ver elevarse el humo de la chimenea, pensaríamos en él. Reuniríamos diez hombres y haríamos un oficio especial. Todos sus amigos dirían Kadish.

Entonces se alejó en dirección al hospital, con paso casi firme, sin mirar hacia atrás. Una ambulancia lo esperaba para conducirlo a Birkenau. Por aquel entonces, eran días terribles. Recibíamos más golpes que comida, estábamos abrumados de trabajo. Y tres días después de su partida, olvidamos decir Kadish por él.”

 Una fe que perdura

Pero en otras ocasiones su fe de niño era más fuerte que las circunstancias y el sufrimiento. En una ocasión en que lo hicieron caminar forzado en dirección a los hornos y se vio a pasos de morir quemado, Wiesel escribe:

“estaban muy cerca de nosotros el foso y las llamas. Reuní todas las fuerzas que me quedaban para saltar de las filas y arrojarme contra las alambradas. En el fondo de mi corazón, me despedí de mi padre, del universo entero, y a mi pesar, se formaron y brotaron de mis labios, en un murmullo, las palabras «Yizgadal veyiskadasb sbmé raba… Que Su Nombre sea alabado y santificado…». Mi corazón iba a estallar. Eso era. Me encontraba ante al Ángel de la muerte…”

 Estas citas reflejan mejor que cualquier escrito la lucha entre mantener la fe en Dios y el sufrimiento.

 Una pregunta de creyentes en Dios

Las preguntas acerca de Dios y el sufrimiento se las hacen, como vimos en el caso de Wiesel, los creyentes en Dios, los que han crecido en un mundo de fe, “los que están acostumbrados a creer” porque les han enseñado eso de niños o llegan a esa conclusión por una especie de intuición natural. Son preguntas que surgen más bien desde la experiencia de dolor más que desde la racionalidad. Surge de un creyente que confía en Dios y sin embargo sus oraciones no son respondidas. Son preguntas que surgen desde la desilusión o el desencanto. Esta aparente falta de respuestas crea desconfianza, resentimiento y puede llevar a algunos creyentes a perder la fe, pero no a dudar de la existencia de Dios.

Se hacen estas preguntas aquellos creyentes que se acercan a Dios, más interesados en los beneficios propios que en honrar a Dios. Creen en Dios pensando en obtener salud, riqueza, sueños cumplidos e inmunidad. Frente al sufrimiento les cuesta aceptar que las cosas son diferentes. Dios es soberano, incomprensible, misterioso y no da explicaciones de sus actos.

Las consecuencias de estas no respuestas suele ser de dolor espiritual, amargura (sentimiento duradero de frustración, resentimiento o tristeza, especialmente por haber sufrido una desilusión o una injusticia.), desilusión con Dios. La superación de este estado espiritual produce una fe madura, verdadera, que honra a Dios en todo momento.

 Preguntas hechas por no creyentes

Cuando no se sufre no se busca ni se pregunta por la existencia de Dios ni por sus demandas o por su manera de obrar. Es cuando surge el sufrimiento que el tema de la obra de Dios crea importancia y eso podría ser tomado como una crítica. El que jamás busca a Dios y vive como si no existiera se resiente con Dios cuando enfrenta alguna situación de sufrimiento.

Anne Graham, una conocida cristiana protestante norteamericana fue invitada al programa de televisión Early Show, de Jane Clayson para que diera su opinión acerca del atentado a las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001 y le hizo la siguiente pregunta: "¿Cómo pudo Dios permitir que sucediera esto?". Anne Graham respondió:

"Al igual que nosotros, creo que Dios está profundamente triste por este suceso, pero durante años hemos estado diciéndole a Dios que se salga de nuestras escuelas, que se salga de nuestro gobierno y que se salga de nuestras vidas. Y siendo el caballero que Él es, creo que se ha retirado tranquilamente. ¿Cómo podemos esperar que Dios nos dé su bendición y su protección cuando le hemos exigido que nos deje estar solos? A la luz de ciertos sucesos recientes... ataques de terroristas, balaceras en las escuelas, etc., creo que todo comenzó cuando Madeleine Murria O'Hare (fue asesinada, hace poco que se descubrió su cuerpo) se quejó de que no quería que se orara en nuestras escuelas, y dijimos que estaba bien. Luego alguien dijo que mejor no se leyera la Biblia en las escuelas...la Biblia dice no matarás, no robarás, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Y dijimos que estaba bien. Luego el Dr. Benjamín Spock dijo que no debíamos pegarle a nuestros hijos cuando se portan mal porque sus pequeñas personalidades se truncarían y podríamos lastimar su autoestima (el hijo del Dr. Spock se suicidó). Dijimos que los expertos saben lo que están diciendo. Y dijimos que estaba bien. Luego alguien dijo que los maestros y directores de los colegios no deberían disciplinar a nuestros hijos cuando se portan mal. Los administradores de las escuelas dijeron que más valía que ningún miembro de la facultad de las escuelas tocara a ningún estudiante que se porte mal porque no queremos publicidad negativa y por supuesto no queremos que nos vayan a demandar (hay una gran diferencia entre disciplinar, tocar, golpear, cachetear, humillar, patear, etc.). Y dijimos que estaba bien.

Luego alguien dijo, dejemos que nuestras hijas aborten si quieren, y ni siquiera tienen que decirles a sus padres. Y dijimos que estaba bien. Luego uno de los consejeros del consejo de administración de las escuelas dijo, ya que los muchachos siempre van a ser muchachos y de todos modos lo van a hacer, démosle a nuestros hijos todos los condones que quieran para que puedan divertirse al máximo, y no tenemos que decirle a sus padres que se los dimos en la escuela. Y dijimos que estaba bien. Luego algunos de nuestros principales funcionarios públicos dijeron que no importa lo que hacemos en privado mientras cumplamos con nuestro trabajo. Estuvimos de acuerdo con ellos y dijimos, no me importa lo que nadie, incluyendo el presidente, haga en su vida privada mientras yo tenga un trabajo y la economía esté bien.

Luego alguien dijo vamos a imprimir revistas con fotografías de mujeres desnudas y decir que esto es una apreciación sana y realista de la belleza del cuerpo femenino. Y dijimos que estaba bien. Y luego alguien más llevó más allá esa apreciación y publicó fotografías de niños desnudos, llevándola aún más allá cuando las colocó en Internet. Y dijimos que estaba bien, tienen derecho a su libertad de expresión Luego la industria de las diversiones dijo, hagamos shows por televisión y películas que promuevan lo profano, la violencia y el sexo ilícito. Grabemos música que estimule las violaciones, las drogas, los suicidios y los temas satánicos.

Y dijimos, no es más que diversión, no tiene efectos negativos, de todos modos nadie lo toma enserio, así que adelante. Ahora nos preguntamos: ¿por qué nuestros niños no tienen conciencia, por qué no saben distinguir entre el bien y el mal, y por qué no les preocupa matar a desconocidos, a sus compañeros de escuela, o a ellos mismos?. Probablemente, si lo pensamos bien y despacio, encontraremos la respuesta.

Creo que tiene mucho que ver con "lo que sembramos es lo que recogemos." Es curioso cómo la gente simplemente manda a Dios a la basura y luego se pregunta por qué el mundo está en proceso de destrucción. Es curioso ver cómo creemos lo que dicen los periódicos, pero cuestionamos lo que dice la Biblia. Es curioso cómo se mandan "chistes" por la red y se riegan rápido como pólvora, pero cuando empiezas a mandar mensajes del Señor, la gente lo piensa dos veces antes de compartirlos. Es curioso cómo hay artículos lujuriosos, crudos, vulgares y obscenos que circulan libremente por el ciberespacio, pero la discusión de Dios en público se suprime en las escuelas, los espacios de trabajo y a veces hasta en el hogar. Es curioso ver cómo nos preocupa más lo que piensan los demás de nosotros que lo que Dios piensa de nosotros.”



[1] Elle Wiesel, La noche

[2] Wiesel. La noche

lunes, 25 de julio de 2022

“Tres madres en la Biblia y sus ejemplos”

 Iglesia Bíblica Recoleta

Domingo 24/07/2022

Mensaje: “Tres madres en la Biblia y sus ejemplos”

Textos: Seleccionados

Introducción

La importancia de la maternidad ha ido descendiendo en la cultura actual y eso se debe a varias razones:

1. Un cambio valórico en la sociedad que enfatiza el éxito material o la comodidad por sobre la crianza de hijos.

2. El temor que produce a algunas madres traer hijos al mundo frente al escenario que se vive: incertidumbre, ideologías, ansiedad.

Sin embargo la maternidad ha estado desde siempre en los planes de Dios:

-en Génesis 2 tenemos la orden de “Multiplicarse”

-Salmos dice que los hijos son una herencia del Señor (Salmos 127:3)

-Proverbios 17:6: Corona de los viejos son los nietos, Y la honra de los hijos, sus padres.

-Pablo aconseja: 1 Timoteo 5:14: Quiero, pues, que las viudas jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen su casa; que no den al adversario ninguna ocasión de maledicencia.

Veamos en esta mañana la vida de tres madres y aprendamos de ellas algunas lecciones.

EJEMPLO 1. JOCABED-Madre de Moisés

Texto: Éxodo 2: 1-10

Metáfora “La madre que deja a su hijo junto al río”-la madre de Moisés- El hijo y la incertidumbre

En Número 26:59 leemos: La mujer de Amram se llamó Jocabed, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto; ésta dio a luz de Amram a Aarón y a Moisés, y a María su hermana.

Jocabed nos deja tres lecciones para hoy.

1. Valor para ser madre en medio de las adversidades.

La situación social, espiritual y emocional del pueblo de Israel era caótica:

-eran esclavos

-había una orden faraónica de asesinar a los bebés hombres

-Jocabed queda embarazada y da a luz ¡un bebé hombre!

-Tiene miedo, esconde al bebé por tres meses hasta que ya no puede seguir ocultándolo

-renuncia a su hijo intentando salvarle la vida y lo coloca en una arquilla y lo deja a la orilla del río

(Arquilla, un barquito pequeño, un cofre para depositar joyas)

2. Ejercitar la fe

-Dejó la arquilla, entre lágrimas, junto al río confiando que Yavé, podría salvarlo, hacer lo que ella no podía hacer.

-Fe que las circunstancias podrían cambiar

-Fe que no sería la última vez que lo vería

3. Cría al niño en el temor de Dios

Dios responde a la oración y a la fe de Jocabed y de manera sobrenatural organiza para que la hija de Faraón encuentre al niño y sea criado por su propia madre.

Resultado de la crianza, de las enseñanzas, de los valores transmitidos por su madre,

-Moisés de identifica con el pueblo de Dios

-Ama al pueblo de Dios

-Por la fe, transmitida por su madre, rechaza llamarse nieto de Faraón, de acuerdo a Hebreos 11: 24 y se identifica con el pueblo hebreo.

Este niño “dejado a orillas del río” años después se convertiría en el gran:

-libertador

-profeta

-legislador

-el “siervo de Dios”

Ilustración

Historia de María Henríquez: Su devoción, su fidelidad

APLICACIONES

1. El valor, la fe y la dedicación de una madre modela la vida de cualquier bebé.

2. Tal vez alguno de nosotros seamos un “niño dejado a orillas del río”

3. Tal vez sea necesario “dejar al niño junto al río” de la vida y esperar la obra de Dios en su vida. Confiar en Dios que el hijo o hija va a volver a Dios en algún momento.

 

Ejemplo 2

Ana. Metáfora: “La madre que coloca a su hijo en el altar”-la madre de Samuel-El hijo y el servicio

Texto: 1° Samuel 1.

El deseo de prácticamente toda mujer es tener un hijo. Ana representa este anhelo femenino. En Israel no tener hijos era una afrenta.

-Era una mujer piadosa, devota

2. Tenía un esposo que la amaba

3. Llevaba la afrenta de ser infértil

4. cargaba con la burla de su rival

5. Decide pedir a Dios un hijo

6. En medio de su pena y ruego es tomada por ebria.

En una lucha espiritual profunda hace un voto a Dios: Si Dios le da un hijo ella se lo va a consagrar

-Dios se acordó de ella y le dio un hijo.

-Cuando el niño creció un poco ella lo fue a dejar al templo de Dios y lo visitaba con frecuencia.

-Dios le dio otros hijos.

Este hijo se convirtió en un profeta, el más querido en Israel.

1 Samuel 3:20 dice: “Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta del Eterno”

¿Qué lecciones aprendemos de Ana?

1. La fe de una mujer que ora v. 1:10 “con amargura de alma”

Una madre que ora recibe respuestas

2. La devoción de una madre. Devoción quiere decir amor, veneración, fervor, una práctica piadosa.

3. La promesa cumplida de una madre. Que implica despojo de sí misma, obediencia, gratitud.

Pide un hijo no para ella, sino un hijo para consagrarlo a Dios

Ilustración

Susana Wesley

“Todavía recuerdo con absoluta nitidez, el día y el momento en el que supe que estaba esperando a mi primera hija. Recuerdo la alegría tan grande que me llevé, había sido buscada con mucho cariño y, aquella mañana, mientras estaba sola en mi casa, lo primero que hice fue arrodillarme a los pies de la cama y darle gracias a mi Dios por aquel maravilloso y esperado regalo, al tiempo que lo entregaba en Sus preciosas manos; fue la primera de mis oraciones por ella que terminarán cuando el Señor me lleve con Él. ¡Por supuesto que también lo he hecho con el resto de mis hijos! Pero aquel momento fue tan especial, que no podré olvidarlo nunca. Después llamé por teléfono a mi marido. Puede que a algunos os pueda parecer que invertí el orden, yo creo que no, ni me lo pensé, antes de nada, me tuve que postrar ante mi Señor.

Unos cuántos años después, mi querida amiga Rubina Winter me contó, ¿sabes qué me dijo en una ocasión una tía mía?... Ruby, ¿ya has puesto a tus hijos sobre el altar?... Los hijos hay que ponerlos sobre el altar cuando aún usan pañales, ¡no llegues tarde! Me hizo sonreír, yo había puesto a cada uno de ellos en el altar cuando apenas estaban en mi vientre.”

Aplicaciones

1. ¿Para qué deseas tener un hijo? ¿Qué esperas de ese hijo?

2. La obra de Dios siempre ha necesitado de hijos consagrados a su Reino

3. Una madre piadosa ora por sus hijos, con fervor, con fe

 

Ejemplo 3

María. Metáfora: La madre que coloca a su hijo en la cruz-El hijo y el sufrimiento

Lucas 1, 2

María es una madre singular por varias razones:

-no tenemos mayor información acerca de ella. Por el texto bíblico deducimos que:

-era una adolescente

-quera pobre, que vivía en Nazaret

-que era una mujer consagrada a Dios

-Una mujer devota, obediente, humilde

-Elegida por Dios para llevar a cabo la encarnación o humanización de Jesús

-Estuvo siempre al lado de Jesús, hasta su muerte

¿Qué lecciones sacamos de María?

1. Era una mujer piadosa, llevaba una vida santa, por eso fue elegida por Dios para llevar en su vientre al Hijo de Dios.

Esta característica se repite en las tres madres que hemos visto en esta mañana, en los tres ejemplos que he citado destaca esta característica.

2. Era una mujer obediente, sumisa a Dios, adorador

Lucas 1: 38 dice: “Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.”

Cap.1:46-55

46 Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor;

47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.

48 Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.

49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,

50 Y su misericordia es de generación en generación A los que le temen.

51 Hizo proezas con su brazo; Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.

52 Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes.

53 A los hambrientos colmó de bienes, Y a los ricos envió vacíos.

54 Socorrió a Israel su siervo, Acordándose de la misericordia

55 De la cual habló a nuestros padres, Para con Abraham y su descendencia para siempre.

2. Se preparó para enfrentar todo el sufrimiento que su hijo iba a padecer

3. Se preparó para enfrentar el sufrimiento de su hijo

En Lucas 1: 35 se le profetiza: 35 (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.

Ilustración

Testimonio de Arturo y Macarena

¡Nació nuestro amado Rafael! Pudo respirar durante 3 bellos minutos y nos dejó para irse con papito celestial. A los 3 meses de gestación recibimos la triste noticia de que era un bebé no viable. Debe ser la noticia más dura de escuchar para un matrimonio. Teníamos tanto miedo e incertidumbre, pero al instante nuestro Dios nos comenzó a consolar. ¿Pero qué hacer con una situación así?

Nos armamos de valor y coraje. Era el momento de hacerlo y decidimos creer en el Dios sanador al que siempre hemos amado. Fue tan duro y hermoso a la vez, ver como nuestros hermanos en Cristo se tomaron nuestro dolor como si fuera de ellos y nuestros amigos externos a la iglesia lo hicieron de igual forma.

Pasaban los meses y nuestro bebé no sanaba...jamás nos dieron una sola esperanza (médicamente hablando) pero como papás dimos pasos de fe y comenzamos a preparar una habitación para nuestro hijito, había que esperarlo, con la fuerza del amor de nuestro corazón y ¡arriesgarlo todo! Amamos a un Dios de milagros Nos sugirieron más de una vez acabar con el "problema" y entiendo a las mamás que deciden abortar porque cuando no hay esperanza el dolor puede cegar y llevar a tomar decisiones equivocadas, pero nosotros sí tenemos una esperanza. Nuestro verdadero hogar está en el cielo y si Rafael se iba estaría en el mejor lugar. Estamos solo de paso en la tierra. Nuestra meta es la eternidad y mi bebé pasó directo a esa vida maravillosa donde no hay más dolor, mas llanto...no hay muerte y la presencia de Dios lo sustenta e ilumina todo.

Somos un matrimonio afortunado. Dios nos honró dándonos el privilegio de ser papás de ese ser humano perfecto ante sus ojos y los nuestros.

Nos esperan días difíciles pero Dios es nuestro gozo y nuestra fuerza. La vida de Rafael fue la bendición más grande que hemos recibido hasta hoy.

Seguimos diciendo con toda autoridad que Dios es sanador y nos ama. Seguimos creyendo en su amor y poder y pasaríamos por esto otra vez si fuera necesario porque Rafael nunca fue un bebé no viable...siempre fue y será por la eternidad nuestro hijo amado.

 

Aplicaciones

1. ¿Qué mujer alcanza la santidad de María? Pocas, pero esa debe ser siempre la meta

2. ¿Hay madres con la disposición d entregar sus hijos al sufrimiento o verlos sufrir y aun así adorar a Dios?

3. María tal vez representa a la madre de hijos que sufren, los hijos distintos, con dolencias crónicas, con un diagnóstico severo.

Conclusiones

En esta mañana hemos visto el ejemplo de tres mujeres y sacado algunas lecciones de ellas:

Jocabed, la madre de Moisés La madre que deja a su hijo a la orilla del río-la incertidumbre

Ana, la madre de Samuel que deja a su hijo en el altar- el servicio

María, la madre que deja a su hijo en la cruz-el sufrimiento

Por qué sufre la gente buena. Parte final

 Por qué sufre la gente buena. 

Parte final

Las decisiones de otros

La gente buena sufre por la decisión de otros, por ejemplo ir a la guerra. Mucha gente buena muere en conflictos bélicos o queda mutilada para siempre. Son la gran mayoría, jóvenes ajenos al conflicto que por razón de su edad o condición social son obligados a ir a la guerra o formar parte de grupos guerrilleros o paramilitares. Jóvenes que no tienen opción.

“La razón es que cuando la Revolución Mexicana estalló en 1910 el número de niños y niñas en México era de aproximadamente 6 millones, lo que representaba más o menos el 40% de la población mexicana de aquel entonces.

Los infantes estaban por todos lados, en el campo, cumplían un rol de trabajo, sobre todo ayudando a sus padres explotados por los dueños de las tierras, mientras que en las ciudades vivían vidas más desahogadas.

Son pocas las referencias bibliográficas sobre la infancia en la Revolución Mexicana, acaso uno de las más conocidas, es el libro autobiográfico del tabasqueño, Andrés Iduarte Foucher, quien describió cómo cuando era niño sus padres, hermanos y él  tuvieron que salir de su casa durante la noche para poder salvar su vida.

Cuenta que se fueron de casa sin poder llevar un solo juguete consigo, pasaron por calles oscuras con focos volados a balazos, sintiendo el terror que proyectaban sus padres, escuchando bombazos y presenciando fusilamientos en la calle.

En el México rural fue normal, para miles de campesinos que se unieron a los campamentos nómadas de la Revolución, llevar a la familia consigo y replicar la organización familiar que tenían en donde los niños jugaban un papel determinado.

Fue así como los varones fueron dotados de fusiles y cartucheras que les venían demasiado grandes y pesadas, mientras que las niñas ayudaban a sus madres a hacer alimentos para los combatientes.

El destino de la mayoría de los niños que participaban directamente en combate era morir en la línea de fuego, pero sobre todo fallecían por infecciones producto de habitar en vagones insalubres.

Sobre la pérdida de vidas de infantes durante la Revolución Mexicana no hay cifras, ni tampoco de aquellos que terminaron desamparados en las calles o bajo la tutela de hospicios luego de haber perdido a ambos padres.”[1]

A pesar de que son muertes dolorosas, quizás la bondad o inocencia de estos niños soldados en medio de un conflicto hace que la guerra sea menos cruel y su sacrificio beneficie a muchos, aunque tiempo después nadie los recuerde.

La dicotomía bueno-malo

Mirar el sufrimiento desde la perspectiva bueno-malo, sin darnos cuenta nos vuelve en jueces de las personas y lleva el sufrimiento a un plano moral. Si alguien sufre entonces es una mala persona, porque solo las personas malas sufren. El que sufre, y es bueno, tal vez no es tan bueno como parece, porque como sufre tanto y en lugar de empatizar con él o ella lo miramos desde la sospecha, “quizás que cosas hizo que ahora las está pagando”. Acercarnos a la vida desde el juicio moral nos vuelve legalistas, duros, inflexibles y muy pronto comenzamos nosotros mismos a decidir quien es bueno y quien es malo. ¿Cómo deberíamos acercarnos a los que sufren? Desde el amor, desde la compasión. Son muchas las personas “malas” que sufren dos veces, una vez por lo que padecen y una segunda vez por el juicio de los “buenos”: enfermos de VIH, personas con enfermedades psiquiátricas y en general los “intocables” de cada cultura.

Un mundo justo-injusto

Pensar el sufrimiento desde la perspectiva bueno-malo también presupone que vivimos en un mundo justo y que las circunstancias deberían ocurrir de manera equitativa. Las cosas buenas le deberían ocurrir a las personas buenas y cosas malas les deberían ocurrir solo a las personas malas, pero hay evidencia suficiente para aseverar lo contrario, la vida no es justa  y no se puede esperar que lo sea.  Ocurren tragedias, descuidos, negligencias, olvidos, catátrofes y estas afectan a todos. La vida no es justa.

El Chapecoense era un club de futbol brasileño pequeño que viajaba para jugar contra el equipo colombiano Atlético Nacional por la final de la copa sudamericana. Era la primera vez que jugaban una final de importancia. Llenos de alegría y muchas ilusiones abordaron un chárter un lunes por la noche desde Santa Cruz, Bolivia, a Medellín. Eran 77 personas entre los jugadores, dirigentes, periodistas y algunas personas invitadas. El sueño de ser campeones nunca se realizó, pues el 28 de noviembre de 2016 a las 10:15 de la noche, hora de Colombia, el vuelo 2933 de LaMia se estrelló en Cerro Gordo, una colina ubicada en La Unión, a cinco minutos del aeropuerto José María Córdova de Medellín.

Al aproximarse a su destino, justo cuando el avión estaba descendiendo, sonó la alarma para avisar a los pilotos que tenían 20 minutos para aterrizar antes de que se terminara el combustible.

En ese momento, la controladora aérea del aeropuerto autorizó continuar el descenso con dirección la pista 01. Sin embargo, un A320 de Viva Colombia pidió prioridad de aterrizaje debido a que presentaba una fuga de combustible. Después, los pilotos de LaMia reportaron que tenían una emergencia de combustible. Entonces la terminal aérea dio la preferencia al vuelo del equipo brasileño para que aterrizara. Desafortunadamente el motor 3 se apagó, luego pasó lo mismo con el motor 4. Los pilotos no informaron de estas dos situaciones a la controladora.

A los pocos minutos sonó la alarma "Master Warning" y ocurrió una reducción de potencia en el motor 1, después se apagó el motor 2 y finalmente el motor 1 dejó de funcionar. El piloto reportó una "falla total, sin combustible". Hacia las 21:58:42 se escuchó la última comunicación del piloto quien ya no respondió a los siguientes llamados del aeropuerto.

Brasil y el mundo enteró se conmovió al saber la noticia, los seguidores del club y quienes vimos las imágenes por la televisión no pudimos contener las lágrimas. La vida no siempre es justa, solo es.

Desde la perspectiva del hombre.

Nunca tendremos toda la información necesaria para emitir un juicio acertado en aspectos difíciles de entender como el sufrimiento. Nunca obtendremos una panorámica de la situación, nuestra mirada nunca será objetiva porque estamos implicados en el tema, no hay nadie que no haya sufrido y con justa razón nuestro juicio es emocional. No podemos preguntar a un pez ¿Qué es el agua?, no puede respondernos. Nunca tendremos la visión total de las circunstancias.

Hace unos años, mientras era profesor de Educación Básica, asistí con mi curso, un cuarto básico a un ensayo de la orquesta sinfónica de la Universidad de Chile. Sentado al lado de una de mis alumnas, la hermosa Jael de entonces 9 años, me preguntó ¿Profesor Juan, por qué los músicos están vestidos de forma tan distinta, algunos se ríen tanto y todos tocan sus instrumentos de manera desordenada? Le respondí que era solo un ensayo, que en el momento de la presentación oficial los músicos se pondrían ropa elegante y estarían muy ordenados y atentos a las órdenes del director de la orquesta. Luego que le respondí esas palabras sentí en mi corazón que eso era, de alguna manera, un símil de la vida. La sinfonía final y perfecta todavía no se ejecuta. Vivimos el ensayo. Un día el Director dirigirá la orquesta a su manera y el orden y la belleza saldrá de en medio del aparente desorden.

La pregunta ¿Por qué sufre la gente buena? está haciendo una separación con la gente mala. Es decir, da por sentado que hay gente buena y gente mala, que hay una moral. Zacharías[2] escribe “Además, existe una dimensión moral en las preguntas que formulamos sobre este tema (el sufrimiento de los buenos) Todas las religiones, de manera explícita o implícita, procuran explicar el dolor. ¿Por qué formulamos preguntas sobre el sufrimiento en el contexto de la moralidad? ¿Por qué hemos conectado el dolor físico con una demanda por una explicación moral? ¿Quién decidió que el dolor es inmoral?

En esta manera de hacer la pregunta surge la idea de que si la gente es mala, entonces tiene derecho a sufrir o que su sufrimiento no es importante, porque no lo decimos pero pensamos que de alguna manera se lo merece, es un pago, un castigo a su transgresión moral. Si la gente mala sufre no nos importa tanto como si lo hace la gente que consideramos buena. La sabiduría popular recoge algo de esto en sus refranes “el que roba a ladrón tiene mil años de perdón”, “el que la hace la paga”, “murió en su ley”. El sufrimiento en estos casos se convierte casi en una especie de venganza justa, de parte de Dios, de los hombres, de las circunstancias o de la vida. ¿Qué sentimos al ver, por ejemplo las detenciones ciudadanas a los delincuentes? Tal vez rechazamos esos actos violentos, pero interiormente pensamos que se lo merecen, otras veces miramos hacia un lado y hacemos como que no vemos.

Surge entonces el problema de quien define quiénes son buenos y malos ¿Los terroristas son malos? ¿Los delincuentes son malos? ¿La gente común que hace pequeños robos o defrauda a otros es mala? ¿Las faltas morales hacen acreedor de esta etiqueta, gente mala, a quien las transgreda?

¿Y cómo definimos a la gente buena, con qué criterios? Buenos serían los moralmente intachables, padres y madres de familia dedicados a sus hogares, buenos trabajadores, ciudadanos irreprochables ¿Ellos no merecen sufrir? Esto nos trae otra dificultad, ¿Cómo asegurarnos de que esa bondad no es solo apariencia?

Muchas veces estas personas que consideramos buenas ocultan un pasado atroz, y arrastran secretos, historias terribles que ellos mismos quisieran borrar y olvidar.

Uno de muchos ejemplos es el del escritor británico Derek Niemann[3] quien colapsó al descubrir que su buen abuelo, padre de familia ejemplar había sido un funcionario de las SS en los campos de concentración.

Así que necesitamos a alguien superior, ajeno al bien y al mal para que defina quienes son buenos y quienes son malos. Nuestros criterios no son objetivos, se basan apenas en lo que vemos y no siempre es un buen criterio para definir lo bueno o lo malo.

Otro punto en relación a la pregunta desde la mirada del hombre es ¿Qué nos hace suponer que ser bueno hace inmune a la persona al sufrimiento o lo hace acreedor de solo lo bueno? ¿Ser bueno es una especie de inmunidad frente al sufrimiento, una garantía? De ser así hagamos un manual de cómo ser buenos ¿o ya está hecho? y evitaremos el sufrimiento. Creo que esta idea de que la gente buena no debe sufrir es más bien un deseo de justicia que todos llevamos, la idea que la gente buena debe ser retribuida por su conducta, pero eso no equivale a una garantía de no sufrimiento. Como hemos visto en un capítulo anterior la experiencia del sufrimiento es universal, no hay excepciones entre quienes en apariencias han sido buenos o malos.

El salmista bíblico del siglo 1000-500 a. C. queda perplejo al mirar a su alrededor y ver como el impío sale triunfante y logra todo lo que desea y el hombre bueno sufre privaciones e injusticias. [4]Esa sensación de sed de justicia al parecer es una conducta muy humana pero irracional.

Si una buena conducta, si “portarnos bien” nos diera garantía de no sufrir, es muy probable que muchos de nosotros cambiaríamos nuestra conducta y trataríamos por todos los medios de “portarnos bien”, pero vivir en función de otra meta, nos obligaría a llevar una vida más observante, más cuidada, más planificada y quizá eso ya no sería vivir.

¿Existen personas totalmente buenas o totalmente malas? ¿Qué mantengan esta conducta de manera constante en el tiempo para permitir recibir esta etiqueta y así recibir lo que merecen? Esta es otra pregunta que hay que responder. Algunas personas cambian, los malos se vuelven buenos y los buenos se vuelven malos.

La perspectiva de Dios.

Esto cambia un poco la pregunta de por qué sufre la gente buena a por qué Dios permite que la gente buena sufra. Esta segunda postura eleva la discusión desde el nivel horizontal, desde la mirada del hombre hacia el hombre y la eleva hacia Dios y su manera de obrar, pero también tiene algunos sesgos, que voy a tratar de dilucidar.

En esta segunda mirada hay una crítica velada hacia Dios. Está oculta la idea que si yo fuera Dios haría las cosas de otra manera, es decir que cuando Dios permite que la gente buena sufra, no lo está haciendo bien. Dios haría las cosas bien solo si permitiera el sufrimiento de la gente mala pero no el de la gente buena. Es decir en esta perspectiva el hombre se torna juez de Dios o se hace “más bueno” que el propio Dios. Cuando Él permite o castiga al malo lo hace bien, cuando también hace o permite sufrir al bueno, lo está haciendo mal. Sin embargo Dios es libre de obrar como él lo desea en su toda sabiduría y no está sujeto a la opinión del hombre. Él es el juez, no el acusado.

El sufrimiento es un castigo, impuesto por Dios y que este castigo es apropiado si lo recibe quien es culpable, y no lo es si quien lo recibe no es, a nuestros ojos culpable, pero tal vez el sufrimiento no es un castigo, sino que forma parte de la vida. No sufrir no es un premio por ser bueno que venga de parte de Dios, y sufrir no es un castigo de Dios por ser malo.

Muchos de estos argumentos pueden reducirse a la idea de “la ley de la retribución” una mirada de la vida que surge del judaísmo antiguo o quizás sea previa, que dice que las personas deben recibir recompensa o castigo según las obras que hayan hecho[5]

En el Nuevo Testamento cuando los discípulos de Jesús encuentran a un hombre ciego y le preguntan ¿Quién pecó, este o sus padres?[6]Jesús acaba con esta idea respondiendo que nadie pecó, que muchas veces el sufrimiento tiene otras razones, en este caso mostrar la obra de Dios y en ese momento lo sanó. Henry[7] escribe “suponer que los grandes sufrimientos son justo castigo de grandes malhechores tiene un fondo pagano supersticioso”

Hemos abordado en el capítulo una de las preguntas más recurrentes entre las personas y hemos dicho que las personas buenas sufren debido a sus altas expectativas frente a una vida que no es justa, que solo es, con sus paradojas y sus incertidumbres. Hemos visto que el sufrimiento es ciego, no tiene leyes, que tal vez si supiéramos por qué sufre la gente buena ya no empatizaríamos con ellos y que la genética juega un papel importante en el sufrimiento de miles de personas y también sufrimos por las decisiones y por las acciones que terceras personas realizan hacia la gente buena, lo que demuestra que la vida no siempre es justa y no se debe mirar el entorno a esta dicotomía justo/injusto, finalmente vimos que el por qué sufre la gente buena depende si lo vemos desde la posición humana o divina. Esto nos plantea otro tema de gran interés, Dios y el sufrimiento.

 

 

 

 

 

 

 Https://www.mexicodesconocido.com.mx/los-ninos-que-participaron-en-la-revolucion-mexicana.html

[2] Zacharías R. LA LÓGICA DE DIOS: 52 FUNDAMENTOS CRISTIANOS PARA EL CORAZÓN Y LA MENTE 
Edición en español publicada por Editorial Vida – 2020 Nashville Tennessee © 2020 Editorial Vida

[3]

[4]

[5] Crowder Bill. ¿Por qué la vida es tan injusta? Sufrimiento. ¿Por qué Dios lo permite?.....

[6] NT Juan 9

[7] Henry M.