martes, 15 de mayo de 2018

Las emociones en la Biblia

Amigos de cerca y de lejos, comparto con ustedes un estudio bíblico acerca de las emociones. Esta es la primera parte.
Saludos
Juan E. Barrera

Iglesia Cristiana Metropolitana
Santiago de Chile
Las emociones en la vida cristiana
Introducción
Las emociones en la Biblia
1. Las emociones son parte fundamental en la vida de las personas. Forman parte de la vida síquica de la persona, no se puede experimentar una vida plena sin sentir emociones.
2. La Biblia que describe sin tapujos la vida de las personas que forman parte de la historia bíblica también presta atención a las emociones. Es posible descubrirlas en los eventos o circunstancias vividas por las personas y también es posible verlas claramente en los libros poéticos.
3. Algunos ejemplos:
a) Amor y pasión: Cantares 1:16 He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y dulce;
Nuestro lecho es de flores.
b) Temor: 1 Reyes 19:10 El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.
c) Tristeza: Lucas 22:62 Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.
d) Desesperación: Oseas 12:4 Venció al ángel, y prevaleció; lloró, y le rogó; en Bet-el le halló, y allí habló con nosotros. (Jacob)
El ejemplo mayor sobre las emociones es el mismo Señor
a) Juan 11:35 Jesús lloró.
b) Lucas 19:41 Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella
c) Marcos 11:15 Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas.
d) Mateo 19:13 Entonces le fueron presentados unos NIÑOS, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron.

72. Mateo 19:14 Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.
Las emociones  en la vida cristiana
Las emociones desde siempre han sido motivo de controversia entre los cristianos, ya sea por el exceso de emociones o la prohibición de experimentar las emociones.
Entre las iglesias de teología pentecostal es muy habitual el incentivo de las emociones y su expresión tanto en lo individual como en la vida en comunidad.
Se confunde muchas veces la experiencia emocional como una experiencia espiritual y la palabra “sentir su presencia” es muy habitual.
La vida cristiana se transforma en un eterno sentir emociones y cuando estas no están presentes en la intensidad buscada se cae en el desaliento o se abandona la fe.
En el otro extremo la teología de tradición histórica mira con recelo las experiencias emocionales y en algunos casos hasta se exige a sus adherentes reprimir las emociones y se mira con sospecha o desdén a quien muestra emociones en sus cultos.
Ambas posturas son extremas y traen importantes consecuencias en la vida emocional y espiritual de los creyentes. En el exceso de experiencias emocionales se puede llevar a prácticas abiertamente anti bíblicas o dar cabida a trastorno psiquiátricos y experiencias psicológicas colectivas.
Por otra parte la prohibición de la manifestación de las emociones lleva a una imperturbabilidad frente a las más profundas verdades sin un espíritu de adoración. Lleva a las personas a una mutilación emocional o a una dicotomía emocional; se puede emocionar con las travesuras de su hijo, pero no se puede emocionar con Dios.

Qué son las emociones
Para el psicólogo David G. Meyers,[i] las emociones están compuestas por un “arousal fisiológico, comportamiento expresivo y experiencia consciente”.
En la actualidad, se acepta que las emociones se originan en el sistema límbico y que estos estados complejos tienen  tres componentes:
Fisiológicos: Es la primera reacción frente a un estímulo y son involuntarios: la respiración aumenta, cambios a nivel hormonal, etc.
Cognitivos: La información es procesada a nivel consciente e inconsciente. Influye en nuestra experiencia subjetiva.
Conductuales: Provoca un cambio en el comportamiento: los gestos de la cara, el movimiento del cuerpo...
Clasificación de las emociones
Según Paul Ekman, quizás el psicólogo que más sabe del tema existen cuatro expresiones faciales concretas que son reconocidas por personas de culturas diversas procedentes de todo el mundo.[ii]
1. El miedo
2. La ira
3. La tristeza
4. La alegría
Según Goleman, reconocido psicólogo famoso por su libro La Inteligencia emocional, clasifica las emociones en Primarias y secundarias. Las primarias son generales y las secundarias se desprenden de estas.[iii]
IRA
TRISTEZA
TEMOR
PLACER
Furia
Resentimiento
Cólera
Exasperación
Indignación
Fastidio
Irritabilidad
Hostilidad
Violencia
Odio
Congoja
Melancolía
Pesimismo
Pena
Autocompasión
Soledad
Abatimiento
Desesperación
Depresión
Ansiedad
Aprensión
Nerviosismo
Preocupación
Consternación
Inquietud
Cautela
Incertidumbre
Pavor-Miedo-Terror
Fobia -Pánico
Felicidad
Alegría
Alivio
Contento
Dicha
Diversión
Orgullo
Gratificación
Satisfacción
Euforia
AMOR
SORPRESA
DISGUSTO
VERGÛENZA
Aceptación
Simpatía
Confianza
Amabilidad
Afinidad
Adoración
Conmoción
Asombro
Desconcierto
Desprecio
Menosprecio
Aborrecimiento
Aversión
Repulsión
Culpabilidad
Molestia
Disgusto
Remordimiento
Humillación
Arrepentimiento
Mortificación

Por qué son importantes las emociones
Las emociones presentan 3 funciones principales en la vida de las personas:
• Una función adaptativa: Cada emoción tiene su propia utilidad. Por ejemplo, el miedo tiene la función de proteger y el asco funciona como rechazo.
• Una función motivacional: Energiza la conducta motivada que se realiza de una forma más vigorosa y eficaz.
• Una función comunicativa: Abarca la comunicación intrapersonal y la interpersonal. De la intrapersonal obtenemos información propia. En cambio, en la interpersonal se presta atención a la comunicación verbal y no verbal, que influyen en la conducta de los demás.[iv]
Funciones de las emociones
Emoción primaria
Función adaptativa (utilidad)
Alegría
Afiliación
Asco
Rechazo
Ira
Autodefensa
Miedo
Protección
Sorpresa
Exploración
Tristeza
Reintegración

¿Existen estas emociones básicas o primarias en la Biblia?
La respuesta es obvia, sí, puesto que la Biblia es la historia de hombre y mujeres con su humanidad, con sus vidas, con sus errores y aciertos.

Ira:
Efesios 4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, IRA, gritería y maledicencia, y toda malicia.
Tristeza:
2 Corintios 7:10 Porque la TRISTEZA que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.

Temor:
Romanos 8:15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

Placer:
Connotación positiva
2 Corintios 12:15 Y yo con el mayor PLACER gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.
Connotación negativa
1 Timoteo 5:6 Pero la que se entrega a los placeres, viviendo está muerta.
Amor:
Romanos 12:10 Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.
Sorpresa:
Gálatas 1:6 Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.
Disgusto:
Gálatas 2:11-14
Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar.
Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión.
Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos.
Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?
Vergüenza:
1 Pedro 3:16 teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo.
















[i] https://psicologiaymente.net/psicologia/tipos-de-emociones
[ii] http://pfppvicenterisco.blogspot.cl/2016/02/por-si-puede-ser-de-ayuda-para-nuestro.html
[iii] http://ponte-laspilas.blogspot.cl/2011/09/emociones-primarias-y-secundarias-segun.html

sábado, 20 de enero de 2018

Aún tengo pena

Amigos, enero tiene una sabor distinto para nosotros. Este enero son 9 años que nuestro hijo Joaquín no está. No ha sido fácil pero su partida ha sido usada por Dios para traer consuelo a muchas personas. El libro que escribí contando nuestro testimonio "Tengo un hijo en el cielo"se sigue vendiendo y es de ayuda a muchas personas. Puedo enviar algunos capítulos en versión digital si me escriben.
Les dejo un texto que cada año le dedico en esta fecha. Se titula "Aún tengo pena"
Un abrazo
Juan E. Barrera 
Aún tengo pena
Hoy, me levanté temprano, estos últimos no han sido buenos días. Me levanté con el corazón apretado, es 19 de enero, todavía no son las 9 de la mañana y ya siento calor. También siento pena. Han pasado nueve años desde que te marchaste y todavía tengo pena. En al auto guardo silencio y pienso en ti, en como eras cuando nos dejaste y como serías ahora. Por la ventanilla del auto veo niños jugando felices y te recuerdo. Recuerdo esa mañana en que te fuiste, 19 de enero de 2009. El reloj de tu madre se detuvo extrañamente a las 11:30 hrs. Aún lo guarda, sin explicación alguna el reloj se detuvo a esa hora, como tú, como tu vida, como tu sonrisa que aún me acompaña. Nueve años es poco tiempo.
Yo te soñé, te vi cabalgando un caballito de mar entre peces risueños y corales multicolores. Te vi en un desfile largo con tus amigos, iba la Isidora, el Simón , el Marcelo, tu hermano y tú, riendo fuerte y levantando los brazos encabezabas el desfile, iluminado por los rayos de sol que se infiltraban y llenaban tu sonrisa, la misma que guardo en un lugar secreto de mi corazón, el que no abro nunca porque podría desvanecerse y perderse. Pero tú no estás y no hay caballitos de mar, ni desfiles submarinos multicolores, no escucho el ruido del mar en un caracol sino el ruido que hace la nostalgia y tu ausencia.
Hoy fui al cementerio y volví a llorar al ver tu nombre en el mármol. Llevamos cuatro girasoles, uno por tu abuela, otro por tu madre, otro por tu hermano y uno por mí. Y allí cerca del acacio, el mismo que extiende sus brazos y te cuida del frío en invierno y del sol en verano los acomodamos. Este, sereno y comprensivo, movió sus ramas como asintiendo y dándonos permiso, entonces comenzamos la dolorosa sesión ¡es que aún tengo pena!
Mientras tu madre, entre lágrimas y de rodillas arreglaba las flores yo, de pie, compungido, repetí tu nombre varias veces, casi en susurros, cabizbajo, con los ojos húmedos mirando el césped, pero unos gorriones que viven en el acacio guardián al escuchar tu nombre, salieron de sus nidos y volando alegres y traviesos en el aire lo tomaron y lo repitieron entre ruidosos ¡chip chip! ¡chip chip! J-o-a-q-u-i-n, - J-o-a-q-u-i-n ¡chip chip! y entre trinos lo llevaron al cielo y yo levanté la cabeza y tuve que cubrirme los ojos debido a la luz del sol y ese ejercicio hizo una diferencia. Cuando te miro hacia abajo se me hace un nudo en la garganta y mi mente y mi corazón se estrecha por la angustia y por tu ausencia. Cuando levanto la cabeza al cielo el nudo desaparece y mi corazón y mi mente se expande. Miré a los gorriones que repetían tu nombre hasta que desaparecieron de mi vista. Fueron solo unos minutos pero bastó para ver tu rostro dibujado en unas pocas nubes, estabas sonriendo, le avisé a tu madre y cuando ella miró ya no estabas. Muéstrate a ella porque como yo todavía tiene pena.

No supe si fue realidad o lo imaginé y mientras despertaba de mi encantamiento con los ojos húmedos de emoción todavía, un gorrión pardo y castaño voló bajito y dejó caer algo sobre mis manos, al principio me asusté, ¡chip chip! ¡chip chip! Repetía como riendo y se alejó volando. Al abrir mis manos descubrí un pequeño trozo de nube, liviano y suave y cuando lo olí sentí tu perfume. Apreté tan fuerte como pude mi tesoro y sin decirle nada a tu madre subimos al auto. Entonces abrí mi mano nuevamente, pero el
pedacito de nube ya no estaba. Respiré hondo y escuché en el celular “Un día te veré”. Tu madre hizo andar el auto y nos fuimos. ¡Aún tengo pena!

sábado, 25 de noviembre de 2017

18 años

18 años
Hoy es 25 de noviembre. Hace 18 años que te fui a buscar al hospital, con tu hermano y con tu abuelo, una mañana calurosa como hoy. Cumplirías 18 felices años y serías ya un adolescente alto y curioso, escuchando música y corriendo de aquí para allá, riendo fuerte. Abrazando a tu madre que todavía te añora y peleando con tu hermano que te extraña. Me dedicarías uno de tus gestos favoritos y dirías “hola papito”.
Cuán fuertes son las fantasías de los padres. Inquebrantables, porfiadas y multicolores y es que tal vez esas fantasías intentan llenar el vacío que tu adiós nos dejó. Imagino cómo serías: tu estatura, tu cara, tu sonrisa. Te imagino besándome y abrazándome y me imagino a mí mismo diciéndote feliz cumpleaños, Joaquín y diciéndote también cuanto te amo, pero no estás. ¿Hay algo que alivie la sensación horrible e indescriptible que se siente?
Mi pecho tiene la forma de tu ausencia y mis brazos cubren tu recuerdo. Mis ojos aún no se acostumbran a no verte y se inundan cuando te recuerdo y se desbordan en pequeños riachuelos y los disimulo bajo mis lentes. Ríos tibios que van a dar a mi pecho y ahí se quedan hasta que se desbordan en Noviembre y en Enero.
En noviembre, desde el primer día, el viento trae tu nombre, Joaquín Andrés y yo salgo a las calles, a las tiendas, a los letreros y lo recojo cada vez que lo escucho: Son como hojas secas, hermosas y amarillas, extrañas y delicadas que guardo en el libro de tu vida, ese que quedó inconcluso y que algún día terminaremos. Mientras tanto celebro tu cumpleaños sin ti. Cumplirías 18 años y no estás.
Hoy 25 de noviembre estaré ocupado y no podré llevarte los tres girasoles que habitualmente te llevo, pero no te olvido. Es la vida que sigue su camino sin fin hasta la eternidad. Llena de actividades y añoranzas, de alegrías y separaciones y que me obliga a seguir su ritmo, pero no te olvido. Ocupado está también mi corazón con tu recuerdo. Si pudiera abrirlo cada centímetro de él te diría, te amo, estoy lleno de ti aunque tú no estás. Estás en un niño gordo, en tus amigos, en nuestra casa, en una canción, en una foto, en una mariposa que revolotea nuestro jardín, en la tristeza verde de los ojos de tu madre y en la evasiva de tu hermano.

Es difícil vivir los 25 de noviembre desde que partiste. Miro por la ventana y una vez más, los acacios se han vestido de verde y los gorriones revolotean bajos y bulliciosos. 18 veces ha pasado el sol de manera completa frente a mi ventana y de esas son nueve que tú no estás. A veces te veo entre las nubes, sonriendo, diciéndome hola con la mano y alejándote sobre un querubín y entonces lloro tu partida otra vez y tú te das vuelta y me sonríes y me dices que espere, que espere y lloro otra vez y cada lágrima se convierte en una mariposa que te sigue hasta que despareces de mi vista. En mi corazón el tiempo no pasa y sigues siendo el Joaco pequeño, divertido y tierno, aunque hoy cumplirías 18 años y no estás, gato cósmico.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Amigos de cerca y de lejos, un saludo afectuoso. Comparto con ustedes el bosquejo de unas charlas que tuve el privilegio de compartir en el mes de Octubre aquí en la ciudad de Santiago.
Un abrazo
Pr. Juan

sábado, 4 de noviembre de 2017