lunes, 22 de junio de 2015

El desierto personal y el servicio a Dios


Iglesia Cristiana Metropolitana (ICM Chile)
Santiago de Chile
Domingo 21/06/2015
Mensaje: La tentación de Jesús. El desierto personal y el servicio cristiano
Texto: Marcos 1:12-13

Introducción: En esta mañana voy a continuar con la serie de mensajes basados en el libro de Marcos. En esta mañana veremos el mensaje  La tentación de Jesús y el desierto personal del siervo de Dios.
En la Biblia la palabra desierto refiere a cierto tipo de experiencia preparatoria para el servicio. Es un tiempo de crisis personal que Dios usa para equipar o entrenar a la persona a quien él desea usar. Así encontramos, por ejemplo que:
1. Israel estuvo en el desierto 40 años por voluntad de Dios
2. Que Elías, el profeta de Dios, bajo presión huyó al desierto y allí se reencuentra con Dios.
3. Que Juan el Bautista tuvo toda su preparación en el desierto
4. Que el mismo Señor tuvo su tiempo en el desierto.

Leamos el texto de Marcos y con espíritu de reverencia, reflexión y sed espiritual busquemos lo que Dios quiere decirnos en esta mañana. Oremos y leamos.

12. Y luego el Espíritu le impulsó al desierto. 13Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.
14. Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, 15. diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

Como una manera de entender el texto dividámoslo en tres puntos que podamos recordar fácilmente basados en la idea de ACCIÓN.

I. LA ACCIÓN DE DIOS: “y luego el Espíritu” v. 12

Esta acción divina la podemos ver en dos aspectos fundamentales.
A. “El Espíritu le impulsó”. El texto es enfático en declarar que Jesús no fue llevado al desierto porque él lo quisiera o porque las circunstancias lo establecieran así o porque terceras personas lo desearan. El pasaje dice que el Espíritu lo impulsó. Lo lleva al desierto de Judea, probablemente en el año 26 D.C.
En el mensaje anterior dijimos que el Espíritu Santo era el “ejecutor” del plan divino y que este estuvo siempre presente en la vida e Jesús, desde su nacimiento hasta su resurrección. En los versículos previos también vemos al Espíritu del Señor respaldando el ministerio de Jesús. Ahora lo vemos llevando al Señor al desierto. Es Dios quien lleva a Jesús al desierto.

B. “Le impulsó al desierto” Marcos es muy directo cuando emplea esta palabra en el griego. Los otros evangelios usan la expresión “fue llevado”. Marcos dice “impulsó” lo que en el idioma original quiere decir “echar fuera”, “expulsar”, “enviar”. Es la misma palabra empleada para la expresión “echar fuera demonios” lo que podría sugerir fuerza, vigor, urgencia. El Espíritu Santo toma a Jesús y “lo echa en el desierto”.
¿Por qué razón el Espíritu Santo querría llevar a Jesús al desierto? ¿Qué hay en el desierto? ¿Qué haría el Señor en el desierto? ¿Qué caracteriza al desierto?:
-soledad
-aridez
-abandono
-dureza
-vientos
-escasez
El texto bíblico nos dice que la única razón por la que el Señor es impulsado al desierto es para ser tentado por Satanás. Tentado es una palabra griega que quiere decir: “probar, poner a prueba. Tratar, intentar”. Tiene dos significados, INCITAR AL MAL o PROBAR.
El espíritu del Señor lleva a su siervo al desierto para que allí sea probado, sea puesto a prueba también sea tentado. Dios no tienta a su siervo, es el diablo quien lo hace y solo Jesús es tentado por el diablo, el resto de los humanos es tentado desde sus propios malos deseos.
Ser puesto a prueba quiere decir que la persona debe demostrar algo, un conocimiento, una habilidad, una capacidad, una tarea, el carácter. ¿Necesitaba el Señor pasar por esta prueba? ¡No lo necesitaba! Pero una vez más, en su humanidad Jesús se identifica con el hombre. El hijo perfecto de Dios, nacido sin pecado alguno, santo desde siempre por siempre y para siempre se somete a la tentación para ser nuestro gran Sumo Sacerdote, “el que fue tentado en todo pero sin pecado”. Jesús no tenía los deseos impropios de nuestra humanidad ni podía ser persuadido por el diablo, pero este hecho fue real, ocurrió, “no fue una farsa” como dice un autor.
John Owen en su libro “La tentación“dice:
“La clase de tentación usada por el diablo es siempre un intento de
Persuadir de alguna forma a la persona a pecar. Tales tentaciones tienen
como su meta principal persuadir a la persona a pecar en alguna o en
todas de las siguientes maneras:
1) Por el descuido de algún deber que Dios le había encomendado
2) Por guardar malos pensamientos en su corazón y permitir que los pensamientos ya concebidos den a luz el pecado.
3) Por permitir que Satanás le distraiga de alguna manera de su
comunión con Dios
4) Por fallar en dar a Dios la obediencia constante, completa y universal a todos sus mandamientos incluyendo la manera en la cual la obediencia es rendida.”
Todo esto responde a la naturaleza humana caída, en el caso del Señor es diferente, aunque no conocemos todos los pormenores de este aspecto de la encarnación del Hijo de Dios.
Así que hasta aquí tenemos la primera parte de la acción divina. El Espíritu “impulsó” a Jesús al desierto para ser tentado. Veamos la segunda parte.

B. “Y los ángeles le servían”. Marcos y Mateo son los evangelios que registran este hecho. Una vez que la tentación hubo terminado seres celestiales, angélicos vinieron donde Jesús y le servían. Esta palabra en el idioma original (diakoneo) quiere decir:”servir, ministrar, ayudar”¿Qué tipo de servicio sería el que fue ofrecido por los ángeles al Señor? ¿Cuáles serían sus mayores necesidades luego de cuarenta días sin alimentarse? ¿Necesidades físicas como agua y alimento? ¿Fuerzas y ánimo? ¿Adoración y alabanza?
¿Tendrá algún significado especial el hecho que Jesús, quien declara de si mismo “El hijo del hombre no vino para ser servido sino para servir…”(10:45) fuera servido por los ángeles? ¿No es este acto otro aspecto del despojamiento voluntario del Señor? ¿Pudiendo ser servido por ángeles todo el tiempo decide vivir en la tierra sirviendo a otros sin recurrir jamás a sus servidores angélicos, quienes le pudieron socorrer muchas veces y de las cuales el mismo Señor confiesa algunas?
Aquí vemos la acción de Dios, la obra de Dios en la tentación del Señor. Apliquemos esto a nuestra vida. Impulsando y consolando al que es tentado.

APLICACIONES
1. Existe un tipo de experiencia espiritual llamada “desierto”. Son muchos los hombres y mujeres de Dios que dan testimonio de este tipo de experiencia espiritual. Es un tiempo de soledad, abandono, de lucha espiritual y de tentación. A este desierto se puede llegar a través de una desilusión grande, de una enfermedad, de una muerte, de un divorcio, de una crisis económica, de un abandono, de la sensación que la vida se desmorona, de una prueba tan grande que el cristiano piensa que no es capaz de soportar y además siente que Dios no escucha y que se está solo. Al parecer todos los siervos y siervas de Dios han tenido sus “40 días en el desierto. Este es un tiempo de gran crisis espiritual.
2. El desierto es preparado por el Espíritu Santo para que sus hijos aprendan en él aquello que el les quiere enseñar. Algunas características generales de esta experiencia son:
-Dios lleva al desierto a sus hijos y
-Dios saca del desierto a sus hijos
-Dios parece ausente pero está siempre presente.
-Dios conoce el corazón de sus hijos que quieren servirle y lo prueba en aquellos aspectos que él en su sola soberanía, desea desarrollar o madurar.

II. LA ACCIÓN DE SATANÁS. “Y era tentado por Satanás” (Griego, adversario “persona contraria o enemiga). Sólo Marcos emplea la palabra Satanás, Mateo y Lucas usan la palabra Diablo (mentiroso). El uso en Marcos de “adversario” nos arroja luz acerca del tipo de obra o acción del diablo; oponerse a la obra de Dios por medio de la anulación de su siervo.
Si el “adversario” a través de la tentación lograba anular a Jesús toda la obra de Jesús sería vana. Si Jesús no resistía la tentación su servicio no hubiera existido NI EL PLAN DEL Padre se hubiera llevado a cabo o Dios hubiera tenido que buscar otra manera de cumplirlos. Por tal razón Satanás se opone de la manera que lo hace, tentando al mismísimo Hijo de Dios, el mismo que luego “le pisaría la cabeza” y lo “expondría públicamente”
Alguien escribió (Henry) “El objetivo principal de Satanás al tentar a Jesús, fue desviarle del plan que el Padre había programado para él, haciendo así que pecase contraviniendo la voluntad de Dios, y tornándose incapaz para ser sumo sacerdote santo y víctima sacrificial sin mancha, ofrecida por el pecado del mundo.”
Mateo, nos informa que la tentación del Señor tuvo tres dimensiones. El diablo lo prueba en tres áreas, según el mismo autor:
1. Desconfiar de la bondad del Padre y del cuidado de este.
2. Poner a prueba innecesaria el poder de Dios
3. Arrebatar al padre el honor que le pertenece, entregándoselo al diablo.
“Las dos primeras eran tan astutas, que se necesitaba gran sabiduría para discernirlas; la tercera era tan fuerte, que se necesitaba mucha resolución para resistirla, dice Mathew Henry”.
Por los relatos de Mateo y Lucas sabemos que en esta lucha, en este combate espiritual Jesús salió victorioso empleando solamente como arma la Palabra de Dios. A cada embate del adversario Jesús respondió con la palabra del Señor, dejándonos con ello el ejemplo de cómo el creyente puede derrotar al adversario, que sin duda vendrá a la vida de quienes desean servir a Dios.
La “paloma divina” preparó a Jesús en el bautismo a Jesús con el carácter humilde que agradó a Dios. En la tentación le da el carácter del guerrero que debe enfrentar al adversario y vencerlo y de esta manera también agradar a Dios Padre.

APLICACIÓN
1. Los hijos de Dios que quieren servirle van a ser tentados en el desierto de Dios. No hay otra manera de llegar a ser un verdadero siervo o sierva del Señor. Hay que enfrentar al diablo y vencerlo.
2. El desierto es el tiempo donde Dios parece ausente y Satanás muy presente. Nuestras necesidades básicas parecieran que no son satisfechas por Dios y sí podrían serlo por medio de Satanás: necesidades económicas, necesidades de logro, de respeto, de admiración, de reconocimiento, etc
3. Si el hijo de Dios pierde la batalla contra el adversario su vida de servicio nunca se realiza y la obra de Dios sufre junto con el mismo cristiano derrotado quien se siente reprobado y no apto.
4. El adversario sabe de lo que Dios es capaz de realizar por medio de un hijo o una hija obediente y quiere servirlo, por eso intenta destruirlo antes de comenzar el servicio para el cual fue llamado por Dios. La tentación puede ser muy sutil, pero efectiva.
5. Las tentaciones del adversario son: distraernos de la obra de Dios, renegar de Dios y de su bondad, dudar del poder de Dios, privar a Dios de la adoración de que Él es digno

III: LA ACCIÓN DEL HOMBRE. “y estuvo allí en el desierto cuarenta días”v. 13
Tenemos ahora finalmente la obra del hombre, que también se divide en dos acciones expresadas explícitamente en el texto.
A.”y estuvo allí”. La primera acción del hombre es “estar ahí” representado en el pasaje por la vida de Jesús, el Dios-hombre.
Nadie quiere atravesar por un desierto espiritual. Preferimos el monte Sinaí, la presencia innegable de Dios. Preferimos el monte de la transfiguración, la gloria de Dios. El creyente prefiere los tiempos de victoria, de danza y no lamento, de esplendor y no ceniza, el tiempo cuando la presencia del Señor es tan real que la adoración fluye del corazón del cristiano sin dificultad y como una fuente que llega al trono del Señor. El desierto no es del gusto de nadie. Nadie desea ser probado o tentado, no obstante “hay que estar ahí” y permanecer ahí los cuarenta días cuando en Señor así lo decida, si en verdad se desea servir al Señor. El servicio del Señor tiene un aspecto académico que es importante, pero no puede prescindir de la formación espiritual del siervo. Dios usa a las personas preparadas formalmente, pero puede usar sin problema alguno a quien no tiene tal formación, pero ha pasado por el desierto de Dios y ha salido victorioso. El hombre y la mujer que se ha preparado formalmente y que además ha pasado por el desierto de Dios y ha salido victorioso es un hombre o una muer poderoso en Dios.
La obra de Dios está repleta de adversidades y el hombre o la mujer de Dios deben estar preparados para vencer. El diablo usará muchas formas para derrotar al siervo, aunque siempre tendrán relación con las tres áreas vistas:
-dudar de la bondad de Dios
-poner a prueba innecesariamente el poder de Dios
-robar la adoración que solo le pertenece a Dios.
Para ello usará circunstancias, personas, la mente, los deseos secretos, patologías, incluso a otros cristianos. Pero a pesar de ello hay que “estar ahí” los “cuarenta días” que dura el desierto. Un número simbólico que no es literal ni cronológico, sino que es representativo de la obra que Dios desea hacer entre quienes le sirven.
Un autor escribe. (Álvarez Valdés)
“El número 40 tiene también valor simbólico. Representa el "cambio", de un período a otro, los años de una generación. Por eso el diluvio dura 40 días y 40 noches (pues es el cambio hacia una nueva humanidad). Los israelitas están 40 años en el desierto (hasta que cambia la generación infiel por otra nueva). Moisés permanece 40 días en el monte Sinaí, y Elías peregrina otros 40 días hasta allí (a partir de lo cual sus vidas cambiarán). Jesús ayunará 40 días (porque es el cambio de su vida privada a su vida pública)”
Así que cada creyente debe pasar sus “40 días” en el desierto porque ese es el tiempo del cambio. Entra un creyente al desierto, luego de los “40 días” sale un nuevo creyente.
No se debe rehuir la tentación cuando esta tiene por propósito ser preparado para la obra de Dios. Es el tiempo en que la “paloma divina” prepara a sus hijos como guerreros para el combate espiritual.
B. “Y era tentado”. La tentación vendrá y la acción del hombre es resistir. La tentación vendrá a través de:
- Los deseos de la carne
-Los deseos de los ojos
-La vanagloria de la vida
El mismo Señor, tiempo después revelará la fórmula bíblica para resistir la tentación en el capítulo 14 y el verso 38:
“Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.”
Estas palabras se pueden traducir como “estén atentos y oren”. Son dos acciones muy difíciles de realizar mientras se está en el desierto y existen muchas posibilidades de ser tentado. La tendencia es dejarse estar, rendirse, no pelear. Dudar de Dios, enojarse con Dios. Las palabras del Señor indican la dirección opuesta. Cuanto mayor sea la duda más debe el creyente aferrarse. Mientras más difícil sea adorar al Señor, más hay que adorarlo. Tres son las acciones humanas que ayudarán en este paso por el desierto:
1. Confiar sin entender. Es difícil confiar aún cuando entendemos las cosas que suceden. Confiar es dejar el control, permitir que otro tome el control y estar seguro que ese otro hará lo que tiene que hacer y lo hará bien. El hijo confía que lo que su papá está haciendo está bien. El soldado pone su vida en las manos de su compañero de milicia porque tiene la certeza que él lo va a proteger. El enfermo se abandona en las manos del cirujano porque cree que este hombre sabe lo que hace. Confiar es dejar de tener el control.
Es más complicado todavía confiar cuando no se sabe lo que está pasando. Confiar sin entender es la actitud del creyente que conoce a Dios y el carácter de Dios y se abandona, se entrega, se rinde a Dios aunque en su mente no puede entender lo que está pasando.
Esta actitud de fe ciega en Dios se refleja en el pasaje de Habacuc 3:17-19 que dice:
17 Aunque la higuera no florezca,
Ni en las vides haya frutos,
Aunque falte el producto del olivo,
Y los labrados no den mantenimiento,
Y las ovejas sean quitadas de la majada,
Y no haya vacas en los corrales;
Con todo, yo me alegraré en Jehová,
Y me gozaré en el Dios de mi salvación.
Jehová el Señor es mi fortaleza,
El cual hace mis pies como de ciervas,
Y en mis alturas me hace andar.
También ele Salmo 37.
3 Confía en Jehová, y haz el bien;
Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.
4 Deléitate asimismo en Jehová,
Y él te concederá las peticiones de tu corazón.
5 Encomienda a Jehová tu camino,
Y confía en él; y él hará.
6 Exhibirá tu justicia como la luz,
Y tu derecho como el mediodía.
7 Guarda silencio ante Jehová, y espera en él.
2. Obedecer. Vencer la tentación de dudar de Dios y de su obra y obedecer lo que el Señor vaya mostrando en ese tiempo de desierto. Renunciar a lo pecaminoso, que muchas veces no es revelado al propio corazón. Dejarse examinar por el Señor, hacer la voluntad manifiesta de Dios, perdonar, pagar las deudas, ser agradecido,disfrutar las cosas simples, renunciar a los hábitos ocultos, renunciar al legalismo, experimentar la gracia del Señor, “aprender a amar y servir al Señor por nada y descubrir que eso es todo”, como dijo un hombre de Dios. Decir SÏ a lo que el Señor dice SÏ, y decir No a lo que el Señor dice NO, practicar aquellos aspectos básicos de la vida cristiana.
“Hasta que estemos dispuestos a tratar con lo que sabemos, Él no nos revelará aquello que no conocemos. Tenemos que demostrar fidelidad en las cosas pequeñas antes de que nos ponga a cargo de cosas mayores”, dice un autor (Anderson)
Obedecer es la segunda actitud que demos aprender en el desierto.
3. Alabar y adorar a Dios. La alabanza y adoración es una práctica espiritual que no todos los creyentes conocen y no es sinónimo de cantar. Adorar es reconocer en el alma, en el espíritu y en la mente quien es Dios.
“En el acto de la adoración nos reunimos para honrar y reverenciar a Cristo a través de ciertos patrones y tradiciones. Robert Webber escribe: «El foco de la adoración no es la experiencia humana, ni una conferencia, ni un entretenimiento, sino Jesucristo: su vida, muerte y resurrección». Bob Sorge complementa ese pensamiento, afirmando: «El objeto de nuestra adoración debería ser que lleguemos al punto en el que no veamos a nadie ni a nada a nuestro alrededor, sino que nos dejemos absorber totalmente por Dios. Ese es el objetivo supremo de la adoración: ver solo al Señor». Ese es el acto de la adoración.
Además, en el acto, hay un proceso de adoración. Dicho en una forma más sencilla, esto se refiere a nuestro discipulado: la etapa de la madurez, en la cual pasamos del egocentrismo al Cristocentrismo. LaMar Boschman escribe: «Debemos desarrollar una vida de adoración, viviendo en su presencia, no simplemente visitándolo los fines de semana. El Señor está buscando adoradores, no adoración».
Otro escritor ha dicho:
“Debemos observar que cuando oímos el llamado de Dios, y decidimos obedecerlo, ponemos en movimiento cierto comportamiento. Cualquier llamado de Dios presupone un estilo santo de vida, en términos de carácter y conducta. Antes de que podamos adorar «en espíritu y en verdad» , debemos renunciar al pecado y servir al Salvador.
Eso es obediencia y muchas veces solo aprendemos en el desierto, en la soledad de la vida donde nos enfrentamos solos frente a Dios.
APLICACIÓN
1. El cristiano maduro no rehúye el desierto, sabe que esa es la escuela de Dios para su servicio.
2. El creyente no está en medio de la lucha entre Dios y el Diablo, no está siendo tironeado para un lado u otro. El cristiano nació para ser vencedor del diablo en el desierto, Dios lo capacita para ello.
3. Tres son las actitudes o disciplinas que el cristiano debe desarrollar en el desierto:
a- Confiar sin entender
b. Obedecer
c. Alabar y adorar a Dios.

CONCLUSIONES
La tentación del Señor nos revela tres tipos de acciones y su relación con el servicio cristiano.
1. La acción divina: Impulsar al creyente al desierto y fortalecerlo en esa experiencia.
2. La acción de Satanás: Oponerse a la obra de Dios, tentar al creyente para anularlo en el servicio al cual fue llamado.
3. La acción del hombre: Estar ahí, no rehuir el desierto y ser vencedor

miércoles, 10 de junio de 2015

Programa Pareja y Familia

Estamos al aire con nuestro programa Pareja y Familia cada día, de Lunes a viernes a través del canal TNETV, canal 99.

Saludos cordiales
Juan y Lupe
Queridos amigos, hermanos: Luego de mucho tiempo de reflexionarlo hemos decidido comenzar una iglesia. Nos reunimos en el centro de Santiago, barrio Lastarria: Monjitas esquina Ayacucho. Ya tuvimos nuestro primer culto. Deseamos ser de bendición.

Sendas Dios hará

Iglesia Cristiana Metropolitana
Santiago de Chile
09/06/2015
Mensaje: Sendas Dios hará
Texto: Isaías 43: 15-20
Introducción:
Don Moen, cantante cristiano reconocido, escribió hace muchos años la canción Sendas Dios hará. La escribió tras la muerte de su sobrino y la letra dice así:
Sendas Dios hará, donde piensas que no hay
El obra en maneras que no podemos entender
El me guiara a su lado yo estaré
amor y fuerza me dará un camino hará donde no lo hay.
Si camino en la soledad me guiará
y agua en el desierto encontraré
la tierra pasará su palabra eterna es
El hará algo nuevo hoy...
Esta canción está basada en Isaías 43 que es el pasaje que deseo compartir con ustedes en esta mañana, la primera mañana de la Iglesia Cristiana Metropolitana. En este pasaje podemos ver tres puntos principales:
I. Una petición de Dios: v. 18 “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”
La Biblia al día traduce el v.18 así: “Pero olvídense de todo esto, eso no es nada comparado con lo que voy a hacer”
Dios castiga a Israel por su desobediencia e idolatría y lo envía al cautiverio babilónico. Bajo la mano del rey Nabucodonosor Israel experimenta el horror total: sus hombres muertos a espada, sus mujeres violentadas, sus hijos asesinados ante los ojos de sus padres, hambre, muerte, dolor y la amargura del exilio, no obstante Dios nunca los deja solos. Siempre se reconoce a si mismo como el Dios de Israel, el Santo de Israel, a pesar de la rebelión del pueblo. Dios hiere y sana a Israel. Dios castiga y restaura al mismo tiempo a su pueblo.
Ahora en este capítulo, el 43 le promete a su pueblo rebelde, que si se arrepiente él intervendrá a su favor nuevamente y lo hace dándoles una petición especial “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”. En el contexto Dios se está refiriendo al episodio cuando él derrotó a Faraón, rey de Egipto, una de las intervenciones más recordadas por el pueblo, repetidas incluso a su hijos. Ahora en cambio, Dios le pide a su pueblo que olvide todo esto ¿La razón?... Él hará algo nuevo.
Dios hace esta promesa en circunstancias adversas para su pueblo, les dice que hará algo nuevo a favor de ellos aunque las circunstancias eran de exilio, de un aparente olvido de Dios a su pueblo. Sin embargo les dice que el inicio de ese tiempo nuevo comienza con la necesidad de olvidar las intervenciones divinas en el pasado. Israel necesitaba olvidar lo que Dios había hecho para ver lo que ahora estaba haciendo y lo que iba a hacer.
El pasado puede ser de mucho provecho o una dificultad tremenda para avanzar. Nos provee de identidad y raíces, pero al mismo tiempo nos puede paralizar, o hacernos avanzar pero de espaldas.
Ilustración
La domesticación de los elefantes consiste en amarrarles una de las patas cuando el elefante es pequeño a un grillete enterrado en el suelo. Por más que el animal haga fuerza, no puede librarse del grillete enterrado en el piso, hasta que deja de intentarlo.
Lugo de muchos años de estar atrapado, le quitan el grillete, pero el animal ya aprendió a no moverse ni hacer fuerza y se mantiene quieto en su lugar como si aún estuviera amarrado. Eso es lo que el pasado suele hacer en nuestra vida. Atraparnos “domesticarnos”.
APLICACIÓN
Es necesario olvidar porque:
1. Las experiencias pasadas no amarran e impiden desarrollarnos en la vida. Todas las personas tienen cosas que olvidar, porque vivir no siempre es fácil:
-la pobreza
-la familia
-las decisiones propias erradas
-circunstancias inesperadas
-nacimientos no esperados
-muertes
-divorcios
-hijos rebeldes
-crisis económicas
-traiciones
Dejan huella para siempre en nuestra biografía, en nuestra historia personal, pasan a formar parte de nosotros. Son una mochila que puede ser buena o no.
Dejan una impronta en nuestro ánimo y en nuestra vida espiritual y pueden llevarnos a un estado que la Biblia llama “desierto” que es un tiempo de mucha soledad, de sequedad espiritual, de sufrimiento del que demoramos años en salir.
Una de las razones por las que nos cuesta salir es porque en el pasado tenemos puestos sentimientos: amor de pareja, amor de padres, expectativas, sueños, anhelos que nos son muy queridos. Existe una sola manera de renunciar a eso tan querido: J_E_S_U_S, orar y sangrar hasta que Jesús sea nuestro gran tesoro y llene todo nuestro corazón y su presencia sea mayor que nuestras pérdidas, que nuestros amores, que nuestros recuerdos.
2. Otra razón para olvidar las cosas pasadas es que si nos quedamos observando el pasado no vemos a Dios obrando hoy alrededor nuestro.
Dios siempre está trabajando en nosotros, con nosotros y por nosotros, pero nuestras experiencias espirituales del pasado pueden impedirnos verlo a él en nuestro hoy. Recordamos extasiados lo que Dios hizo en el pasado pero ya no lo vemos actuar en el presente.
Pero en este texto vemos, además de una petición de Dios, una…

II. Una promesa de Dios: v.19 “He aquí yo hago cosa nueva, pronto saldrá a luz ¿No la conoceréis? Otra vez abriré caminos en el desierto, y ríos en la soledad”
LA Biblia al día traduce este versículo así: “Voy a hacer algo enteramente nuevo ¡miren ya he comenzado! ¿No lo ven?”
Una vez que hemos sido capaces de olvidar lo antiguo, lo pasado, el Señor hace una promesa “He aquí yo hago cosa nueva”.
La palabra hebraica para cosa nueva Jadash quiere decir “nuevo”
1. Tanto en el sentido de reciente, tierno o fresco (lo contrario de viejo)
2. Con la connotación de algo que antes no existía.
La promesa de Dios es que él haría en la vida de Israel algo fresco, algo tierno, “renovar” traer novedad a algo viejo y también algo que nunca ha existido.
Eso nuevo todavía no se había revelado al pueblo, sin embargo sería “pronto”. Esta palabra en el original es un adverbio que se puede traducir como: ahora, al instante, así que, de aquí en adelante, desde ahora, entonces, porque ahora, porque ya
Esta obra nueva sería conocida por el pueblo, sería lago observable. El Señor que había castigado a su pueblo ahora lo está consolando y le está diciendo “voy a hacer algo nuevo, te voy a renovar o voy a hacer algo que tú nunca has visto antes, pero tienes que olvidar lo pasado, las cosas antiguas”
Otra vez, Dios haría caminos en el desierto, ya lo había hecho cuando sacó al pueblo de Egipto y lo volvería a hacer por amor de su pueblo rebelde.
Dios haría caminos en desierto, una expresión figurativa que indica un “curso de vida o modo de acción” y Ríos en la soledad: un arrollo, un gran río, es figurativo de prosperidad.
Ilustración
Cuando una persona atraviesa un desierto no desea más que una cosa: Salir de él y llegar a un lugar donde exista agua fresca. Esta es una experiencia traumática, las personas que han estado sometidas a falta de agua, narran lo difícil que es: sufren de alucinaciones, se quedan sin fuerzas, no pueden hablar. Anhelan con todo su ser al menos una gota de agua que les devuelva la vida.
Aplicación
Dios ha hecho una promesa y la cumplirá
1. Él está haciendo algo nuevo en nuestra vida, Dios está trabajando en nosotros, haciendo algo nuevo.
2. Dios desea renovarnos, hacernos “brotar” nuevamente. Dios desea que florezcamos, no nos quiere ver marchitos, él quiere darnos el vigor, la belleza y el aroma de una flor abierta.
3. Dios está haciendo su obra ahora mismo. Jesús habitando en nosotros desea mostrar su carácter, su belleza, su misericordia, su paz, su gozo. Él estuvo en el desierto y nos enseña cómo enfrentar esa situación.
4. Dios está haciendo caminos y ríos en nuestro desierto y en nuestra soledad, aunque no lo veamos o sintamos.
5. De nuestra esterilidad, incredulidad, escepticismo,  tristeza, o desilusión Dios desea obtener agua fresca, gozo y alegría que sirvan como testimonio en un mundo triste.
Así que vemos en este pasaje, una petición de Dios, una promesa de Dios y finalmente podemos ver un…

III. Un propósito de Dios.V.20”…Para que beba mi pueblo, mi escogido”
Todo tiene sentido en la mente, en la voluntad y en los planes de Dios.
Primero debemos olvidar lo pasado, luego debemos confiar que Dios hará algo nuevo a partir de ahora. Que de la soledad Dios sacará agua fresca.
¿Cuál es la razón de todo esto? La razón de todo esto forma parte del propósito de Dios: “Para que beba mi pueblo, mi escogido”
En la voluntad soberana de Dios estaba escrito que lo nuevo tenía un propósito y que el costo de esto nuevo sería altamente recompensado por Dios: sería usado para bendecir a otros, al pueblo de Dios.
Dios va bendiciendo a otras personas a través de la transformación dolorosa y solitaria que experimentamos en el “desierto” y se goza en usarnos así, de ese modo en medio de esas circunstancias.
Ilustración
Un cargador de agua en la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo que llevaba encima de los hombros.
Una de las vasijas tenía una grieta, mientras que la otra era perfecta y entregaba el agua completa al final del largo camino a pie desde el arroyo hasta la casa de su patrón. Cuando llegaba, sin embargo, la vasija rota solo contenía a la mitad del agua.
Por dos años completos esto fue así diariamente. Desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, perfecta para los fines para los que había sido creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía conseguir la mitad de lo que se suponía debía hacer.
Después de dos años le habló al aguador diciéndole: "Estoy avergonzada de mi misma y me quiero disculpar contigo"...
¿Por qué? le preguntó el aguador.
Porque debido a mis grietas, solo puedo entregar la mitad de mi carga. Debido a mis grietas, solo obtienes la mitad del valor de lo que deberías obtener.
El aguador se sintió muy apesadumbrado por la vasija y con gran compasión le dijo: "cuando regresemos a la casa del patrón quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.”
Así lo hizo y en efecto vio muchísimas flores hermosas a todo lo largo del camino, pero de todos modos se sintió muy apenada porque al final solo seguía llevando la mitad de su carga. El aguador le dijo entonces:
¿Te diste cuenta que las flores solo crecen a un lado del camino, el tuyo?
Siempre he sabido de tus grietas y quise usar aquello, sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde tú vas y todos los días tú las has regado.

Por dos años he recogido estas flores para decorar el altar de mi maestro. Sin ser exactamente como eres, Él no hubiera tenido esa belleza sobre su mesa.
APLICACIÓN
1. Dios usa nuestros desiertos y soledades para mostrarnos cuanto dependemos de la verdadera fuente de agua viva “si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” dijo el Señor en Juan 7:37-38
2. Dios usa nuestros desiertos y nuestras soledades, nuestras pruebas, traumas, dolores para bendecir a otros.
3. Los desiertos y soledades solo tienen sentido si los miramos a través de los propósitos de Dios y de su carácter precioso.
CONCLUSIÓN
Aunque con trabajo y esfuerzo debemos aprender a mirar todo lo que nos pasa a través de estos tres aspectos:
1. Dios nos pide olvidar las cosas pasadas
2. Dios nos promete hacer algo nuevo en nuestra vida
3. Dios nos muestra un propósito en las experiencias vividas: bendecir a otros.


miércoles, 20 de mayo de 2015

miércoles, 13 de mayo de 2015

Amigos, les comparto un adelanto de mi segundo libro. Espero que sea de bendición .
Tengo un hijo en el cielo. La experiencia de ver partir un hijo.
Saludos
Juan

En mi libro “Ahora que nos casamos” abordo también esta dimensión espiritual como parte integrante de la psiquis humana a la que deberíamos prestar atención y abrir el corazón, sobre todo ante la dolorosa muerte de un hijo. En ese capítulo me baso en tres fuentes para hablar sobre la dimensión espiritual del hombre: lo que dicen Las Escrituras, la psicología, y la evidencia empírica, estudios realizados al respecto.
El abordaje pastoral camina al borde del riesgo frente a la muerte de un hijo, porque hay muchas posibilidades que las personas se resientan con Dios, que sus convicciones religiosas se anulen y que la fe desaparezca. Son muchos los que luego de perder un hijo o enfrentar una pérdida dejan de creer en Dios, de hecho una de las bases del ateísmo moderno es la falta de respuesta frente al dolor, al sufrimiento. Viene a mi mente una mujer quien frente a su pérdida entre gritos desgarradores, abrazada al ataúd de su joven marido repetía una y otra vez ¡Dios no existe! ¡Dios no existe!
Sin embargo son muchos los testimonios que nos muestran casos donde los padres reconciliados con Dios dejaban partir a sus hijos confiando que iban a un lugar mejor y que su tiempo había llegado. Los abrazaban, les daban las gracias por el tiempo que los tuvieron, les decían cuanto los amaban y luego los dejaban partir.
Los sentimientos de enojo y traición con Dios
Enojo. Muchos padres en lugar de buscar refugio en Dios se enojan y se resienten. En estudios realizados se menciona que de los padres entrevistados, que habían perdido un hijo algunos habían dejado de creer en Dios. Es comprensible que muchos padres reaccionen de esa manera por el impacto y horror que se experimenta. Muchos se hacen inmediatamente la pregunta ¿Por qué Dios permitió que pasara? ¿Dónde estaba Dios? Son preguntas terribles porque no tienen una explicación sencilla y llevan a un debate teológico importante.
Tampoco se puede negar la subjetividad de esta reacción de enojo con Dios, porque muchos de los padres o familiares lo sienten cuando es el hijo propio y no siente el mismo malestar cuando es el hijo de otro, incluso muchas veces se reciben esas noticias con indiferencia o apatía, sin embargo el enojo contra Dios aparece cuando la muerte es cercana.
Personalmente, como pastor, graduado en Teología, tampoco me resultó indiferente la partida de mi hijo. He realizado un esfuerzo consciente por no cuestionar a Dios, ni preguntar ¿Por qué?, para ello me propuse desde el primer día fundamentar mi confianza en el carácter de Dios. Reconozco que la muerte de mi hijo ha sido duro, sin embargo he asumido (no sin dolor y resistencia) la actitud de siervo. Dios es bueno, no puede dejar de serlo porque él es perfecto, no importa lo que pase en esta Tierra, eso no cambia nada en él y yo no tengo la autoridad para cuestionar sus decisiones.
Traición. Hace años circula un texto sin autoría titulado Huellas en la arena, que dice:
Una noche tuve un sueño... soñé que estaba caminando por la playa con el Señor y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida.
Por cada escena que pasaba, percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena: unas eran las mías y las otras del Señor.
Cuando la última escena pasó delante nuestro, miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena y noté que muchas veces en el camino de mi vida quedaban sólo un par de pisadas en la arena.
Noté también que eso sucedía en los momentos más difíciles de mi vida. Eso realmente me perturbó y pregunté entonces al Señor: "Señor, Tu me dijiste, cuando resolví seguirte, que andarías conmigo, a lo largo del camino, pero durante los peores momentos de mi vida, había en la arena sólo un par de pisadas. No comprendo porque Tu me dejaste en las horas en que yo más te necesitaba".
Entonces, El, clavando en mi su mirada infinita me contestó: "Mi querido hijo. Yo te he amado y jamás te abandonaría en los momentos más difíciles. Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas fue justamente allí donde te cargué en mis brazos".

Este hermoso texto ilustra de manera perfecta la sensación de traición que los sufrientes experimentan y que de acuerdo a lo citado por el doctor Dobson alcanza a la mayoría de los cristianos…

Entendiendo cosas difíciles

Juan E. Barrera
“Clama a mí y yo responderé cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. Jeremías 33:3
Este versículo es una gema escondida entre las profecías de Jeremías diseminadas por todo el libro. Recuerdo haberlo aprendido de memoria siendo todavía un niño. Es un versículo que exhorta a la oración y poner la confianza en que Dios responde, no obstante, este verso no se puede descontextualizar y se debe comprender a la luz del ministerio del profeta, duro ministerio. Estas palabras surgen, sin duda como respuesta ante la confusión que el profeta debió experimentar muchas veces durante su ministerio, palabras dirigidas a un pueblo que no quería escuchar y que más aún descarga todo su enojo y maldad sobre el hombre de Dios.
¿Qué cosas grandes y ocultas aprendió el profeta y que son de ayuda para nosotros en el día de hoy? Las respuestas, después de leer detenidamente el libro completo son varias. Solo me atrevo a mencionar tres de estas cosas grandes y ocultas.
Primero, que Dios cuando llama a un hombre o una mujer, espera que la misión que él encomienda sea cumplida independiente de las circunstancias. Que todas las veces, Dios cuando llama espera obediencia. Las circunstancias del ministerio pueden ser complicadas, puede haber riesgo de muerte, existir sufrimiento constante o no verse fruto en todo el trabajo, sin embargo, Dios espera obediencia de sus siervos. Es este sentido de obediencia lo que llevará a un hombre o una mujer hasta el final de su viaje, no las circunstancias externas o internas.
Segunda cosa grande, Dios aborrece el pecado de idolatría. Dios tiene sus razones y sus propósitos en esto, pero Dios odia la idolatría y ocupa epítetos y metáforas muy fuertes para denunciar la “infidelidad” de Israel, la idolatría del pueblo. Dios no es comparable a nada conocido en el universo, a nada creado por el hombre. Dios está infinitamente apartado en santidad y perfección y sus atributos magníficos tienen tal fulgor, que cualquier cosa creada a la que se le compare opaca su gloria. Dios es tan grande en misericordia, es el que elige al pueblo, lo libera, se le revela, vive entre ellos, que no puede soportar que sus hijos cambien o muden la confianza de la que él es solo digno a un ídolo falso. La confianza debe ser depositada solo en Dios, solo en Dios.
Tercero, Dios castiga la maldad sin dejar de ser misericordioso y justo. Usa a pueblos o naciones no creyentes para cumplir sus propósitos, Nabucodonosor “mi siervo” implica que un Dios soberano emplea su libertad, su dignidad y su sabiduría para usar a quien él desee para llevar a cabo sus planes. Usa la impiedad, la maldad, la codicia, la crueldad de otros para llevar a cabo sus propósitos. Esto es algo grande y oculto, que no está a nuestra vista y que necesita de mucha fe para aceptarlo. Sin embargo, también reconoce y exige responsabilidad moral en aquellos que el usa, un misterio. Dios usa la maldad de algunos para llevar a cabo sus planes, pero luego también castiga a quienes fueron sus instrumentos. Esto habla de libertad, elimina los determinismos, destaca la soberanía de Dios y la fidelidad de Dios hacia sí mismo y hacia nosotros. Dios cumple sus propósitos.

Tres cosas grandes y ocultas que Dios nos revela en el libro de Jeremías.