Entrevista a Salvador Dellutri
Amigos, encontré esta entrevista a salvador Dellutri y quiero compartirla con ustedes. Cuando la lean sabrán por qué he decidido publicarla, es tan edificante y tan desafiante que es un buen ejemplo a seguir por nosotros.
El entrevistado
Salvador Dellutri es una de las mentes más lúcidas del ambiente evangélico argentino contemporáneo. Está cerca de finalizar su mandato en la presidencia de la Sociedad Bíblica Argentina (SBA), una función que ejerció durante los últimos cinco años. Bajo su gestión, en marzo último la entidad distribuyó su literatura bíblica número 400 millones. Dellutri trascendió su ambiente de origen, las iglesias de los hermanos libres, con el programa radial "Tiempo de creer" que condujo en Radio Mitre, en Buenos Aires a fines de la década del '70 y principios de la década del '80. Sus predicaciones
incluyen con frecuencia episodios de obras de la literatura universal, frases de filósofos y pensadores y definiciones contundentes "porque la Biblia --justifica-- tiene que relacionarse siempre con la realidad". Es autor de siete libros, tres tangos sobre Buenos Aires y 15 obras de teatro. Conduce el programa radial "Tierra firme" que se transmite por 200 emisoras de América y España. Participó como conferencista en varias ediciones de la Feria internacional del Libro, el evento cultural más importante de Buenos Aires, y como orador principal en actividades de organizaciones de América latina y los Estados Unidos.
Familia e iglesia
Salvador Dellutri está casado desde hace 38 años con Celia, con quien compartió estudios de filosofía y letras y tuvo dos hijos: Ariel, dedicado a la veterinaria, y Ezequiel, profesor de Literatura, padre éste último de Felipe, el nieto de diez meses. Dellutri integró el equipo pastoral de la iglesia por primera vez a los 23 años de edad. A los 38 años comenzó a trabajar tiempo completo como pastor. En la ciudad de San Miguel, donde ejerce como pastor desde hace 22 años, es una personalidad reconocida por la dirigencia política y cultural. El Gobierno bonaerense lo
reconoció en 2005 por su trayectoria y el Concejo Deliberante de San Miguel lo declaró ciudadano ilustre. Tiene un pasado empresario en la industria de la fundición de hierro de alta calidad y en el negocio gráfico, actividades que consideró como "simplemente el escalón para poder sostenerme en la parte de crecimiento de una iglesia" que tenía 30 miembros. "Sabía desde muy joven que yo iba a abandonar todo eso", afirmó.
Proyectos
Los principales proyectos de Salvador Dellutri para los próximos años son: el aumento de la difusión de su programa radial "Tierra firme" por todo el mundo hispanoparlante; la formación del liderazgo de la próxima generación de su iglesia local; la redacción de un libro sobre la influencia de la posmodernidad en la iglesia y de una novela policial que continuará su obra "Hay que matar a Jesús", además de nuevas obras de teatro para el ciclo que lleva adelante durante tres meses al año la Iglesia de la Esperanza. También se dedicará a profundizar el uso de los recursos audiovisuales para la evangelización.
Un hombre de cultura
A paso vivo y de impecable camisa rosa, Salvador Dellutri llegó a la cita acordada con Pulso Cristiano. Se disculpó por la demora de cinco minutos: un embotellamiento de tránsito ocasionado por una multitud de turistas que salían de la ciudad el día previo al 24 de marzo, para aprovechar el feriado nacional en conmemoración del golpe de Estado de 1976, complicó el tránsito porteño. El antes y el después de la entrevista muestran que, entre otras cosas, este dirigente evangélico es un hombre de la cultura. Para encontrarse con este medio sugirió hacerlo frente al Teatro General San Martín, el principal centro cultural de la ciudad de Buenos Aires, donde se puede acceder a una variedad de manifestaciones artísticas a precios muy accesibles. Cuando Pulso Cristiano sugirió reunirse “en el bar de la esquina”, Dellutri demostró sus conocimientos de la zona y clarificó el tema: “Ah, le gusta ‘La Paz’”, un histórico café porteño ubicado en la esquina de Corrientes y Montevideo. Al final, cuando caía la noche y en el momento de la despedida, el entrevistado siguió con lo suyo.
¿Se va para su casa, Salvador?
No, no, me voy a mirar unos libros en una librería de la otra cuadra.
Las oraciones de la abuela
¿Qué lugar tuvo su familia para que sea un hombre de fe?
Todo esto nace con mi abuela materna, Ana, y mi abuelo, los dos sicilianos, cristianos muy fieles. Ella siempre me decía que yo iba a ser un predicador del evangelio y que ella iba a estar orando por eso. Mi abuela falleció cuando yo tenía 15 años, lo que quiere decir que jamás me vio en el ministerio. Pero creo que mi ministerio es respuesta a esas oraciones fervientes de esa mujer que había nacido en una cultura cerrada y primitiva como es la cultura del sur de Italia, y que no tenía tal vez muchas luces de conocimiento. Tenía una sabiduría de pueblo que la había acrecentado muchísimo con la lectura de la Biblia. Y para ella creo que lo más grande hubiera sido que su nieto mayor, el único varón, pudiera ser un pastor, un predicador del evangelio y ella oró por eso.
¿Cómo fue su conversión?
A mí me llevaron y presentaron en la iglesia de Villa del Parque (un barrio de Buenos Aires) cuando recién nací. Mi conversión tuvo lugar a los 11 años cuando vino Oswald Smith a Buenos Aires. Allí recibí al Señor el 2 de noviembre de 1957. Al poco tiempo nos mudamos a San Miguel porque mi padre tenía toda su industria allí y entonces fuimos a la iglesia donde estamos ahora. Recuerdo que a la primera reunión a la que fuimos había cuatro personas. Era una iglesia que no pasaba de las 10 personas. Alquilaban un lugar que debía tener 4 por 4 metros.
El problema de los seminarios
¿Cuál fue su formación académica?
Todo lo académico que tengo me lo dio en sus comienzos el Instituto Jorge Muller. Cuando comenzó, el instituto estaba comprometido con la escuela bíblica de Villa María, en Córdoba. Luego estuvo a cargo de Abel Andrés que nos dio la enseñanza y práctica de vida cristiana de una manera excepcional. Pero después creo que uno se va haciendo solo. No descreo de los institutos bíblicos, pero sí descreo de los programas de estudio que utilizan ahora porque en general tienen la tendencia a ser demasiado académicos. Reciben demasiada influencia de las corrientes liberales y muy poca formación en vida cristiana y muy poca información en filosofía. Esto quiere decir que muchos que salen de los institutos bíblicos son académicamente irreprochables en lo teológico, pero muchas veces no tienen la capacidad de inserción dentro de la iglesia y de la sociedad porque conocen la teología pero no conocen la filosofía por la cual se está moviendo el mundo. Y tal vez mucho de lo que está pasando en la iglesia hoy se debe a eso.
En sus predicaciones hay mucho de filosofía, de historia del pensamiento, de clásicos de la literatura. ¿Por qué utiliza esos recursos?
Porque la Biblia tiene que relacionarse siempre con la realidad. La predicación tiene que ser un puente entre el mensaje de Dios y la realidad y el pastor tiene que saber escuchar las dos voces. La voz de las corrientes que hay en la sociedad y la voz de Dios. Por otro lado hay que levantar el nivel de nuestra gente y sacarle el miedo a la cultura porque sino la iglesia está trabajando cada vez más en las capas más ignorantes de la ciudad y tiene cada vez menos llegada a la clase media alta, a la clase dirigente y a la clase intelectual.
El tren de la historia
¿Hemos tenido un retroceso en ese sentido? ¿Hace 100 años los evangélicos tenían más llegada a la clase dirigente?
No sé si tenían más llegada. Creo que la sociedad estaba conformada de una forma distinta y podía trabajar mucho con la clase media y con la clase media alta. En este momento la sociedad ha cambiado y creo que la iglesia argentina fue perdiendo el tren de la historia.
¿Cuándo empezó a perderlo?
Es difícil marcar un momento en que uno diga "perdió el tren de la historia", pero creo que hubo muchas luchas intestinas y denominacionales que produjeron un desaliento en mucha gente muy capaz que viendo la forma conventillera en que se manejaban algunas iglesias evangélicas se refugiaron en las iglesias históricas, lo que privó a muchísimas iglesias de mucha capacidad. La iglesia evangélica en este momento no tiene lugar para los intelectuales, para los artistas. Tampoco tiene lugar para la dirigencia seria, para los académicos. Su mensaje apunta cada vez más abajo. Cada vez más mágico y menos bíblico y cada vez hay menos pensamiento, teología seria en los cultos.
¿Este proceso se dio con mucha fuerza en la década del '60 en el siglo pasado?
Creo que en los '60 teníamos una base de discusión mucho más amplia y se comenzó a perder en ese momento. En definitiva la iglesia sufrió los embates que sufrió el país; entonces se ha ido degradando el país, la educación, la cultura y también la iglesia junto con el país. Lo que pasa es que la sociedad está recuperándose de todas esas cosas, y la iglesia no. Por otro lado es el fruto de ciertas prédicas que se hizo durante la época. Yo escuché cuando tenía 25, 30 años que decían: "¿Para qué vas a estudiar ingeniería si en el cielo no hay puentes?" Entonces esa fe transmundista ha perjudicado de tal forma que el mensaje no tiene llegada a la sociedad porque le falta el contenido profético; la predicación ha degradado hacia el pensamiento mágico y se ha olvidado que ésta es una hora profética.
Organizaciones paraeclesiásticas
¿No cree que esa falta de llegada va acompañada de organizaciones que agrupan a las personas, bajo una tendencia a permanecer dentro del ambiente evangélico y no dentro la sociedad?
Están las instituciones proeclesiásticas, necesarias para que la iglesia pueda seguir su marcha porque están puestas como apoyo de la iglesia, la Sociedad Bíblica por ejemplo. Es imposible que cada iglesia fabrique su propia Biblia. Hay organizaciones que son paraeclesiásticas, que se ponen a competir con la iglesia. Yo repito siempre la enseñanza del apóstol y lo que dice el Espíritu Santo: "Cristo amó la iglesia y se entregó a sí mismo por ella". Cristo no amó a ninguna otra institución, amó a la iglesia. Si la institución se integra a la iglesia y los miembros de la institución están dentro de las iglesias como miembros activos y comprometidos, las instituciones van a ser sanas. Lo que veo es que muchos se involucran tanto en los movimientos paraeclesiásticos que después no tienen vida de iglesia; se sienten aparte de todo eso y eso es parte de la decadencia.
Muchas personas terminan en esas organizaciones, que son útiles y necesarias, pero se transforman en una suerte de "escapismo", de no estar en la sociedad.
Bueno, hay instituciones "evasionistas", que responden a una política internacional de los Estados Unidos, de vaciamiento mental de América latina. Hay una influencia tremenda de la política republicana en muchas instituciones que vienen a América latina y lamentablemente como no hay capacidad pastoral para ejercer resistencia en cuanto a esas cosas se traen modelos que son ajenos a nuestra sociedad, pero que además responden a una necesidad política de los Estados Unidos. Durante los 10 años del menemismo (Nota de R.: el gobierno del ex presidente Carlos Menem entre 1989 y 1999) no tuvimos aquí afluencia de grandes evangelistas porque los mandaban a Oriente. En este momento en que hay una guerra en el mundo árabe vuelven los evangelistas a América latina. Se están moviendo de acuerdo a las necesidades políticas que marcan los Estados Unidos.
Lecturas y libros para pastores
¿Es cierto que lee un libro por semana?
Más de un libro por semana.
¿Qué lee?
Bueno, leo de todo. Acabo de leer un libro de un amigo que tiene un hijo mogólico que escribió sobre su experiencia con su hijo. Ese libro lo leí ayer.
¿Ayer, en un día?
Sí. Por supuesto que tengo algunas lecturas paralelas cuando son mucho más amplias que eso. Hay cosas que voy leyendo con el tiempo. Por ejemplo estoy repasando "Los miserables" de Víctor Hugo, una obra que no es recomendable leer en una semana. Leo sobre todo los grandes pensadores del presente. Me interesa mucho (Gianni) Vattimo, (Umberto) Eco en su aspecto como ensayista, Giovanni Sartori. Creo que son los hombres que dicen lo que está pasando en la sociedad y para dónde va el pensamiento. Y los enfoques que ellos hacen de los problemas sociales, desde la visión secular, son muy útiles porque tienen información y manejan conocimientos que nosotros no tenemos. Me interesan algunos pensadores de los Estados Unidos. Noam Chomsky y Susan Sontag son pensadores que uno no puede evitar. Nadie puede entender la posmodernidad sin haber leído a (Gilles) Lipovetsky, por ejemplo. Estos son nombres que tendrían que estar presentes en las bibliotecas de los pastores. Durante una serie de tres conferencias que di hace dos semanas (marzo último) en Perú sobre la influencia de la posmodernidad en la iglesia ante 5.000 personas entre pastores y obreros yo les decía: "Miren, tomen los títulos de las obras de Lipovetsky y tienen una definición de lo que es la posmodernidad": "La era del vacío", "El imperio de lo efímero". Creo que estas cosas no las analizamos como conviene, porque son pensadores tal vez desesperados frente a la realidad pero que hacen brillantes análisis de lo que está pasando.
Uso de la tecnología
¿Cómo se lleva con la tecnología y con los medios nuevos?
A mí me interesan mucho los nuevos medios audiovisuales. No soy un hombre ducho en el manejo de la última palabra en tecnología, pero tengo gente que lo hace. Pero a mí me interesa mucho utilizarlo en la predicación y estoy experimentando bastante en transmitir la verdad no solamente en forma oral sino en forma audiovisual. Por eso trabajo con mi hijo mayor bastante en todo lo que sea multimedia para ver cómo se hilvana todo esto y cómo puede llevarse el mensaje sin desvirtuar lo que debe ser la predicación.
Sin que el medio se transforme en un fin en sí mismo...
No, no, no… lo que pasa es que hay que hablarle a un hombre que está acostumbrado a la cultura visual. Yo di una conferencia sobre Navidad y otra sobre Pascua con sistemas audiovisuales. Utilicé grandes cuadros de la literatura universal y sobre cada uno de los detalles de los cuadros reflexionaba. Es impresionante el impacto que tiene en la gente que no es cristiana el hecho de pararse frente a una obra de arte y hacer una lectura espiritual de esa obra de arte, tratar de ver lo que quiso transmitir ese autor, ver cuál fue el mensaje que quiso dar y cómo está enraizado eso con la fe cristiana.
Un pastor ante el arte
Henri Nouwen escribió un libro a partir de su experiencia con el "Hijo pródigo" de Rembrandt.
Yo lo hice con una serie de cuadros partiendo de "La adoración del Cordero de Dios" de (Jan) Van Eyck, donde se muestran todos los aspectos de la fe, sumándole una cantidad de obras, unas de la época y otras modernas para ver cómo se ha ido desvirtuando la fe. Terminaba con "La última cena" de (Salvador) Dalí donde pinta a los apóstoles alrededor de una mesa, con un Cristo que tiene la cara de su esposa, de Gala. Es un cuadro muy interesante porque el redentor tiene la cara de su mujer. Es todo un mensaje, especialmente teniendo en cuenta lo que representó Gala en la vida de Dalí, la mujer que lo dinamiza como artista y lo posiciona comercialmente. Ella lo salva de la bohemia y lo transforma en un hombre comercial. Y ahí reemplaza la cara de Jesucristo. Es muy interesante porque es la secularización total de la fe, además es el signo de una cultura que no tiene respeto por lo sagrado, que perdió el sentido de sacralidad.
El lugar de la iglesia en una comunidad
Usted es conocido como pastor y periodista, y ha logrado una posición frente a la sociedad. ¿Todo eso fue una estrategia de la iglesia, lo buscó deliberadamente o simplemente pasó?
Hay cosas que uno no las busca deliberadamente. Lo que yo busqué es que la iglesia tuviera una presencia dentro de la comunidad. Cuando uno va a cualquier ciudad latinoamericana sabe perfectamente dónde encontrar la iglesia católica: está en la plaza principal. Sabe también, dice un amigo mío, dónde encontrar la iglesia evangélica: donde el diablo perdió el poncho. Entonces vi una iglesia completamente divorciada, que cantaba insistentemente "somos un pequeño pueblo muy feliz", encerrada en una burbuja. Cuando intenté romper eso, hubo que dar pasos transformadores en la liturgia de la iglesia, en la forma de comunicar con la sociedad. Pero además si queremos tener un ministerio profético hay que convocar a la gente para que escuche la voz de la iglesia, lo que pensamos los cristianos.
¿Por eso convocan a desayunos con los periodistas de la ciudad?
Estos desayunos nos sirvieron, justamente, para poner el ministerio profético al alcance de la gente, sobre todo de la dirigencia. Los intendentes han venido y siguen viniendo y tengo que tener una relación con ellos; además la comunidad ha reconocido varias veces en forma pública a través del Concejo Deliberante la labor que hicimos a favor de la comunidad. Y creo ser el único pastor al cual los intendentes en sus discursos públicos citan. Dicen "como dijo el pastor Dellutri". Recuerdo que en un desayuno en el que estuvo (el ex intendente de San Miguel) Aldo Rico, yo dije: "El problema de la sociedad nuestra está en el corazón del hombre y el único que puede tocar el corazón del hombre es Dios". Y cuatro días después (Rico) estuvo en el programa del (periodista Luis) Majul y lo repitió textualmente: "El problema argentino está en el corazón del hombre y solamente Dios puede tocar el corazón del hombre".
Bueno, no es lo mismo que lo diga Rico que lo diga Salvador Dellutri.
No, no, de acuerdo. Pero lo importante es que alguien tome la autoridad de la palabra de un pastor.
La vigencia de la radio
Usted también es un hombre de radio.
En este momento tengo dos programas que grabo en Uruguay por Radio Transmundial. Uno de ellos es "Tierra firme" que sale en 200 emisoras de América latina, Estados Unidos y España, tal vez más porque además está saliendo por el satélite Alas de Ecuador. El otro es un programa con mis sermones de los domingos. Para mí eso es lo antiradial, pese a lo cual camina muy bien a nivel local en Uruguay los domingos a la noche.
Hay quienes dicen que la radio es el medio de comunicación por excelencia. ¿Piensa que es así?
Yo creo que es así, porque es un medio que permite a la gente pensar y reaccionar. Es un medio que puede transformarse en un medio de comunicación. En general, los medios de comunicación no son de comunicación sino de difusión. Porque habla un solo lado, el otro no habla, recibe. Pero la radio puede hacer participar a la gente con mucha más facilidad que la televisión.
¿Cómo se informa habitualmente?
Escucho algo de radio Mitre por la mañana porque paso como mínimo diez horas por día frente a la computadora. Cuando sí escucho radio realmente es cuando viajo en auto. Leo los diarios que traen información como La Nación, Clarín y Página 12, alguna revista como Veintitrés, leo (el suplemento cultural del diario Clarín) Eñe y más por Internet. De 7.00 a 8.00 estoy metido con todos los diarios que me interesan de todas partes: leo los diarios españoles, algunos de América latina, El Mercurio, de Chile; El Comercio, de Lima, para estar medianamente informado.
Si la radio es tan importante para la comunicación, ¿por qué ha sido tan bastardeada en el ambiente evangélico?
Porque no saben hacer radio, porque han creído que hacer radio es llevar el púlpito a la radio o en algunos casos llevar toda su incultura. En general en la Argentina se dice en los ambientes radiales que cuando una radio empieza a llevar programas evangélicos desde la medianoche es porque está en quiebra económica. Se sabe que para salvar una radio que se está cayendo hay que poner a los evangélicos.
Que terminarán de hacerla caer…
La radio tiene un problema: es como una esponja que absorbe al emisor; el que hace radio agota temas permanentemente. Si yo hablo hoy del aborto, durante un año y medio no puedo volver a tocar el tema. Entonces va agotando temas. Hay que estar muy metido en la realidad para seguir las corrientes de la sociedad y responder inteligentemente a las demandas de la sociedad. Un programa serio implica mucho trabajo de producción que lo tiene que hacer el que está frente al micrófono y no la producción.
Vida de hogar
Radio, tarea pastoral, conferencias, periodismo. En fin, tiene una cantidad muy importante de ocupaciones. ¿Cómo organiza su vida familiar?
Yo trabajo en mi casa. Mire, en mi cumpleaños 60, en diciembre pasado, habló mi hijo menor y él hizo un discurso con respecto a mi vida donde me tomó el pelo, pero dijo algo que me dejó muy satisfecho: "No fuiste un padre de grandes discursos gracias a Dios, pero fuiste un padre de una inmensa presencia". Es decir, mis hijos nunca dijeron que yo era un ausente sino que era una presencia dentro de la casa. Nunca descuidé la vida de mi hogar, ni a mis hijos. Siempre estuve con ellos, siempre me relacioné con ellos. Cuando viajaba y eran chicos llamaba permanentemente por teléfono. Una vez se fracturó la muñeca el más chico, llamé y le dije: "Si querés vuelvo, no hay ningún problema", y yo dejaba la campaña. Yo creo que valía la pena porque otro predicador podía haber pero otro padre no. Y él dijo: "No, papá, quédate…" Siempre los hice participar. Nunca sintieron que el padre viajaba porque era su ministerio, su tarea, sino que ellos eran parte. Y hacerlos parte es comentar y conversar y hablar y cuando pude llevarlos los llevé para que vieran. Mi hijo mayor estuvo conmigo en Perú, en los Estados Unidos, para que ellos fueran parte del ministerio y entendieran que uno tiene que integrar a su familia en todo esto. Lo mismo que mi esposa. Mi esposa es una compañera ideal para la tarea que estoy haciendo: "bancar" a un tipo como yo es muy difícil.
¿Por qué?
Cuando estoy estudiando un tema me transformo en monotemático. Cuando estoy concentrado haciendo un libro no quiero que nadie me moleste y además trabajo a una velocidad que nadie me puede seguir. Yo tengo una gran capacidad de trabajo, Dios me dio la posibilidad de hacer cinco o seis cosas a la vez sin problemas y eso a la vez se nota con la gente que está a mi alrededor, porque yo entro, salgo, vuelvo, traigo, escribo, publico, llamo por teléfono y los vuelvo locos. Y la otra cosa es que mi casa es una biblioteca.
¿Calculó cuántos libros leyó?
No, nunca hice cálculos, no me interesa. Tengo una biblioteca de aproximadamente 10 mil libros repartidos en toda la casa y tengo mi estudio donde yo trabajo que es un departamentito al fondo de la casa. Ahí medito cuando es necesario, trabajo con la computadora y tengo todos los libros de estudio. Todo lo que sea literatura está en otra parte de la casa.
El insoportable de las vacaciones
¿Ha tenido en función de la familia un criterio de decir "A tal hora hago esto, después lo otro" y así durante el resto del día?
Lo voy manejando. Cuando todavía trabajaba secularmente, al llegar del trabajo sabía que me tenía que poner a jugar con mis hijos. Siempre traté de que tuvieran juguetes creativos. Recuerdo que tenían un juego con el que todos los días armábamos un aparato diferente, un avión, un barco, una calesita que funcionara. Las vacaciones, hasta que mi hijo menor se casó, siempre fueron compartidas. Sin problemas. Tampoco fue un asunto forzado. Creo que lo disfrutábamos, aunque ellos dicen que soy también insoportable en las vacaciones porque hago programas de salidas y de trabajo y trato de estar cerca de una ciudad porque soy un hombre de ciudad. Necesito estar en la ciudad, revolver una librería, tomar un café. Vivo en San Miguel desde los 11 años, pero cuando vuelvo del exterior nunca siento que volví a la Argentina hasta que vengo y camino por la calle Corrientes. Soy porteño, nací y amo Buenos Aires. Yo digo que soy como María Elena Walsh: "Me duele si me quedo pero me muero si me voy". Buenos Aires para mí es la gran ciudad, es mi ciudad.
Predicaciones en las iglesias: Biblia o hinduismo
¿Se predica la Biblia en las iglesias?
En algunas iglesias se ha olvidado el sermón y hay arengas, y en otros lugares hay muchas ideas personales que se tratan de apoyar con versículos bíblicos. Yo creo que hay iglesias que están muy mal paradas frente a los embates de la posmodernidad. La iglesia estaba acostumbrada a predicar hacia el católico tradicionalista y hacia el ateo recalcitrante. La posmodernidad cambió eso y hoy tenemos una espiritualidad difusa. El hombre de hoy cree cualquier cosa. Muchas de las creencias que trajo la posmodernidad llegaron a la iglesia, impactaron en ella y fueron adoptadas por la iglesia. Los pastores no se dan cuenta de lo que está pasando.
¿Qué creencias, por ejemplo?
Por ejemplo, el hinduismo habla de la incubación inconsciente. Es que uno puede incubar inconscientemente algo y por medio de esa incubación modificar la realidad. Si yo quiero tener una determinada suma de dinero la tengo que incubar inconscientemente. Tengo que convencerme a mí mismo, tengo que decir "yo quiero lograr esto" y visualizarlo y mentalmente armar todo eso y entonces modifico la realidad. La realidad la modifico a través de una incubación inconsciente. Este pensamiento está presente en muchos púlpitos: "Declárelo y lo tiene". Ese "declárelo" es de raíz hinduísta. Y conocemos mucha literatura que dice: "Pídale exactamente a Dios lo que quiere para que Dios no se confunda".
Liturgia postmoderna
¿En la liturgia observa esta influencia postmoderna?
(El filósofo alemán) Friedrich Nietzsche, a quien considero el padre de la posmodernidad, en "El origen de la tragedia" habla que uno de los problemas que tiene el mundo occidental es que tenía que abandonar al dios Apolinio y volver a lo orgiástico. Es decir, vaciar el pensamiento y volver a lo orgiástico. Bueno, eso es lo que se ve en la sociedad de hoy. Los jóvenes van a un concierto de rock y ese concierto tiene mucho de orgiástico en el sentido cabal de la palabra, de celebración masiva donde lo racional se deja afuera para vivir una comunión alrededor de algún ídolo anulando todo pensamiento racional. Se llega incluso al pogo, que es una forma de comunión furiosa, donde se juntan la furia con la comunión. Estoy con él, pero lo empujo y él me golpea a mí. Notablemente esto también está en la iglesia y muchas veces los cultos están vacíos de lo que decía Nietzsche, de Apolos, es decir de la mesura, el razonamiento, la explicación, la reflexión, la suavidad de la transmisión de la verdad. Y lo orgiástico ha tomado su lugar donde nos perdemos y llegamos a tener la mente en blanco, donde no pensamos y donde alcanzamos un fenómenos catártico. Bueno, esa es una influencia de la posmodernidad que nosotros hemos visto muchas veces.
¿Ha vivido experiencias de ese tipo?
Yo he ido a iglesias a predicar donde la gente canta una hora y media y después me dicen: "Bueno, ahora predique". ¿Qué le voy a predicar a gente que ha estado gastando energía y adrenalina durante una hora y media y no está dispuesta a escuchar? Comparto lo que dijo como predicador invitado un pastor en América latina: "Bueno, hermanos, estamos todos muy cansados. Los que quieran escuchar la palabra de Dios vuelvan mañana". Indudablemente, él no podía llevar un mensaje profundo, espiritual, a esa gente que había estado transpirando durante una hora y media, y cansándose, danzando y saltando y moviéndose y que no estaba dispuesta a escuchar, sino que se sentaba para descansar. Por eso digo que Nietzche está ganando la partida. Lo orgiástico puede más que lo apolíneo: lo desmesurado, el descontrol puede más que lo controlado.
Alabanza y predicación
¿Cómo conjuga una iglesia que quiere ser sana el tiempo de adoración y alabanza con la de exposición de la palabra?
Creo que tiene que haber un equilibrio entre las dos cosas. Debe hacer un programa equilibrado y no dejarse engañar con eso de la libertad del Espíritu porque fácilmente se confunde lo que es libertinaje de la carne con libertad del Espíritu. Debe haber un programa donde lo emocional tenga también su lugar. Muchas veces la iglesia en el pasado, influenciada por la modernidad, fue demasiado racionalista. Nosotros estamos viviendo en un tiempo donde lo emocional tiene una importancia capital. Dentro de la fe lo emocional tiene su lugar, lo que pasa es que lo emocional tiene que estar bajo el control de la razón. Lo emocional no puede desbordar a lo racional como muchas veces ocurre. La razón tiene que manejar la parte emocional. No podemos hacer los cultos que yo vivía en mi infancia, donde lo emocional no tenía cabida y era todo mecánico, pero tampoco podemos llegar al otro exceso. Creo que hay que equilibrar las dos cosas.
Cambios sociales en la Argentina
¿Cómo ve al hombre y a la mujer en la Argentina a 30 años del golpe de Estado de 1976? ¿Ha cambiado o en esencia sigue siendo el mismo?
No, yo creo que ha cambiado y ha cambiado mucho. Nosotros estamos acá en el bar La Paz (sobre la avenida Corrientes, en Buenos Aires) y en este lugar las discusiones que había hace 30 años, cuando yo tenía 30 años aunque todo esto había empezado cuando yo tenía 22, 23 años, bueno, discutíamos temas que tenían que ver con la psicología. Fundamentalmente éste era el lugar de los psicólogos. Se discutía de (el filósofo francés Herbert) Marcuse, la visión del hombre desde el marxismo, pero siempre desde el punto de vista psicológico. Pero había un hombre interesado en el cambio. Todos nosotros queríamos hacer el cambio y participábamos. Buscábamos cambios y nos sentíamos comprometidos y discutíamos. Había diferentes caminos e ideologías que se discutían acaloradamente. Todos teníamos el sentimiento de que podía hacerse algo, de que podía cambiarse y además todos estábamos interesados en el país, por la Argentina. Rechazábamos todo lo que fuera materialismo, éramos idealistas por excelencia y la utopía era el norte hacia el cuál íbamos. Hablábamos del hombre nuevo y discutíamos muchísimo. Tanto los marxistas como los cristianos teníamos una concepción del hombre nuevo y nos enfrentábamos qué sería ese hombre nuevo al que teníamos que acceder. Y por supuesto eran discusiones fuertes pero que hablaban de gente comprometida.
¿Y en la actualidad?
Yo lo que veo hoy es que la juventud no tiene ningún compromiso, está aislada. Hoy agarramos un muchacho de 25, 26 años y no le interesa. Ha cambiado el mundo, ha cambiado también la Argentina. Ahora estamos en el mundo de lo hiper. En aquel momento había dos potencias, ahora hay una hiperpotencia. Tenemos hasta hiperdelincuencia, hiperterrorismo. Entonces es una característica de la posmodernidad: "Esto no se puede cambiar", "la tenemos que pasar bien". El hombre se ha reducido al hoy y ahora. Y creo que eso se ve en la Argentina. Yo estoy muy alarmado por el crecimiento del alcoholismo, la promiscuidad sexual, el crecimiento de la homosexualidad, los grandes dramas de adolescentes embarazadas y siempre de padres desconocidos. Y no estamos hablando de las clases más bajas, porque cuando uno habla de esto piensa que está hablando de algo que sucede en la marginalidad. No, no, es algo común. La falta de compromiso es tal que ni siquiera la ley de divorcio que hay en nuestro país logra un compromiso matrimonial. La gente se junta y se arma y se desarma. Creo que está hablando de una sociedad que acusa fuertemente la decadencia.
¿Y eso se ve en la iglesia?
Por supuesto, la frivolidad también llegó a la iglesia. La iglesia está luchando con algunos problemas que antes no teníamos. Los problemas de inmoralidad han crecido dentro de la iglesia, y creo que van a ser cada vez mayores.
La vida en la dictadura cívico-militar de 1976
¿Cómo vivió los años del "Proceso" militar (1976-1983)?
El "Proceso" llegó con el apoyo de toda la población. Tengo muy buena memoria y algunas postales muy frescas de aquel tiempo. La gente lo estaba esperando, estaba deseando el golpe de Estado. Recuerdo perfectamente lo que fue el 24 de marzo y todo lo que hice ese día. Venía de San Miguel a Buenos Aires por la ruta 8 y veía a la gente al lado de la ruta contentísima porque los tanques estaban en la calle y se había terminado el gobierno de (la ex presidenta) Isabel Perón, porque en alguna forma íbamos a terminar con la violencia. Lo que vino después fue terrible. Yo lo viví duramente. En primer lugar yo fui alumno de la Facultad de Filosofía y Letras. Era muy inconsciente en aquel tiempo. No tiré ni uno solo mis libros marxistas. Yo decía: "Soy un hombre de la fe, he escrito, estoy participando y entonces quién va a creer que soy marxista". Tengo todos mis libros marxistas todavía. Fue inconsciente pensar que el otro, del otro lado, era pensante también. Recuerdo que un invierno, mi madre que estaba en (el balneario bonaerense de) San Bernardo me dijo: "El mar está trayendo cadáveres a la playa". En un día aparecieron 37 cadáveres que los retiraron violentamente y al otro día ya nadie sabía nada. Eran los que tiraban al mar. Prediqué muchas veces con una persona sentada que controlaba los sermones. Cuando falleció un soldado cristiano al caer un helicóptero del Ejército que estaba haciendo maniobras y fui al velorio recuerdo que prácticamente me tomaron examen los militares para saber qué iba a decir. Un teniente y un capitán me llamaron aparte y me preguntaron cuál era mi ideología, qué pensaba y qué iba a hablar, qué pensaba de la persona que había muerto. Tuve el teléfono permanentemente intervenido sobre todo cuando empezamos a hacer algunas cosas en la radio y durante mucho tiempo durante el "Proceso" recibíamos llamadas anónimas a la misma hora. Levantaban el teléfono y no decían nada. A las tres de la tarde sonaba el teléfono, levantaba, escuchaba música, preguntaba quién era y nadie contestaba.
¿Tuvo miedo?
Sí, por supuesto. Me acuerdo del miedo, del tremendo miedo que vivimos, que ya venía de antes. Me acuerdo de haber ido a ver la película "Z" (del director de cine Costa Gavras) en uno de los cines acá en el centro y salir en medio de las tanquetas, nos estaban cuidando. Muchas veces me revisaron. Una noche volviendo a San Miguel con Celia luego de ir al teatro, frente a (la guarnición militar de) Campo de Mayo un soldado nos desvía hacia adentro por un camino de tierra. Freno y me dice: "Apague las luces externas y encienda las internas". Así que encendí las luces internas y puse las bajas y me hicieron entrar por ese camino donde me encuentro con 300 soldados que me estaban apuntando. Me hicieron bajar, caminar y revisaron el coche de arriba a abajo. Luego revisaron la cartera de Celia. Me revisaron a mí, revisaron debajo del coche, el motor, el baúl y después me hicieron seguir. Yo pensaba: "Hago cualquier movimiento y a uno de estos muchachos con armas largas, nervioso, se le escapa un tiro y me balea". Porque no eran soldados profesionales, eran conscriptos. Eso fue lo que viví, terrible. Lo que pasa es que frente a todo lo que vivieron otros esto no significa nada, pero indudablemente fueron años duros y no teníamos conciencia de nada. Aunque nos dábamos cuenta por la formación, uno no caía en la trampa del Mundial (de fútbol) '78, que era un proceso que ya lo había vivido la Alemania nazi, el deporte en el centro y bien movido.
¿Y cómo fue la experiencia de la guerra de 1982 por las islas Malvinas?
Fue el problema más grande. Yo fui opositor desde el primer día y ahí me tuve que enfrentar con muchísimos pastores amigos que defendían al "Proceso" y que hablaban de la "galtierización" (por el ex dictador Leopoldo Galtieri) y que yo era un "apátrida" por lo que perdí una cantidad de amigos, pero que bueno uno después se reencuentra pero ya no es lo mismo. Es decir, hubo pastores comprometidos que fueron a vivar la guerra, que a todos los que decíamos que esto era una locura nos trataban como poco menos que réprobos. A mí muchos pastores me dijeron abiertamente que era un antipatriota, un antiargentino, que no merecía tener la nacionalidad.
La necesidad de un mensaje profético
La Argentina tiene 30 mil personas desaparecidas durante la represión ilegal, casi un millar de muertos por la guerra de las islas Malvinas, una tragedia como la de la discoteca Cromagnon en la que murieron casi 200 personas, miles de chicos que mueren por causas vinculadas con el hambre y la desnutrición y 28 personas que fallecen por día en accidentes de tránsito. Además, decenas de personas perecieron en los últimos años por negligencias humanas en accidentes de aviación ¿Somos un país de muerte?
La Argentina tiene un sentido necrofílico. Los días de celebración de los próceres se relacionan con su muerte y no con su nacimiento. El 11 de septiembre, feriado nacional, se celebra el día del maestro por la muerte de (el ex presidente Domingo Faustino) Sarmiento.
Pero además de ese sentido necrofílico ¿no hay un sentido de desvalorización de la vida?
Sí, sí, por supuesto. Hay una gran irresponsabilidad frente a la vida del otro y la propia. Indudablemente es un país que va camino a la muerte, que busca la muerte. Todas esas tragedias no lo han hecho reaccionar para que sea un país que abrace la vida. Tenemos que pensar mucho en esto y por eso yo digo que la iglesia no puede seguir con un mensaje alienante. Debe dar un mensaje profético y alertar a la gente. Yo veo muchas manifestaciones evangélicas y me parece que tiene razón Marx cuando dijo que la religión "es el opio de los pueblos" porque los está sacando de la realidad. Estoy de acuerdo con Marx, creo que muchas veces la religión es el opio de los pueblos y yo creo que la fe tiene que ser el esclarecimiento de la visión del pueblo. Si la fe no esclarece la visión y me saca de la realidad es alienación. Yo creo que hay mucha alienación religiosa. Nos reunimos, cantamos y está todo bien, somos todos de Cristo, nos vamos todos al cielo, pero al lado nuestro pasan muchas cosas y no tenemos mensaje profético para esa gente. Me lo han dicho muchos pensadores no cristianos: "Lo que hacen es únicamente proselitismo. Me encuentran y quiere que yo pase adelante, levante la mano y sea socio de la iglesia, pero no dicen nada de lo que piensan sobre la ecología, la muerte, la corrupción", cuáles son las respuestas que tenemos para todo esto. No hay respuesta, la iglesia no tiene respuestas, la única respuesta que tiene es "conviértase a Jesucristo" y no le dice a la gente por qué ni para qué. Ese mensaje desprendido de la realidad creo que le está haciendo mucho mal a la iglesia.
Aporte evangélico a la sociedad
¿Cuál es el aporte de la iglesia evangélica de los últimos 100 años a la sociedad argentina y cuál es la materia pendiente?
Creo que la materia pendiente es un fuerte mensaje profético, y que el aporte que muchas instituciones han desarrollado a favor de la sociedad, como el Ejército de Salvación, tiene que ver con una tarea fuerte en lo social. Aunque les reprocho siempre que nunca han promovido lo que hicieron y tienen un gran problema de comunicación. Cuando estalló la AMIA (el atentado terrorista contra la mutual judía en Buenos Aires en 1994, en el que murieron 85 personas), los primeros que llegaron fueron los del Ejército de Salvación, en (el atentado de 1992 contra) la Embajada de Israel (en Buenos Aires) también. Yo creo que el Ejército de Salvación tendría que ser para la iglesia evangélica lo que es Cáritas para la Iglesia Católica. Lo que pasa es que el evangélico tiene una tendencia peligrosa a la atomización. Entonces, si hay que mandar algo a los inundados de Formosa cada uno quiere mandar su paquete con su nombre. Yo creo que tendríamos que aprender que el órgano que ayuda en esto es el Ejército de Salvación y ayudemos todos a esa organización y son los evangélicos presentes a través suyo, como los católicos están presentes a través de Cáritas. Creo que ha habido algunos aportes en ciertas personas que han podido influenciar sobre la gente en el poder. En el ámbito de la educación se ha hecho un avance muy grande, se hace mucho, muchísimo. La educación fue siempre patrimonio del protestantismo.
Entrevista: David Kohler
Edición: César Dergarabedian
Bajado de www.pulsocristiano.com.ar
Blog dedicado a la reflexión psico-espiritual del escritor Juan E. Barrera
domingo, 29 de junio de 2008
jueves, 26 de junio de 2008
martes, 24 de junio de 2008

¿QUÉ MANTIENE UNIDA A UNA PAREJA?
Juan E. Barrera
Si le hacemos esta pregunta a un enamorado nos responderá sin lugar a dudas que es el amor. Si le hacemos esta pregunta a una pareja de edad mediana y mal avenida nos responderá que la rutina, y para otras muchas parejas también mal avenidas la respuestas será fácil, ¡los hijos! Son estos los que nos mantienen unidos. Pero no hablemos de parejas mal avenidas, ni parejas extrañas o parejas patológicas. Hablemos de la pareja común, de la pareja que se casa con el deseo de ser feliz para toda la vida y está empeñada en cumplir su palabra. ¿Qué mantiene unidas a estas parejas? Podrán ser latinas, europeas, africanas u orientales, pero todas han desarrollado algo que las mantiene unidas ¿Qué es?
¿Es el amor? Al comienzo la pareja se siente enamorada y sus emociones están muy al cien por ciento. Están llenos de pasión, de deseo, de curiosidad, de ganas, deseos de aventuras y una pareja bien llevada encuentra eso, solo que este período dura un tiempo no muy largo y que puede ser variable, desde unos meses a uno o dos años y luego todo este estado emocional revuelto comienza a decantar y la pareja toma un ritmo de vida “normal”. Descubre que el amor no puede resolver algunas cosas que son muy prácticas, muy domésticas. Las cuentas, los arreglos en la casa, los horarios, etc.
¿El deseo sexual? Al hablar con parejas acerca de los primeros tiempos y de su vida sexual la gran mayoría sonríe y lo hace de manera maliciosa, lo que indica una vida sexual muy activa, pero este ritmo sexual también toma un ritmo más pausado. Entonces ¿Qué mantiene unida a las parejas? La respuesta es: La manera de resolver los conflictos. Esta es el área más importante en cualquier tipo de relación, sea de pareja o no. Donde haya dos personas habrá conflictos, jefe-empleado, profesor-alumno, compañeros de pieza, compañeros de trabajo, vecinos y con mayor razón en la pareja. Un buen matrimonio depende en gran manera de la forma como se resuelven los conflictos. Alguien ha escrito:[1]
“De hecho, la capacidad de atravesar y resolver los conflictos es un filtro que define en buena medida la continuidad o la ruptura de una relación.”
Existen varias formas de enfrentar los conflictos en una pareja y todos dejan huellas importantes en sus integrantes, voy a mencionar dos.
El conflicto como motivo de peleas constantes, impulsadas por el rencor y la falta de perdón. Estas son las parejas que por una u otra razón no son capaces de resolver sus conflictos y este se vuelve la piedra de tope donde tropiezan una y otra vez. Sus conflictos duran semanas, meses y hasta años. Viven culpándose y exculpándose mutuamente por años. Sus palabras se vuelven duras, su trato distante y defensivo. Viven en la desconfianza y en la rabia. No se escuchan y viven criticándose. Este tipo de pareja se pierde uno de los consejos más lindos en el libro de los proverbios:
“Sea bendito tu manantial,
Y alégrate con la mujer de tu juventud”
La vida en pareja es para ser gozada, el Señor encontró al hombre tan solito que le creó una compañera para calmar su soledad y ese sigue siendo el principal objetivo de la vida en pareja, ¡Ser feliz!. No se puede ser feliz sin resolver los conflictos.
Existe otro tipo de pareja para quienes los conflictos son la oportunidad para el crecimiento. Se requiere mayor madurez y autocontrol, pero las ganancias en la vida matrimonial vale este esfuerzo. Este tipo de pareja son aquellos que han desarrollado la capacidad de abstraerse de lo inmediato y lo pequeño y son capaces de ver el todo de la situación. Estos son los que logran controlar la ira, controlar la lengua, controlar la pena y dolor que un conflicto trae y buscan la oportunidad para el diálogo y el crecimiento. Es imposible hacer esto durante “la batalla” propiamente tal, pero si se busca la ocasión y la forma apropiada el conflicto se puede convertir en una nueva fuente de amor y comprensión. Estas son las parejas que no critican, que se guardan el sarcasmo, que si tienen que criticar son capaces de separar acción –persona. “Te amo, pero no puedo aceptar esta conducta tuya”, “Escúchame, quizás yo esté equivocado, pero siento que…”. Estas palabras abren la puerta al perdón y a la reconciliación.
No resolver los conflictos nos transforma en una pareja “histórica”; “¿recuerdas que hace tres años tú…?”, “No me he olvidado que hace un año atrás tú me .…”. Esta es una pareja que vive en función del pasado.
Resolver los conflictos nos transforma en una pareja madura, en una pareja que mira al futuro, en una pareja que se va “podando” para que florezca cada vez esa flor hermosa que llamamos amor.
[1] http://www.sitiosargentina.com.ar/notas/2006/febrero/secretos-pareja.htm. Bajado el 02/06/08
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parejas
sábado, 24 de mayo de 2008
La fatiga y la comunión con Dios

La fatiga y la vida cristiana
Juan E. Barrera
Este título casi de manera automática nos lleva a pensar en los grandes problemas de la vida moderna, entendiendo por estos términos, la vida de hoy, la vida actual y en verdad que el actual estilo de vida nos debe obligar a pensar en nuestra práctica cristiana de manera general, pero en este momento no es eso lo que quiero hacer. Mi interés es poner la atención en las cosas pequeñas, aunque tampoco estoy seguro si esa es una designación correcta, pero la diferencia que deseo hacer es entre las grandes presiones de la modernidad a la fe cristiana y las pequeñas presiones, puertas adentro, que repito no estoy seguro si en verdad son pequeñas, pero en fin, aquí van lagunas reflexiones.
¿Se puede ser cristiano y mantener una práctica cristiana sólida en el día de hoy? ¿Cuáles son algunas de las dificultades que enfrenta el cristiano común que desea ser fiel? ¿Existe salida para estas dificultades? Leemos acerca de los grandes hombres y mujeres de Dios en el pasado y quedamos sorprendidos y anhelamos la clase de vida que ellos llevaban. No salió el sol en la China antes que Hudson Taylor estuviera de rodillas orando a Dios e intercediendo por sus habitantes. Susana Wesley a pesar de sus muchos hijos y de los muchos quehaceres domésticos encontraba tiempo para Dios, de A.W. Tozer de dice que a pesar de sus muchas ocupaciones era un hombre de Dios, que procuraba la santidad en su vida y era un hombre de oración. La lista podría continuar, Lucero, Baxter, Muller, etc No hay duda que este fue el secreto del éxito de su vida y ministerio. Pero ¿Qué ocurre en el día de hoy? ¿Se puede vivir esa clase de vida? ¿Qué problemas enfrentamos los cristianos de hoy?
El problema de la fatiga.
La fatiga es uno de los problemas serios que debemos enfrentar en el mundo de hoy. Sentirse cansado, fatigado es una respuesta normal del cuerpo frente al esfuerzo físico, pero se convierte en un problema más serio si esa fatiga tiene además otras causales, que son las que deseo mencionar en este artículo.
El esfuerzo físico producido tras largas y agotadoras jornadas laborales. El día del trabajador fue instaurado luego del asesinato de unas mujeres trabajadoras textiles en Chicago quienes peleaban por tener jornadas solo de ocho horas además de otros beneficios. Bueno, en la actualidad han pasado muchos años y son muchas las personas que trabajan más de ocho horas al día, ya sean profesionales o no profesionales. También un importante grupo de personas tiene dos empleos como una forma obligada de mejorar sus ingresos económicos, los trabajos son extenuantes o llenos de tedio, cuando la labor resulta ser repetitiva, lo que también produce cansancio.
La fatiga puede provenir de hacer por años un trabajo repetitivo y considerado sin valor por el trabajador. Trabaja y trabaja pero nunca ve el resultado de su trabajo, es el caso de operarios que sirven en una línea de producción y que realizan una labor muy específica. El tedio puede provenir también de un trabajo mal considerado socialmente, un trabajo donde el trabajador es una persona inexistente, invisible. Todos hemos tenido la terrible sensación de mirar por la ventana del lugar donde laboramos, ver la gente pasar, ver el sol o la lluvia en invierno, ver todo ese movimiento y sentir que nos estamos perdiendo la vida allí encerrados. También hemos tenido la alegre sensación de salir temprano del trabajo sin anuncio y ver como todo funciona en el horario en que no estamos y llegar a casa.
Personas que conducen por la ciudad todo el día, mujeres que cuidan niños toda una jornada, médicos, profesores, vendedores, obreros en fábricas, altos ejecutivos, empresarios, todos están sujetos a largas jornadas de trabajo y que en la práctica pareciera que se seguirán extendiendo en lugar de acortarse. En Japón muchos empleados de grandes empresas arriendan un nicho, literalmente hablando cerca de la empresa y allí van a dormir un par de horas después de una larga jornada laboral, para luego continuar laborando muy de mañana, en lugar de volver a sus casas que quedan distantes de la empresa donde trabajan. No en vano este país tiene un altísimo índice de suicidios y de cuadros depresivos. La tecnología, los grandes edificios, las transacciones bursátiles, sus éxitos en educación les ha quitado lo más importante, la vida, la verdadera vida.
A las jornadas laborales hay que agregar el tiempo de demora en llegar a los lugares de trabajo. La explosión demográfica, la extensión de las ciudades hacia la periferia, el agrupamiento de los lugares de trabajo en zonas industriales, y otras tantas razones hace que las distancias en las ciudades sean cada vez mayores. Malas redes de transporte estatal o público convierten el viaje de ida y regreso al trabajo en una verdadera jornada más. Una hora y hasta dos horas son el promedio en Chile para llegar a los lugares de trabajo en la actualidad y basta tomar transporte a cualquier hora para ver gente durmiendo ya sea en el metro o en las micros.
Una persona promedio en nuestras ciudades se levanta a las seis de la mañana y vuelve a su casa a las ocho de la noche, es decir pasa 15 horas fuera de su casa, lo que le queda de ese día lo debe dedicar a su familia, a sí mismo, a su casa, lo que en verdad no hace porque solo desea dormir. Si la persona trabajadora es una mujer entonces el esfuerzo físico y la fatiga se duplica, porque después de una larga jornada debe llegar a trabajar a la casa. Cocinar para el otro día, ver los hijos, hacer las tareas escolares, planchar, etc no en vano, este grupo de mujeres se encuentra entre las más angustiadas de la sociedad actual. Esta situación varía un poco si el hombre se interesa en las cosa domésticas y los roles de la casa se comparten. Lentamente se está produciendo este cambio, tal vez con mayor rapidez en la clase profesional.
Algunos de los síntomas físicos de la fatiga son, sensación de no haber dormido bien, facilidad para dormirse si la persona se sienta o se está quieta, dormir en el bus, dormirse frente al televisor, síntomas físicos como dolores de espalda, en la nuca, en la cintura, cefaleas, etc. Los síntomas emocionales de esta fatiga son los trastornos anímicos: ansiedad, depresión (hasta la angustia) y estrés. La fatiga es esa sensación de que nunca se puede descansar, que aunque se duerma y se intente relajar no se puede, siempre hay cosas que hacer. La fatiga crea un camino que prácticamente todas las personas transitan: el ajetreo diario, la casa, el trabajo, las preocupaciones, las cuentas, la falta de dinero, la crianza de los hijos, si es que se los tiene, sumado a la falta de descanso y falta de sueño va produciendo estrés.
El estrés. Las señales más frecuentes de estrés son: irritabilidad, variación en el ánimo, olvidos, reacciones impulsivas, brusquedad en el trato con los otros, aumento en el consumo de sustancias, músculos contraídos, etc.
El estrés es la señal de alarma del cuerpo que indica que este debe parar. Hay algunos factores protectores del estrés como el diálogo interior, un locus de control interno y otros, pero finalmente el cuerpo avisa que ya no da más, que ya no queda energía, entonces se recurre al café, por ejemplo, que activa en el momento, pero que a la larga provoca más tensión. En las ciudades es fácil estresarse, son múltiples los factores, el trabajo, como estamos viendo, los problemas de transporte, problemas sociales no resueltos, excesivas actividades, falta de tiempo, problemas de relaciones, etc. Si la persona no obedece al cuerpo cuando este le avisa que debe parar, este se enferma, problemas a los riñones, gripes sorpresivas, dolores de espalda, cefaleas y otras muchas enfermedades, algunas graves como las gastrointestinales.
Si la persona no logra descansar lo suficiente, lo más probable que del estrés pase a un período de depresión. Al comienzo la persona trata de hacer todo lo que más puede, se esfuerza, pero se va quedando con la sensación que no puede más, que debido al trabajo, o a sus estudios se está perdiendo la vida, se está perdiendo de ver crecer a sus hijos, que ya no tiene tiempo para sí, se da cuenta que hace mucho que no hace sus actividades favoritas, y que nunca tiene tiempo libre. Esta sensación de pérdida lo deprime. Comienza a ver todo el entorno de manera negativa, siente que no tiene el control de su propia vida, que lo ha perdido, que no puede hacer nada para cambiar las situación, y comienza a reclamar: que si el gobierno realmente hiciera su parte la situación sería distinta, observa los indicadores económicos, los problemas del país y siente que en realidad el entorno se ve muy malo, que el sistema de salud es malo, que la educación es mala, que la delincuencia es tan elevada, etc. Ve la televisión y solamente hay noticias terribles. Se siente descontento con el trabajo, tampoco se siente feliz con su familia y entonces comienza a tener una visión mala también de sí mismo. Se ve a si mismo como muy malo, mal padre, mala madre, mal estudiante, inútil, incapaz, que por más que intenta hacer bien las cosas no las puede hacer o estas no resultan. Se levanta muy temprano cada día y se acuesta muy tarde por las noches .Comienza a recriminarse, sienta que tiene la culpa de lo que pasa, por no haber estudiado más, por no conseguir otro trabajo, no tiene tiempo libre, se siente eternamente postergado, relegado, se siente poca cosa, siente que no es más que un pequeño engranaje en el sistema económico y que en realidad él no le importa a nadie. Finalmente estas visiones negativas de su entorno y de sí mismo, crearán una visión negativa del futuro. El trabajo es malo, su relación de pareja es mala, piensa que quizás no debió escoger esa carrera, siente que la situación lo desborda, mira a su alrededor y todo se ve negro. De allí a ver el futuro como amenazante solo hay un paso ¿De qué vale sacrificarse tanto si al final nada va a cambiar? ¿Por qué otras personas tienen tanta suerte y ella que se sacrifica tanto siempre le va mal? se pregunta.
La persona fatigada, estresada y deprimida no ve el futuro con optimismo, si tiene hijos teme por ellos, le preocupa el tema ambiental, la delincuencia, siente que la vida no mejorará y que todo tiempo pasado fue mejor. Cuando estas tres visiones se conjugan la persona ha caído en un cuadro depresivo del que le costará mucho tiempo salir.
Muchas personas no soportan esta tensión y deben recurrir a un profesional de la salud. Generalmente van a visitar un médico, porque se sienten enfermos, decaídos, con poca energía. Luego de un diagnóstico el médico rápidamente lo deriva a un psiquiatra o aun psicólogo, quienes no buscan ayuda pueden caer en la fatiga crónica que es un trastorno severo.
He aquí un rápido trazado de la ruta de la fatiga en el día de hoy en cualquiera de nuestras ciudades. ¿Tendrá esto consecuencias en la vida cristiana? Por supuesto. Solo quiero centrar mi atención en una de estas consecuencias: El aspecto espiritual, la falta de intimidad con Dios.
Una buena relación con Dios demanda varias cosas: Demanda motivación, sed de Dios, también demanda tiempo y demanda un orden correcto en las prioridades. Estas tres cosas están muy relacionadas entre sí aunque no nos demos cuenta.
Motivación, la motivación son los motivos internos para hacer algo, son las razones que cada persona desarrolla para realizar tal o cual tarea. Un creyente tiene como motivación personal el o los encuentros que ha tenido con Dios durante su vida cristiana. Ha estado en la presencia del Señor, ha disfrutado de su compañía y lo que ha visto allí con los ojos del alma lo han dejado tan encandilado que busca esa compañía, estas experiencias son el resultado de su vida de oración, de meditación y reflexión en la Escritura, es el resultado de su búsqueda espiritual, de sus tiempos de adoración, del sano compañerismo cristiano. Por lo tanto esta motivación, esta sed de Dios irá menguando si el creyente no aparta tiempo para practicar estas disciplinas, para estar con Dios, y uno de los problemas de la vida de hoy es justamente esta falta de tiempo. Sin tiempo para Dios no hay Dios, sin tiempo para la oración no hay reposo en Dios, sin tiempo para la adoración no hay admiración y sin admiración no hay amor. Este es probablemente uno de los factores que más influye en la vida espiritual de las personas y de las iglesias. Muchas son las iglesias que en la actualidad vuelcan toda su actividad para el culto dominical, pero mantienen sus puertas cerradas durante la semana. No hay tiempo para Dios, las personas se sienten bien asistiendo a una sola reunión durante la semana, el domingo en la mañana y ojala que ese culto sea muy bueno, eso las hace sentir mejor, alzan sus brazos, cantan, se emocionan pero solo el domingo por la mañana. Luego llega el día lunes y la rutina es otra, la concentración es otra. Comienza la guerra. Nuevamente levantarse temprano, trabajar y estudiar o ambas cosas a la vez y da la sensación que la guerra comenzada cada lunes no termina hasta el día viernes en la tarde donde se llega rendido a la casa y muchas veces con la preocupación de no haber alcanzado a hacer todo lo que abina que realizar y con la alegría efímera de saber que esa noche puede dormir un poco más, si es que no trabaja los sábados.
En la semana no hay oración de rodillas por las mañanas, no hay lectura bíblica reposada y reflexionada, no hay estudio bíblico sistemático, es una vida cristiana a la carrera, con oraciones a la rápida en el metro, y con lecturas devocionales en medio de toda la gente que se apretuja por entrar, es una búsqueda de Dios entre codazos, manotazos y palabrones. Es una carrera, como muchas otras cosas que hacemos, nos vestimos a la carrera, nos tomamos un café por las mañanas a la carrera, parados mirando el reloj, estudiamos a la carrera, trabajamos a la carrera, amamos a la carrera y ¡vivimos a la carrera! Esta falta de tiempo se relaciona directamente con una falta de prioridad en nuestra vida. La vida moderna ha trastocado todas nuestras prioridades, hemos perdido de vista que es lo importante y que es lo urgente, vivimos siempre en función de lo inmediato, lo prioritario ¡el ahora ya! y no dedicamos tiempo a lo que realmente es la vida. Vivimos lamentando nuestra falta de tiempo para hacer las cosas que realmente deseamos, para desarrollar nuestra vocación, para estar con nuestra familia, para realizar nuestros hobbies, para conocer a Dios ¿Qué hacer, si es que hay algo que se puede hacer?
Establecer prioridades. Esto significa re estructurar nuestro estilo de vida. Si somos creyentes y en verdad sentimos la necesidad de una vida consagrada para Dios no hay otra salida, no hay atajos. Tenemos que re establecer nuestras prioridades. El Señor de manera profética hace ya muchos años atrás nos dijo:”Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia y todas las cosas os serán añadidas”.Podríamos parafrasear esta última frase diciendo “y todas estas cosas os serán ordenadas” Por lo tanto, llevar esto a la práctica significa revisar cuales son aquellas actividades en la que no puedo hacer cambio.
Horas de sueño y descanso, horas de trabajo, horas de estudio, tiempo de traslado, horas dedicadas a la familia .De las horas semanales restantes hay que decidir en que las va a invertir ¿Qué hace con estas horas?
Algunas sugerencias para evitar la fatiga y recuperar la intimidad con Dios.
Revise muy bien la distribución de su tiempo
Duerma lo suficiente
Acuéstese temprano
No deje cosas a medio hacer
No deje para mañana lo que puede hacer hoy
Intente hasta donde sea posible resolver sus situaciones problemáticas
Intente no llegar al punto del estrés, sea pro activo
Haga ejercicio físico
Apague el televisor.
Me atrevería a decir que si la persona logra re estructurar su tiempo de acostarse y levantarse ya ha dado un paso importante. Establecer prioridades quiere decir que Dios vuelve a ser importante para mí, por lo tanto si deseo pasar al menos 15 minutos en oración por las mañanas debo obligarme a ir a la cama antes de la medianoche. No entretenerse con una película o con una charla interminable. Establecer la prioridad es hacer una cita con Dios cada mañana e intentar no faltar a ella. Si no tengo tiempo para leer la Biblia, entonces a la hora de la colación podría darme prisa y dejar unos minutos para leer la Biblia en forma sistemática. Prioridad es no hacer compromisos el día en que la iglesia tiene el culto de oración o estudio bíblico y hacer caso omiso del cansancio o de tantas otras actividades que siempre hay para hacer. El camino de retorno es lento, pero en la medida en que se es firme en la re estructuración de las prioridades la fatiga va desapareciendo y comenzamos a sentir nuevamente el gozo del Señor, gozo perdido entre los locos afanes de esta vida.
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viernes, 23 de mayo de 2008
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