jueves, 2 de mayo de 2013


El abuso y el hacerse cargo
Ps Juan E. Barrera

Hace un tiempo atrás, no recuerdo si en una de estas columnas o en mi blog (“Contra el mundo a favor del mundo”) escribí un texto breve que titulé El arte de hacerse cargo donde me refiero a la incapacidad de muchos de hacerse responsable de sus actos. Lo vuelvo a traer a colación ahora que es tiempo de campañas y elecciones. Ya resulta un lugar común que  cada candidato a algo diga que no está de acuerdo con los abusos que ocurren en Chile, pero resulta extraño que solo en este tiempo se hagan consientes de estas situaciones y sea esta palabra la que más se repite en los discursos en estos días. La visión de muchos políticos es que este es un país maravilloso, no obstante es en estas circunstancias  donde asoman los excesos y arbitrariedades que permanecen escondidos la mayor parte del tiempo y esa visión maravillosa del país contrasta con la realidad de la gran mayoría de los chilenos.  La lista de abusos es larga: las AFP,  las Isapres, los bancos, la telefonía celular, las clínicas privadas, el Transantiago, las cadenas de farmacias, el interés de las tarjetas de crédito, el precio de la bencina, el sistema binominal, el lucro en la educación, las carreteras concesionadas, etc. La lista se podría seguir alargando e indignarnos más todavía, pero ¿Cuál es la relación de lo anterior con lo que hablamos de hacerse cargo? La relación es que resulta muchísimo más fácil hablar y denunciar los abusos que hacerse cargo de ellos. Alzar la voz en tiempo de campaña y decir que nunca se ha estado de acuerdo con los abusos trae réditos electorales, sin embargo no soluciona las cosas. Para el ciudadano común y corriente este no es un país maravilloso, es un lugar donde resulta más bien complicado vivir y los mismos que alzan la voz para denunciar en este tiempo guardan silencio cuando el tiempo de elecciones ha pasado. ¿Cómo sería nuestro país si cada institución y cada persona se hicieran cargo? ¿Si nuestros políticos, educadores, empresarios, deportistas, artistas, padres, hombres y mujeres comunes y corrientes se hicieran cargo de sus actos? Viviríamos mejor, con un sentido de responsabilidad en lugar de impunidad, viviríamos más consientes de nuestras limitaciones y capacidades, viviríamos mirándonos a nosotros mismos y no culpando a los demás, seríamos más consientes del daño que se puede provocar a otros, administraríamos mejor los recursos, viviríamos sin codicia y viviríamos vidas más responsables y más serenas. A la pregunta veterotestamentaria de Dios a Caín  ¿Dónde está tu hermano? Podríamos agregar ¿Cómo está tu hermano? Y las palabras de Caín siguen vigentes ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? (Gn4:9)  la respuesta es un rotundo Sí.

miércoles, 3 de abril de 2013

La música ese regalo de Dios


La música ese regalo de Dios

                                                                               Juan E. Barrera

Habitualmente suelo usar entre mis conocidos más cercanos la expresión No music no life, y ellos se ríen porque habitualmente estoy escuchando música. Leo con música, estudio con música, trabajo con música,  pero eso no es solo un dicho, sino que es una gran verdad. Sin música no hay vida. ¡Qué regalo de Dios es la música para nuestras vidas! Nacemos en medio de la música, de la naturaleza, de las aves, del mar. En la cuna nos colocan música para dormir, y sin saberlo nos calmamos y dormimos y soñamos y nuestra psiquis va tomando forma. Conocemos del efecto Mozart, por ejemplo. Escuchamos la voz de nuestra madre susurrando alguna vieja canción para dormir y entre su aroma y palabras de amor vamos aprendiendo a desarrollarnos, a amar, a vivir. Ya de niños aprendemos a convivir con otros cantando en la escuela, el himno nacional, el himno de la escuela, canciones infantiles inolvidables que aunque pasen los años todavía recordamos. En la iglesia aprendemos historias bíblicas a través de canciones, la historia de Sansón, de Noé, de Daniel, del Padre, de Jesús, del Espíritu Santo, todas cantadas y con acciones, cosas que quedan en nuestra memoria y en nuestro corazón para siempre. Ya adolescentes aventuramos los primeros amores escuchando alguna canción de amor, canciones populares que forman parte ya de la cultura occidental, baladas italianas, españolas, mexicanas, norteamericanas. La música folklórica, resumen de las costumbres de cada pueblo nos sorprende con algunas piezas y con su belleza, muchas veces exaltando la naturaleza, el vigor, el trabajo, el amor, la patria. La música clásica forma también, que duda hay, parte del gran legado de arte y belleza de las pasadas generaciones. Es imposible no emocionarse escuchando ciertas obras musicales, alegres, tristes, nostálgicas, gloriosas, cada una recogiendo el mundo interior y exterior de su autor: pasiones, guerras, sueños, vacío, espiritualidad, Finlandia, el Concierto de Aranjuez, Bach, Bethoven…Me atrevería a decir que casi no hay etapa de nuestra vida que no esté ligada a algún tipo de música, como ejecutor, como oyente o como consumidor. Convertidos al Señor la música sigue manteniendo la misma importancia. Por medio de la música alabamos y adoramos al Señor. Muchas canciones forman parte de nuestro caminar espiritual. “Tesoro incomparable”, “Alabado el gran manantial”, “Santo Santo Santo” forman parte de nuestra himnología más bella. Las canciones actuales, Miguel Cassina, Joao Alexandre, Paul Wilbur nos elevan y nos llevan a la presencia de Dios. El Antiguo Testamento, da testimonio de fiestas y celebraciones a Dios con el uso de una gama importante de instrumentos y expresiones artísticas. ¡Qué regalo de Dios es la música! 

lunes, 25 de marzo de 2013

Volver


Volver

                                                                         Juan E. Barrera   



Era tarde ya noche, era invierno y la micro amarilla 395 avanzaba destartalada y veloz por el callejón Lo Ovalle. Esa noche venía solo de la universidad, mi amigo compinche con el que viajábamos juntos cada noche no había asistido a clases. A esa hora la micro venía ya casi vacía y compartíamos con el chofer el deseo de llegar luego a casa. Me sentía morir, era día viernes y el cansancio de toda la semana lo traía acumulado en la cabeza y en los ojos. Miré unos minutos por la ventanilla alucinado como cada noche con las luces de la ciudad, cada luz una historia pensaba  La calle chorreaba charcos y los árboles piluchos pasaban raudos por el vidrio, fantasmagóricos y entre penumbras húmedas. Abracé mi mochila vieja, azul y gastada y me puse a dormir a pesar del movimiento brusco de la micro. Avanzábamos hacia el Este a toda velocidad. Como pude me acomodé, aseguré los libros, metí el cuello entre los hombros y me tapé con la chaqueta raída también. Incliné la cabeza y me puse a dormir. Soñaba que terminaba la carrera, que tanto esfuerzo daba su fruto, que era psicólogo, que tenía una consulta en Providencia, que llegaba a mi casa y estaba mi señora y los niños esperándome despiertos porque era viernes. Que nos tomábamos una sopa, que yo hacía un esfuerzo por estar en pie un rato más para ellos. Hasta la casa había 40 minutos y había que aprovechar de dormir un poco. En medio de mi sueño comencé a escuchar un hombre que cantaba, su voz era ronca y desgarrada. Seguí soñando y la voz siguió cantando…volver con la frente marchita, las nieves eternas platearon mi sien…entonces desperté. Como pude me incorporé y abrí los ojos. Me dolía la espalda apoyada en el siento duro, tenía las manos heladas y de pronto, levanto la vista y allí, frente a mí, a dos asientos de distancia, y afirmado al fierro del techo de la micro con una mano, tambaleándose, estaba parado un borracho, me miró pero no me vio. Sus ojos eran vidriosos y no reflejaban nada salvo melancolía. Yo sí me quedé viéndolo, era como una aparición. De elevada estatura, con un terno recto que alguna vez, debajo del cebo debió ser verde y con una camisa sin botones medio abierta, a pesar del frío y afirmada con aire, abría la boca y cantaba “…que febril la mirada, errante en la sombra te busca y te nombra…”Tenía la cara roja típica de los alcohólicos y un bigote mugroso que alguna vez pudo ser elegante. Cada cierto tiempo se echaba el negro pelo lizo hacia un lado con la mano que le quedaba libre y seguía cantando. La hediondez me golpeó la nariz y terminé de despertar. La micro hacía movimientos bruscos y el borracho se aferraba de vez en cuando con ambas manos a los fierros de los costados sin dejar de cantar. Yo, agarrado a mi mochila me puse a pensar en la escena, creo que era melancólica o nostálgica por demás. Un borracho casi a media noche, cantando un tango y recordando a un amor viejo, con una facha de arrabalero venido a menos y pidiendo una moneda. Pasada la impresión mefítica y sorpresiva me embargó la pena. Yo trabajador pobre haciendo un esfuerzo por estudiar en la noche, muerto de frío y con apetito pero con ganas, estaba mucho mejor que el borracho aquel, cantando sus penas de amor a quienes nada le interesaba y lo miraban con desprecio. Metí la mano al bolsillo para darle una moneda pero no tenía ninguna.

El carnicero de mi barrio


El carnicero de mi barrio
Juan E. Barrera
El carnicero de mi barrio es un hombre muy común y corriente, moreno, sonriente, bajito, de grandes dientes, ya entrado en canas. Abre su carnicería, un tanto desmantelada cada mañana y bien temprano, y mientras afila los cuchillos con ese ruido metálico chillón e insoportable al frotar uno con otro, espera que las señoras lleguen a comprar. Son señoras gordas y risueñas, flacas muy divertidas, rubias altivas y engreídas, morenas interesantes. Descuidadas, desprolijas, cuidadosas, voluptuosas, atractivas, desgarbadas, todas llegan donde don Mario, el Marito a comprar la carne para el almuerzo de ese día. Él las recibe a todas con una sonrisa y alguna broma pícara.
Afuera, en la vereda, en el frontis de la carnicería y en un letrero despegable de cholguán desclavado, apenas se lee “Carnicería don Mario” Carnes categoría V. Esta V apenas se distingue, está desteñida por el paso del tiempo, de la lluvia, el calor y la contaminación. Adentro, en la pared desteñida también y de frente a las clientas cuelga la fotografía de un joven de unos veinte años, sonriente, apoyado en una motocicleta de alta velocidad, es su hijo.
Don Mario se pone cada mañana el delantal de hule amarillento roído y con él se cuelga la vida. Cual superhéroe con el delantal puesto, enfrenta todos los ataques y embestidas de la vida y es que don Mario tiene una doble vida que solo algunos conocen y respetan. Por las noches, sin su delantal-capa-superhombre, cuando ya no hay señoras comprando ni conversando y ya el sol se ha escondido rojo en el lejano mar y no tiene más compañía que la radio o el televisor, don Mario deja ver su verdadera identidad. Hombre vulnerable, sensible, quebrado, herido, se sienta en la cama, en medio de sus recuerdos, se tapa la cara con ambas manos y entre sollozos y rezos y reclamos, mira otra foto en la pared y a gritos llora el nombre de su hijo y se pregunta ¿Por qué? El muchacho ya no está, don Mario está solo y el recuerdo de su hijo le traspasa el alma ¡¡ ¿Por qué Dios?!! Grita nuevamente y su grito rompe el silencio de la noche pero no tiene respuesta. El muchacho ya no volverá más y era lo único que tenía, y las lágrimas brotan a raudales, yo lo amaba, solloza, mi hijo, mi Marito. Las amargas y calientes lágrimas que cada noche brotan de sus cansados ojos son la única respuesta y el dolor que le parte el pecho y se arroja boca abajo sobre la cama y don Mario llora hasta que el sueño y la tristeza lo vence casi a la salida del sol.
Al rato el despertador lo hace saltar, se levanta apenas, se ducha, se toma un café sin azúcar y enciende la radio, mira la foto del joven en la pared, otra vez lo mismo. A las 8:30 en punto abre la carnicería, sonríe, se coloca su delantal-capa-superhombre y comienza a recibir a las señoras del día; señoras gordas y risueñas, flacas muy divertidas, rubias altivas y engreídas, morenas interesantes…para todas tiene una palabra amable y una sonrisa-buenos días mi señora linda-buenos días Marito-responde una trigueña. Es don Mario, el carnicero de mi barrio.

lunes, 4 de marzo de 2013

Taller para parejas: Educando las emociones


Taller para parejas: Educando las Emociones



Introducción.
La educación de las emociones es uno de los aspectos vitales en una relación de pareja. Las emociones son el ambiente y el mundo en que cada persona vive y se mueve. Las emociones rigen toda nuestra vida: la alegría, la pasión, la tristeza, la ira forman parte del mundo individual. Para algunos este mundo es optimista y las emociones que los inundan son el optimismo, el gozo, la esperanza, el amor. Para otros este mundo está inundado por la depresión, la pena, el egoísmo ¿Cómo vivir las emociones en una relación de pareja, este mundo tan propio, tan individual si herir al otro? ¿Se pueden educar las emociones? ¿Hay ventaja en ello?
Este taller está dirigido a ayudar a las parejas a educar sus emociones para mejorar, restaurar y fortalecer su relación.
Se puede aplicar tal como aparece indicado en el texto. Siguiendo al pie de la letra las instrucciones o adaptándolo a las necesidades propias del grupo. El tiempo de cada actividad es aproximado, sin embargo el taller está planificado para 120 minutos

Un abrazo
Juan E. Barrera
Pastor y psicólogo

  
Santiago de Chile
Marzo 2013
“Contra el mundo a favor del mundo”


PROGRAMA

1. Presentación del tema:         5 minutos
2. Trabajo en equipo:             15 minutos
3. Puesta en común:              15 minutos
4. Exposición del tema:          20 minutos
5. Trabajo en equipo:             15 minutos
6. Puesta en común:              15 minutos
7. Conclusiones:                     10 minutos


 PRESENTACIÓN (5 minutos)
Objetivo General
Lograr entre los participantes un primer acercamiento acerca de la importancia de la educación de las emociones en una relación de pareja.
En esta sección inicial haga énfasis en la necesidad de educar las emociones en una relación de pareja por las siguientes razones. (solo enumérelas) y diga que este taller es de trabajo y que por lo tanto se van a dividir en 3 grupos para trabajar.
Las razones para trabajar las emociones son:
1. El gran número de parejas y familias infelices y en constante conflicto.
2. El creciente número de divorcios e infidelidades
3. La ganancia que hay en una pareja y familia armónica donde cada uno expresa sus emociones y sentimientos en un ambiente de respeto y amor.

 ACTIVIDAD GRUPAL N°1 (15 minutos)
1. Divida a los participantes en 3 grupos de 6-8 personas
2. Pida que nombren un secretario(a) que escriba su trabajo
3. Pida que elijan un relator para leer en voz alta sus respuestas.
4. Pida a cada grupo que elija una familia de caricatura con la que se puedan identificar de acuerdo a la pregunta que les toca responder. Por ejemplo: Los Flinstone, Los Simpsons, Los Supersónicos, Los Rugrats, Arnold Cabeza de Balón, etc
5. Entregue los siguientes materiales:
·         Un pliego grande de papel kraft u otro papel en blanco para escribir.
·         Un plumón o lápiz grueso para anotar
6. Entregue una tarjeta de cartulina u otro material liviano de colores con las siguientes preguntas:
·         Grupo 1:¿QUÉ SON LAS EMOCIONES Y CÓMO AFECTA LA VIDA DE PAREJA?
·         Grupo 2:¿CUÁLES SON LAS EMOCIONES NEGATIVAS QUÉ AFECTAN UNA RELACIÓN DE PAREJA?
·         Grupo 3: ¿ CUÁLES SON LAS EMOCIONES POSITIVAS QUE AFECTAN UNA RELACIÓN DE PAREJA?
Si el número de participantes es mayor puede agregar más grupos y repetir alguna de las preguntas.
7. Una vez terminados los 15 minutos pida atención y comience con la puesta en común.

PUESTA EN COMÚN (15 MINUTOS)
1. De la oportunidad para que cada relator de grupo lea las respuestas que escribieron.
2. Pida que sean breves.
3. Deje los carteles colgados a la vista de todos para ser leídos o repasados posteriormente.
4. Continúe con la actividad siguiente sin hacer mayor pausa.

 EXPOSICIÓN DEL TEMA (20 minutos)
Exponga tal como está escrito aquí. No se extienda para poder realizar la actividad grupal número 2.
I. ¿Qué son las emociones?
Las emociones forman parte de nuestra vida. Es una de las áreas que conforman el todo el hombre. Dios nos creó con la capacidad de sentir, educar y expresar nuestros sentimientos y emociones.
a. Expresión física
b. Expresión Intelectual
c. Expresión espiritual
d. Expresión emocional-psíquica

II. Definición.
Una emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influido por la experiencia. Las emociones tienen una función adaptativa de nuestro organismo a lo que nos rodea. Es un estado que sobreviene súbita y bruscamente, en forma de crisis más o menos violenta y más o menos pasajera.

III. Diferencia entre emoción y sentimiento
La diferencia fundamental entre ambos es que las emociones son breves, rápidas, fugaces, mientras que los sentimientos son permanentes en el tiempo. Una persona estable y adaptada no vive en busca de emociones, sino que debe buscar sentimientos positivos que le den estabilidad en el tiempo.

IV. Las categorías de emociones
Existen 6 categorías básicas de emociones
1. Miedo: Anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad.
2. Sorpresa: Sobresalto, asombro, desconcierto. Es muy transitoria. Puede dar una aproximación cognitiva para saber que está pasando.
3. Aversión: Disgusto, asco. Solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión.
4. Ira: Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad.
5. Alegría: Diversión, euforia, gratificación, contentamiento, sensación de bienestar, seguridad.
6. Tristeza: Pena, soledad, pesimismo.
Como las emociones tienen una función adaptativa podemos decir que cada emoción tiene una función.
1. Miedo: Su función es la protección
2. Sorpresa: Su función es orientar frente a una nueva situación
3. Aversión: Su función es el rechazo frente a lo que se tiene en frente.
4. Ira: Su función es la destrucción.
5. Alegría: Su función es la reproducción (deseamos reproducir lo que nos hace sentir bien)
6. Tristeza: Su función es motivar a la reintegración personal

V. Los componentes de las emociones
Las emociones poseen unos componentes conductuales particulares, que son a manera en que éstas se muestran externamente. Son, en cierta medida controlables, basados en el aprendizaje familiar y cultural de cada grupo.

Ø  Expresiones faciales
Ø  Acciones y gestos
Ø  Distancia entre las personas
Ø  Componentes no lingüísticos de la expresión verbal (comunicación no verbal)
Componentes fisiológicos: Estos son involuntarios e idénticos para todas las personas.
Ø  Temblor
Ø  Sonrojarse
Ø  Sudoración
Ø  Respiración agitada
Ø  Dilatación popular
Ø  Aumento del ritmo cardíaco
Ø  Otros

VI. ¿Se pueden educar las emociones?

Sí, se pueden educar y su aprendizaje dará por resultado una persona sana que construirá una atmósfera emocional que ayudará y fortalecerá su relación de pareja. El mundo emocional de una persona se basa en tres pilares y estos se forman :
1. Antes de nacer
2. En el proceso de apego
3. En los vínculos que la persona crea con personas significativas para él.
Estos pilares son:
1. Alegría existencial: Es un sentimiento de gozo constante, lo que algunos llaman “la dicha o alegría de vivir”. Este pilar estimula la fantasía, la imaginación, el juego, el placer, el sentido del humor, las destrezas comunicativas, la manera de relacionarse, la manera de vivir. Este pilar es independiente a los estímulos externos (premios, dinero, viajes, éxito, etc)

2. Motivación: Una manera fácil de definir este pilar es “Tener motivos”, “tener razones para…”
Una persona motivada es una persona curiosa, que se asombra ante lo misterioso, lo novedoso, que aprende, que explora, que descubre, que piensa con profundidad. Esta motivación también es independiente de los estímulos externos. Es un proceso interior donde la persona encuentra sus propias razones para vivir.

3. Serenidad: Este es el pilar de la confianza básica, de la seguridad y abarca tres aspectos:
a. Saberse aceptado incondicionalmente.
b. Saberse y sentirse protegido.
c. Saberse y sentirse amado incondicionalmente.

Actividad grupal N° 2 (15 minutos)

1. Divida a los participantes en 3 grupos de 6-8 personas
2. Pida que mantengan el secretario(a) que escriba su trabajo
3. Pida que mantengan un relator para leer en voz alta sus respuestas.
4. Pida a cada grupo que identifique con la familia de caricatura que eligieron en la actividad grupal N° 1 “Somos los Flinstone”, “Somos los Simpsons”, etc
5. Entregue los siguientes materiales:
·         Un pliego grande de papel kraft u otro papel en blanco para escribir.
·         Un plumón o lápiz grueso para anotar
6. Entregue una tarjeta de cartulina u otro material liviano de colores con la siguiente actividad

Grupo 1: Pilar 1: LA ALEGRÍA EXISTENCIAL
Actividades:
1. Busque un pasaje de la Biblia (si no son creyentes, un verso o parte de un texto) que promueva la Alegría Existencial y digan como emplearlo (Por ejemplo: Leerlo juntos una vez a la semana). Ver Filip. 4:11-13, el poema Vida de Amado Nervo
2. Crear tres (3) actividades para realizar en pareja de manera habitual que promueva la Alegría Existencial. No comparta todos los ejemplos a menos que se lo soliciten, deje que el grupo cree sus propias actividades.
-Practicar la gratitud el uno por el otro durante un devocional o una cena especial.
-Buscar una excusa para realizar actividades de “fiesta” en pareja, cumpleaños, fin del verano, inicio del invierno, logros personales, etc.
-Planificar encuentros sexuales
-salir a cenar cada principio de mes
-etc
3. Planificar como se van a evaluar esas actividades

Grupo 2: Pilar 2 LA MOTIVACIÓN
Actividades:
1. Busque un pasaje de la Biblia (si no son creyentes, un verso o parte de un texto) que promueva la Motivación y digan como emplearlo (Por ejemplo: Leerlo juntos una vez a la semana) Ver Filip. 1:21
2. Crear tres (3) actividades para realizar en pareja de manera habitual que promueva la Motivación. No comparta todos los ejemplos a menos que se lo soliciten. Deje que el grupo cree sus propias actividades.
-Plantearse metas como pareja y trabajar en ellas.
-Planificar un viaje que siempre hayan querido realizar
_Luego de trabajar inventarse “recompensas” (comprarse algo, desarrollar un hobby, etc)
-Etc
3. Planificar como se van a evaluar esas actividades

Grupo 3: Pilar 3 LA SERENIDAD
Actividades:
1. Busque un pasaje de la Biblia (si no son creyentes, un verso o parte de un texto) que promueva la Serenidad y digan como emplearlo (Por ejemplo: Leerlo juntos una vez a la semana) Ver Mateo 6:25-34.
2. Crear tres (3) actividades para realizar en pareja de manera habitual que promueva la Serenidad. No comparta todos los ejemplos a menos que se lo soliciten. Deje que el grupo cree sus propias actividades.
-Creación de una agenda de oración en pareja
-Creación de lista de actividades a realizar y trabajarlas en orden de prioridad
-Proponerse como pareja controlar el estrés, regularse mutuamente
-Etc
3. Planificar como se van a evaluar esas actividades

 PUESTA EN COMÚN (15 MINUTOS)

1. De la oportunidad para que cada relator de grupo lea las respuestas que escribieron.
2. Pida que sean breves.
3. Deje los carteles colgados a la vista de todos para ser leídos o repasados posteriormente.
4. Continúe con la conclusión o cierre

 CONCLUSIÓN Y CIERRE (10 MINUTOS)

A modo de cierre haga un resumen de lo visto.
1. Las emociones son la atmósfera en que cada persona y cada pareja se desenvuelve. Su manera de vivir.
2. Existen emociones básicas
3. Existen emociones positivas y negativas que afectan una relación de pareja
4. Las emociones se pueden educar. Son tres los pilares fundamentales
a. La alegría existencial
b. La Motivación
c. La Serenidad.
5. Podemos desarrollar actividades simples que ayudarán a la pareja a educar sus emociones y con ello ser más felices.
6. La Biblia nos ayuda (si somos creyentes)a desarrollar estos tres pilares si la obedecemos tendremos familias emocionalmente maduras y con ello más felices.

viernes, 1 de marzo de 2013

La alegría como testimonio




Ps. Juan E. Barrera. Blog “Contra el mundo a favor del mundo”

Desde siempre han existido muchas formas de evidenciar una vida cristiana madura. El Nuevo Testamento nos ofrece una lista de ellas, sin embargo hay una evidencia que escasea en el día de hoy y que tal vez sea la más importante y solo unos pocos la poseen, la alegría. Esta palabra deriva de un vocablo latín que significa “vivo, animado” y es una de las emociones básicas, que alguien ha definido como “Un estado interior fresco y luminoso, generador de bienestar general, altos niveles de energía, y una poderosa disposición,…la acción constructiva que puede ser percibida en toda persona, siendo así que quien la experimenta, la revela en su apariencia, lenguaje, decisiones y actos” Hay pocos cristianos que viven de acuerdo a esta descripción. Hoy en día hablamos de la necesidad de tener una sana doctrina, de desarrollar prácticas enmarcadas totalmente en la revelación bíblica, de practicar una moral impecable y todo ello es de suma importancia, pero quizá no son la esencia de una vida cristiana madura. Hoy hablamos poco de la alegría. Si comparamos a un creyente moderno y a un no creyente tal vez la diferencia más obvia debería ser la alegría del creyente. Esta alegría debe brotar del encuentro con el Cristo vivo, de la visión nueva de un cielo eterno, del descubrimiento de un Dios presente cada día y de la experimentación contínua de la gracia del Señor. La alegría es el testimonio exterior de un testimonio interior y una prueba importante de que gozamos de la presencia del Señor. La vida muchas veces presenta su lado más duro y lo hace de muchas formas. Esto es igual para creyentes y no creyentes, pero es la alegría lo que diferencia a uno de otro. La alegría es el mensaje necesario para el mundo de hoy. Podemos ser creyentes y jamás experimentar alegría. Frente a la adversidad podemos reaccionar de la misma forma que un no creyente: resentirnos, que es el enojo vivenciado repetidamente, resignarnos, que es la rendición frente a lo que no podemos cambiar o actuar estoicamente, es decir, racionalmente frente a las circunstancias lo que llega a convertirse en una defensa psicológica. De acuerdo con la Biblia ninguna de esas reacciones es la apropiada, la manera correcta de vivir es practicar la alegría. Este estilo de vida le dice al mundo que vale la pena ser cristiano, que hay una diferencia entre serlo y no serlo. Que no es lo mismo. Los salmos contienen muchos pasajes destacando el tema de la alegría, el Nuevo Testamento también. Sin embargo esta alegría no es fruto de buenas intenciones, de las circunstancias apropiadas, de quienes somos o de lo que tenemos. La alegría no la podemos fabricar, no es sintética, no es el resultado de la autoayuda ni de ningún tipo de declaración, la alegría del Cristiano es Jesús, el Señor, que habita en él y manifiesta su vida. Jesús es la fuente de la alegría y el Espíritu Santo quien provee el testimonio interior que algo increíble ha pasado, Dios ha salido al encuentro de un hombre o una mujer y este encuentro deja una bendita marca que se manifiesta en la conducta, la apariencia, el lenguaje, las decisiones y en la constante energía y disposición de esa persona. Cantemos, como un testimonio público junto a David “Quiero alabarte, Señor, con todo el corazón, y contar todas tus maravillas. Quiero alegrarme y regocijarme en ti y cantar salmos a tu nombre oh Altísimo” Salmo 9:1-2