lunes, 12 de septiembre de 2022

Sufrimiento y sus conceptos

 

                 Sufrimiento y sus conceptos

                        “Una mujer acudió a un hombre muy sabio de su país. Estaba                                         desesperada de dolor. Su único hijo, de 10 años, estaba enfermo y                             ningún médico daba con la solución a su mal. Al llegar frente al                                 sabio, le pidió el remedio para sanarlo. Era una situación injusta.               Sólo tenía un hijo, era muy joven y ella no se merecía tanto  sufrimiento.

El Sabio, mirándola con ojos de amor le dijo: “para preparar el remedio que sanará a tu hijo necesito varios ingredientes. Tú me tienes que traer uno de ellos: un grano de arroz de una persona que nunca haya sufrido”. La mujer se marchó muy contenta, por fin encontraba una solución. Se puso a buscar con enorme rapidez. Al cabo de tres meses, volvió a casa del sabio. Su rostro y sus ojos mostraban serenidad.

El sabio le preguntó: “¿Me traes el grano de arroz de la persona que no ha sufrido?”. La mujer le contó que cuando salió de la casa del sabio buscó como loca en todo el país: palacios, chozas, campos, ciudades… en todas partes donde preguntó encontró personas que habían perdido un ser querido, personas que habían pasado por una enfermedad seria, personas que estaban sin trabajo, personas que estaban solas y no tenían nadie con quien hablar. Y conforme pasaban los días y veía que todas esas personas, a pesar de su sufrimiento, seguían adelante, dibujando cada día una sonrisa en su cara… poco a poco ella fue serenando su corazón y aceptando su propio sufrimiento. Ahora se presentaba ante el sabio simplemente para agradecerle la paz que había puesto en su corazón… y pidiéndole el remedio para convivir con la enfermedad de su hijo“.

 

El sufrimiento es una experiencia universal, transversal, presente como hemos visto en un capítulo anterior, desde siempre en la historia humana. La historia presente nos da cuenta de algunos ejemplos de conocidas personalidades que han vivido grandes experiencias de sufrimiento. A través del tiempo, a pesar que el dolor es transversal, hemos usado variados conceptos para referirnos a la experiencia del sufrimiento. Solemos usarlos como sinónimos, pero hay algunas diferencias. Vale hacer una aclaración respecto de estos conceptos y sus significados distintos a fin de lograr una mayor comprensión del fenómeno estudiado. Descubriremos que podemos padecer más de un sufrimiento a la vez porque existen diferentes tipos de sufrimiento y cada uno de ellos tiene sus propias características e incidencias en el mundo.

 El sufrimiento como una experiencia universal

Solemos pensar que la gente pobre sufre más que otras personas y que las personas que consideramos más dotadas no sufren, sin embargo, una persona puede ser muy inteligente, poseer grandes habilidades y capacidades y por sorprendente que estas sean, el sufrimiento convive con ella. Stephen Hawking es un ejemplo de lo que menciono. El hombre vivo más inteligente del planeta no podía mover más que sus ojos. Justo antes de su primer matrimonio, con 21 años, se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrófica (ELA), que fue agravando su estado con el paso de los años, hasta dejarlo casi completamente paralizado y le forzó a comunicarse a través de un aparato generador de voz. [1]

 Lo que muchas veces sucede es que hay grupos de personas que están más expuestas, pobres o grupos marginales de quienes los medios de comunicación hablan o muestran imágenes de ellos sufriendo, muchas veces sobrepasando los límites. Un ejemplo es la icónica imagen de Kevin Carter que muestra al niño sudanés muriendo y el buitre esperando muy cerca de él, con la que ganó el premio Pulitzer en 1994 y quien luego se quitaría la vida debido a un cuadro depresivo.

Han existido muchas personas famosas que han sufrido y cuyo sufrimiento ha permanecido oculto, ejemplo de ello es Sigmund Freud quien padecía de un cáncer a la garganta que le producía mucho dolor, o Frida Calo a quien ya hemos visto y sus intensos dolores en la espalda. La historia también cuenta de famosos que sufrían: Napoleón Bonaparte y sus problemas de úlceras, Abraham Lincoln, muchas pérdidas, Salvador Dalí, depresión y Parkinson y personas populares como Christopher Reeve o Michael Jackson.

El sufrimiento es universal. Sufren bebés, niños, hombres y mujeres. Gente sin dinero y personas con mucho dinero. Deportistas, intelectuales, religiosos, blancos, negros, etc.

Los conceptos del sufrimiento

Al hablar de sufrimiento usamos varias palabras como sinónimo aunque tienen significados distintos. Veamos algunos de ellos.

 Dolor físico

La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor definió el dolor como "Una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con daño tisular real o potencial, o descrita en términos de dicho daño.” [1]

“El dolor es una señal del sistema nervioso de que algo no anda bien. Es una sensación desagradable, como un pinchazo, hormigueo, picadura, ardor o molestia. El dolor puede ser agudo o sordo. Puede ser intermitente o ser constante. Puede sentir dolor en algún lugar del cuerpo, como la espalda, el abdomen, el pecho o la pelvis. O puede sentir dolor generalizado.

El dolor puede ayudar a diagnosticar un problema. Sin dolor, usted podría lastimarse gravemente sin saberlo o no darse cuenta de que tiene un problema médico que requiere tratamiento.

Hay dos tipos de dolor: Agudo y crónico. En general, el dolor agudo aparece de repente, debido a una enfermedad, lesión o inflamación. A menudo puede ser diagnosticado y tratado. Generalmente desaparece, aunque a veces puede convertirse en dolor crónico. El dolor crónico dura mucho tiempo y puede causar problemas graves.

El dolor no siempre es curable, pero hay muchas formas de tratarlo. El tratamiento depende de la causa y el tipo de dolor. Hay tratamientos que usan medicamentos, como los analgésicos. También hay tratamientos sin medicamentos, como la acupuntura, la fisioterapia y, a veces, la cirugía.”[2]

Escala terapéutica de la O.M.S. El dolor físico se puede medir y existen escalas para cumplir con esta tarea. Una de las variaciones de la escala más utilizada por los especialistas para medir el dolor es el test EVA que es un gráfico con una escala marcada del 1 a 10 que señala la intensidad del dolor, lo cual es subjetivo porque dos personas experimentan niveles de dolor distintos ante la misma situación.

 El tratamiento para el dolor

Como veremos en este capítulo la analgesia es el gran avance en el tratamiento del dolor y del sufrimiento, pero también existen otras formas de tratar el dolor sin el uso de medicinas. Algunas de ellas son:

1. Acupuntura: Estimula puntos específicos en su cuerpo. Hay diferentes métodos para esto. El más común inserta agujas delgadas en la piel. Otros métodos incluyen usar presión, estimulación eléctrica y calor. La acupuntura se basa en la creencia de que el Qi (energía vital) fluye a través del cuerpo a lo largo de caminos llamados meridianos. Sus practicantes piensan que estimular los puntos de acupuntura puede reequilibrar el Qi. La investigación sugiere que la acupuntura puede ayudar a controlar ciertas afecciones que causan dolor.

2. Técnicas de biorretroalimentación. Usan dispositivos electrónicos para medir las funciones del cuerpo, como la respiración y la frecuencia cardíaca. Esto le enseña a ser más consciente de las funciones de su cuerpo para aprender a controlarlas. Por ejemplo, un dispositivo de

 biorretroalimentación puede medir su tensión muscular. Al ver cómo cambian estas mediciones, puede ser más consciente de cuándo sus músculos se tensan y aprender a relajarlos. La biorretroalimentación puede ayudar a controlar el dolor, incluyendo dolores de cabeza crónicos y de espalda.

3. Estimulación eléctrica: Usa un dispositivo para enviar una corriente eléctrica suave a nervios o músculos. Esto puede ayudar a tratar el dolor al interrumpir o bloquear las señales de dolor. Los tipos incluyen:

Estimulación eléctrica transcutánea (TENS, en inglés)

Estimulación nerviosa periférica

Estimulación cerebral profunda o de la médula espinal

4. Terapia de masaje: Tratamiento en el cual los tejidos blandos del cuerpo se aprietan, frotan, golpean suavemente y se acarician. Entre otros beneficios, puede ayudar a las personas a relajarse y aliviar el estrés y el dolor

5. Meditación: Práctica que conecta la mente con su cuerpo. En la meditación, usted enfoca su atención en algo, como un objeto, palabra, frase o su respiración. Esto le ayuda a minimizar los pensamientos o sentimientos que le distraen o estresan

6. Fisioterapia: Usa técnicas como calor, frío, ejercicio, masajes y manipulación. Puede ayudar a controlar el dolor, así como a acondicionar los músculos y restaurar la fuerza.

7. Psicoterapia (terapia de conversación): Usa métodos como conversar, escuchar y el asesoramiento para tratar trastornos mentales y de la conducta. También puede ayudar a personas con dolor, en especial dolor crónico, al enseñar habilidades para hacer frente al dolor y poder lidiar mejor con el estrés que puede causar abordar pensamientos y emociones negativas que pueden empeorar el dolor, entregar apoyo emocional.

8. Terapia de relajación: Puede ayudar a reducir la tensión y el estrés muscular, bajar la presión arterial y controlar el dolor. Puede consistir en tensar y relajar los músculos del cuerpo. Puede utilizar imágenes guiadas (enfocando la mente en imágenes positivas) y meditación.

9. Cirugía: Puede ser necesaria para tratar el dolor intenso, especialmente cuando es causado por problemas de espalda o lesiones musculoesqueléticas graves. Siempre hay riesgos al someterse a una cirugía, y no siempre funciona para tratar el dolor.



[1]

[2] Dolor. Medlineplus. https://medlineplus.gov/spanish/pain.html. Bajado el 26/01/2022



[1] Wicky pedia

lunes, 5 de septiembre de 2022

Mensaje 3: “Las cosas que me han sucedido”

 

Serie: Filipenses. El Gozo en la vida cristiana

Mensaje 3: “Las cosas que me han sucedido”

Introducción

Habitualmente las circunstancias adversas producen una sensación de mucho desagrado y enojo. Nadie desea pasar por circunstancias difíciles y l apena es una reacción esperable.

La adversidad tiene un espectro amplio que va desde perder una cantidad de dinero, o perder un vuelo hasta perder la salud o un ser muy querido.

Muchísimas veces, sino todas, las circunstancias adversas se relacionan con pérdidas y estas pérdidas producen en el sufriente un daño en su autoestima.

El sí mismo

El que sufre se siente mal consigo mismo. Tiene vergüenza de sufrir, se lamenta por lo que le pasó. Se vuelve mono temático o no desea hablar con nadie y se aísla. Prefiere sufrir solo.

Le cuesta mucho ver algo bueno en la adversidad. Tiene la mente y el corazón puestos en lo que acaba de perder.

Es entendible, esa es nuestra naturaleza humana. Esta forma de mirar la adversidad termina por deprimir a la persona.

Las circunstancias

Se siente mal, mira las circunstancias negativas y no ve nada bueno en ellas, se pregunta ¿Por qué? ¿Dónde está Dios? ¿Hice algo malo?

No logra ver algo positivo en las circunstancias, solo ve pérdidas, confusión, expectativas no cumplidas, desagrado.

Filipenses 1:12-18 nos muestra, a través del ejemplo del apóstol Pablo, la manera como el creyente debe enfrentar la adversidad y no perder el gozo en la vida.

Con las palabras “las cosas que me han sucedido”vv.12-13 el apóstol nos muestra cómo enfrentar las circunstancias adversas.

12 Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio,

13 de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás.

14 Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor.

El secreto de “las cosas que me han sucedido” es doble:

Testimonio

Ver la adversidad como la oportunidad de Dios para dar testimonio del evangelio

v. 13 “de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio y a todos los demás

1. La adversidad no coloca en una posición, en lugar, donde nunca iríamos por voluntad propia. Nuestro “pretorio”

Pablo jamás hubiera llevado el evangelio hasta el palacio del pretor, ni de los soldados romanos si las circunstancias no lo hubieren llevado hasta allí, pues sus planes eran otros.

2. Las cosas que “me han sucedido”. En el original no hay una distinción si fue “la vida” o si fue Dios, solo dice “que me han venido”. Las cosas que simplemente le pasaron, dice Pablo.

No hay un “enredo” en su mente ni en su teología si las circunstancias habían sido propiciadas por Dios o no. Reconoce “que le vinieron”.

Enredarse buscando el origen de las adversidades puede causar más mal que la circunstancia misma.

3. Las circunstancias adversas nos llevan a conocer personas que de otro modo no conoceríamos:

-enfermos

-extranjeros

-personas muy distintas a nosotros

-etc

 4. En ese lugar donde jamás un cristiano iría por voluntad propia, pero es llevado por las circunstancias adversas, debe dar testimonio de Cristo.

Algunas cosas que ayudan

-Ver a Dios en toda circunstancia

-Dar gracias en todo, no por todo

-Verse a sí mismo como un siervo

-Verse a sí mismo como un defensor del evangelio.

 Aplicaciones

1. Cada creyente tiene un “pretorio”, un lugar al que nunca iría o hubiera ido si no fuera por las circunstancias:

-un hospital

-una cárcel

-un trabajo distinto

-la casa de un amigo, de un familiar

-otro país

-un estado emocional desconocido hasta ese momento

-etc.

2. La adversidad será siempre una ocasión para escoger.

Escoger

a. Escoger enojarse, llorar, blasfemar

b. Escoger lamentarse y enojarse con Dios debido a lo que se está viviendo

c. Culpar a Dios por las circunstancias

d. Culpar a otros

e. Auto culparse por la falta de fe

Escoger

-Poner el evangelio como aspecto central de la vida y buscar su progreso aún en medio de la adversidad.

-Dar testimonio de Jesús en medio de la adversidad frente a las personas

- Negarse a sí mismo y buscar glorificar a Dios

 ÁNIMO

La adversidad de un cristiano anima en la fe a otros cristianos.

14 “Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor.”

1. La adversidad de uno o unos debiera despertar el ánimo de muchos otros.

2. Las circunstancias adversas mueven a una comunidad y renueva sus fuerzas para seguir compartiendo el evangelio.

3. Esa debe ser la actitud del que sufre. Animar a otros a compartir el evangelio a pesar de lo negativo de su situación.

4. Habrá hermanos que lo harán y lo harán bien.

5. Habrá otros que tendrán segundas intenciones, pero el gozo del creyente crece cuando ve que sus circunstancias negativas motivan a otros a compartir su fe.

6. Los hermanos desanimados despiertan cuando ven a uno que es fiel a pesar de las dificultades.

7. El ejemplo del cristiano fiel que sufre quita el temor de la comunidad para hablar de Jesús.

8. Las circunstancias adversas vividas de manera apropiada, con gozo, son una manera de defender el evangelio de Cristo, pues muestra no solo palabras, sino una manera de vivir.

Aplicaciones

1. El cristiano que sufre debe procurar animar a otros en medio de su circunstancia negativas y no desanimarlos.

2. En medio de la adversidad de alguno de sus miembros, la comunidad debe perder el temor y seguir compartiendo de Jesús.

3. En medio de las dificultades de un creyente, no todos actuarán de la misma forma. Muchos actuarán de manera inapropiada.

4. Sufrir la adversidad al modo de Dios es una manera de defender el evangelio

 
Conclusión

Las dificultades de un creyente son la ocasión para hacer brillar la luz del evangelio, de dos formas:

1. Son una manera de dar testimonio en lugares y a personas que quizá nunca iríamos ni trataríamos de ir.

2. Son la oportunidad para alentar a los hermanos a seguir hablando de Jesús.

3. No se deben mirar las circunstancias como algo absolutamente malo, sino gozarse que aún en esa situación Cristo puede ser predicado.

4. El gozo del cristiano, no se basa en las circunstancias, sino en que Cristo sea predicado

 

Dios y el sufrimiento III (parte final)

 El argumento lógico y la objeción de los “jejenes”

Peter van Inwagen
sugirió que una persona que usa el mal como argumento en contra de la existencia de Dios podría decir algo como esto:

Escéptico: “Si existiera un ser omnipotente y moralmente perfecto que supiera sobre los males que conocemos —pues, ni siquiera habrían surgido esos males porque él habría evitado que ocurrieran. O, de no haberlo hecho por alguna razón, ciertamente los eliminaría en el instante en que aparecieran. Pero observamos males, y muy duraderos. Por tanto, debemos concluir que Dios no existe”.

En resumen, el argumento es:

1. Un Dios verdaderamente bueno no querría que existiera el mal; un Dios todopoderoso no

permitiría que existiera el mal.

2. El mal existe.

3. Por tanto, no es posible que exista un Dios bueno y poderoso.

Respuesta: El argumento del mal contra Dios tiene una premisa oculta, a saber, que Dios no

tiene razones válidas para permitir que exista el mal. “Puede ser que alguien tenga un deseo

muy fuerte de algo e incluso sea capaz de obtener tal cosa, pero que no actúe según este

deseo porque los motivos para no hacerlo le parecen superiores al deseo de tener esa cosa…

[así que] Dios podría tener razones para permitir que exista el mal, pues en su mente superan

la deseabilidad de que no exista el mal”.

Si Dios tiene buenas razones para permitir el sufrimiento y el mal, entonces no hay

contradicción entre su existencia y la del mal. Así que para que su caso no falle, el escéptico

tendría que responder que Dios no podría tener razones válidas. Pero es muy difícil probarlo.

Para mostrar al escéptico que su premisa es falsa, el teísta podría señalar que nosotros mismos

a menudo permitimos el sufrimiento en la vida de alguien para lograr un bien mayor. Los

médicos a menudo realizan procedimientos y tratamientos dolorosos a las personas con el fin

de mejorar su salud y prolongar su vida. Los padres que castigan el mal comportamiento

quitando juguetes o privilegios están causando dolor (especialmente desde la perspectiva del

niño), pero la alternativa es que el niño se convierta en un adulto sin dominio propio y, por

tanto, experimente un sufrimiento mucho mayor. Y la mayoría de la gente diría que hay algo de

verdad en lo que dijo Nietzsche: “Lo que no me mata me hace más fuerte”. Muchos pueden

señalar hacia adversidades específicas en sus vidas que, por más insoportables que hayan sido,

les ayudaron a evitar sufrimientos mayores en el futuro.

Por lo tanto, la premisa de permitir el dolor por la buena razón de lograr una mayor felicidad es

válida, y no solo es algo que comprendemos sino que también es algo que aplicamos. Eso

significa que no podemos asumir que haya incoherencia entre la existencia de Dios y la del mal

y el sufrimiento.

El escéptico podría decir que la incoherencia no es entre Dios y el sufrimiento en general, sino

entre Dios y las clases y magnitudes de mal y sufrimiento que vemos en el mundo. A menudo

hay personas indefensas que experimentan gran violencia y dolor que no aparentan tener un

propósito en el crecimiento del carácter de dichas personas. Sí, señala el escéptico, puede

haber buenas razones para permitir algunos tipos de sufrimiento, pero no la magnitud y los

tipos de sufrimiento que existen en el mundo de hoy. Dios no podría tener razón alguna para

permitir eso.

Esta postura trae implícita otra premisa: “Si yo no puedo percibir alguna razón por la cual Dios

tuviera para permitir ese mal… entonces lo más probable es que no tenga ninguna”.

Pero esa premisa es obviamente falsa. Hay que recordar que el argumento del mal contra Dios

comienza con la idea de un Dios omnipotente. Dice: “Si Dios es infinitamente poderoso como

dices, ¿por qué no detiene el mal?”. Pero un Dios que es infinitamente más poderoso que

nosotros también sería infinitamente más sabio que nosotros. Así que la respuesta al escéptico

es:

“Si Dios es infinitamente sabio, ¿por qué no podría tener razones moralmente suficientes que

tú no puedas imaginar para permitir el mal?”. Insistir en que sabemos tanto sobre la vida y la

historia como el Dios todopoderoso es una falacia lógica, por más que el marco inmanente de

nuestra cultura nos incline a pensar de esa manera.

Al filósofo Stephen John Wykstra se le ocurrió la ilustración de los “jejenes” para revelar esta

falacia en el argumento del mal. Wykstra estaba respondiendo a los escritos de William Rowe,

quien argumentó que debido a que no podemos ver ningún “bien mayor” que pueda justificar

que Dios permita el sufrimiento, entonces “no existen tales bienes”. Wykstra respondió

señalando a los jejenes, unas moscas diminutas cuyas mordidas son muy dolorosas.

El hecho de que no puedas ver a los jejenes no significa que no estén allí. Alvin Plantinga

continúa con la ilustración:

Observo dentro de mi carpa: no veo a un perro San Bernardo. Entonces es probable que no

haya un San Bernardo en mi carpa. Si hubiera uno, es muy probable que lo viera. Un San

Bernardo no puede esconderse fácilmente en una carpa pequeña. De nuevo miro dentro de mi

carpa y no veo ningún jején… Esta vez no es muy probable que no haya jejenes en mi carpa… Y

es que incluso si hubiera jejenes, no los vería; son demasiado pequeños para ser vistos. Y ahora

la pregunta es si las razones de Dios, si las hay, para permitir tales males… son más como un

San Bernardo o más como jejenes… Debido a que Dios sí tiene una razón para permitir estos

males, ¿por qué pensar que seríamos los primeros en saberlo?… Debido a que Él es

omnisciente y dadas nuestras grandes limitaciones epistémicas, no es sorprendente que sus

razones… sobrepasen nuestro entendimiento.

Aquí vemos el talón de Aquiles del argumento “lógico” contra Dios —la idea de que el mal

implica la imposibilidad de que Dios exista. Si tienes a un Dios que es lo suficientemente

infinito y poderoso como para que te enfades con Él por permitir el mal, entonces debes al

mismo tiempo tener a un Dios que es lo suficientemente infinito como para tener razones

válidas para permitir ese mal.

Y ahora también podemos ver por qué Charles Taylor tiene razón al decir que el “problema del

mal” no fue ampliamente percibido como una objeción contra Dios hasta los tiempos

modernos. Los seres humanos que operan dentro del marco inmanente tienen mucha más

confianza que las personas antiguas en sus poderes de razonamiento y en su habilidad para

descubrir los misterios del universo. Creer que Dios no pueda pensar en algo que nosotros no

hemos podido pensar es más que una falacia. Es una marca de gran orgullo y fe en nuestra

propia mente.”

El argumento probatorio y el efecto mariposa

Keller continúa con su exposición y aborda el tema del efectos mariposa y escribe:

“Pero ¿qué pasa con la forma menos ambiciosa del argumento, es decir, el argumento

probatorio contra Dios? Este señala, más modestamente, que el mal y el sufrimiento

simplemente hacen que la existencia de Dios sea improbable. Un escéptico podría decir: “Por

supuesto que no podemos probar que no podría existir un Dios, o que no podría haber una

razón válida para permitir el mal.

Pero ¿has presenciado la muerte lenta de un niño pequeño que está siendo devorado por el

cáncer? Aunque técnicamente el mal no puede refutar la existencia de un Dios bueno y

poderoso, hace que su existencia sea altamente improbable”.

El problema con este argumento es que no es fundamentalmente diferente al argumento

lógico. Se apoya en las mismas premisas y tiene el mismo talón de Aquiles. Si no podemos

probar que Dios no tiene razones válidas para el mal, tampoco podemos evaluar el nivel de

probabilidad de que tenga tales razones.

Insistir en que tenemos una posición ventajosa desde la cual podemos evaluar porcentajes o

probabilidades es volver a olvidar las limitaciones de nuestro conocimiento. Si hay un Dios

infinito y nosotros somos finitos, no habría forma de que pudiéramos establecer tales cosas.

Imagina una pelota en la cima de una colina que pudiera deslizarse desde la colina hacia

cualquiera de varios valles, provocando avalanchas y cambiando paisajes y vidas. La ruta de la

pelota, sin embargo, depende de un montón de diferencias casi imperceptibles en la posición y

el impulso iniciales, de las irregularidades en el terreno e incluso de las condiciones climáticas

como el viento o la presión atmosférica. ¿Podemos saber exactamente a dónde irá la pelota

cuando se lance, y qué porcentaje de probabilidad hay para cada valle? No. Hay demasiadas

variables. En el campo de la teoría del caos, los científicos han aprendido que los sistemas

macroscópicos, como el clima, pueden ser sensibles a los cambios más pequeños. Un ejemplo

clásico de esto es la afirmación de que el aleteo de una mariposa en China podría determinar la

trayectoria de un huracán al sur del Océano Pacífico. Sin embargo, nadie podría calcular y

predecir los efectos reales del vuelo de la mariposa.

Ahora, ¿qué pasaría si cada evento en el tiempo, incluso el más insignificante, tuviera efectos

de onda masivos e infinitamente complejos? Ray Bradbury describió esto en su cuento de

ciencia ficción “El ruido de un trueno”. En la historia, Travis, el guía para los viajes en el tiempo,

le dice a Eckels que cuando visite el pasado debe asegurarse de no salirse del camino de metal

que le será proporcionado. De lo contrario, podría hacer algo como pisar un ratón. Eso

significaría que todos los futuros descendientes de ese ratón, tal vez millones, desaparecerían.

Eso implicaría que todos los otros animales que se alimentaban de esos ratones morirían de

hambre y no tendrían descendencia. Eso significaría que los seres humanos que se habrían

comido a esos animales no lo harían, y eso les llevaría a mudarse o a morir de hambre. Y la

muerte de una mujer o un hombre significaría que familias enteras —y, por tanto, naciones

enteras— no existirían.

Pisar a un solo ratón… podría tener efectos que sacudan nuestra tierra y nuestros destinos a

través del tiempo, hasta sus mismos cimientos… Quizás Roma nunca se levantaría sobre sus

siete colinas. Quizás Europa sea siempre un bosque oscuro… Pisa un ratón y dejarás tu huella,

como un Gran Cañón, por toda la eternidad… Así que ten cuidado. Mantente en el camino.

¡Nunca te salgas!

Ahora, si hasta los efectos del vuelo de una mariposa o del rodar de una pelota colina abajo

son demasiado complejos para calcular, ¿cuánto menos podría un ser humano mirar la muerte

trágica y aparentemente “sin sentido” de un joven y tener alguna idea de lo que serán sus

efectos sobre la historia? Si hay un Dios todopoderoso y omnisciente dirigiendo el número

infinito de eventos interactivos en toda la historia para lograr sus buenos propósitos, sería una

locura pensar que podríamos ver cualquier acontecimiento en particular y comprender una

millonésima parte de lo que producirá. El efecto mariposa de la historia significa que “solo una

mente omnisciente podría captar las complejidades de dirigir un mundo de criaturas libres

hacia… objetivos previstos [que son buenos]… Es cierto que muchos males nos parecen inútiles

e innecesarios, pero simplemente no tenemos el derecho ni la capacidad de emitir ese juicio”.

Lo expresado en los párrafos anteriores no responde, obviamente a la pregunta de la relación

Dios y sufrimiento, pero presenta una buena manera de abordar algunos de los aspectos

centrales del tema.

Una historia de un Dios que llora y sufre

En la Biblia hay muchas referencias antropomórficas referidas a Dios: las alas de Dios, el calor

de Dios, la mano de Dios, los ojos de Dios y otros, por lo tanto no es profano o muy lejano

pensar en un Dios que llora o que sufre. Una imagen tremenda y conmovedora de Dios es el

relato que Jesús hace del hijo pródigo, donde el padre de la historia representa a Dios. Un Dios

que amando y respetando la libertad de su hijo menor lo deja partir del hogar y ahoga la pena

que su hijo le deseara la muerte y que quisiera hacer su propia vida, lejos del hogar paterno y

malgastando la fortuna fruto del trabajo de años de su padre.

El padre, según el relato de Jesús no impide la marcha del hijo. Se queda en casa esperando,

llorando y sufriendo la ausencia del hijo. Sin reproches, con tristeza ve como el tiempo pasa sin

que su hijo retorne, sin condena hacia su hijo ni de las decisiones que libremente este tomó.

Lo espera, lo espera, lo espera no sabemos cuánto tiempo. Mirando al camino cada mañana

esperando verlo aparecer, pero el hijo no regresa. Está encandilado con su libertad, disfruta la

ausencia del padre. El mismo que lo había engendrado, cuidado, protegido ahora le parece un

estorbo para cumplir sus propias metas, y el padre, con el corazón roto, lo ha dejado partir.

¿Serían meses o años? El dinero por fin se acabó, el placer de la libertad se extinguió, la

novedad ha desaparecido, el hijo está fuera de sí. Está sufriendo, está solo, su libertad ya no

tiene el mismo brillo. Entonces, en medio del sufrimiento, del hambre, del desprestigio, del

rechazo, desde el fango asqueroso de unos cerdos vuelve en sí y siente la falta del padre. Ahora

son dos quienes lloran, el padre que espera y el hijo que se da cuenta de su miserable

condición, resultado de sus elecciones.

Trastabillando, sucio, maloliente, a tropezones, con el estómago vacío, y la cabeza llena de

culpa, en harapos, en condición de calle, indigno y sufriente comienza caminar de vuelta al

hogar. El sol israelita de mediodía lo golpea fuerte al igual que sus recuerdos. Ha ensayado en

su mente muchas veces lo que le va a decir a su padre, pero de solo pensar llora y se pasa una

mano por la barba inmunda. No sabe si es efecto del sol, pero le parece que está llegando al

hogar, reconoce el paisaje, los aromas, está llegando al hogar paterno, y no puede creer lo que

ve, ahí, a la puerta de la casa, como cada mañana o cada atardecer está su padre, sentado

mirando el horizonte lo ve aparecer y se estremece al verlo, pues abandonando su dignidad

patriarcal se hecha a correr, sin pudor, sin temor y avanza por el sendero abriendo los brazos de

par en par, y gritando ¡Mi hijo! ¡Mi hijo! Y con los ojos bañados en lágrimas se arroja a sus

brazos y lo abraza con fuerza. La aventura de la libertad ha terminado, el hijo encuentra el fin

de su sufrimiento en los brazos de su padre. En ese abrazo profundo el sufrimiento del hijo

desaparece y entre las caricias de su padre el hijo restaura su posición, su dignidad, su alegría.

Dios es un Dios que llora y que sufre con sus hijos.

Este es un capítulo difícil, porque resulta muy complicado responder las cuestiones

relacionadas a Dios y el sufrimiento, pero hemos visto que sí se relacionan, que el sufrimiento y

su consecuencias son preguntas que se hacen creyentes como no creyentes. Ambos buscan

respuestas que traigan alivio y que hay una lucha entre sufrir y mantener la fe, Elle Wiesel es

un ejemplo de ello. Las dudas a veces surgen por tener una visión incompleta de Dios o por

acercarse al tema solo desde la perspectiva humana, intentando comprenderlo todo, buscando

respuestas donde no las hay. El origen del mal y el sufrimiento seguirá siendo una incógnita.

Las teodiceas son solo un intento por explicar lo inexplicable. Podemos reflexionar y analizar el

tema del sufrimiento, pero la experiencia del sufrimiento aporta otra arista fundamental.

La relación entre Dios y el sufrimiento será un tema siempre recurrente para muchas personas,

serán creyentes o no creyentes. El sufrimiento acabará con la fe de algunos y encenderá la fe

de otros. Son muchas las preguntas y pocas las respuestas. Hay una relación entre el origen del

mal y el sufrimiento. Algunos culpan a Dios por el dolor y el sufrimiento, pero Dios no es el

autor del sufrimiento y nunca lo ha deseado para los hombres. El sufrimiento es el resultado de

la libertad del hombre. Las teodiceas son un intento por explicar estos temas aunque no hay

una explicación que satisfaga totalmente el deseo de conocer el origen del sufrimiento.

martes, 23 de agosto de 2022

“Un ruego gozoso”

 Serie: Filipenses. El gozo en la vida diaria

 
Mensaje 2: “Un ruego gozoso”

Texto: Filipenses 1: 2-11

Introducción:

En Chile existen casi cinco mil organizaciones religiosas reconocidas por el estado. Las hay de diversos trasfondos y tradiciones.

¿Cómo será la manera de relacionarse entre iglesia y pastor en estas organizaciones?

Hay maneras distintas de abordar el liderazgo pastoral:

 -pastores que pastorean solo desde el púlpito

-pastores que se involucran mano a mano con su comunidad

-pastores que ejercen un liderazgo autoritario

-pastores que son dirigidos y manipulados por su comunidad

-etc

 -comunidades que trabajan desde la crítica

-comunidades que trabajan desde la indiferencia

-comunidades que trabajan desde la comodidad

-comunidades que trabajan desde el chisme

-etc

 ¿Existe alguna forma de relacionamiento pastor-comunidad que sea un buen ejemplo a seguir?

 Filipenses nos muestra una forma, un modelo a seguir.

En esta mañana veremos el segundo mensaje basado en el capítulo 1 de la epístola.

Filipenses 1:3-11

 “Un ruego gozoso”

v. 3 Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros,

v. 4 siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros

 El trasfondo del ruego

1. Los Filipenses habían participado con Pablo en la predicación del evangelio desde el inicio.

Dios había trabajado en ellos en el pasado

v. 5 “Por vuestra comunión en el evangelio (“participación.” BLA)

 2. Pablo estaba convencido que Dios todavía estaba trabajando en ellos.

Dios seguía trabajando en ellos en el presente

v.6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

 Los hermanos en Filipo eran amigos y compañeros de trabajo en el evangelio. Había nexos de amistad profundos enraizados en un trabajo y sacrificio común por la obra de Dios.

Pablo había visto la mano de Dios en la vida de los filipenses y estaba convencido que ellos seguían siendo instrumentos en las manos de Dios, que Dios todavía estaba trabajando en ellos.

Pablo conocía a algunos hermanos por su nombre: Evodia, Síntique, Epafrodito

 Hechos 10:11-40

-Pablo va a orar con las mujeres junto a un río

-Se convierte una mujer llamada Lidia junto con su familia que invita a Pablo a quedarse en su casa.

-Liberan a una mujer de un espíritu de adivinación, quien es probable se haya convertido al Señor, ella y quizá su familia.

-Fueron encarcelados y el Señor los liberó de manera sobrenatural lo que propició la conversión del carcelero y de su familia.

-El carcelero cuidó de las heridas de Pablo y su ayudante Silas y los invitó a su casa.

-En esta visita a la ciudad de Filipos, tres familias se convirtieron al Señor.

 3. Esta familiaridad con la iglesia al apóstol le producía gozo, y oraba con gozo por ellos.

 Las razones del ruego

v.7:” como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.

v. 8 Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo.”

 1. Pablo estaba lejos de los hermanos, estaba preso en Roma y ellos en Macedonia, pero “los tenía en el corazón”

2. Los filipenses han participado con Pablo tanto en la defensa y conformación del evangelio

3. Han participado con él el tiempo que ha estado en la cárcel

 “os amo “-añoro dice otra versión. Pablo los echaba de menos, los extrañaba.

Pablo ama a los filipenses con el “entrañable amor de Jesucristo”

“Amo”- griego epipotheó

Definición: deseando, deseo, amo, anhelar.

BLA lo traduce “como os añoro”

Griego “splangkh'-non”

Definición: entrañas, las partes internas (corazón, hígado, pulmones, etcétera), las emociones.

Se usa para denotar profundidad, ternura, emoción

 El contenido del ruego

1. Que el amor de los filipenses abunde

v. 9 “Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento”

Paráfrasis de Eugene Peterson (vv. 9-11)

"Así que esta es mi oración: que su amor florezca y que no solo amen mucho sino bien. Aprendan a amar apropiadamente. Necesitan usar su cabeza y probar sus sentimientos para que su amor sea sincero e inteligente, no un disparate sentimental. Vivan una vida amorosa y ejemplar, esto hará que la gente se vea atraída a Jesús…"

 “Y esto pido en oración: que vuestro amor abunde aún más y más en conocimiento verdadero y en todo discernimiento”(BLA)

 El amor por el que Pablo ruega para la iglesia nos es

-un amor etéreo, ideal o emocional,

 sino un amor basado en:

 Ciencia

Ciencia: epignósis

Definición: conocimiento, ciencia, conocer, reconocimiento.

 Conocimiento

Conocimiento-aisthésis

Definición: conocimiento, percepción.

La iglesia en Filipos debía abundar en amor, pero en un amor que conoce, que discierne.

-el amor de Dios y el amor de Pablo son dos ejemplos de esta manera de amar.

 El amor por el que Pablo ora para la iglesia iba a traer como consecuencia:

1. Aprobar lo mejor

2. Ser sincero e irreprensibles hasta “el día de Cristo”

 v. 10 para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo,

v. 11 llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

 Aprobar, en español

1. Dar una cosa por buena siempre, aceptar, admitir

2. Declarar a una persona apta o competente.

3. Asentir a una doctrina u opinión.

 Aprobar (Dokimazo)

Definición: prueba, aprobados, Aprobando, para probar, por implicación para aprobar.

“lo mejor”

 “Lo mejor” (diapheró)

Definición: estima, mejor, diferente, para llevar a cabo, traer de todas, diferir, hacer una diferencia, superar.

 Lo mejor es superior a lo bueno.

Los Filipenses a través del amor distinguirían o discernirían lo mejor.

Esta actitud o conducta de discernir lo mejor los haría:

“sinceros e irreprensibles” para el día de Cristo

 Sinceros: eilikrinés

Definición: limpio, sinceros, juzgado por la luz del sol, puro.

Irreprensibles

Irreprensibles (aproskopos)

Definición: ofensa, remordimiento, no causar a tropezar, no tropezar.

 “Para el día de Cristo”

Día: Hémera

Definición: día, días, tiempo.

V11. “Llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios”

Frutos, acciones de justicia, que surgen de una vida justificada y que traen gloria y alabanza a Dios.

Aplicaciones

1. La manera apropiada de relacionarse entre el pastor y su comunidad queda de manifiesto en este pasaje:

-un pastor ora por su comunidad

-reconoce lo que su comunidad le brinda

-reconoce las obras positivas de su comunidad

-se goza con sus hermanos

-ama a su comunidad

2. La comunidad

-participa de la obra del Señor

-opta por lo mejor

-busca ser irreprensible hasta que Cristo venga

Conclusión

El versículo 6 de esta sección resume la realidad y la aspiración de una comunidad sana:

“estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”

Pastor y comunidad deben trabajar unidos hasta que la obra de Cristo sea cumplida en las vidas.

lunes, 22 de agosto de 2022

El sufrimiento y Dios II

 Supuestos erróneos

Estas preguntas acerca de Dios y el sufrimiento conllevan varios supuestos de los que no nos damos cuenta y que es bueno explicitar.

Primero, que al pensar en Dios inmediatamente pensamos en un Dios bueno, no un Dios que castiga o un Dios severo, sino un Dios que es toda bondad y cuya bondad no debería permitir el sufrimiento. Y esa es una gran verdad. No obstante este énfasis en la bondad de Dios excluye otros de sus atributos como la justicia o la santidad, su sabiduría o su incomprensibilidad, que también deberían formar parte de la vida del hombre y no solo enfatizar su bondad.

Un segundo supuesto en estas preguntas es creer que el sufrimiento es malo, que el sufrimiento no forma parte de la normalidad de la vida, que es un desperfecto, ¿Será la mirada del hombre actual? Muchas veces veo esta actitud en los atletas de alto rendimiento, quienes cuando sufren alguna lesión recurren a la mejor tecnología disponible para esta en condiciones lo antes posible. Su club o institución pierde mucho dinero por cada día que el atleta está lesionado. Lo correcto, lo apropiado, lo puro, debe ser una vida sin sufrimiento. Por lo tanto Dios debería corregir esta anomalía y proveer un mundo feliz para sus criaturas, aunque el responsable de los actos de sufrimientos no son causados por Dios sino por la intervención del hombre, y aunque este hombre siga viviendo su vida ajeno a las demandas de Dios, así que nos quejamos del mal o sufrimiento que nosotros mismos provocamos, la avaricia, la codicia, la violencia, las guerras y aun responsabilizamos a Dios.

¿Podemos conocer una naranja? Recuerdo haber leído sobre la incapacidad para observar una simple naranja de manera completa al mismo tiempo. No se puede realizar sin girar la naranja y al momento de ver el lado opuesto no visible, el lado que observábamos se oculta. Esto ilustra muy bien otro supuesto respecto a las preguntas relacionadas al mal. Suponemos que tenemos la capacidad para ver todo, pero la verdad es que nuestro conocimiento es limitado.

Es limitado desde la percepción, desde las emociones, desde los prejuicios, desde las expectativas. Nunca veremos la naranja completa al mismo tiempo.

Dios y la existencia del mal

Debemos hablar acerca de la existencia del mal, puesto que el sufrimiento es el resultado del mal, y no resulta fácil hacer una síntesis de un tema tan profundo como este en un solo capítulo, por lo que intentaré hacer casi un esbozo de un tema imposible de agotar incluso en un libro solo dedicado a este tema y cuanto menos en unas pocas páginas.

Desde la filosofía se habla de tres posibilidades acerca del mal de manera general

1. El panteísmo que afirma a Dios y niega el mal

2. El ateísmo que afirma el mal y niega a Dios

3. El teísmo que afirma tanto el mal como a Dios

El panteísmo es la doctrina filosófica que identifica el mundo, el universo, la naturaleza, con la divinidad y afirma que Dios existe, pero niega la existencia del mal. Cree en un Dios bueno y que todo es Dios, por lo que no existe la maldad, es el panteísmo religioso. Dios no es entendido como un ser trascendente, sino inmanente, el principio de todo lo que hay.

La Ciencia Cristiana afirma lo mismo, Mary Baker Eddy, su fundadora escribe “el mal es un error de (la) mente moral”81 y en un resumen de sus artículos de fe ella escribe: “Reconocemos el perdón del pecado por Dios en la destrucción del pecado y en la comprensión espiritual que echa fuera el mal como irreal. Pero la creencia en el pecado es castigada mientras dura la creencia.”82

El ateísmo niega la existencia de Dios y destaca la existencia del mal y coloca ambas posiciones como contradictorias. Si existe el mal entonces no puede existir Dios, relación que ha sido refutada hace ya varias décadas, pero que todavía se repite en algunos círculos.El teísmo afirma la existencia de Dios y del mal, lo que en apariencia es un gran escollo para creer en Dios, el Dios de la Biblia. ¿Si Dios es real por qué no termina con el mal y sus consecuencias en el mundo? El teísmo tiene varias respuestas a esta pregunta. Algunas más convincentes que otras.

La naturaleza del mal

Hablamos del mal y de su existencia ¿pero qué entendemos por mal? Suele ser algo confuso y lo que habitualmente respondemos a esta pregunta guarda relación con los hechos del mal, pero no con la esencia del mal.

Geisler83 responde sobre la esencia del mal con estas palabras:

“La respuesta se encuentra en lo que se entiende por "cosa" (sustancia). Ciertamente, un

cristiano debe admitir que Dios creó cada "cosa" o sustancia (una cosa en sí misma). Pero no

necesitamos estar de acuerdo en que hay "cosas" malvadas. ¿Cómo puede el mal ser real pero

no una cosa? Agustín encontró una respuesta satisfactoria y duradera: el mal es una

verdadera falta, privación o corrupción de algo bueno. Es decir, el mal no existe en sí mismo:

el mal existe solo en una cosa o sustancia, y todas las cosas que Dios hizo son buenas. En

resumen, tiene que haber algo bueno para que el mal exista como falta, corrupción o privación

de él”

Geisler da varios ejemplos para ilustrar esta idea del mal como falta, privación o corrupción, yo

solo tomé dos:

El mal es como pudrirse en un árbol. El mal es como la podredumbre en un árbol. Aquí

nuevamente, la podredumbre pura existe solo en otra cosa. Un árbol totalmente podrido no es

un árbol, ¡es tierra vegetal! La podredumbre existe en el árbol como una corrupción del mismo,

pero no existe en sí misma.

El mal es como una herida en un brazo. Es real tener una herida. Pero una herida no es una

"cosa". Por el contrario, las heridas solo existen en cosas buenas, como un brazo. La herida es

real, pregúntele a cualquiera que haya tenido una, pero la herida no existe en sí misma. Existe

solo en otra cosa como privación o corrupción de la misma. Por lo tanto, no existe un cuerpo

totalmente herido. Un cuerpo totalmente herido no es un cuerpo en absoluto.

El origen del mal

Este punto lo tomamos en el primer capítulo mostrando las opiniones más populares entre las

personas, aquí presento una explicación desde la filosofía y la teología.

Geisler84 plantea el problema de la siguiente forma:

Si Dios es absolutamente perfecto, y si todo lo que hizo es absolutamente perfecto,

entonces, ¿cómo surgió el mal? ¿Cómo puede el bien absoluto ser la fuente del

mal?

Esto, de hecho, es un gran misterio. El problema se puede resumir de la siguiente

manera:

1. Dios es absolutamente perfecto.

2. Dios no puede crear nada imperfecto.

3. Una criatura perfecta no puede hacer el mal.

4. Por lo tanto, el mal no puede surgir en un mundo así.

5. Pero el mal surgió en este mundo.

6. Por lo tanto, parece que la premisa 1 o 2 (o ambas) son falsas, es decir:

a. Dios no es absolutamente perfecto

b. Dios no creó criaturas perfectas, o

c. Ambas a. y b. son verdaderas.

¿Cómo responder a esto?

En el argumento anterior, las dos primeras premisas parecen sólidas:

1. Dios es absolutamente perfecto.

2. Dios no puede crear nada imperfecto.

Ciertamente, desde un punto de vista bíblico ortodoxo, no hay una base real para negar que

Dios es absolutamente perfecto. Tampoco hay ninguna base para negar que Dios deba hacer

criaturas perfectas. Sin embargo, hay que prestar atención a la tercera premisa:

“una criatura perfecta no puede hacer el mal.”

Desde una perspectiva cristiana, esto es falso. Dios creó un arcángel perfecto, llamado Lucifer;

que pecó y se convirtió en el diablo. ¿Cómo puede una criatura perfecta hacer el mal? La

respuesta es el libre albedrío. Consideremos:

1. Dios creó solo cosas buenas.

2. Una cosa buena que Dios creó fue el libre albedrío.

3. El libre albedrío hace posible el mal, ya que

a. Es el poder hacer lo contrario.

b. Hacer lo contrario del bien es malo.

4. Por lo tanto, una criatura libre perfecta puede hacer el mal.

Ciertamente Dios creó solo cosas buenas. El mal no puede venir directamente de la mano

del Creador.

Tampoco podemos negar que el libre albedrío (el poder de la libre elección) es algo bueno.

No hay nada malo en eso. Si lo hubiera, entonces sería malo para Dios tenerlo. Y sería malo

para los santos en el cielo tenerlo. Pero no lo es.

El hecho es que es bueno ser libre. Nadie marcha nunca contra la libertad, cantando:

“¡Abajo la libertad! De vuelta a la esclavitud! ¡Quiero hacer solo lo que el gobierno me dice

que haga!“ Incluso si alguien intentara hablar en contra de la libertad, estaría hablando por

ello, ya que cree que es bueno ser libre de expresar esa opinión. Que la libertad es buena es

literalmente innegable.

Pero si es bueno ser libre, entonces el mal es posible. Libertad significa el poder de elegir lo

contrario. Entonces, en este mundo actual, si uno es libre de hacer el bien, también es libre de

hacer el mal. Si uno es libre de amar, también es libre de odiar. Si somos libres de adorar a Dios,

entonces debemos ser libres de maldecir a Dios. La naturaleza misma de nuestra

libertad divinamente dada hace posible el mal. Cualquier supuesta "libertad" para no elegir el

mal en lugar del bien no es realmente libertad para una criatura moral.

Aparte de los santos en el cielo (que lo tienen relativamente), solo Dios tiene absolutamente

la libertad de no elegir el mal. La máxima libertad es la libertad del mal, no la libertad de hacer

el mal. Aquí en la tierra, mientras todavía estamos haciendo nuestra elección final sobre si

haremos nuestra voluntad o la voluntad de Dios, debemos tener elección; de lo contrario,

seríamos robots, títeres o autómatas.

Cruz, Siemens, Wiebe85 escriben: “La esencia del ser humano es la libertad (el libre albedrío), la

capacidad para poder elegir, para decir “sí” o “no”. Para poder amar, tenemos que ser libres

para odiar; ser libres para ser buenos implica también ser libres para ser malos.”

Las Teodiceas

Una Teodicea es un intento para responder a la pregunta ¿Por qué? Es una defensa de la

justicia de Dios. Algunas de las Teodiceas más conocidas y a las que se les ha dado mayor

importancia son:

La teodicea Ireneana. Un resumen de esta postura sería:86

1. Dificultades para conciliar la existencia de un Dios perfecto.

2. Justifica el mal como creación de Dios

3. Necesario para la maduración, de conocimiento, formador de carácter

4. Descansa en la premisa que Dios creó el mundo imperfecto para que crezca y se desarrolle.

5. El libre albedrío solo como opción de desarrollo.

6. Dios causa el mal y es artífice de los sufrimientos justificados por un bien mayor.

7. Dios no interviene porque todo lo que la humanidad vive está debidamente justificado.

Evaluación de la Teodicea

1. Esta teodicea se opone a la idea teológica bíblica de que Dios no tolera el mal

2. Justifica el mal con argumentos conformistas pero pone a Dios siendo perfectamente

compatible con el mal.

3. Anula el valor moral de Dios y aunque le da ‘sentido’ al mal, no concede victoria por sobre él.

4. Lo hace necesario para un bien mayor.


“Esta teodicea es mayormente desarrollada por John Hick y por otros estudiosos, concede

valor al concepto asegurando que la misma evolución es una señal de que Dios existe y ha

dejado a su creación en un largo proceso de maduración y desarrollo.

El mal en esta postura no necesita ser prevenido, porque quitarlo del mundo provoca que se

pierda el bien superior. Los actos más atroces quedan justificados y todo puede racionalizarse

como el robo, el asesinato o la violación, porque son permitidos como consecuencia para

aumentar el bien superior; la maduración del hombre convirtiéndolo en un hijo de Dios. La

teodicea Ireneana cae principalmente porque conduce a aceptar el dolor con la compatible

existencia de un Dios creador de él. Además esta posición no vindica el carácter de Dios sino

que lo culpa del mal que sufre el mundo.”87

La teodicea agustiniana

Un resumen de esta postura sería:

1. Dios no es el causante del mal.

2. Dios dotó a los seres creados de libre albedrío, con el propósito de hacerlos integrales y

completamente libres.

3. No los creó imperfectos, al contrario todo lo que salió de su mano era perfecto

4. El mal entró con el pecado, y con el pecado el sufrimiento.

5. Por medio de la tentación dada en Edén. Satanás un agente fuera del mundo implantó el

mal.

6. El riesgo que había al dotar de libre albedrío permitió la entrada del mal en el mundo.

7. Dios intervino predestinando al hombre, para salvación o perdición.

8. La libertad de la que gozaba su creación se perdió, por tanto el libre albedrío como tal,

después del momento en el que el hombre permitió la entrada del mal se anuló.

9. Dios devolvió esa libertad por medio de un plan de salvación ejecutado por Jesús que revive

al hombre con la libertad inyectada por Dios de forma soberana.

Evaluación

1. La postura de Agustín implica a Dios con el mal, porque Dios dotó de libertad al hombre

sabiendo las consecuencias.

2. Su teodicea no trata con el sufrimiento humano, aunque le da importancia en un término

escatológico, el hombre debe convivir con él porque así lo permitió Dios.

3. El concepto de predestinación de Agustín responsabiliza a Dios por conocer lo que pasará y

quita la libertad al hombre porque es Dios quien causa todo después de la caída.

4. Agustín no vindica el carácter de Dios ni defiende sus acciones, solo lo hace ejecutor de

predestinación para salvación.

5. En otras palabras la solución que le adjudica Agustín a Dios es elegir a algunos para que sin

importar las consecuencias del mal, puedan vivir y ser salvos, mientras otros no. 88

Ambas teodiceas presentan dificultades para responder a la pregunta ¿Por qué Dios permite el

mal? pero no es el objetivo de este texto abordar de manera crítica la postura teológica acerca

del origen dela mal, solo mostrar las dos posturas más importantes al respecto y la importancia

que esta cuestión ha tenido desde siempre.

Existen otras teodiceas que también son conocidas: la del mal como castigo, la ley natural, por

citar algunas.

Alvin Plantinga escribió: “Debo decir que la mayoría de los intentos de explicar por qué Dios

permite el mal —las teodiceas, como solemos llamarlas— me parecen tibios, superficiales y

frívolos.” 

El libro de Job, donde se aborda el tema del sufrimiento, tampoco entrega una respuesta al por

qué. Al final del libro, donde uno esperaría una respuesta contundente de parte de Dios hacia

su hijo que sufre injustamente, solo en escuchamos en cambio el argumento ¿Estás tú

preparado para entender cómo funciona el universo? ¿Podrías entender los por qués de mi

actuar? La respuesta es obvia, no, eso entendió Job cuando responde “¿Quién es el que

oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas

demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Oye, te ruego, y hablaré; te

preguntaré, y tú me enseñarás. De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto

me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza.”90

Nuestra capacidad cognitiva, a pesar del orgullo humano es limitada y jamás comprenderemos

los designios de Dios, es imposible para lo finito abordar lo infinito.

El argumento del mal.

El problema del mal o argumento del mal como se conoce es un argumento de larga data

acerca de la imposibilidad de la existencia de Dios a causa del mal. Si Dios existiera no habría

mal, y como existe el mal, entonces no hay Dios. Este argumento fue planteado por el filósofo

griego Epicuro en al año 300 a.C. y dice:

“¿Está Dios dispuesto a prevenir el mal, pero no puede?

Entonces, no es omnipotente.

¿Está dispuesto y no quiere?

Entonces, es malévolo.

¿Está dispuesto y quiere?

Entonces, ¿de dónde viene el mal?

¿No está dispuesto y tampoco quiere?

Entonces, ¿por qué llamarlo ‘Dios’?”

Esta declaración fue retomada muchos años después por el filósofo escocés, David Hume,

padre del empirismo, escepticismo y naturalismo, en su libro Diálogos sobre la religión natural.

Keller comentando acerca del problema del mal escribe: “…Taylor señala correctamente que a

pesar de las discusiones de los filósofos, el argumento del mal nunca fue popular hasta algún

tiempo después de la Ilustración. Las cosas cambiaron cuando el pensamiento occidental

empezó a ver a Dios como más remoto y a ver al mundo como algo completamente entendible

a través de la razón. Estas tendencias intelectuales se vieron reforzadas por cambios

tecnológicos que con el tiempo llevaron al desarrollo del “yo regulado”. Los seres humanos

adquirieron mucha más confianza en su propia capacidad para razonar y percibir.”

El argumento del mal contra Dios toma dos posturas.

La primera es conocida como el argumento lógico que busca demostrar con este argumento

que Dios no existe.

La segunda postura se conoce como argumento probatorio y propone que probablemente no

exista Dios)

El argumento lógico. De acuerdo con Keller 92, hasta los años 80, el argumento del mal contra

Dios era considerado entre los filósofos académicos como concluyente, una prueba de que el

Dios tradicional de la Biblia no podía existir. Afirmaban que la presencia del mal hacía que el

cristianismo no solo fuera menos creíble, sino lógicamente imposible.

El filósofo británico John Mackie, en su famoso artículo “El mal y la omnipotencia”, escribió: “Se

puede demostrar, no solo que las creencias religiosas carecen de apoyo racional, sino que son

totalmente irracionales, pues varias partes esenciales de la doctrina teológica son incoherentes


entre sí”.93

Sin embargo esta idea tan difundida comenzó a cambiar con la publicación de dos libros del

filósofo norteamericano Alvin Plantinga, uno llamado Dios, la libertad y el mal publicado en

1974 y el otro libro titulado La naturaleza de la necesidad publicado en el mismo año.94

La obra y argumentos de Plantinga y otros filósofos que siguieron su pensamiento fueron tan

efectivos que veinticinco años después se aceptó ampliamente que el argumento lógico en

contra de Dios no funcionaba.

“El filósofo William Alston escribió que “ahora (casi) todos reconocen que [la idea de que el

mal refuta la existencia de Dios] ha sido desacreditada”.95

Luego de esto los pensadores escépticos, seguidores del Problema del mal rearman sus

argumentos, adaptan el Problema del mal y comienzan a hablar del Argumento probatorio

contra la existencia de Dios. En esta reformulación, se hace una afirmación mucho más débil, el

sufrimiento no es una prueba, sino una evidencia que hace que la existencia de Dios sea menos

probable, aunque no imposible.96

Todo esto muestra que la afirmación tan común de que el sufrimiento y el mal simplemente

refutan la existencia de Dios ha sido casi completamente abandonada en los círculos

profesionales y académicos, “porque la carga de demostrar que no hay posibilidad alguna de la

coexistencia de Dios y… el mal es demasiado pesada para los ateos”.97

El propio Plantinga escribe: 98”Una pieza aceptada e impresionante de la ateología natural tiene

que ver con el llamado problema del mal. Muchos filósofos creen que la existencia del mal

constituye una dificultad para el teísta, y muchos creen que la existencia del mal (o al menos la

cantidad y los tipos de mal que encontramos) hace que la creencia en Dios sea irrazonable o

racionalmente inaceptable.”

En otra ocasión escribe “Hasta hace treinta o treinta y cinco años, el tipo de argumento favorito

del mal era la conclusión de que hay una inconsistencia lógica en lo que los cristianos

creen. Ellos creen que hay una persona como Dios (una persona que es omnipotente,

omnisciente y totalmente buena), y también que hay maldad en el mundo; no es lógicamente

posible (según la afirmación) que ambas creencias sean verdaderas. La afirmación era que la

existencia de Dios es lógicamente incompatible con la existencia del mal; dado que el teísta

está comprometido con ambos, la creencia teísta es claramente irracional.

En la actualidad, sin embargo, se admite ampliamente que no hay nada como la contradicción

directa o la falsedad necesaria en la afirmación conjunta de Dios y el mal; la existencia del mal

no es lógicamente incompatible (incluso en el sentido lógico amplio) con la existencia de un

Dios todopoderoso, omnisciente y perfectamente bueno.”