Blog dedicado a la reflexión psico-espiritual del escritor Juan E. Barrera
lunes, 22 de febrero de 2021
jueves, 18 de febrero de 2021
miércoles, 20 de enero de 2021
19 de enero 12 años después
Hoy es 19 de enero, es una mañana tranquila, con un poco de viento que mueve las ramas de la acacia del vecino, lo observo desde la ventana. Qué distinta fue esa terrible mañana de 19 de enero del 2009 cuando partiste, Joaquín. Lo recuerdo y se me pone un dolor en el estómago, los ojos se me humedecen y e me acelera el corazón. ¿Quién hubiera pensado que esa soleada mañana te irías para siempre cambiando el destino de nuestra familia también para siempre?
Dije que no hablaría más de ti públicamente, salvo para las
dos fechas importantes y hoy es una de ellas y lo hago con pena todavía, con
esfuerzo, sudando tristeza. Para las personas 12 años es mucho tiempo, para mí
no lo es. El olvido no tiene tiempo, no borra nada. Tu recuerdo sigue muy vivo
entre nosotros, te nombramos siempre, te evocamos siempre. Éramos cuatro, hoy
solo somos tres.
Yo personalmente he tenido que aprender a vivir sin ti, y el
aprendizaje ha sido duro: amar en la ausencia, recordar sin sufrir (tanto),
esperar sin desmayar. Comparto con otros lo aprendido y el camino se hace un
poco menos difícil. He aprendido a vivir con tu ausencia, mi corazón se ha
tenido que acomodar a tu falta, cojear también es caminar y yo camino. La vida
ha continuado y en estos años ha traído cosas buenas y no muy buenas, pero nada
se compara al hecho que tú no estés. Hoy tendrías 21 años y no me resisto a la
pregunta ¿Cómo serías? Y te imagino y te veo y te siento y te lloro. Me gustaría
tanto verte, aunque fuera solo unos segundos, ¡eso me llenaría de alegría! Escucharte
y que me contaras esas historias que me hacían reír, pero son solo fantasías,
todavía no es tiempo de vernos.
Estos 12 años sin ti son difíciles de explicar. Han sido
años rápidos y lentos a la vez. Llenos de nostalgia y esperanza, de presente y
pasado, de presente y futuro. Tienes un nuevo primo, se llama León y se parece
a ti, está aprendiendo a hablar. Nos visita y llena la casa de juguetes y de
risas y me recuerda a ti, me recuerda a ti.
lunes, 18 de enero de 2021
Ya no escucho el tren
|
¡Y |
a no escucho el tren! Qué triste fue tener que reconocerlo,
pero era verdad, y no era que el tren no pasara; aún hacía su recorrido, quizás
con menos frecuencia, pero aún pasaba. Es el tren que va de Santiago al sur y
que yo escuchaba cada noche desde mi casa; no es que yo viviera cerca de la
línea del tren, sino que el silencio de la noche llevaba su ruido hasta la Gran
Avenida, en La Cisterna, donde vivía con mis padres, mi hermana y mi abuela.
Era una casa de madera, pero acogedora, de un color verde ya desteñido por el
tiempo, con un gran patio donde había una higuera, un ciruelo, un níspero y un
almendro que eran el alma de las aventuras para mi hermana y para mí. La escuela quedaba a escasos tres minutos de
la casa. La calle era de tierra, y pasaba un canal ¡el único canal en medio de
un barrio residencial! ¡Cuántas pelotas de fútbol nuevas se llevó ese torrente maloliente
y café! Las pichangas en verano eran incesantes, igual que el ruido de los
aviones de la fuerza aérea que circundaban mi cabeza de niño travieso, con
zumbidos suaves y luces de colores. De la cancha pasé muchas veces, para
sufrimiento de mi mamá, directo a la cama, ¡previo paso por el refrigerador! Al
caer la noche las cosas cambiaban: leía revistas que mi papá me regalaba y
luego de soñar despierto caminando por Patolandia o volando con Super Tribi,
apagaba la luz y oraba, hablaba con Dios, le daba gracias por mi papá, mi mamá,
mi abuela, y mi hermana. A veces incluía a mi perro Ringo, un perro rubio que
recogimos de la calle con la cabeza rota y medio muerto de hambre. Se quedó con
nosotros muchos años, hasta que lo enterramos, con mucha pena, en el jardín de
la casa. Luego cerraba los ojos y justo antes de dormir escuchaba el tren. No
me dormía hasta escuchar su ruido metálico, pesado, lejano. Agudizaba el oído
hasta que el ruido se perdía. Imaginaba la locomotora de aspecto feroz,
monstruoso, tirando de unos carros negros con mucha carga o con vagones con luz
encendida y gente diciendo chao por la ventanilla. Así fue por años, no sé
cuántos, después de orar escuchaba el tren y luego me dormía. Una noche me acosté
y para mi tristeza, no escuché el tren. Es más, ni siquiera recordé el tren.
Era la misma casa, el mismo techo, la misma luna y las mismas estrellas que
iluminaban mi cara de niño travieso, pero algunas cosas habían cambiado. Ya no
era mi cama de colcha amarilla, ni debajo de ella estaba mi pelota de fútbol.
Tampoco estaba mi abuela; ya había partido con el Maestro. Tampoco estaba mi
hermana ni sus muñecas; ahora era mamá de verdad. Tampoco estaba el Ringo, sólo
unas pocas flores en el jardín recordaban sus ladridos y el lugar donde lo
enterramos. Yo tampoco era el mismo. Tenía veinte años más y regresaba al hogar
paterno con algunas heridas a cuestas, enojado con Dios y su obra. Estaba
cansado, solo y desilusionado, abatido, abandonado por Dios, los hermanos, mis
amigos. Esa noche volví a mi casa, a mi patio, con la higuera, el ciruelo y mi
almendro, pero ya no era lo mismo. Esa noche no oré, ni escuché el tren. Es muy
probable que este continuó pasando cada noche durante esos veinte años, pero yo
no estaba para escucharlo, y esa noche tampoco tenía oídos para escuchar al
tren de mi infancia ni oídos para Dios, solo escuchaba mis propios lamentos,
mis quejas y mis lágrimas, lágrimas de joven solitario y pastor abatido. Una
noche, sin embargo, después de muchas noches de silencio y soledad ocurrió un
milagro: Mi esposa se había dormido recién a mi lado y mi hijo dormía feliz en
su cuna a un costado. Yo también tenía sueño, pero cerré los ojos y agradecí a
Dios por ellos, por ser su hijo, por el trabajo, por su amor y su mano siempre
presente en mi vida ¡y entonces ocurrió! Antes de dormir, ¡escuché el tren a lo
lejos! Su ruido poderoso me recordó tantas cosas, venía tocando la bocina,
poderoso, metálico, ¡como antes! Esa noche también lloré en silencio pero de alegría.
domingo, 11 de octubre de 2020
Las características de un cristiano inmaduro
Iglesia Cristiana Metropolitana
Santiago de Chile
Domingo 11/10/2020
Serie. Hebreos .La superioridad de Jesús
Título: Las características de un cristiano inmaduro
Texto: Hebreos 5: 11-14
El autor de la epístola una vez más nos sorprende con su metodología.
Avanza en una enseñanza doctrinal y luego hace una reflexión pastoral. Es capaz
de unir muy bien las dos cosas.
En la primera sección del capítulo hace una comparación entre Aarón y
Jesús y concluye que Jesús es mayor que Aarón porque es un sumo sacerdote elegido
y designado por Dios, pero que al mismo tiempo es Hijo y es el autor de la
salvación.
Y ahora, al terminar el capítulo les escribe acerca de la inmadurez
cristiana, dando tres características visibles, que son las que vamos a ver en
esta mañana.
¿Se puede conocer a un creyente inmaduro?
¿Me puedo reconocer a mí mismo si soy un creyente maduro?
I. “…por cuanto os habéis hecho tardos
para oír.” v. 11
Tardos= flacos, perezosos, lento, perezoso.
El autor del libro dice que podría seguir relatando más temas de los
que está tratando con sus destinatarios, pero que prefiere no hacerlo porque
sus lectores no están capacitados para comprender lo que él está hablando y no
se debe a que sean temas herméticos, destinados solo a unos pocos, a una élite
intelectual o espiritual, sino que no puede seguir profundizando en su exposición
porque los destinatarios de la carta no están capacitados para hacerlo debido a
su pereza (Tardos) para escuchar las cosas de Dios.
Son creyentes que llevaban mucho tiempo en la comunidad receptora de la
carta, habían recibido y escuchado muchas enseñanzas, pero eran perezosos,
lentos para responder a la enseñanza que recibían.
Esta es una señal de inmadurez visible en un creyente: La pereza
espiritual
Pereza se define como:
“ falta de ganas
de trabajar o de hacer cosas y debilidad o lentitud en el movimiento. Una falta
de disposición a la hora de realizar determinadas tareas o actividades que
suele ir ligada a la falta de motivación, a la poca claridad en los objetivos o
a la inexistencia de resultados.”
La pereza espiritual puede tener variados orígenes:
Ø
Cansancio mental por problemas en la obra de
Dios
Ø Una
enseñanza espiritual inapropiada
Ø Desilusión
con Dios
Ø El
agobio de la rutina diaria
Ø
Otros
Aplicación
1. La pereza se puede manifestar en déficit en la lectura de la Biblia
2. La no participación en el servicio de la iglesia
3. No participar en los ministerios de la iglesia
4. La excesiva confianza en la seguridad de la salvación
II. “Porque debiendo ser ya
maestros”. Son aprendices que no avanzan. V.12
Con los creyentes inmaduros hay
que volver una y otra vez con los mismos temas, “los primeros rudimentos de las
palabras de Dios”
La amonestación del autor de la epístola es que sus destinatarios,
luego de haber oído muchas veces la enseñanza de la Palabra de Dios, debían ser
maestros, (instructores) en cambio eran aprendices. Había que repetirles una y
otra vez las mismas cosas.
¿Cuál es la condición en nuestras comunidades actuales? ¿Cuántas de las
personas que asisten a nuestros servicios, luego de un tiempo de discipulado
desarrollan sus dones y se convierten en maestros de la Palabra?
Los líderes de hoy tenemos claro el camino a transitar con los
hermanos, los dirigimos en dirección de que se conviertan en maestros?
¿Cuál es el porcentaje de maestros en cada iglesia local?
¿Cuántos son los creyentes maduros en una comunidad?
Aplicaciones
1. No es el tiempo quien da madurez. Los destinatarios de la carta
llevaban mucho tiempo en la iglesia pero no eran maestros.
2. No se puede ser un maestro de la Palabra de Dios, si se es perezoso.
3. Un creyente maduro debería manejar temas como:
Ø
Discipulado
Ø Disciplinas
espirituales
Ø El
dar
Ø El
dominio propio
Ø El
evangelismo
Ø
La adoración
4. Un creyente inmaduro habitualmente se enreda en aspectos prácticos
porque desconoce la Biblia.
5. Un creyente inmaduro muchas veces transgrede los valores bíblicos porque
no los conoce.
III. “tenéis necesidad de leche
y no de alimento sólido”. Son bebés espirituales, niños. vs12-13
Los cristianos hebreos, receptores de la carta eran niños espirituales
a pesar del tiempo que llevaban en la comunidad y por lo tanto había que darles
leche y no alimento sólido.
Este es una metáfora que indica que la enseñanza que recibían era
básica porque no podían recibir más. El autor hace eso reseñando cada vez el AT
para explicarles algunas cosas, pero se da cuenta que no puede seguir
explicando porque sus oyentes no están capacitados para oír.
En la Escritura hay temas profundos, muchos difíciles de explicar:
Ø
La soberanía de Dios
Ø Los
atributos de Dios
Ø El
señorío de Cristo
Ø La
consagración
Ø El
servicio comprometido
Ø
La vida eterna
Pero muchísimas veces el pastor o líder de una comunidad pasa la mayor
parte del tiempo repitiendo las mismas cosas sin profundidad alguna, porque él
mismo es limitado y repite los temas que están de moda, lo que ve en la
internet, lo que escuchó de tal o cual autor, pero personalmente no profundiza
en su enseñanza, o porque sus oyentes son limitados espiritualmente: viven de
sueños, profecías, impresiones emocionales, canciones de moda, pero desconocen
la Biblia, no la leen o repiten sin reflexión alguna lo que aprendieron hace
años y se quedan con eso sin analizar si lo que recibieron era bíblico o no lo
era.
El que bebe leche espiritual es:
-inexperto (Inhábil, griego)en la Palabra.v.13
“Niño”( niño, niños pequeños, un bebé, una persona de mente simple o
inmaduro)
Ø
Un niño solo ve un punto de vista
Ø Un
niño no tiene sus capacidades cognitivas totalmente desarrolladas
Ø Un
niño no discierne moralmente
Ø Un
niño es dependiente
Ø
Un niño es temperamental
-el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez (Que son
completos). 14
Por medio de la práctica, la costumbre, el ejercicio, la experiencia
tienen los sentidos ejercitados, (pueden intuir, ver, oler, palpar, ver, oír si
tal o cual situación es buena o mala
-Su opinión es escritural
-Es capaz de ver el todo
-Tiene una actitud distinta
Gálatas
6:1: Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois
espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti
mismo, no sea que tú también seas tentado.
Aplicación
1. Las personas y las iglesias no crecen si solo reciben leche
espiritual, eso produce raquitismo espiritual.
2. Hay problemas de enfoque en la iglesia si luego de unos años no se
forman creyentes maduros capaces de llevar adelante la obra de Dios.
3. Hay que trabajar muy duro en la iglesia, de manera planificada y
sistemática para llevar a los creyentes desde “la leche espiritual al alimento
sólido espiritual”. Esta formación no se puede improvisar, debe ser
intencionada.
4. Un creyente inmaduro, acostumbrado a la leche espiritual en un cargo
de liderazgo puede causar mucho daño a esa iglesia local, porque aún no tiene
el discernimiento espiritual para tomar decisiones.
Conclusión
El autor de la epístola, como lo ha hecho antes, en los capítulos
previos, primero enseña un aspecto doctrinal y luego hace una admonición. La
que acaba de hacer destaca la inmadurez de los creyentes y nos revela tres
señales:
1. El creyente inmaduro es perezoso en su vida cristiana
2. El creyente inmaduro es un aprendiz que no avanza
3. El creyente inmaduro es un niño espiritual, sin discernimiento.
lunes, 28 de septiembre de 2020
"Retengamos nuestra profesión"
Iglesia Cristiana Metropolitana
Domingo 27/09/2020
Santiago de Chile
Serie. Hebreos. La superioridad de Jesús
Título: “Retengamos nuestra profesión”
Texto : Hebreos 4: 14-16
Biblia Nueva Traducción Viviente
14. Por lo tanto, ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que entró en el cielo, Jesús el Hijo de Dios, aferrémonos a lo que creemos.
15. Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras
debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos
nosotros, sin embargo él nunca pecó.
16. Así que acerquémonos con toda confianza al trono
de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos
la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.
¿Cuál será la exhortación que realiza ahora? La exhortación es a
RETENER NUESTRA PROFESIÓN.
“aferrémonos a lo que creemos.”
Esta expresión no está hablando de la salvación, sino de la fidelidad,
de la obediencia.
Como el autor sabe lo difícil que es ser fiel y retener la profesión
introduce una vez más, quizás la cuarta mención a Jesús como sumo sacerdote.
Los creyentes que quieren ser fieles y retener la profesión cuentan con
una ayuda especial: la intercesión del sumo sacerdote que tiene algunas
cualidades especiales.
I. Un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos. 4:14. Así como Josué, en el contexto previo traspasó las fronteras de las naciones cananeas y conquistó la tierra prometida, así Jesús, el Hijo de Dios traspasó las fronteras celestiales, eternas y conquistó la salvación.
El S.S. es eterno, siempre ha existido. No tuvo nacimiento ni tendrá
fin.
Jesús es el puente entre lo eterno y lo finito. Dios se revela desde la
eternidad a través de Jesús. Esta es la primera razón para retener nuestra
profesión. La cristiandad no es una religión humana, una lista de preceptos
morales o de sana convivencia. Jesús es la revelación de un Dios eterno que
comparte la condición humana por un breve tiempo. Eso le da una segunda
cualidad.
Aplicación
II. Un gran sumo sacerdote que se compadece de nuestras debilidades. V. 15
Porque como hombre las experimentó, sufrió las tentaciones, los
dolores, el hambre, el miedo, la traición.
Jesús fue humillado, herido, traicionado, ridiculizado, ofendido
Jesús tuvo una familia, fue hijo, fue niño, hermano
Jesús fue trabajador, pagó impuestos
Jesús fue amigo, fue amado por hombres por mujeres, por niños
Jesús fue exiliado, fue migrante
No hay experiencia humana que Jesús no haya experimentado, pero nunca
pecó. Él conoce nuestras debilidades y puede entendernos.
Aplicación
La ley no proveía solución al pecado, solo lo castigaba, Je´sus es
superior, nos entiende y nos da una salida.
2. La cristiandad no es un listado de cosas que debo hacer o no debo
hacer y que si no las cumplo estoy fuera. La vida cristiana es una lucha diaria
por retener nuestra profesión, por se obedientes y fieles. Algunas veces
caminamos en victoria, otras tenemos que depender de la gracia perdonadora de
Dios una y otra vez.
La fe, la confesión y el arrepentimiento son las llaves para retener nuestra profesión
III. El Gran sumo sacerdote abre las puertas del templo celestial .v. 16
-Para que el creyente se acerque con confianza
-Para alcanzar misericordia
Para hallar oportuno socorro
Del río de Dios brota la gracia y la misericordia.
Aplicación
1. “Acerquémonos” indica una intencionalidad, esa debe ser nuestra
disposición, buscar, encontrar, retener.
2. Hoy, en medio de la apostasía, necesitamos más que nunca la gracia
para ser fieles y retener lo que hemos aprendido.
3. La vida cristiana no es una vida de perfección sino de santificación. “Sin santidad nadie
verá al Señor” escribe más adelante el autor.
Conclusión
“Retener la profesión nunca ha sido fácil, menos ahora en los últimos tiempos. Ser obedientes y ser fieles es una tarea difícil.
El Creyente no lo hace en sus propias fuerzas sino que a través del
Jesús el Gran sumo sacerdote que intercede por él y le provee de gracia y
misericordia.


