jueves, 18 de febrero de 2021

miércoles, 20 de enero de 2021

19 de enero 12 años después


Hoy es 19 de enero, es una mañana tranquila, con un poco de viento que mueve las ramas de la acacia del vecino, lo observo desde la ventana. Qué distinta fue esa terrible mañana de 19 de enero del 2009 cuando partiste, Joaquín. Lo recuerdo y se me pone un dolor en el estómago, los ojos se me humedecen y e me acelera el corazón. ¿Quién hubiera pensado que esa soleada mañana te irías para siempre cambiando el destino de nuestra familia también para siempre?

Dije que no hablaría más de ti públicamente, salvo para las dos fechas importantes y hoy es una de ellas y lo hago con pena todavía, con esfuerzo, sudando tristeza. Para las personas 12 años es mucho tiempo, para mí no lo es. El olvido no tiene tiempo, no borra nada. Tu recuerdo sigue muy vivo entre nosotros, te nombramos siempre, te evocamos siempre. Éramos cuatro, hoy solo somos tres.

Yo personalmente he tenido que aprender a vivir sin ti, y el aprendizaje ha sido duro: amar en la ausencia, recordar sin sufrir (tanto), esperar sin desmayar. Comparto con otros lo aprendido y el camino se hace un poco menos difícil. He aprendido a vivir con tu ausencia, mi corazón se ha tenido que acomodar a tu falta, cojear también es caminar y yo camino. La vida ha continuado y en estos años ha traído cosas buenas y no muy buenas, pero nada se compara al hecho que tú no estés. Hoy tendrías 21 años y no me resisto a la pregunta ¿Cómo serías? Y te imagino y te veo y te siento y te lloro. Me gustaría tanto verte, aunque fuera solo unos segundos, ¡eso me llenaría de alegría! Escucharte y que me contaras esas historias que me hacían reír, pero son solo fantasías, todavía no es tiempo de vernos.

Estos 12 años sin ti son difíciles de explicar. Han sido años rápidos y lentos a la vez. Llenos de nostalgia y esperanza, de presente y pasado, de presente y futuro. Tienes un nuevo primo, se llama León y se parece a ti, está aprendiendo a hablar. Nos visita y llena la casa de juguetes y de risas y me recuerda a ti, me recuerda a ti.

lunes, 18 de enero de 2021

Ya no escucho el tren

 

¡Y

a no escucho el tren! Qué triste fue tener que reconocerlo, pero era verdad, y no era que el tren no pasara; aún hacía su recorrido, quizás con menos frecuencia, pero aún pasaba. Es el tren que va de Santiago al sur y que yo escuchaba cada noche desde mi casa; no es que yo viviera cerca de la línea del tren, sino que el silencio de la noche llevaba su ruido hasta la Gran Avenida, en La Cisterna, donde vivía con mis padres, mi hermana y mi abuela. Era una casa de madera, pero acogedora, de un color verde ya desteñido por el tiempo, con un gran patio donde había una higuera, un ciruelo, un níspero y un almendro que eran el alma de las aventuras para mi hermana y para mí.  La escuela quedaba a escasos tres minutos de la casa. La calle era de tierra, y pasaba un canal ¡el único canal en medio de un barrio residencial! ¡Cuántas pelotas de fútbol nuevas se llevó ese torrente maloliente y café! Las pichangas en verano eran incesantes, igual que el ruido de los aviones de la fuerza aérea que circundaban mi cabeza de niño travieso, con zumbidos suaves y luces de colores. De la cancha pasé muchas veces, para sufrimiento de mi mamá, directo a la cama, ¡previo paso por el refrigerador! Al caer la noche las cosas cambiaban: leía revistas que mi papá me regalaba y luego de soñar despierto caminando por Patolandia o volando con Super Tribi, apagaba la luz y oraba, hablaba con Dios, le daba gracias por mi papá, mi mamá, mi abuela, y mi hermana. A veces incluía a mi perro Ringo, un perro rubio que recogimos de la calle con la cabeza rota y medio muerto de hambre. Se quedó con nosotros muchos años, hasta que lo enterramos, con mucha pena, en el jardín de la casa. Luego cerraba los ojos y justo antes de dormir escuchaba el tren. No me dormía hasta escuchar su ruido metálico, pesado, lejano. Agudizaba el oído hasta que el ruido se perdía. Imaginaba la locomotora de aspecto feroz, monstruoso, tirando de unos carros negros con mucha carga o con vagones con luz encendida y gente diciendo chao por la ventanilla. Así fue por años, no sé cuántos, después de orar escuchaba el tren y luego me dormía. Una noche me acosté y para mi tristeza, no escuché el tren. Es más, ni siquiera recordé el tren. Era la misma casa, el mismo techo, la misma luna y las mismas estrellas que iluminaban mi cara de niño travieso, pero algunas cosas habían cambiado. Ya no era mi cama de colcha amarilla, ni debajo de ella estaba mi pelota de fútbol. Tampoco estaba mi abuela; ya había partido con el Maestro. Tampoco estaba mi hermana ni sus muñecas; ahora era mamá de verdad. Tampoco estaba el Ringo, sólo unas pocas flores en el jardín recordaban sus ladridos y el lugar donde lo enterramos. Yo tampoco era el mismo. Tenía veinte años más y regresaba al hogar paterno con algunas heridas a cuestas, enojado con Dios y su obra. Estaba cansado, solo y desilusionado, abatido, abandonado por Dios, los hermanos, mis amigos. Esa noche volví a mi casa, a mi patio, con la higuera, el ciruelo y mi almendro, pero ya no era lo mismo. Esa noche no oré, ni escuché el tren. Es muy probable que este continuó pasando cada noche durante esos veinte años, pero yo no estaba para escucharlo, y esa noche tampoco tenía oídos para escuchar al tren de mi infancia ni oídos para Dios, solo escuchaba mis propios lamentos, mis quejas y mis lágrimas, lágrimas de joven solitario y pastor abatido. Una noche, sin embargo, después de muchas noches de silencio y soledad ocurrió un milagro: Mi esposa se había dormido recién a mi lado y mi hijo dormía feliz en su cuna a un costado. Yo también tenía sueño, pero cerré los ojos y agradecí a Dios por ellos, por ser su hijo, por el trabajo, por su amor y su mano siempre presente en mi vida ¡y entonces ocurrió! Antes de dormir, ¡escuché el tren a lo lejos! Su ruido poderoso me recordó tantas cosas, venía tocando la bocina, poderoso, metálico, ¡como antes! Esa noche también lloré en silencio pero de alegría.

 

domingo, 11 de octubre de 2020

Las características de un cristiano inmaduro

 

Iglesia Cristiana Metropolitana

Santiago de Chile

Domingo 11/10/2020

Serie. Hebreos .La superioridad de Jesús

 

Título: Las características de un cristiano inmaduro

Texto: Hebreos 5: 11-14

 Introducción

El autor de la epístola una vez más nos sorprende con su metodología. Avanza en una enseñanza doctrinal y luego hace una reflexión pastoral. Es capaz de unir muy bien las dos cosas.

En la primera sección del capítulo hace una comparación entre Aarón y Jesús y concluye que Jesús es mayor que Aarón porque es un sumo sacerdote elegido y designado por Dios, pero que al mismo tiempo es Hijo y es el autor de la salvación.

Y ahora, al terminar el capítulo les escribe acerca de la inmadurez cristiana, dando tres características visibles, que son las que vamos a ver en esta mañana.

¿Se puede conocer a un creyente inmaduro?

¿Me puedo reconocer a mí mismo si soy un creyente maduro?

 

I. “…por cuanto os habéis hecho tardos para oír.” v. 11

Tardos= flacos, perezosos, lento, perezoso.

El autor del libro dice que podría seguir relatando más temas de los que está tratando con sus destinatarios, pero que prefiere no hacerlo porque sus lectores no están capacitados para comprender lo que él está hablando y no se debe a que sean temas herméticos, destinados solo a unos pocos, a una élite intelectual o espiritual, sino que no puede seguir profundizando en su exposición porque los destinatarios de la carta no están capacitados para hacerlo debido a su pereza (Tardos) para escuchar las cosas de Dios.

Son creyentes que llevaban mucho tiempo en la comunidad receptora de la carta, habían recibido y escuchado muchas enseñanzas, pero eran perezosos, lentos para responder a la enseñanza que recibían.

Esta es una señal de inmadurez visible en un creyente: La pereza espiritual

Pereza se define como:

“ falta de ganas de trabajar o de hacer cosas y debilidad o lentitud en el movimiento. Una falta de disposición a la hora de realizar determinadas tareas o actividades que suele ir ligada a la falta de motivación, a la poca claridad en los objetivos o a la inexistencia de resultados.”

La pereza espiritual puede tener variados orígenes:

Ø  Cansancio mental por problemas en la obra de Dios

Ø  Una enseñanza espiritual inapropiada

Ø  Desilusión con Dios

Ø  El agobio de la rutina diaria

Ø  Otros

Aplicación

1. La pereza se puede manifestar en déficit en la lectura de la Biblia

2. La no participación en el servicio de la iglesia

3. No participar en los ministerios de la iglesia

4. La excesiva confianza en la seguridad de la salvación

 

II. “Porque debiendo ser ya maestros”. Son aprendices que no avanzan. V.12

 Con los creyentes inmaduros hay que volver una y otra vez con los mismos temas, “los primeros rudimentos de las palabras de Dios”

La amonestación del autor de la epístola es que sus destinatarios, luego de haber oído muchas veces la enseñanza de la Palabra de Dios, debían ser maestros, (instructores) en cambio eran aprendices. Había que repetirles una y otra vez las mismas cosas.

¿Cuál es la condición en nuestras comunidades actuales? ¿Cuántas de las personas que asisten a nuestros servicios, luego de un tiempo de discipulado desarrollan sus dones y se convierten en maestros de la Palabra?

Los líderes de hoy tenemos claro el camino a transitar con los hermanos, los dirigimos en dirección de que se conviertan en maestros?

¿Cuál es el porcentaje de maestros en cada iglesia local?

¿Cuántos son los creyentes maduros en una comunidad?

 

Aplicaciones

1. No es el tiempo quien da madurez. Los destinatarios de la carta llevaban mucho tiempo en la iglesia pero no eran maestros.

2. No se puede ser un maestro de la Palabra de Dios, si se es perezoso.

3. Un creyente maduro debería manejar temas como:

Ø  Discipulado

Ø  Disciplinas espirituales

Ø  El dar

Ø  El dominio propio

Ø  El evangelismo

Ø  La adoración

4. Un creyente inmaduro habitualmente se enreda en aspectos prácticos porque desconoce la Biblia.

5. Un creyente inmaduro muchas veces transgrede los valores bíblicos porque no los conoce.

 

III. “tenéis necesidad de leche y no de alimento sólido”. Son bebés espirituales, niños. vs12-13

Los cristianos hebreos, receptores de la carta eran niños espirituales a pesar del tiempo que llevaban en la comunidad y por lo tanto había que darles leche y no alimento sólido.

Este es una metáfora que indica que la enseñanza que recibían era básica porque no podían recibir más. El autor hace eso reseñando cada vez el AT para explicarles algunas cosas, pero se da cuenta que no puede seguir explicando porque sus oyentes no están capacitados para oír.

En la Escritura hay temas profundos, muchos difíciles de explicar:

Ø  La soberanía de Dios

Ø  Los atributos de Dios

Ø  El señorío de Cristo

Ø  La consagración

Ø  El servicio comprometido

Ø  La vida eterna

Pero muchísimas veces el pastor o líder de una comunidad pasa la mayor parte del tiempo repitiendo las mismas cosas sin profundidad alguna, porque él mismo es limitado y repite los temas que están de moda, lo que ve en la internet, lo que escuchó de tal o cual autor, pero personalmente no profundiza en su enseñanza, o porque sus oyentes son limitados espiritualmente: viven de sueños, profecías, impresiones emocionales, canciones de moda, pero desconocen la Biblia, no la leen o repiten sin reflexión alguna lo que aprendieron hace años y se quedan con eso sin analizar si lo que recibieron era bíblico o no lo era.

El que bebe leche espiritual es:

 

-inexperto (Inhábil, griego)en la Palabra.v.13

“Niño”( niño, niños pequeños, un bebé, una persona de mente simple o inmaduro)

Ø  Un niño solo ve un punto de vista

Ø  Un niño no tiene sus capacidades cognitivas totalmente desarrolladas

Ø  Un niño no discierne moralmente

Ø  Un niño es dependiente

Ø  Un niño es temperamental

-el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez (Que son completos). 14

 

Por medio de la práctica, la costumbre, el ejercicio, la experiencia tienen los sentidos ejercitados, (pueden intuir, ver, oler, palpar, ver, oír si tal o cual situación es buena o mala

-Su opinión es escritural

-Es capaz de ver el todo

-Tiene una actitud distinta

Gálatas 6:1: Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

 

Aplicación

1. Las personas y las iglesias no crecen si solo reciben leche espiritual, eso produce raquitismo espiritual.

2. Hay problemas de enfoque en la iglesia si luego de unos años no se forman creyentes maduros capaces de llevar adelante la obra de Dios.

3. Hay que trabajar muy duro en la iglesia, de manera planificada y sistemática para llevar a los creyentes desde “la leche espiritual al alimento sólido espiritual”. Esta formación no se puede improvisar, debe ser intencionada.

4. Un creyente inmaduro, acostumbrado a la leche espiritual en un cargo de liderazgo puede causar mucho daño a esa iglesia local, porque aún no tiene el discernimiento espiritual para tomar decisiones.

 

Conclusión

 

El autor de la epístola, como lo ha hecho antes, en los capítulos previos, primero enseña un aspecto doctrinal y luego hace una admonición. La que acaba de hacer destaca la inmadurez de los creyentes y nos revela tres señales:

1. El creyente inmaduro es perezoso en su vida cristiana

2. El creyente inmaduro es un aprendiz que no avanza

3. El creyente inmaduro es un niño espiritual, sin discernimiento.

lunes, 28 de septiembre de 2020

"Retengamos nuestra profesión"

 


Iglesia Cristiana Metropolitana
Domingo 27/09/2020
Santiago de Chile
Serie. Hebreos. La superioridad de Jesús

 

Título: “Retengamos nuestra profesión”

Texto : Hebreos 4: 14-16

 Introducción

Biblia Nueva Traducción Viviente

                14. Por lo tanto, ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que entró en el cielo, Jesús el Hijo de Dios, aferrémonos                 a lo que creemos.

15. Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros, sin embargo él nunca pecó.

16. Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.

 “Por lo tanto”, una vez más aparece esta expresión cada vez que el autor quiere hacer una exhortación, como ya lo ha hecho en 2:1, y en 3:1.En los capítulos previos exhortó a reconocer a Jesús como superior a Moisés y a los ángeles, a no descuidar o deslizarse de lo aprendido, a la obediencia, a no ser incrédulos, a entrar al reposo de Dios.

¿Cuál será la exhortación que realiza ahora? La exhortación es a RETENER NUESTRA PROFESIÓN.

 La Biblia Nueva Traducción viviente traduce la expresión Retengamos nuestra profesión como

“aferrémonos a lo que creemos.”

Esta expresión no está hablando de la salvación, sino de la fidelidad, de la obediencia.

Como el autor sabe lo difícil que es ser fiel y retener la profesión introduce una vez más, quizás la cuarta mención a Jesús como sumo sacerdote.

Los creyentes que quieren ser fieles y retener la profesión cuentan con una ayuda especial: la intercesión del sumo sacerdote que tiene algunas cualidades especiales.

I. Un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos. 4:14. Así como Josué, en el contexto previo traspasó las fronteras de las naciones cananeas y conquistó la tierra prometida, así Jesús, el Hijo de Dios traspasó las fronteras celestiales, eternas y conquistó la salvación.

El S.S. es eterno, siempre ha existido. No tuvo nacimiento ni tendrá fin.

Jesús es el puente entre lo eterno y lo finito. Dios se revela desde la eternidad a través de Jesús. Esta es la primera razón para retener nuestra profesión. La cristiandad no es una religión humana, una lista de preceptos morales o de sana convivencia. Jesús es la revelación de un Dios eterno que comparte la condición humana por un breve tiempo. Eso le da una segunda cualidad.

Aplicación

 1. Jesús es es gran sumo sacerdote que traspasó los cielos. Podemos confiar en él y en su obra intercesora.

2. Jesús es el gran sumo sacerdote traspaso los cielos para que nosotros pudiéramos llegar al cielo.


II. Un gran sumo sacerdote que se compadece de nuestras debilidades. V. 15

Porque como hombre las experimentó, sufrió las tentaciones, los dolores, el hambre, el miedo, la traición.

Jesús fue humillado, herido, traicionado, ridiculizado, ofendido

Jesús tuvo una familia, fue hijo, fue niño, hermano

Jesús fue trabajador, pagó impuestos

Jesús fue amigo, fue amado por hombres por mujeres, por niños

Jesús fue exiliado, fue migrante

No hay experiencia humana que Jesús no haya experimentado, pero nunca pecó. Él conoce nuestras debilidades y puede entendernos.

Aplicación

La ley no proveía solución al pecado, solo lo castigaba, Je´sus es superior, nos entiende y nos da una salida.

2. La cristiandad no es un listado de cosas que debo hacer o no debo hacer y que si no las cumplo estoy fuera. La vida cristiana es una lucha diaria por retener nuestra profesión, por se obedientes y fieles. Algunas veces caminamos en victoria, otras tenemos que depender de la gracia perdonadora de Dios una y otra vez.

La fe, la confesión y el arrepentimiento son las llaves para retener nuestra profesión

III. El Gran sumo sacerdote abre las puertas del templo celestial .v. 16

-Para que el creyente se acerque con confianza

-Para alcanzar misericordia

Para hallar oportuno socorro

 Ya no es necesario cumplir con las tradiciones del judaísmo: someterse a las leyes de sacrificios, ni guardar las fiestas, ni los ritos de purificación (tema abordado en el libro de Colosenses) porque Cristo el Cordero Pascual Perfecto abrió los cielos una vez y para siempre. El lugar santísimo está abierto para el creyente.

Del río de Dios brota la gracia y la misericordia.

 

Aplicación

1. “Acerquémonos” indica una intencionalidad, esa debe ser nuestra disposición, buscar, encontrar, retener.

2. Hoy, en medio de la apostasía, necesitamos más que nunca la gracia para ser fieles y retener lo que hemos aprendido.

3. La vida cristiana no es una vida de perfección  sino de santificación. “Sin santidad nadie verá al Señor” escribe más adelante el autor.

 

Conclusión

“Retener la profesión nunca ha sido fácil, menos ahora en los últimos tiempos. Ser obedientes y ser fieles es una tarea difícil.

El Creyente no lo hace en sus propias fuerzas sino que a través del Jesús el Gran sumo sacerdote que intercede por él y le provee de gracia y misericordia.