Blog dedicado a la reflexión psico-espiritual del escritor Juan E. Barrera
miércoles, 10 de junio de 2015
Sendas Dios hará
Santiago de Chile
09/06/2015
Mensaje:
Sendas Dios hará
Texto:
Isaías 43: 15-20
Introducción:
Don
Moen, cantante cristiano reconocido, escribió hace muchos años la canción
Sendas Dios hará. La escribió tras la muerte de su sobrino y la letra dice así:
Sendas
Dios hará, donde piensas que no hay
El obra
en maneras que no podemos entender
El me
guiara a su lado yo estaré
amor y
fuerza me dará un camino hará donde no lo hay.
Si camino
en la soledad me guiará
y agua en
el desierto encontraré
la tierra
pasará su palabra eterna es
El hará
algo nuevo hoy...
Esta
canción está basada en Isaías 43 que es el pasaje que deseo compartir con
ustedes en esta mañana, la primera mañana de la Iglesia Cristiana Metropolitana.
En este pasaje podemos ver tres puntos principales:
I.
Una petición de Dios: v. 18 “No os
acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”
La
Biblia al día traduce el v.18 así: “Pero olvídense de todo esto, eso no es nada
comparado con lo que voy a hacer”
Dios
castiga a Israel por su desobediencia e idolatría y lo envía al cautiverio
babilónico. Bajo la mano del rey Nabucodonosor Israel experimenta el horror
total: sus hombres muertos a espada, sus mujeres violentadas, sus hijos
asesinados ante los ojos de sus padres, hambre, muerte, dolor y la amargura del
exilio, no obstante Dios nunca los deja solos. Siempre se reconoce a si mismo
como el Dios de Israel, el Santo de Israel, a pesar de la rebelión del pueblo.
Dios hiere y sana a Israel. Dios castiga y restaura al mismo tiempo a su
pueblo.
Ahora
en este capítulo, el 43 le promete a su pueblo rebelde, que si se arrepiente él
intervendrá a su favor nuevamente y lo hace dándoles una petición especial “No
os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”. En
el contexto Dios se está refiriendo al episodio cuando él derrotó a Faraón, rey
de Egipto, una de las intervenciones más recordadas por el pueblo, repetidas
incluso a su hijos. Ahora en cambio, Dios le pide a su pueblo que olvide todo
esto ¿La razón?... Él hará algo nuevo.
Dios
hace esta promesa en circunstancias adversas para su pueblo, les dice que hará
algo nuevo a favor de ellos aunque las circunstancias eran de exilio, de un
aparente olvido de Dios a su pueblo. Sin embargo les dice que el inicio de ese
tiempo nuevo comienza con la necesidad de olvidar las intervenciones divinas en
el pasado. Israel necesitaba olvidar lo que Dios había hecho para ver lo que ahora
estaba haciendo y lo que iba a hacer.
El
pasado puede ser de mucho provecho o una dificultad tremenda para avanzar. Nos
provee de identidad y raíces, pero al mismo tiempo nos puede paralizar, o hacernos
avanzar pero de espaldas.
Ilustración
La
domesticación de los elefantes consiste en amarrarles una de las patas cuando
el elefante es pequeño a un grillete enterrado en el suelo. Por más que el
animal haga fuerza, no puede librarse del grillete enterrado en el piso, hasta
que deja de intentarlo.
Lugo
de muchos años de estar atrapado, le quitan el grillete, pero el animal ya
aprendió a no moverse ni hacer fuerza y se mantiene quieto en su lugar como si
aún estuviera amarrado. Eso es lo que el pasado suele hacer en nuestra vida. Atraparnos
“domesticarnos”.
APLICACIÓN
Es
necesario olvidar porque:
1.
Las experiencias pasadas no amarran e impiden desarrollarnos en la vida. Todas
las personas tienen cosas que olvidar, porque vivir no siempre es fácil:
-la
pobreza
-la
familia
-las
decisiones propias erradas
-circunstancias
inesperadas
-nacimientos
no esperados
-muertes
-divorcios
-hijos
rebeldes
-crisis
económicas
-traiciones
Dejan
huella para siempre en nuestra biografía, en nuestra historia personal, pasan a
formar parte de nosotros. Son una mochila que puede ser buena o no.
Dejan
una impronta en nuestro ánimo y en nuestra vida espiritual y pueden llevarnos a
un estado que la Biblia llama “desierto” que es un tiempo de mucha soledad, de
sequedad espiritual, de sufrimiento del que demoramos años en salir.
Una
de las razones por las que nos cuesta salir es porque en el pasado tenemos
puestos sentimientos: amor de pareja, amor de padres, expectativas, sueños,
anhelos que nos son muy queridos. Existe una sola manera de renunciar a eso tan
querido: J_E_S_U_S, orar y sangrar hasta que Jesús sea nuestro gran tesoro y
llene todo nuestro corazón y su presencia sea mayor que nuestras pérdidas, que
nuestros amores, que nuestros recuerdos.
2.
Otra razón para olvidar las cosas pasadas es que si nos quedamos observando el
pasado no vemos a Dios obrando hoy alrededor nuestro.
Dios
siempre está trabajando en nosotros, con nosotros y por nosotros, pero nuestras
experiencias espirituales del pasado pueden impedirnos verlo a él en nuestro
hoy. Recordamos extasiados lo que Dios hizo en el pasado pero ya no lo vemos
actuar en el presente.
Pero
en este texto vemos, además de una petición de Dios, una…
II.
Una promesa de Dios: v.19 “He aquí
yo hago cosa nueva, pronto saldrá a luz ¿No la conoceréis? Otra vez abriré
caminos en el desierto, y ríos en la soledad”
LA
Biblia al día traduce este versículo así: “Voy a hacer algo enteramente nuevo
¡miren ya he comenzado! ¿No lo ven?”
Una
vez que hemos sido capaces de olvidar lo antiguo, lo pasado, el Señor hace una
promesa “He aquí yo hago cosa nueva”.
La
palabra hebraica para cosa nueva Jadash quiere decir “nuevo”
1.
Tanto en el sentido de reciente, tierno o fresco (lo contrario de viejo)
2.
Con la connotación de algo que antes no existía.
La
promesa de Dios es que él haría en la vida de Israel algo fresco, algo tierno,
“renovar” traer novedad a algo viejo y también algo que nunca ha existido.
Eso
nuevo todavía no se había revelado al pueblo, sin embargo sería “pronto”. Esta
palabra en el original es un adverbio que se puede traducir como: ahora, al
instante, así que, de aquí en adelante, desde ahora, entonces, porque ahora,
porque ya
Esta
obra nueva sería conocida por el pueblo, sería lago observable. El Señor que
había castigado a su pueblo ahora lo está consolando y le está diciendo “voy a
hacer algo nuevo, te voy a renovar o voy a hacer algo que tú nunca has visto
antes, pero tienes que olvidar lo pasado, las cosas antiguas”
Otra
vez, Dios haría caminos en el desierto, ya lo había hecho cuando sacó al pueblo
de Egipto y lo volvería a hacer por amor de su pueblo rebelde.
Dios
haría caminos en desierto, una expresión figurativa que indica un “curso de
vida o modo de acción” y Ríos en la soledad: un arrollo, un gran río, es
figurativo de prosperidad.
Ilustración
Cuando
una persona atraviesa un desierto no desea más que una cosa: Salir de él y
llegar a un lugar donde exista agua fresca. Esta es una experiencia traumática,
las personas que han estado sometidas a falta de agua, narran lo difícil que
es: sufren de alucinaciones, se quedan sin fuerzas, no pueden hablar. Anhelan
con todo su ser al menos una gota de agua que les devuelva la vida.
Aplicación
Dios
ha hecho una promesa y la cumplirá
1.
Él está haciendo algo nuevo en nuestra vida, Dios está trabajando en nosotros,
haciendo algo nuevo.
2.
Dios desea renovarnos, hacernos “brotar” nuevamente. Dios desea que
florezcamos, no nos quiere ver marchitos, él quiere darnos el vigor, la belleza
y el aroma de una flor abierta.
3.
Dios está haciendo su obra ahora mismo. Jesús habitando en nosotros desea
mostrar su carácter, su belleza, su misericordia, su paz, su gozo. Él estuvo en
el desierto y nos enseña cómo enfrentar esa situación.
4.
Dios está haciendo caminos y ríos en nuestro desierto y en nuestra soledad,
aunque no lo veamos o sintamos.
5.
De nuestra esterilidad, incredulidad, escepticismo, tristeza, o desilusión Dios desea obtener agua
fresca, gozo y alegría que sirvan como testimonio en un mundo triste.
Así
que vemos en este pasaje, una petición de Dios, una promesa de Dios y
finalmente podemos ver un…
III.
Un propósito de Dios.V.20”…Para que
beba mi pueblo, mi escogido”
Todo
tiene sentido en la mente, en la voluntad y en los planes de Dios.
Primero
debemos olvidar lo pasado, luego debemos confiar que Dios hará algo nuevo a
partir de ahora. Que de la soledad Dios sacará agua fresca.
¿Cuál
es la razón de todo esto? La razón de todo esto forma parte del propósito de Dios:
“Para que beba mi pueblo, mi escogido”
En
la voluntad soberana de Dios estaba escrito que lo nuevo tenía un propósito y
que el costo de esto nuevo sería altamente recompensado por Dios: sería usado
para bendecir a otros, al pueblo de Dios.
Dios
va bendiciendo a otras personas a través de la transformación dolorosa y solitaria
que experimentamos en el “desierto” y se goza en usarnos así, de ese modo en
medio de esas circunstancias.
Ilustración
Un
cargador de agua en la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los
extremos de un palo que llevaba encima de los hombros.
Una
de las vasijas tenía una grieta, mientras que la otra era perfecta y entregaba
el agua completa al final del largo camino a pie desde el arroyo hasta la casa
de su patrón. Cuando llegaba, sin embargo, la vasija rota solo contenía a la
mitad del agua.
Por
dos años completos esto fue así diariamente. Desde luego la vasija perfecta
estaba muy orgullosa de sus logros, perfecta para los fines para los que había
sido creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia
imperfección y se sentía miserable porque solo podía conseguir la mitad de lo
que se suponía debía hacer.
Después
de dos años le habló al aguador diciéndole: "Estoy avergonzada de mi misma
y me quiero disculpar contigo"...
¿Por
qué? le preguntó el aguador.
Porque
debido a mis grietas, solo puedo entregar la mitad de mi carga. Debido a mis
grietas, solo obtienes la mitad del valor de lo que deberías obtener.
El
aguador se sintió muy apesadumbrado por la vasija y con gran compasión le dijo:
"cuando regresemos a la casa del patrón quiero que notes las bellísimas
flores que crecen a lo largo del camino.”
Así
lo hizo y en efecto vio muchísimas flores hermosas a todo lo largo del camino,
pero de todos modos se sintió muy apenada porque al final solo seguía llevando
la mitad de su carga. El aguador le dijo entonces:
¿Te
diste cuenta que las flores solo crecen a un lado del camino, el tuyo?
Siempre
he sabido de tus grietas y quise usar aquello, sembré semillas de flores a todo
lo largo del camino por donde tú vas y todos los días tú las has regado.
Por
dos años he recogido estas flores para decorar el altar de mi maestro. Sin ser
exactamente como eres, Él no hubiera tenido esa belleza sobre su mesa.
APLICACIÓN
1.
Dios usa nuestros desiertos y soledades para mostrarnos cuanto dependemos de la
verdadera fuente de agua viva “si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que
cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”
dijo el Señor en Juan 7:37-38
2.
Dios usa nuestros desiertos y nuestras soledades, nuestras pruebas, traumas,
dolores para bendecir a otros.
3.
Los desiertos y soledades solo tienen sentido si los miramos a través de los
propósitos de Dios y de su carácter precioso.
CONCLUSIÓN
Aunque
con trabajo y esfuerzo debemos aprender a mirar todo lo que nos pasa a través
de estos tres aspectos:
1.
Dios nos pide olvidar las cosas pasadas
2.
Dios nos promete hacer algo nuevo en nuestra vida
3.
Dios nos muestra un propósito en las experiencias vividas: bendecir a otros.
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Mensajes
miércoles, 20 de mayo de 2015
miércoles, 13 de mayo de 2015
Amigos, les comparto un adelanto de mi segundo libro. Espero que sea de bendición .
Tengo un hijo en el cielo. La experiencia de ver partir un hijo.
Saludos
Juan
Tengo un hijo en el cielo. La experiencia de ver partir un hijo.
Saludos
Juan
En mi libro “Ahora que nos casamos” abordo también esta
dimensión espiritual como parte integrante de la psiquis humana a la que
deberíamos prestar atención y abrir el corazón, sobre todo ante la dolorosa
muerte de un hijo. En ese capítulo me baso en tres fuentes para hablar sobre la
dimensión espiritual del hombre: lo que dicen Las Escrituras, la psicología, y
la evidencia empírica, estudios realizados al respecto.
El abordaje pastoral camina al borde del riesgo frente a la
muerte de un hijo, porque hay muchas posibilidades que las personas se
resientan con Dios, que sus convicciones religiosas se anulen y que la fe
desaparezca. Son muchos los que luego de perder un hijo o enfrentar una pérdida
dejan de creer en Dios, de hecho una de las bases del ateísmo moderno es la
falta de respuesta frente al dolor, al sufrimiento. Viene a mi mente una mujer
quien frente a su pérdida entre gritos desgarradores, abrazada al ataúd de su
joven marido repetía una y otra vez ¡Dios no existe! ¡Dios no existe!
Sin embargo son muchos los testimonios que nos muestran
casos donde los padres reconciliados con Dios dejaban partir a sus hijos
confiando que iban a un lugar mejor y que su tiempo había llegado. Los
abrazaban, les daban las gracias por el tiempo que los tuvieron, les decían
cuanto los amaban y luego los dejaban partir.
Los sentimientos de enojo y traición con Dios
Enojo. Muchos padres en lugar de buscar refugio en Dios se
enojan y se resienten. En estudios realizados se menciona que de los padres
entrevistados, que habían perdido un hijo algunos habían dejado de creer en
Dios. Es comprensible que muchos padres reaccionen de esa manera por el impacto
y horror que se experimenta. Muchos se hacen inmediatamente la pregunta ¿Por
qué Dios permitió que pasara? ¿Dónde estaba Dios? Son preguntas terribles
porque no tienen una explicación sencilla y llevan a un debate teológico
importante.
Tampoco se puede negar la subjetividad de esta reacción de
enojo con Dios, porque muchos de los padres o familiares lo sienten cuando es
el hijo propio y no siente el mismo malestar cuando es el hijo de otro, incluso
muchas veces se reciben esas noticias con indiferencia o apatía, sin embargo el
enojo contra Dios aparece cuando la muerte es cercana.
Personalmente, como pastor, graduado en Teología, tampoco me
resultó indiferente la partida de mi hijo. He realizado un esfuerzo consciente
por no cuestionar a Dios, ni preguntar ¿Por qué?, para ello me propuse desde el
primer día fundamentar mi confianza en el carácter de Dios. Reconozco que la
muerte de mi hijo ha sido duro, sin embargo he asumido (no sin dolor y
resistencia) la actitud de siervo. Dios es bueno, no puede dejar de serlo
porque él es perfecto, no importa lo que pase en esta Tierra, eso no cambia
nada en él y yo no tengo la autoridad para cuestionar sus decisiones.
Traición. Hace años circula un texto sin autoría titulado
Huellas en la arena, que dice:
Una noche tuve un sueño... soñé que estaba caminando por la
playa con el Señor y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida.
Por cada escena que pasaba, percibí que quedaban dos pares
de pisadas en la arena: unas eran las mías y las otras del Señor.
Cuando la última escena pasó delante nuestro, miré hacia
atrás, hacia las pisadas en la arena y noté que muchas veces en el camino de mi
vida quedaban sólo un par de pisadas en la arena.
Noté también que eso sucedía en los momentos más difíciles
de mi vida. Eso realmente me perturbó y pregunté entonces al Señor:
"Señor, Tu me dijiste, cuando resolví seguirte, que andarías conmigo, a lo
largo del camino, pero durante los peores momentos de mi vida, había en la
arena sólo un par de pisadas. No comprendo porque Tu me dejaste en las horas en
que yo más te necesitaba".
Entonces, El, clavando en mi su mirada infinita me contestó:
"Mi querido hijo. Yo te he amado y jamás te abandonaría en los momentos
más difíciles. Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas fue justamente
allí donde te cargué en mis brazos".
Este hermoso texto ilustra de manera perfecta la sensación
de traición que los sufrientes experimentan y que de acuerdo a lo citado por el
doctor Dobson alcanza a la mayoría de los cristianos…
Entendiendo cosas difíciles
Juan E. Barrera
“Clama a mí y yo responderé cosas grandes y ocultas que tú no
conoces”. Jeremías 33:3
Este versículo es
una gema escondida entre las profecías de Jeremías diseminadas por todo el
libro. Recuerdo haberlo aprendido de memoria siendo todavía un niño. Es un
versículo que exhorta a la oración y poner la confianza en que Dios responde,
no obstante, este verso no se puede descontextualizar y se debe comprender a la
luz del ministerio del profeta, duro ministerio. Estas palabras surgen, sin
duda como respuesta ante la confusión que el profeta debió experimentar muchas
veces durante su ministerio, palabras dirigidas a un pueblo que no quería
escuchar y que más aún descarga todo su enojo y maldad sobre el hombre de Dios.
¿Qué cosas grandes y
ocultas aprendió el profeta y que son de ayuda para nosotros en el día de hoy?
Las respuestas, después de leer detenidamente el libro completo son varias.
Solo me atrevo a mencionar tres de estas cosas grandes y ocultas.
Primero, que Dios
cuando llama a un hombre o una mujer, espera que la misión que él encomienda
sea cumplida independiente de las circunstancias. Que todas las veces, Dios
cuando llama espera obediencia. Las circunstancias del ministerio pueden ser
complicadas, puede haber riesgo de muerte, existir sufrimiento constante o no
verse fruto en todo el trabajo, sin embargo, Dios espera obediencia de sus siervos.
Es este sentido de obediencia lo que llevará a un hombre o una mujer hasta el
final de su viaje, no las circunstancias externas o internas.
Segunda cosa grande,
Dios aborrece el pecado de idolatría. Dios tiene sus razones y sus propósitos
en esto, pero Dios odia la idolatría y ocupa epítetos y metáforas muy fuertes
para denunciar la “infidelidad” de Israel, la idolatría del pueblo. Dios no es
comparable a nada conocido en el universo, a nada creado por el hombre. Dios
está infinitamente apartado en santidad y perfección y sus atributos magníficos
tienen tal fulgor, que cualquier cosa creada a la que se le compare opaca su
gloria. Dios es tan grande en misericordia, es el que elige al pueblo, lo
libera, se le revela, vive entre ellos, que no puede soportar que sus hijos
cambien o muden la confianza de la que él es solo digno a un ídolo falso. La
confianza debe ser depositada solo en Dios, solo en Dios.
Tercero, Dios
castiga la maldad sin dejar de ser misericordioso y justo. Usa a pueblos o
naciones no creyentes para cumplir sus propósitos, Nabucodonosor “mi siervo”
implica que un Dios soberano emplea su libertad, su dignidad y su sabiduría
para usar a quien él desee para llevar a cabo sus planes. Usa la impiedad, la
maldad, la codicia, la crueldad de otros para llevar a cabo sus propósitos. Esto
es algo grande y oculto, que no está a nuestra vista y que necesita de mucha fe
para aceptarlo. Sin embargo, también reconoce y exige responsabilidad moral en
aquellos que el usa, un misterio. Dios usa la maldad de algunos para llevar a
cabo sus planes, pero luego también castiga a quienes fueron sus instrumentos.
Esto habla de libertad, elimina los determinismos, destaca la soberanía de Dios
y la fidelidad de Dios hacia sí mismo y hacia nosotros. Dios cumple sus propósitos.
Tres cosas grandes y
ocultas que Dios nos revela en el libro de Jeremías.
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martes, 31 de marzo de 2015
Gloria en lugar de ceniza
“a ordenar que a los
afligidos de Sion se les de gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de
luto, manto de alegría en lugar de espíritu angustiado; y serán llamados árboles
de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya” Isaías 61:3
Hermosas palabras proféticas de Isaías que nos refieren de
manera poética a uno de los temas más difíciles de abordar en el mundo moderno,
el sufrimiento. Tema también complicado de abordar desde una postura bíblica
¿Por qué existe el dolor? ¿Por qué las personas tienen que sufrir? Si en la
percepción del observador se cree que tal persona merece el sufrimiento, al
parecer la interrogante pierde cierto poder, se lo merece, dice alguien y hay
una especie de satisfacción en esas palabras, pero si el que sufre a los ojos
del observador es una persona buena, la pregunta adquiere otro agregado más
difícil de responder ¿por qué sufre la gente buena?
El pasaje citado no revela explícitamente el por qué de la
ceniza, del luto, del espíritu angustiado, todos símbolos de sufrimiento, pero
al leer el libro completo se descubre el por qué: decisiones propias,
alejamiento de Dios, desobediencia, orgullo ¿Todo el pueblo de Israel se
comportó así? Tal vez no, no obstante las consecuencias del castigo divino
fueron para todos. Eso ya nos lleva a una primera conclusión, el sufrimiento
alcanza a todas las personas, “buenas” y “malas”, es un hecho universal, el
dolor existe. Hoy se oculta, se disfraza, se niega. Pocas personas quieren
reconocer abiertamente que sufren, que lo pasan mal. La vida moderna considera
vergonzoso sufrir. Se exalta la alegría, la algarabía, la felicidad, aunque
para ello se deba recurrir a lo extremo, a lo adrenalítico y hasta el uso de
químicos.
Otra conclusión de este pasaje es que es Dios mismo quien
puede ser el causante del sufrimiento. Eso revela claramente el libro de
Isaías. El cautiverio, la vergüenza, la muerte, el horror fue la consecuencia
del castigo divino sobre un pueblo altivo, idólatra, infiel, y la mano de Dios
se dejó sentir sobre ellos. Esta manera de obrar de Dios tampoco es muy popular
en el día de hoy donde se glorifica “el Dios de amor” y esto no es un incentivo
al legalismo que domina a la mayoría de las iglesias ni tampoco es un empuje a
una actitud de juicio entre las iglesias, que ya tenemos mucho de aquello, si no
es el reconocimiento bíblico que Dios, en su sola soberanía muchas veces decide
actuar de manera punitiva con los que ama, y esta última palabra cambia el
contexto de la posibilidad que examinamos. Si el que castiga no es Dios, se
puede esperar lo peor de este castigador, porque la maldad del hombre no tiene
límites y de ello la historia de la humanidad está repleta, ayer y hoy. El rey
David lo entendió muy bien cuando Dios le dio a elegir el castigo por la falta cometida al censar el
pueblo. David escogió ser castigado por Dios y no por el hombre y es que si
sufrimos bajo la mano de Dios, sufrimos bajo la mano de un Dios que ama. Así
que tenemos esperanza, hay un fin, un sentido. Y la razón es que el castigo
divino obra con misericordia, desde la gracia, la santidad, la fidelidad, la
bondad y todo ese proceso aunque doloroso por demás produce en nosotros una
transformación. El quebrantamiento, si nos rendimos, deja emanar de nosotros el
aroma de Cristo, el aroma de vida. El quebranto rendido se lleva el aroma del
orgullo, de la arrogancia, de la auto suficiencia y forma en nosotros a Cristo,
nuestra esperanza. Este sufrimiento bajo la mano de Dios nos acerca a él quien
es la única fuente de sanidad y restauración ¡qué glorioso misterio que el Dios
que hiere es a su vez el Dios que sana! El corazón que entiende esto se
arrodilla y adora en silencio, esperando la misericordia de Dios. El corazón
que no entiende camina erguido y herido, desilusionado y enojado con Dios.
Una última enseñanza de este pasaje es que el sufrimiento no
es eterno, tiene un final. La ceniza se cambiará en resplandor, el luto en
aceite de gozo y el espíritu angustiado se cambiará por un manto de alegría.
Esa es la promesa de Dios y esa es la práctica de Dios. Para muchas personas el
sufrimiento suele ser un período largo, de meses y hasta años. Una larga
enfermedad, el duelo por una pérdida, períodos de sequedad espiritual, de
agonía emocional, de confusión. Largos períodos donde la persona camina en
oscuridad, a tientas y se hace muy difícil vivir. Pero si no desmayamos, si
pedimos a Dios las fuerzas para vivir un día a la vez y mantenemos la confianza
en un Dios que todo lo controla, la larga noche se irá y el sol saldrá otra vez
y las tinieblas serán luz, la tristeza gozo y la duda convicción. Dios cumplirá
su propósito en nosotros y nuestra vida, en medio de las cicatrices mostrará la
gracia, el perdón y el carácter de Cristo, su gloria brillando en vasos de
barro y como Job declararemos “yo hablaba lo que no entendía”.
También debemos entender que muchas veces la restauración no
será en esta tierra. Que tendremos que esperar cruzar el río de la muerte para
recién disfrutar de la alegría plena. Esta fue la experiencia de cristianos
como Jhon Bunyan, David Brainer o Amy carmichael, solo poro nombrar algunos.
Fueron cristianos preciosos usados por Dios hasta el día de hoy, y que a pesar
que algunos de ellos vivieron cientos de años atrás su vida de sufrimiento
sigue sonando como una melodía suave pero potente que nos recuerda que las
cenizxas pueden ser usadas por Dios para su propia gloria. Esta es la
experiencia también de muchísimos cristianos perseguidos en el día de hoy en
diferentes partes del mundo. Hombres y mujeres que bajo el sufrimiento han
entendido que su liberación no será aquí sino en el cielo y viven cada día como
si fuera el último en la tierra y el primero con Dios. Son hombres y mujeres
que tienen en poco esta vida porque están mirando el gozo eterno, donde el
espíritu angustiado se cambiará por manto de alegría, manto que les será
entregado por el Padre mismo, Jesús nuestra alegría eterna.
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