miércoles, 10 de junio de 2015

Queridos amigos, hermanos: Luego de mucho tiempo de reflexionarlo hemos decidido comenzar una iglesia. Nos reunimos en el centro de Santiago, barrio Lastarria: Monjitas esquina Ayacucho. Ya tuvimos nuestro primer culto. Deseamos ser de bendición.

Sendas Dios hará

Iglesia Cristiana Metropolitana
Santiago de Chile
09/06/2015
Mensaje: Sendas Dios hará
Texto: Isaías 43: 15-20
Introducción:
Don Moen, cantante cristiano reconocido, escribió hace muchos años la canción Sendas Dios hará. La escribió tras la muerte de su sobrino y la letra dice así:
Sendas Dios hará, donde piensas que no hay
El obra en maneras que no podemos entender
El me guiara a su lado yo estaré
amor y fuerza me dará un camino hará donde no lo hay.
Si camino en la soledad me guiará
y agua en el desierto encontraré
la tierra pasará su palabra eterna es
El hará algo nuevo hoy...
Esta canción está basada en Isaías 43 que es el pasaje que deseo compartir con ustedes en esta mañana, la primera mañana de la Iglesia Cristiana Metropolitana. En este pasaje podemos ver tres puntos principales:
I. Una petición de Dios: v. 18 “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”
La Biblia al día traduce el v.18 así: “Pero olvídense de todo esto, eso no es nada comparado con lo que voy a hacer”
Dios castiga a Israel por su desobediencia e idolatría y lo envía al cautiverio babilónico. Bajo la mano del rey Nabucodonosor Israel experimenta el horror total: sus hombres muertos a espada, sus mujeres violentadas, sus hijos asesinados ante los ojos de sus padres, hambre, muerte, dolor y la amargura del exilio, no obstante Dios nunca los deja solos. Siempre se reconoce a si mismo como el Dios de Israel, el Santo de Israel, a pesar de la rebelión del pueblo. Dios hiere y sana a Israel. Dios castiga y restaura al mismo tiempo a su pueblo.
Ahora en este capítulo, el 43 le promete a su pueblo rebelde, que si se arrepiente él intervendrá a su favor nuevamente y lo hace dándoles una petición especial “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”. En el contexto Dios se está refiriendo al episodio cuando él derrotó a Faraón, rey de Egipto, una de las intervenciones más recordadas por el pueblo, repetidas incluso a su hijos. Ahora en cambio, Dios le pide a su pueblo que olvide todo esto ¿La razón?... Él hará algo nuevo.
Dios hace esta promesa en circunstancias adversas para su pueblo, les dice que hará algo nuevo a favor de ellos aunque las circunstancias eran de exilio, de un aparente olvido de Dios a su pueblo. Sin embargo les dice que el inicio de ese tiempo nuevo comienza con la necesidad de olvidar las intervenciones divinas en el pasado. Israel necesitaba olvidar lo que Dios había hecho para ver lo que ahora estaba haciendo y lo que iba a hacer.
El pasado puede ser de mucho provecho o una dificultad tremenda para avanzar. Nos provee de identidad y raíces, pero al mismo tiempo nos puede paralizar, o hacernos avanzar pero de espaldas.
Ilustración
La domesticación de los elefantes consiste en amarrarles una de las patas cuando el elefante es pequeño a un grillete enterrado en el suelo. Por más que el animal haga fuerza, no puede librarse del grillete enterrado en el piso, hasta que deja de intentarlo.
Lugo de muchos años de estar atrapado, le quitan el grillete, pero el animal ya aprendió a no moverse ni hacer fuerza y se mantiene quieto en su lugar como si aún estuviera amarrado. Eso es lo que el pasado suele hacer en nuestra vida. Atraparnos “domesticarnos”.
APLICACIÓN
Es necesario olvidar porque:
1. Las experiencias pasadas no amarran e impiden desarrollarnos en la vida. Todas las personas tienen cosas que olvidar, porque vivir no siempre es fácil:
-la pobreza
-la familia
-las decisiones propias erradas
-circunstancias inesperadas
-nacimientos no esperados
-muertes
-divorcios
-hijos rebeldes
-crisis económicas
-traiciones
Dejan huella para siempre en nuestra biografía, en nuestra historia personal, pasan a formar parte de nosotros. Son una mochila que puede ser buena o no.
Dejan una impronta en nuestro ánimo y en nuestra vida espiritual y pueden llevarnos a un estado que la Biblia llama “desierto” que es un tiempo de mucha soledad, de sequedad espiritual, de sufrimiento del que demoramos años en salir.
Una de las razones por las que nos cuesta salir es porque en el pasado tenemos puestos sentimientos: amor de pareja, amor de padres, expectativas, sueños, anhelos que nos son muy queridos. Existe una sola manera de renunciar a eso tan querido: J_E_S_U_S, orar y sangrar hasta que Jesús sea nuestro gran tesoro y llene todo nuestro corazón y su presencia sea mayor que nuestras pérdidas, que nuestros amores, que nuestros recuerdos.
2. Otra razón para olvidar las cosas pasadas es que si nos quedamos observando el pasado no vemos a Dios obrando hoy alrededor nuestro.
Dios siempre está trabajando en nosotros, con nosotros y por nosotros, pero nuestras experiencias espirituales del pasado pueden impedirnos verlo a él en nuestro hoy. Recordamos extasiados lo que Dios hizo en el pasado pero ya no lo vemos actuar en el presente.
Pero en este texto vemos, además de una petición de Dios, una…

II. Una promesa de Dios: v.19 “He aquí yo hago cosa nueva, pronto saldrá a luz ¿No la conoceréis? Otra vez abriré caminos en el desierto, y ríos en la soledad”
LA Biblia al día traduce este versículo así: “Voy a hacer algo enteramente nuevo ¡miren ya he comenzado! ¿No lo ven?”
Una vez que hemos sido capaces de olvidar lo antiguo, lo pasado, el Señor hace una promesa “He aquí yo hago cosa nueva”.
La palabra hebraica para cosa nueva Jadash quiere decir “nuevo”
1. Tanto en el sentido de reciente, tierno o fresco (lo contrario de viejo)
2. Con la connotación de algo que antes no existía.
La promesa de Dios es que él haría en la vida de Israel algo fresco, algo tierno, “renovar” traer novedad a algo viejo y también algo que nunca ha existido.
Eso nuevo todavía no se había revelado al pueblo, sin embargo sería “pronto”. Esta palabra en el original es un adverbio que se puede traducir como: ahora, al instante, así que, de aquí en adelante, desde ahora, entonces, porque ahora, porque ya
Esta obra nueva sería conocida por el pueblo, sería lago observable. El Señor que había castigado a su pueblo ahora lo está consolando y le está diciendo “voy a hacer algo nuevo, te voy a renovar o voy a hacer algo que tú nunca has visto antes, pero tienes que olvidar lo pasado, las cosas antiguas”
Otra vez, Dios haría caminos en el desierto, ya lo había hecho cuando sacó al pueblo de Egipto y lo volvería a hacer por amor de su pueblo rebelde.
Dios haría caminos en desierto, una expresión figurativa que indica un “curso de vida o modo de acción” y Ríos en la soledad: un arrollo, un gran río, es figurativo de prosperidad.
Ilustración
Cuando una persona atraviesa un desierto no desea más que una cosa: Salir de él y llegar a un lugar donde exista agua fresca. Esta es una experiencia traumática, las personas que han estado sometidas a falta de agua, narran lo difícil que es: sufren de alucinaciones, se quedan sin fuerzas, no pueden hablar. Anhelan con todo su ser al menos una gota de agua que les devuelva la vida.
Aplicación
Dios ha hecho una promesa y la cumplirá
1. Él está haciendo algo nuevo en nuestra vida, Dios está trabajando en nosotros, haciendo algo nuevo.
2. Dios desea renovarnos, hacernos “brotar” nuevamente. Dios desea que florezcamos, no nos quiere ver marchitos, él quiere darnos el vigor, la belleza y el aroma de una flor abierta.
3. Dios está haciendo su obra ahora mismo. Jesús habitando en nosotros desea mostrar su carácter, su belleza, su misericordia, su paz, su gozo. Él estuvo en el desierto y nos enseña cómo enfrentar esa situación.
4. Dios está haciendo caminos y ríos en nuestro desierto y en nuestra soledad, aunque no lo veamos o sintamos.
5. De nuestra esterilidad, incredulidad, escepticismo,  tristeza, o desilusión Dios desea obtener agua fresca, gozo y alegría que sirvan como testimonio en un mundo triste.
Así que vemos en este pasaje, una petición de Dios, una promesa de Dios y finalmente podemos ver un…

III. Un propósito de Dios.V.20”…Para que beba mi pueblo, mi escogido”
Todo tiene sentido en la mente, en la voluntad y en los planes de Dios.
Primero debemos olvidar lo pasado, luego debemos confiar que Dios hará algo nuevo a partir de ahora. Que de la soledad Dios sacará agua fresca.
¿Cuál es la razón de todo esto? La razón de todo esto forma parte del propósito de Dios: “Para que beba mi pueblo, mi escogido”
En la voluntad soberana de Dios estaba escrito que lo nuevo tenía un propósito y que el costo de esto nuevo sería altamente recompensado por Dios: sería usado para bendecir a otros, al pueblo de Dios.
Dios va bendiciendo a otras personas a través de la transformación dolorosa y solitaria que experimentamos en el “desierto” y se goza en usarnos así, de ese modo en medio de esas circunstancias.
Ilustración
Un cargador de agua en la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo que llevaba encima de los hombros.
Una de las vasijas tenía una grieta, mientras que la otra era perfecta y entregaba el agua completa al final del largo camino a pie desde el arroyo hasta la casa de su patrón. Cuando llegaba, sin embargo, la vasija rota solo contenía a la mitad del agua.
Por dos años completos esto fue así diariamente. Desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, perfecta para los fines para los que había sido creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía conseguir la mitad de lo que se suponía debía hacer.
Después de dos años le habló al aguador diciéndole: "Estoy avergonzada de mi misma y me quiero disculpar contigo"...
¿Por qué? le preguntó el aguador.
Porque debido a mis grietas, solo puedo entregar la mitad de mi carga. Debido a mis grietas, solo obtienes la mitad del valor de lo que deberías obtener.
El aguador se sintió muy apesadumbrado por la vasija y con gran compasión le dijo: "cuando regresemos a la casa del patrón quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.”
Así lo hizo y en efecto vio muchísimas flores hermosas a todo lo largo del camino, pero de todos modos se sintió muy apenada porque al final solo seguía llevando la mitad de su carga. El aguador le dijo entonces:
¿Te diste cuenta que las flores solo crecen a un lado del camino, el tuyo?
Siempre he sabido de tus grietas y quise usar aquello, sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde tú vas y todos los días tú las has regado.

Por dos años he recogido estas flores para decorar el altar de mi maestro. Sin ser exactamente como eres, Él no hubiera tenido esa belleza sobre su mesa.
APLICACIÓN
1. Dios usa nuestros desiertos y soledades para mostrarnos cuanto dependemos de la verdadera fuente de agua viva “si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” dijo el Señor en Juan 7:37-38
2. Dios usa nuestros desiertos y nuestras soledades, nuestras pruebas, traumas, dolores para bendecir a otros.
3. Los desiertos y soledades solo tienen sentido si los miramos a través de los propósitos de Dios y de su carácter precioso.
CONCLUSIÓN
Aunque con trabajo y esfuerzo debemos aprender a mirar todo lo que nos pasa a través de estos tres aspectos:
1. Dios nos pide olvidar las cosas pasadas
2. Dios nos promete hacer algo nuevo en nuestra vida
3. Dios nos muestra un propósito en las experiencias vividas: bendecir a otros.


miércoles, 20 de mayo de 2015

miércoles, 13 de mayo de 2015

Amigos, les comparto un adelanto de mi segundo libro. Espero que sea de bendición .
Tengo un hijo en el cielo. La experiencia de ver partir un hijo.
Saludos
Juan

En mi libro “Ahora que nos casamos” abordo también esta dimensión espiritual como parte integrante de la psiquis humana a la que deberíamos prestar atención y abrir el corazón, sobre todo ante la dolorosa muerte de un hijo. En ese capítulo me baso en tres fuentes para hablar sobre la dimensión espiritual del hombre: lo que dicen Las Escrituras, la psicología, y la evidencia empírica, estudios realizados al respecto.
El abordaje pastoral camina al borde del riesgo frente a la muerte de un hijo, porque hay muchas posibilidades que las personas se resientan con Dios, que sus convicciones religiosas se anulen y que la fe desaparezca. Son muchos los que luego de perder un hijo o enfrentar una pérdida dejan de creer en Dios, de hecho una de las bases del ateísmo moderno es la falta de respuesta frente al dolor, al sufrimiento. Viene a mi mente una mujer quien frente a su pérdida entre gritos desgarradores, abrazada al ataúd de su joven marido repetía una y otra vez ¡Dios no existe! ¡Dios no existe!
Sin embargo son muchos los testimonios que nos muestran casos donde los padres reconciliados con Dios dejaban partir a sus hijos confiando que iban a un lugar mejor y que su tiempo había llegado. Los abrazaban, les daban las gracias por el tiempo que los tuvieron, les decían cuanto los amaban y luego los dejaban partir.
Los sentimientos de enojo y traición con Dios
Enojo. Muchos padres en lugar de buscar refugio en Dios se enojan y se resienten. En estudios realizados se menciona que de los padres entrevistados, que habían perdido un hijo algunos habían dejado de creer en Dios. Es comprensible que muchos padres reaccionen de esa manera por el impacto y horror que se experimenta. Muchos se hacen inmediatamente la pregunta ¿Por qué Dios permitió que pasara? ¿Dónde estaba Dios? Son preguntas terribles porque no tienen una explicación sencilla y llevan a un debate teológico importante.
Tampoco se puede negar la subjetividad de esta reacción de enojo con Dios, porque muchos de los padres o familiares lo sienten cuando es el hijo propio y no siente el mismo malestar cuando es el hijo de otro, incluso muchas veces se reciben esas noticias con indiferencia o apatía, sin embargo el enojo contra Dios aparece cuando la muerte es cercana.
Personalmente, como pastor, graduado en Teología, tampoco me resultó indiferente la partida de mi hijo. He realizado un esfuerzo consciente por no cuestionar a Dios, ni preguntar ¿Por qué?, para ello me propuse desde el primer día fundamentar mi confianza en el carácter de Dios. Reconozco que la muerte de mi hijo ha sido duro, sin embargo he asumido (no sin dolor y resistencia) la actitud de siervo. Dios es bueno, no puede dejar de serlo porque él es perfecto, no importa lo que pase en esta Tierra, eso no cambia nada en él y yo no tengo la autoridad para cuestionar sus decisiones.
Traición. Hace años circula un texto sin autoría titulado Huellas en la arena, que dice:
Una noche tuve un sueño... soñé que estaba caminando por la playa con el Señor y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida.
Por cada escena que pasaba, percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena: unas eran las mías y las otras del Señor.
Cuando la última escena pasó delante nuestro, miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena y noté que muchas veces en el camino de mi vida quedaban sólo un par de pisadas en la arena.
Noté también que eso sucedía en los momentos más difíciles de mi vida. Eso realmente me perturbó y pregunté entonces al Señor: "Señor, Tu me dijiste, cuando resolví seguirte, que andarías conmigo, a lo largo del camino, pero durante los peores momentos de mi vida, había en la arena sólo un par de pisadas. No comprendo porque Tu me dejaste en las horas en que yo más te necesitaba".
Entonces, El, clavando en mi su mirada infinita me contestó: "Mi querido hijo. Yo te he amado y jamás te abandonaría en los momentos más difíciles. Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas fue justamente allí donde te cargué en mis brazos".

Este hermoso texto ilustra de manera perfecta la sensación de traición que los sufrientes experimentan y que de acuerdo a lo citado por el doctor Dobson alcanza a la mayoría de los cristianos…

Entendiendo cosas difíciles

Juan E. Barrera
“Clama a mí y yo responderé cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. Jeremías 33:3
Este versículo es una gema escondida entre las profecías de Jeremías diseminadas por todo el libro. Recuerdo haberlo aprendido de memoria siendo todavía un niño. Es un versículo que exhorta a la oración y poner la confianza en que Dios responde, no obstante, este verso no se puede descontextualizar y se debe comprender a la luz del ministerio del profeta, duro ministerio. Estas palabras surgen, sin duda como respuesta ante la confusión que el profeta debió experimentar muchas veces durante su ministerio, palabras dirigidas a un pueblo que no quería escuchar y que más aún descarga todo su enojo y maldad sobre el hombre de Dios.
¿Qué cosas grandes y ocultas aprendió el profeta y que son de ayuda para nosotros en el día de hoy? Las respuestas, después de leer detenidamente el libro completo son varias. Solo me atrevo a mencionar tres de estas cosas grandes y ocultas.
Primero, que Dios cuando llama a un hombre o una mujer, espera que la misión que él encomienda sea cumplida independiente de las circunstancias. Que todas las veces, Dios cuando llama espera obediencia. Las circunstancias del ministerio pueden ser complicadas, puede haber riesgo de muerte, existir sufrimiento constante o no verse fruto en todo el trabajo, sin embargo, Dios espera obediencia de sus siervos. Es este sentido de obediencia lo que llevará a un hombre o una mujer hasta el final de su viaje, no las circunstancias externas o internas.
Segunda cosa grande, Dios aborrece el pecado de idolatría. Dios tiene sus razones y sus propósitos en esto, pero Dios odia la idolatría y ocupa epítetos y metáforas muy fuertes para denunciar la “infidelidad” de Israel, la idolatría del pueblo. Dios no es comparable a nada conocido en el universo, a nada creado por el hombre. Dios está infinitamente apartado en santidad y perfección y sus atributos magníficos tienen tal fulgor, que cualquier cosa creada a la que se le compare opaca su gloria. Dios es tan grande en misericordia, es el que elige al pueblo, lo libera, se le revela, vive entre ellos, que no puede soportar que sus hijos cambien o muden la confianza de la que él es solo digno a un ídolo falso. La confianza debe ser depositada solo en Dios, solo en Dios.
Tercero, Dios castiga la maldad sin dejar de ser misericordioso y justo. Usa a pueblos o naciones no creyentes para cumplir sus propósitos, Nabucodonosor “mi siervo” implica que un Dios soberano emplea su libertad, su dignidad y su sabiduría para usar a quien él desee para llevar a cabo sus planes. Usa la impiedad, la maldad, la codicia, la crueldad de otros para llevar a cabo sus propósitos. Esto es algo grande y oculto, que no está a nuestra vista y que necesita de mucha fe para aceptarlo. Sin embargo, también reconoce y exige responsabilidad moral en aquellos que el usa, un misterio. Dios usa la maldad de algunos para llevar a cabo sus planes, pero luego también castiga a quienes fueron sus instrumentos. Esto habla de libertad, elimina los determinismos, destaca la soberanía de Dios y la fidelidad de Dios hacia sí mismo y hacia nosotros. Dios cumple sus propósitos.

Tres cosas grandes y ocultas que Dios nos revela en el libro de Jeremías.

martes, 31 de marzo de 2015

Gloria en lugar de ceniza

                                                  


“a ordenar que a los afligidos de Sion se les de gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar de espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya” Isaías 61:3


Hermosas palabras proféticas de Isaías que nos refieren de manera poética a uno de los temas más difíciles de abordar en el mundo moderno, el sufrimiento. Tema también complicado de abordar desde una postura bíblica ¿Por qué existe el dolor? ¿Por qué las personas tienen que sufrir? Si en la percepción del observador se cree que tal persona merece el sufrimiento, al parecer la interrogante pierde cierto poder, se lo merece, dice alguien y hay una especie de satisfacción en esas palabras, pero si el que sufre a los ojos del observador es una persona buena, la pregunta adquiere otro agregado más difícil de responder ¿por qué sufre la gente buena?
El pasaje citado no revela explícitamente el por qué de la ceniza, del luto, del espíritu angustiado, todos símbolos de sufrimiento, pero al leer el libro completo se descubre el por qué: decisiones propias, alejamiento de Dios, desobediencia, orgullo ¿Todo el pueblo de Israel se comportó así? Tal vez no, no obstante las consecuencias del castigo divino fueron para todos. Eso ya nos lleva a una primera conclusión, el sufrimiento alcanza a todas las personas, “buenas” y “malas”, es un hecho universal, el dolor existe. Hoy se oculta, se disfraza, se niega. Pocas personas quieren reconocer abiertamente que sufren, que lo pasan mal. La vida moderna considera vergonzoso sufrir. Se exalta la alegría, la algarabía, la felicidad, aunque para ello se deba recurrir a lo extremo, a lo adrenalítico y hasta el uso de químicos.
Otra conclusión de este pasaje es que es Dios mismo quien puede ser el causante del sufrimiento. Eso revela claramente el libro de Isaías. El cautiverio, la vergüenza, la muerte, el horror fue la consecuencia del castigo divino sobre un pueblo altivo, idólatra, infiel, y la mano de Dios se dejó sentir sobre ellos. Esta manera de obrar de Dios tampoco es muy popular en el día de hoy donde se glorifica “el Dios de amor” y esto no es un incentivo al legalismo que domina a la mayoría de las iglesias ni tampoco es un empuje a una actitud de juicio entre las iglesias, que ya tenemos mucho de aquello, si no es el reconocimiento bíblico que Dios, en su sola soberanía muchas veces decide actuar de manera punitiva con los que ama, y esta última palabra cambia el contexto de la posibilidad que examinamos. Si el que castiga no es Dios, se puede esperar lo peor de este castigador, porque la maldad del hombre no tiene límites y de ello la historia de la humanidad está repleta, ayer y hoy. El rey David lo entendió muy bien cuando Dios le dio a elegir el  castigo por la falta cometida al censar el pueblo. David escogió ser castigado por Dios y no por el hombre y es que si sufrimos bajo la mano de Dios, sufrimos bajo la mano de un Dios que ama. Así que tenemos esperanza, hay un fin, un sentido. Y la razón es que el castigo divino obra con misericordia, desde la gracia, la santidad, la fidelidad, la bondad y todo ese proceso aunque doloroso por demás produce en nosotros una transformación. El quebrantamiento, si nos rendimos, deja emanar de nosotros el aroma de Cristo, el aroma de vida. El quebranto rendido se lleva el aroma del orgullo, de la arrogancia, de la auto suficiencia y forma en nosotros a Cristo, nuestra esperanza. Este sufrimiento bajo la mano de Dios nos acerca a él quien es la única fuente de sanidad y restauración ¡qué glorioso misterio que el Dios que hiere es a su vez el Dios que sana! El corazón que entiende esto se arrodilla y adora en silencio, esperando la misericordia de Dios. El corazón que no entiende camina erguido y herido, desilusionado y enojado con Dios.
Una última enseñanza de este pasaje es que el sufrimiento no es eterno, tiene un final. La ceniza se cambiará en resplandor, el luto en aceite de gozo y el espíritu angustiado se cambiará por un manto de alegría. Esa es la promesa de Dios y esa es la práctica de Dios. Para muchas personas el sufrimiento suele ser un período largo, de meses y hasta años. Una larga enfermedad, el duelo por una pérdida, períodos de sequedad espiritual, de agonía emocional, de confusión. Largos períodos donde la persona camina en oscuridad, a tientas y se hace muy difícil vivir. Pero si no desmayamos, si pedimos a Dios las fuerzas para vivir un día a la vez y mantenemos la confianza en un Dios que todo lo controla, la larga noche se irá y el sol saldrá otra vez y las tinieblas serán luz, la tristeza gozo y la duda convicción. Dios cumplirá su propósito en nosotros y nuestra vida, en medio de las cicatrices mostrará la gracia, el perdón y el carácter de Cristo, su gloria brillando en vasos de barro y como Job declararemos “yo hablaba lo que no entendía”.
También debemos entender que muchas veces la restauración no será en esta tierra. Que tendremos que esperar cruzar el río de la muerte para recién disfrutar de la alegría plena. Esta fue la experiencia de cristianos como Jhon Bunyan, David Brainer o Amy carmichael, solo poro nombrar algunos. Fueron cristianos preciosos usados por Dios hasta el día de hoy, y que a pesar que algunos de ellos vivieron cientos de años atrás su vida de sufrimiento sigue sonando como una melodía suave pero potente que nos recuerda que las cenizxas pueden ser usadas por Dios para su propia gloria. Esta es la experiencia también de muchísimos cristianos perseguidos en el día de hoy en diferentes partes del mundo. Hombres y mujeres que bajo el sufrimiento han entendido que su liberación no será aquí sino en el cielo y viven cada día como si fuera el último en la tierra y el primero con Dios. Son hombres y mujeres que tienen en poco esta vida porque están mirando el gozo eterno, donde el espíritu angustiado se cambiará por manto de alegría, manto que les será entregado por el Padre mismo, Jesús nuestra alegría eterna.


lunes, 23 de marzo de 2015

    Compartiendo mi libro 

   en diferentes iglesias

Un libro distinto que vale la pena leer