martes, 29 de septiembre de 2015

Hijos consentidos y rebeldes. Caracterización, resultados y manejo (Parte I)


                                           Juan E. Barrera
Introducción
Los temas familiares adquieren hoy, tal vez más que nunca una importancia singular debido a distintas razones, especialmente los cambios sociales y valóricos:
a. Avance del secularismo en el mundo occidental
b. Cambios en el modelo tradicional de familia
c. Participación del gobierno en la institución familiar
d. Mayor énfasis en la autonomía e independencia
e. Énfasis desbalanceado, muchas veces en los derechos por sobre los deberes

Los hijos rebeldes en la Biblia
Deuteronomio 21:18
“Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y habiéndole castigado, no les obedeciere; entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo sacarán ante los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar donde viva; y dirán a los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho. Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y morirá; así quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel oirá, y temerá.”

Esta era la regla para el pueblo de Israel, ¿Habría hijos rebeldes en Israel?
Probablemente no y esto nos lleva a una primera reflexión

I. La influencia de la cultura en la formación de los hijos

Si la cultura valida ciertas conductas estas se convierten en la manera habitual de vivir.
Entre el pueblo de Israel la conducta validada era la sumisión y el respeto a los padres y la conducta castigada era la rebeldía y la desobediencia.
La conducta de sumisión y obediencia era reforzada y la desobediencia castigada, por lo que la probabilidad de tener un hijo rebelde era mínima, pues toda la sociedad sabía cual era el resultado de transgredir esta norma social.
Esta norma tan estricta refiere al orden establecido por Dios para la familia. Una manera de ser familia, donde los roles estaban bien establecidos y al mismo tiempo la vida y crecimiento del hijo también estaba bien normada.

II. Tipos de rebeldía

Rebeldía reactiva
Con este concepto quiero referirme a la rebeldía en los hijos como resultado de varias circunstancias.
 1. Los estilos de crianza

a. Un estilo de crianza autoritativo
Esta rebeldía es el resultado de un estilo de crianza muy estricta, basada en muchas restricciones y pocas libertades.

Padres autoritarios

Padres que imponen sus normas sin lugar a la discusión
Consecuencias en los hijos


Castigan las conductas inadecuadas para así prevenir problemas futuros, muchas veces sin dar una explicación del motivo del mismo.
Son obedientes y sumisos cuando el control es externos (proveniente de los padres) pero en ausencia de estos son mucho más irresponsables y se muestran agresivos.

Los padres creen que a los niños no se les han de dar demasiadas explicaciones, el castigo por sí mismo es suficiente para disuadir la conducta del niño.
Tendencia a sentirse culpables y deprimidos.



Exigentes en cuanto a la madurez de sus hijos.
Son niños con baja autoestima, y escaso control.

No suelen comunicarse adecuadamente con sus hijos puesto que consideran que el diálogo es superfluo. Lo que importa para los padres es la obediencia.
Pocas habilidades sociales


La expresión de afecto es baja. No suelen expresar abiertamente afecto a sus hijos.


No tiene en cuenta los intereses y necesidades de los niños.


b. Un Estilo de crianza permisiva

Estilo de crianza permisivo

Características
Consecuencias en los hijos


Padres con escasa implicación en la tarea de crianza y educación
Baja autoestima


Son fríos y distantes con sus hijos
No acatan ninguna norma


Escasa sensibilidad a las necesidades de los niños.
Poco sensibles a las emociones de los demás (baja empatía)


Ausencia de normas, pero en ocasiones el control que ejercen es excesivo sometiendo al niño a un fuerte castigo sin mediar ninguna explicación o razonamiento de la conducta indebida del menor.
Son niños muy vulnerables a conflictos personales y sociales

2. Situaciones de maltrato y sufrimiento crea rebeldía

-los golpes
-las carencias
-los insultos
-el rechazo
-el duelo

3. La pobreza y las carencias crean rebeldía

-no tener las necesidades básicas satisfechas
-ver que otros tienen y ellos no
-la impotencia, la envidia

4. El legalismo religioso crea rebeldía
-la lista de lo que los hijos pueden hacer y no hacer
-la lista de restricciones
-el lado severo de la fe

III. Rebeldía como temperamento

Esta rebeldía es transversal en la vida de los niños y es el resultado del temperamento. En el segundo año de vida, muchos niños hacen rabietas, pataletas, los niños de temperamento fuerte en cambio muestran estas conductas en todas sus etapas de niñez y adolescencia.
Ojo:
La carga genética predispone pero no determina

IV. Las consecuencias de la rebeldía

Síntomas de rebeldía adolescente

1. Lejanía de los padres y familiares. Pasa más tiempo con sus amigos, o solos.
2. Identificación con valores y preferencias, diferentes a los impuestos por sus padres o núcleo familiar.
3. Abandona la iglesia
4. Abandona la fe
5. Siempre quiere tener la razón y se enfrasca en discusiones por esta causa.
6. Se niega a asumir responsabilidades y reglas.
7. Actúa sin pensar en las consecuencias de sus actos.
8. Defiende sus puntos de vista con vehemencia y, en algunos casos, con violencia.
9. Cambia su apariencia, lenguaje, modo de vestir.
10. Se involucra en pandillas o con amistades nocivas.
11. Prueba drogas, alcohol o cigarrillo.

 Consecuencias de la conducta rebelde

1. Embarazos no deseados.
2. Problemas con la ley.
3. Deserción escolar.
4. Adicciones.
5. Depresiones y otras enfermedades mentales.
6. Accidentes de tránsito.
7. Contagio de enfermedades de transmisión sexual.
8. Problemas para conservar relaciones interpersonales.

1. En la familia:
-Disensión
-Dolor
-Incomodidad

2. En la escuela
-Desajuste escolar
-Problemas relacionales
-Bajo rendimiento

3. Socialmente
-Conductas de riesgo
-Problemas con la ley

4. Salud

-Problemas mentales
-Problemas físicos
-Enfermedades de T.S
-Accidentes

Sugerencias para el trato con hijos rebeldes
*Notar las veces que la palabra disciplina aparece
Proverbios 15:32: El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma;
Más el que escucha la corrección tiene entendimiento.

Efesios 6:4: Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

Hebreos 12:7: Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?
Hebreos 12:9: Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?

Hebreos 12:10: Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.

Hebreos 12:11: Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

¿Cómo disciplinar?
1. Vivir la fe de manera consecuente. La rebeldía de los hijos surge muchas veces de la incongruencia de los padres. La diferencia entre lo que se dice y se hace.
2. Instruir bíblicamente al hijo desde que es un niño pequeño
3. Establecer un ambiente cristiano que enfatice los aspectos positivos, la gracia, el amor, el perdón.
4. Establecer un estilo de crianza equilibrado

El estilo de crianza democrático.
Características
Consecuencias en los hijos.

Niveles altos de afecto, de exigencias y de control.
·         Están más felices consigo mismos y son más generosos con los demás.

Son padres muy cálidos pero al mismo tiempo exigentes y firmes.

Más competentes socialmente, mayor autoestima, autonomía y responsabilidad

Estimulan la madurez de sus hijos

mayor autorregulación y desarrollo moral.

Ponen límites y hacen respetar las normas

Son persistentes en las tareas que emprenden y tienen un buen autocontrol.

Son Comprensivos, afectuosos y fomentan la comunicación
Competentes socialmente

Sensibles a las necesidades de sus hijos, estimulan la expresión de sus necesidades y les dejan un espacio para que empiecen a ser responsables y autónomos.


La relación entre padres e hijos se caracteriza por el diálogo, el consenso como forma para que los niños comprendan las situaciones.


Sensibles a las posibilidades de cada niño. Sus normas son coherentes pero no rígidas.


Prefieren el razonamiento y la explicación más que la imposición


Estimulan que el niño se esfuerce en conseguir una meta pero conocen el ámbito de las posibilidades de sus hijos. No les presionan con aquello para lo que no están aún preparados.


Fomentan la iniciativa de sus hijos asumiendo que van a cometer errores dada su inexperiencia.

5. Establecer normas y límites
Algunas sugerencias
1. Dedicar tiempo a los hijos. Muchas conductas de los hijos no se controlan simplemente porque su padre y su madre no están disponibles para atenderles.
2. Hablar sobre las consecuencias negativas de las conductas. En cualquier caso, esas consecuencias deben ser proporcionadas y, poder ser, inmediatas para que el niño lo entienda perfectamente.
3. Intentar al menos que, las reglas y los castigos sean ser pactados con los hijos.
4. Ejercer la disciplina adecuadamente combinando el cariño y el control.
5. Intentar poner disciplina desde la coherencia
6. Crear un buen clima familiar.
7. No ceder ante los “estiramientos” de los hijos, mantenerse firmes.
8. Ser razonablemente flexibles, según las circunstancias y la edad.
9. Ponerse de acuerdo ambos padres

Los hijos consentidos (Parte II)

I. Referencias bíblicas

Proverbios 29:15: La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho CONSENTIDO avergonzará a su madre.

II. Definiciones

Consentir
1. Permitir algo o condescender en que se haga.
2. Creer (tener por cierto algo).
3. Mimar a los hijos, ser muy indulgente con los niños o con los inferiores.
4. Otorgar, obligarse.
5. Dicho de una cosa: Soportar, tolerar algo, resistirlo.

Mimar
1. Hacer caricias y halagos.
2. Tratar con excesivo regalo, cariño y condescendencia a alguien, y en especial a los niños.
3. Favorecer a alguien, tratarlo con mucha consideración.
4. Tratar algo con especial cuidado y delicadeza.

Capricho
1. Determinación que se toma arbitrariamente, inspirada por un antojo, por humor o por deleite en lo extravagante y original.
2. Persona, animal o cosa que es objeto de tal determinación.
3. Obra de arte en que el ingenio o la fantasía rompen la observancia de las reglas.
4. Pieza compuesta de forma libre y fantasiosa.

Malcriar
1. Educar mal a los hijos, condescendiendo demasiado con sus gustos y caprichos.

Definición de niño consentido
“Son aquellos niños que por diferentes causas crecen en un ambiente permeable y son gratificados en todos sus deseos, situación que a la larga los transforman en niños maleducados, sin límites y desobedientes”
Algunos autores se refieren al “síndrome del niño consentido”

III. Hijos consentidos en la Biblia

1. Jacob: (consentido de su madre)
2. José: (consentido por su padre)
3. El pueblo de Israel

IV. Predisposición a tener hijos consentidos.

1. Hijos de parejas muy jóvenes (tendencia a la simetría)
2. Hijos tenidos en edad madura
3. Hijos “sobrevivientes” (enfermedades, accidentes)
4. Hijos “diferentes” (retardo, down, déficits, otras)
5. Hijos de familias monoparentales
6. Hijos de familias “cruzadas” (padres, abuelos, tíos)

No hay hijos consentidos, hay padres consentidores

V. Padres consentidores

1. Padres que han sufrido carencias afectivas importantes (no desean que sus hijos pasen por lo mismo y funcionan con la ley “péndulo”
2. Padres de una cultura familiar de consentimiento
3. Padres inmaduros (que evitan la responsabilidad)
4. Padres de tendencia “progresiva” (como lo opuesto al conservadurismo)
5. Padres con un estilo de crianza “let it be”
6. Padres ausentes (actúan desde la culpa y compensan la ausencia con otras cosas)
7. Padres “tecnologizados” (no puede competir con la información y su influencia)
8. Padres permeabilizados por la cultura (énfasis en los derechos por sobre los deberes)

VI. ¿Somos padres consentidores?

1. Cedemos fácilmente ante los caprichos de nuestro hijo
2. Gastamos enormes cantidades de dinero en concederle lo que pide aunque esto nos cause problemas económicos serios.
3. Nos sentimos vulnerables ante sus necesidades.
4. Sostenemos la idea de que jamás lo lastimaríamos por nada en el mundo.
5. Nuestro hijo lloriquea constantemente para lograr lo que desea de ti.
6. Nuestro pequeño tiene más juguetes y ropa que ningún otro niño de su grupo.
7. Nuestro hijo ya experimenta problemas en el colegio porque su disciplina personal es mínima.

VII. ¿Cómo identificar a un niño consentido?

1. Todo es motivo de berrinche
Las pataletas, llantos y gritos en casa y frente a alguien más es la forma más notable de que un niño está consentido, no se trata de que no le des lo que quiere sino que sepas identificar qué necesita realmente y te hagas ver como una autoridad frente a él.

2. Nunca se conforma con nada
La mayoría de las veces los niños mimados nunca se sienten satisfechos con lo que tienen y siempre quieren más. Inclusive, si ven que alguien tiene algo que ellos no, hacen lo imposible para obtenerlo.

3. Es manipulador
Si tu hijo te desobedece e intenta controlar tus decisiones y acciones, es un claro indicio de que no tiene respeto por los adultos y en cambio los ve como sus iguales.

4. Te avergüenza en público
Los niños en ese papel de chiquillos muchas veces hacen cosas que no saben si están bien o están mal, simplemente las hacen por impulsos, eso es normal. Si tu hijo lo hace a sabiendas de que está mal, entonces sólo es por llamar tu atención.

5. Es egoísta
Los niños malcriados suelen no querer compartir sus cosas, inclusive con sus hermanos. Esta actitud es común y normal durante los primeros años de la vida, pero si ya pasa de los cuatro años y sigue actuando de la misma forma tienes que tomar cartas en el asunto.

6. No te ayuda en la casa
A ningún niño le gusta limpiar y recoger lo que ha tirado, pero si se niega a hacer pequeñas tareas como acomodar sus juguetes o limpiar un poco su cuarto es un signo inequívoco de que está malcriado.

7. Tienes que implorarle
Tú como padre tienes que ser una figura de autoridad para él y por tanto tiene que obedecer lo que le pidas le guste o no. Como su padre tienes que hacer valer tus decisiones sin tener que rogarle.

8. Es como si no existieras
Si tu hijo, la mayor parte del tiempo, pasa por alto tus órdenes actúa, a nadie le gusta escuchar un “no” como respuesta pero a veces es necesario decirlo. Haz que te obedezca.

9. Necesita de otros para hacer las cosas
Es muy fácil darte cuenta que tu hijo necesita más atención que otros niños, un signo claro es que después de los cuatro años no juega solo y requiere a un compañero para hacerlo, ya seas tú, un hermano o vecino.

10. Tienes que ofrecerle algo a cambio
Cuando tienes que sobornar a tu hijo con dulces, juguetes o dinero para que haga las cosas lo mal acostumbras a tener un motivo para actuar, en lugar de sólo hacer lo que pides
Cinco pasos para reconocer a un niño consentido
Un hijo tirano, caprichoso y dominante puede no ser reconocido por sus padres, ya que es frecuente que minimicen el problema y lo consideren parte de la normalidad. Existen, sin embargo, cinco pasos para reconocer a un niño consentido en casa.

1. Son demandantes y egoístas. Quieren llamar la atención todo el tiempo y no tienen consideración por los deseos de los demás.
2. Son caprichosos y se enfadan. Tienen rabietas cada vez que no se les da o no se hace lo que desean.
3. Son envidiosos, pero también padecen una rápida insatisfacción por lo que ellos mismos tienen. Es habitual que estén de malhumor y son malos perdedores. Por ello, resultan antipáticos para los demás niños y esto les genera dificultades para relacionarse.
4. Acostumbrados a que reciben lo que piden, son poco activos y apáticos. Esperan que se les dé todo lo que solicitan, pero su interés por las cosas es momentáneo. Nada les cuesta esfuerzo, y enseguida todo les genera aburrimiento.
5. Los niños consentidos no sienten miedo ni ansiedad ante los castigos, por lo que estos rara vez generan el efecto deseado. Además, padecen de empatía y no tienen reparos en utilizar las amenazas y el chantaje para lograr sus objetivos.

VIII. Consecuencias en la vida de un niño consentido

1. No aprende a manejar la frustración necesaria para aprender a vivir
2. Desarrollará una mayor tendencia a la agresividad
3. Freno en el crecimiento personal
4. Posibles problemas nutricionales (obesidad)
5. Falta de respeto por la autoridad
6. Tendencia a la inconstancia
7. Hijos egocéntricos

Consecuencias a largo plazo
1. Dependencia
Los niños mimados pueden volverse exageradamente dependientes de sus padres, lo que puede ocasionarles conflicto en ser felices como adultos.
2. Irresponsabilidad
Cuando los niños son mimados, generalmente no tienen que aprender comportamientos responsables. Los niños consentidos eran incapaces de entender el concepto de límites como adultos y pueden desarrollar problemas como gastar en exceso, el juego, comer en exceso y beber. Estos niños a veces están desmotivados y pueden describirse como flojos o agresivos. Carentes de madurez emocional y con habilidades pobres en la resolución de problemas, estos adultos pueden desconcertarse y ser infelices con sus vidas.
3. Falta de respeto y rebeldía
La falta de respeto y la rebeldía son características de los niños mimados, quienes son propensos a quejarse, rogar, ignorar o manipular para conseguir lo que quieren. Frecuentemente, estos niños están tan consentidos que no pueden expresarse más que a través de su comportamiento negativo. La rebelión puede convertirse en una respuesta natural, de quienes están sobreprotegidos y consentidos.
4. Pobres habilidades para relacionarse
Ya que no han aprendido que las relaciones involucran tanto dar como recibir, los niños consentidos pueden tener problemas en hacer y mantener amistades significativas. Los niños mimados pueden ser insensibles a las necesidades de otros, son propensos a hacer rabietas y tienen dificultad para aplazar la gratificación. Otros niños pueden no querer estar cerca de alguien con estas características, por lo que los niños consentidos pueden volverse solitarios infelices, a los que no les gusta estar solos.

IX. Prevención del síndrome del niño consentido

1. Comenzar a partir de los 2 o 3 años cuando el niño comienza a discriminar entre lo que es posible y lo que es prohibido. A medida que dominan el lenguaje, el niño va entendiendo los motivos de las prohibiciones, por lo que es el momento de explicarles el porqué de las cosas.
2. Enseñar tempranamente el auto control, es decir, el padre le ayuda a entender que el dominio de él mismo proviene de su propia persona, y que la frustración puede ser auto aceptada.
3. Lo más importante es ser coherente y mantener la decisión con los razonamientos más convenientes para cada ocasión
4. Enseñar que toda acción, buena o mala, tiene su consecuencia
5. Es esencial educar en la empatía
6. Aprender a decir NO
7. Desarrollar la capacidad de diferir las gratificaciones, de tolerar frustraciones, de controlar los impulsos, de relacionarse con los otros

X. Cómo evitar tener hijos consentidos
El rol de los padres en la Biblia, en relación a los hijos se puede resumir en los siguientes verbos

1. Amar
2. Corregir
3. Enseñar
4. Inspirar
5. Ser Ejemplo


                     Proverbios 22:6: Instruye al niño en su camino,
                     Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
Pero, ¿Cómo?
1. Poner normas y límites al niño. Es imprescindible indicarle un camino, no dejarle ir a la deriva. Los padres no deben ser amigos de sus hijos, sino una figura de autoridad. Hay que establecer qué está permitido y qué no, aunque esto no guste a los pequeños. De este modo aprenderán a aceptar un "no" por respuesta y a ser tolerantes ante la frustración.
2. Establecer una ley de esfuerzos y compensaciones para el pequeño. Es necesario que haya un intercambio entre las obligaciones que debe asumir el niño y las recompensas que reciba. Este sistema puede ponerse en marcha con cosas muy simples, como indicarle que para ir al parque antes debe cumplir con sus tareas (las que fueren). Así aprende que no todo es fácil, no todo se alcanza con pedirlo.
3. Establecer un sistema de refuerzo positivo para los niños. Destacar las conductas positivas por sobre el castigo de las conductas negativas
4. Atribuir responsabilidades. Desde pequeños, el menor debe acostumbrarse al desarrollo de tareas de su entorno doméstico, como hacerse la cama u ordenar su cuarto o los juguetes. Lo contrario genera consecuencias negativas: personas dependientes, incapaces de valerse por sí mismas ni de tomar decisiones.

XI. Establecer límites
1. Explicar sin discutir, no gritar, de preferencia hablar bajo, con calma y seguridad.
2. Transformar las prohibiciones en sugerencias.
3. Ser objetivos
4. Utilizar lenguaje claro, especificar con frases cortas y emitir órdenes precisas. Es necesario que las advertencias de los padres sean seguidas por efectos reales.
5. Dar opciones con oportunidad limitada para decidir cómo cumplir las órdenes y aplicar el límite con firmeza. Recuerda que tu desaprobación está relacionada con su comportamiento y no va directamente hacia él.
6. Cuando queremos establecer hábitos, hay que establecer reglas puntuales y si es posible replicarlas para llevarlas a la cotidianeidad.

XII Conclusión

1. La cultura imperante no es cristiana y es anti cristiana
2. Hay un cambio valórico fundamental
3. Se debe asumir una actitud comprometida en la crianza de los hijos

4. Se debe enseñar con el ejemplo

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