martes, 3 de julio de 2012

Aprendiendo a servir


Iglesia Bíblica Independiente
San Joaquín. Santiago Chile
Domingo 01/07/2012
Mensaje: Servicio Respaldado. El Bautismo de Jesús
Texto: Marcos 1:9-11

Introducción:
En esta mañana quiero continuar con una serie de mensajes basados en el evangelio de Marcos. El primer mensaje, si ustedes recuerdan fue sobre Juan el Bautista, su preparación, su predicación y su profecía.
Hoy nos centraremos solo en tres versos del capítulo1. Los versículos 9,10 y 11 y vamos a extraer de ellos la enseñanza que la Palabra de Dios nos deja a través del bautismo de Jesús. Solo tres versículos que serán de mucha bendición si los tomamos con espíritu de reverencia, de reflexión y obediencia.
Juan el Bautista bautizaba en el desierto, en Judea, su bautismo era para arrepentimiento, preparaba a las personas para recibir el mensaje de Cristo, aquel que bautizaría no con agua, sino con el Espíritu Santo y fuego. Era un bautismo que demostraba humildad y la disposición de la persona a abandonar el pecado, dice un autor. Mientras Juan hacia esto, a no mucha distancia geográfica, en el norte del país, en Galilea, en una ciudad pequeña llamada Nazaret, vivía Jesús, allí pasó toda su infancia y cumplidos los treinta años. Viaja hasta Judea, comienza aquí su ministerio público y lo hace con dos eventos, el primero, que veremos en esta mañana, su bautismo y el segundo la tentación.
¿Qué podemos nosotros, cristianos de hoy a prender de este hecho histórico, del bautismo del Señor, ocurrido hace tanto tiempo? ¿Hay alguna enseñanza que podamos atender y practicar que nos permita crecer espiritualmente y servir mejor? Mirado desde este punto de vista, del servicio, ¿Podemos aprender algo?
Muchos ministerios comienzan tan rápido como comienzan. Muchos cristianos quieren servir, pero al poco tiempo se desaniman, otros perseveran pero sin llevar fruto en un contexto donde esto es lo esperable, ¿Puede este pasaje responder algunas de estas cuestiones?
Espero que al terminar este mensaje nuestras respuestas sean todas afirmativas.
Veamos el texto:
9Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. 10Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre él. 11Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.
Veamos dos puntos de este pasaje y saquemos aplicaciones a nuestra vida.
I. LA SUMISIÓN DEL SEÑOR Y EL SERVICIO” Jesús vino a Galilea”v.9. Por lo que sabemos del Señor en los otros evangelios podemos asegurar que Jesús no vino cuando él lo decidió, sino que viajó cuando el Padre así se lo dijo. Esta es la primera huella de sumisión. Actuar en el tiempo que el Padre lo decida, esperar el tiempo del Señor. Pero, además vemos la sumisión del Señor en otros aspectos, resumidos en:
a. Humildad.
-Nazaret. Habita en Galilea, región rechazada por los judíos por su independencia del resto del país en cuanto al legalismo religioso. Galilea tenía contacto con otras culturas y por ello era despreciada por el resto de los judíos como “la Galilea de los gentiles”. Este fue el lugar que el Señor ¿decidió? Como lugar para vivir. Galilea también era vecina de Samaria, la considerada pagana por los judíos más ortodoxos y rechazada abiertamente. Nazaret, la ciudad de Jesús, era frecuentada por comerciantes de otros lugares, lo que a ojos de muchos “la contaminarían”. Algunos escritores piensan que Nazaret era una ciudad pequeña y pobre, otros que era una ciudad próspera y floreciente. No hay consenso acerca de ello, pero no gozaba de buena fama. Los fariseos al conocer el origen del Señor preguntaban “¿De Nazaret puede salir algo bueno? Nazaret significa en hebreo La Flor, así que sí salió algo bueno de Nazaret, la Rosa de Sarón, el Señor.
Así que la humildad en la sumisión del Señor al servicio la podemos ver en su ciudad de origen.
Su actitud. También la podemos ver en la actitud con que se presenta ante Juan. Como otro judío más viene a cumplir con lo que Dios estaba pidiendo, aunque sabemos no necesitaba pasar por esa experiencia, porque no había pecado en él. No lo hace presumiendo de su santidad o de su excelsa superioridad espiritual, sino que lo hace humildemente, como cualquier otro judío. Juan ante esta muestra de humildad se niega a bautizarlo, pero las palabras del Señor “Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia” lo convencen y con toda reverencia lo sumerge en el Jordán.
-El río Jordán también lo podemos tomar como una muestra de humildad y sumisión de parte del Señor. El río Jordán, que en hebreo significa “descendedor” en la opinión de algunos historiadores no era un río limpio. Se tiene la certeza que en tiempo del AT. No lo era al menos. Jesús, a diferencia de Naamán en el AT. No rehúsa sumergirse en el Jordán y “desciende” en su humildad hasta ser cubierto por sus sucias aguas.
b. Obediencia. Relacionado con lo anterior, con actitud humilde el Señor se sumerge en el Jordán en señal de sumisión, de obediencia. El inmaculado hijo de Dios sumergiéndose en las turbias aguas del río Jordán .
Existe consenso entre los escritores bíblicos acerca de las razones del Señor para cumplir con este acto. Se resumen en lo siguiente:
Aunque no era necesario, Jesús se bautizó por estas razones:
1. Para testificar de su consagración, a su misión divina de traer el mensaje de salvación a todas las naciones.
2. Para demostrar que Dios aprobaba y respaldaba su misión en esta tierra.
3. Para identificarse con nuestra condición humana y pecadora.
4. Para comenzar oficialmente su ministerio público.
5. Para darnos un ejemplo que hemos de imitar, aunque el bautismo de Juan es diferente del bautismo cristiano.
ILUSTRACIÓN
El día viernes que pasó vi con mis alumnos de cuarto básico una película para niños llamada Karate Kid. El argumento es el del ya conocido niño del que se abusa y desea aprender a pelear para vengarse y que en camino descubre el autocontrol y la madurez por medio de las artes marciales y que acaba con un gran combate final donde el héroe a duras penas vence a su contrincante. Pero en esta película para niños hay una escena muy divertida pero que nos enseña algo: el niño va donde el maestro para aprender kung fu y este lo tiene un buen tiempo haciendo varios movimientos, antes había visto en la casa el niño que este no obedecía a su madre y tiraba su chaqueta en el suelo en cualquier lugar, así que el ejercicio introductorio al Kung Fu era “pónte la chaqueta-sácate la chaqueta-cuelga la chaqueta-arroja la chaqueta. Hace esto mil veces hasta que aprende la obediencia y la sumisión al maestro Kung Fu. Sólo entonces está listo para continuar con la preparación para la gran pelea final.
APLICACIÓN
1. Antes del servicio viene la sumisión y esta se demuestra por medio de la humildad. Antes de servir a Dios y dar fruto debemos ser humildes y reconocer que nada podemos hacer por nosotros solos. Que el servicio eficaz es el que realiza Dios mismo por medio de nosotros.
2. Humildad es reconocer que no son nuestros recursos humanos naturales los que ayudarán a las personas, sino es la obra de Dios por medio de nosotros.
3. Obedecer a Dios es más importante que querer servirle solamente.
4. ¿Qué áreas de nuestra vida son las que no están sometidas a la obediencia a Dios y que podrían estorbar mi servicio a Dios?
5. ¿Queremos servir a Dios? Tal vez la primera lección es:
“Apaga la tele-acuéstate temprano-levántate temprano-ora”
“Apaga la tele-acuéstate temprano-levántate temprano-ora”
“Apaga la tele-acuéstate temprano-levántate temprano-ora”



II. EL SOSTÉN DEL SEÑOR EN EL SERVICIO. V10. El sostén y respaldo del servicio del Señor vino del cielo “vio abrirse los cielos” “y al Espíritu como paloma”.
La promesa del Señor de que una vez resucitado vendría el Espíritu Santo con poder sobre los discípulos es claramente ilustrado en este pasaje.
La obediencia trae como resultado el respaldo, el sostén de Dios en el servicio.
a. El Espíritu Santo. En este pasaje no se caracteriza al Espíritu Santo con lo extraordinario, con lo milagroso, con lo sobrenatural. El escritor dice que el Espíritu Santo descendía sobre Jesús como una paloma.
Las características de la paloma que la hace un apropiado símbolo del Espíritu son:
-su belleza
-su docilidad
-su limpieza
-que se asusta fácilmente
-es inofensiva
-es pacífica.
-siempre vuelve a su nido

Este símbolo nos habla acerca del carácter del que sirve. De la sencillez, de la delicadeza, del cuidado del siervo. El Señor mostró en reiteradas ocasiones estas características. Jesús de Nazaret, durante su ministerio público reflejó belleza, docilidad, limpieza, fragilidad, paz. Los evangelios dan testimonio de ello. Fueron muchas las personas sorprendidas y maravilladas con su persona y sus palabras. “Hija tu fe te ha hecho salva” le dijo a la mujer que padecía del flujo de sangre, solo por citar un ejemplo. La paloma que descendió sobre Jesús en su bautismo nunca se fue de él. Su docilidad y su delicadeza jamás la espantaron. Estuvo desde el principio de su ministerio público hasta su muerte resucitándolo. La obra de Jesús no provenía de sus buenas intenciones o de inclinaciones naturales humanas, sino que era la paloma santa la que dirigía todo. Se podría decir que en el cielo era el Padre quien planificaba las obras de Jesús, pero era la paloma santa quien las ejecutaba en la tierra y que Jesús jamás hubiera intentado hacer todo lo que hizo sin esta presencia santa en su vida, aunque Él mismo era poseedor de la misma santidad y del mismo poder. El Espíritu Santo viene como sostén, como respaldo del servicio del Señor en la Tierra. La paloma siempre vuelve a su nido. El Espíritu Santo que siempre habitó con y en Jesús vuelve a él, a su nido y lo capacita.

B. La voz del Padre. V.11 “Tú eres mi hijo amado; en ti tengo complacencia”. La NVI lo traduce así. “Estoy muy complacido contigo” En griego es igual estar complacido, agradado”.
Esta voz, la del Padre viene a respaldar también el servicio de Jesús. Si el Espíritu Santo confirma el carácter de Jesús para el servicio, la voz del Padre le otorga la seguridad, la confianza para el trabajo que Jesús iba a realizar. El Padre mira desde el cielo, ve a Jesús saliendo del agua y con una sonrisa santa de placer dice: “Jesús, tú eres mi hijo amado, estoy contento contigo”. Esto nos refiere a la preparación espiritual y modo de vivir, si se puede decir eso, del Señor hasta el momento del bautismo y nos muestra cual es la prioridad del Padre para quienes le sirven. Dios no sonríe con lo que hacemos, sino con lo que somos.
Esta misma voz vuelve a aparecer en el texto, en el capítulo 9 y verso 7 en el monte de la transfiguración. Se vuelven a repetir las palabras “Tú eres mi hijo amado” pero cambia la segunda parte y en lugar de orientar las palabras a la persona de Jesús, lo hace a su mensaje propiamente tal y el Padre dice “a él oíd”
APLICACIÓN
1. Este sostén o respaldo para hacer la obra de Dios es de vital importancia, ya sea para el cristiano que tiene un llamado general al servicio o para el cristiano consagrado con un llamado especial de Dios a su servicio. Esta importancia radica en el hecho que el servicio a Dios presenta muchas dificultades, el mismo Señor nos da ejemplo de ello: burlas, menosprecio, oposición, incomprensión.
2. Oír la voz de Dios es fundamental para quien quiera seguir al Señor. El entusiasmo humano y las buenas intenciones no bastan. Es necesario el testimonio interno del llamado del Señor.
3. Otra razón de la importancia de este respaldo son las luchas espirituales que el siervo de Dios presentará sin lugar a dudas y a las cuales solo hará frente confiando en este respaldo divino.
ILUSTRACIÓN
Se ha escrito de Teresa de Calcuta:”Pero Teresa de Calcuta tuvo dudas, incluso entonces. Luego reconocería que la incertidumbre la acompañó a lo largo de 50 años. En una carta remitida al reverendo Michael van der Peet tres meses antes de recibir el reconocimiento internacional, Teresa confesaba a su amigo: "Jesús tiene un fuerte amor por ti. Pero por mí? los silencios son demasiado. Miro y no veo. Escucho y no oigo. Te pido que reces por mí. Ruégale que me eche una mano".
“La madre Teresa, que dedicó su vida a los pobres de la ciudad india de Calcuta, escribió que "Mi sonrisa es una gran capa que esconde una multitud de penas". Porque siempre sonreía, la gente pensaba que "mi fe, mi esperanza y mi amor me desbordan, y que mi intimidad con Dios y la unión con su voluntad llenan mi corazón. Si supieran…", afirmaba la religiosa en 1958.
La misionera, que empezó trabajando en la India en 1948, dijo en otra carta: "Los condenados del Infierno sufren un castigo eterno porque experimentan con la pérdida de Dios". "En mi propia alma, siento un dolor terrible por esta pérdida. Siento que Dios no me quiere, que Dios no es Dios, y que él verdaderamente no existe".
La ausencia de Dios parece que empezó casi en el mismo momento en que ella empezó a cuidar de los pobres y los moribundos de Calcuta y nunca volvió a aparecer, exceptuando un periodo de cinco semanas en 1959.
Aunque en público llevaba una sonrisa perpetua, la Teresa que se ve reflejada en las cartas vivía en un hondo estado de dolor espiritual. En más de 40 de ellas, muchas nunca antes publicadas, la religiosa se queja de la "oscuridad", "sequía", "soledad" y "tortura" que estaba padeciendo.”
No estamos exentos de este tipo de lucha espiritual o de otros que vendrán. Tenemos que tener un respaldo, uno que venga del cielo. Una experiencia que marque nuestra vida y nos aliente en los momentos difíciles.
CONCLUSIÓN
Podemos leer este pasaje reconociendo su valor histórico como un acontecimiento real vivido por el señor al inicio de su ministerio, pero también podemos sacar algunas lecciones para nosotros y nuestro servicio a Dios en nuestros días.
Como hijos de Dios estamos sometidos a la voluntad de Dios en cuanto a su servicio y ¿contamos con el respaldo suyo para hacer lo que hacemos?
La sumisión, manifestada a través de la humildad y la obediencia y
El sostén divino manifestado en la obra del Espíritu Santo y en el testimonio interior de la voz de Dios será el motor que aliente nuestra vida de servicio hasta que el Señor venga.

viernes, 29 de junio de 2012

Construyendo felicidad


Construyendo la felicidad
Ps. Juan E. Barrera
Hace unas semanas visitó Chile Dasho Karma Tshiteem ministro de la felicidad de Bután para participar en un seminario sobre el tema. Sí, leyó bien, Bután tiene un ministerio de la felicidad. El ministro declaró que esta, se ha construido en su país en base a cuatro pilares: desarrollo socioeconómico sostenible y equitativo; preservación y promoción de la cultura; conservación del medio ambiente, y el buen gobierno. Habría que hacer un análisis serio para probar que estos cuatro ejes pudieran crear la felicidad en las personas, y habría que entrevistar a muchos de los habitantes de Bután para ver si realmente son más felices desde la implementación de estos principios como políticas públicas. Esto abre la puerta a un tema muy contingente entre nosotros, el de la felicidad. Todo el mundo quiere ser feliz. Se nos enseña a ser feliz, se nos exige ser feliz. Por medio de la educación, las artes, los medios de comunicación, la publicidad, y hasta desde el púlpito. Todo apunta a un mundo ideal donde todos son felices, satisfechos, realizados. Sin embargo la realidad nos muestra otra cara. Nos muestra un número importante de personas que sienten que entre más buscan su bienestar más escurridizo se vuelve este y cada vez crece más el número de personas infelices. Uno de los errores comunes es buscar la felicidad en el lugar equivocado. El hombre de hoy busca la felicidad en sí mismo, en sus logros, en sus expectativas y fantasías, sin embargo pocos se sienten verdaderamente satisfechos. Algunos buscan la felicidad en las relaciones, en las personas, pero están fallan o se marchan. Otros muchos se aferran a los bienes materiales buscando ilusamente en ellos algo que estos nunca les podrán dar. Muchos, como los habitantes de Bután creen que si las condiciones sociopolíticas mejoran entonces serán felices, humanismo optimista. En Chile, según un estudio reciente 80% de los chilenos se siente satisfecho con su vida, por encima de países europeos como Francia o Inglaterra. En Latinoamérica, Chile y Argentina lideran como los países más felices y según este estudio, Chile ocuparía a nivel global el tercer lugar después de Filipinas y México respectivamente. Pareciera entonces que los chilenos somos felices. Estudio contradictorio con aquel que nos ubica como uno de los países con mayor índice de depresión y de estrés en Latinoamérica, sin mencionar otros muchos males que de tiempo en tiempo se toman las pantallas de televisión en forma de reportajes o noticias. ¿Dónde encuentra la felicidad el hijo de Dios? ¿Debe construirla? La Biblia usa la palabra felices. Jesús habla de los bienaventurados, los verdaderamente felices son los que hacen la voluntad del Padre, los de limpio corazón, los pobres espirituales que lloran por ello, los mansos, los que tienen hambre y sed de un mundo justo, los misericordiosos, los de limpio corazón, los pacificadores, lo que sufren por el reino de los cielos. Este es el verdadero concepto de felicidad. Jesús encarna cada una de estas características y con ello se convierte en nuestro modelo de felicidad. Jesús es nuestra felicidad. Ser como Él, pensar como Él, actuar como Él. Cuando logremos eso descubriremos que no necesitamos nada más para ser felices, que en Cristo tenemos todo.

jueves, 7 de junio de 2012


Reflexión sobre el libro de Filipenses

El gozo y las circunstancias.
“LAS COSAS QUE ME HAN SUCEDIDO”
Después del saludo protocolar y de la oración del apóstol por sus amigos-hermanos-ovejas él comienza a narrar como se siente. Lo esperable en un caso como el que le toca vivir sería
1. Tener el estado anímico quebrantado: Escuchar quejas, reclamos, tristeza o amargura.
2. Sentirse inundado por un sentido de pérdida. Pérdida de la libertad, de los derechos, de la intimidad, de los hermanos, etc
Sin embargo el muy amado siervo de Dios comienza su relato con estas palabras:
v. 12 “hermanos”. Pablo se dirige seis veces a sus destinatarios como hermanos (Indica un “vigoroso sentido de unidad y de camaradería”)
v. 12 “…han redundado más bien para el progreso del evangelio”
Redundado
Traducciones:
La Biblia al Día (paráfrasis). “Ha contribuido”
The living Bible “Un gran empujón”
Progreso
Griego “Prokope”(la raíz de la palabra que indicaba al pionero que se abría paso por entre la maleza).
Las consecuencias de su encarcelamiento.
1. “…mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio y a todos los demás”
Pretorio: La guardia imperial. Compuesta por alrededor de diez mil soldados de elite que vigilaban a Pablo día y noche. Un guardia era encadenado con una cadena suave a una de las muñecas del apóstol y estaba con él todo el tiempo.
¿De qué fueron testigos estos soldados?
• Del carácter de Pablo
• Del “crimen” de Pablo, predicar a Cristo.
• De las oraciones de Pablo
• De las enseñanzas de Pablo
• De la santidad de Pablo
• De la fidelidad de Pablo
¿Qué hicieron estos soldados?
Contaron esto a otras personas “los demás” ¿la ciudad? Después de un tiempo todos sabían que Pablo, siendo un ciudadano romano estaba preso solamente por predicar a Cristo.
2. “Y la mayoría de los hermanos cobrando ánimo” v. 14
“mayoría”. La responsabilidad de hablar la palabra es de todos, no la obligación de unos pocos
“se atreven a hablar” ¿Había peligro en hablar abiertamente? Al parecer sí
“la palabra” ¿de qué hablaban? De Cristo
“sin temor”
Conclusión
¿Cuáles son las dos actitudes que debe tener un creyente maduro para tener gozo a pesar de las circunstancias?
¿Cuál es la influencia o el aporte de la iglesia local frente a las circunstancias adversas de sus miembros?


La ansiedad


Iglesia Bíblica Independiente San Joaquín
Santiago Chile
Grupo de Jóvenes
Sábado 19 Noviembre 2011

Tema: “Viviendo un día a la vez. Enfrentando la ansiedad”
Texto: Mateo 6:25-34.
Introducción.
1. La salida de la adolescencia y sus cambios
2. Enfrentar el futuro
3. Perfiles de adolescentes:
a. El despistado que no sabe “pa´ donde va la micro”
b. El despreocupado
c. El enrollado
d. El preocupado por su vida
e. El que quiere cortar con ciertas cadenas familiares
Hablaremos de la persona que está preocupada sanamente por su futuro.
Para este tipo de persona el pasaje de Mateo 6: 25-34 le da tres consejos que vienen de labios de Jesús
I. V.25 No afanarse
Afanarse significa “atraer en diferentes direcciones, distraer. Se puede traducir como 'preocupación'; 1 P 5:7, 'ansiedad'.
La Biblia de las Américas dice (6:25), "no os preocupéis".
Ideas afines son: angustiarse, acongojarse, ser agobiado, Luc. 12:29, "estar en ansiosa inquietud", ser ansioso (tener ansiedad), tener cuidado.
"Por tanto os digo: No os afanéis". Las palabras "por tanto" indican una conclusión de lo que había dicho en los vers. 19-24, en los cuales nos da tres razones muy buenas por las cuales debemos poner plena confianza en Dios y no en cosas materiales (cosas de este mundo):
(1) los tesoros de este mundo no son confiables porque son perecederos, no duran.
(2) si el ojo es maligno (avariento), toda la vida está llena de oscuridad
(3) es imposible servir tanto a Mamón (las riquezas) y al mismo tiempo servir a Dios (porque cada esclavo tiene solamente un amo).

II. EJERCITAR LA FE. V.30


A. En el carácter de Dios
1. Dios no miente, lo que ha dicho que hará lo va a hacer.
2. No es optimismo
b. En la obra de Dios
1. A favor de sus hijos
2. A pesar de las circunstancias
3. En sus planes
III. ELEGIR LO APROPIADO.V.33
Una de las características de las sociedades modernas es la capacidad de elección que tienen las personas, esto puede ser cierto en determinas acciones y en otras no. Pero elegir en el rango en que es posible hacerlo resulta fundamental para el futuro.
EL REINO DE DIOS
A. A Dios: La cosmovisión cristiana
1. Las verdades fundamentales
2. Los valores apropiados
3. La vocación
4. El uso de los recursos
B. A su obra
a. En el servicio de su iglesia local
b. A través de la profesión

La falta de fe. Lo que sorprendió a Jesús


Lo que sorprende a Jesús de los hombres: La falta de fe
Juan E. Barrera

1. Jesús dice que la causa de la ansiedad y el afán es la falta de fe (Mateo 6:30).
Una de las patologías más frecuentes de la sociedad occidental actual son los cuadros ansiosos. Ansiedad es el miedo al futuro, un miedo que no siempre es identificable, un miedo a lo desconocido. El Señor pregunta en este pasaje “¿Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿Np hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? La incredulidad causa ansiedad.
2. La fe de los hombres cambia situaciones aparentemente imposibles. (Mateo 9:2)
La fe lleva intrínseca la acción y si esa acción va dirigida en bien de los demás es una bendición para las personas que no conocen a Dios. En esta ocasión la fe no es ejercitada para satisfacer las necesidades propias, sino para satisfacción de las necesidades de otros. En este pasaje Jesús dice: “…y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico…”.
3. La fe es mirar más allá de los recursos con los que se cuenta. (Mateo 16:8)
Los discípulos de Jesús habían sido testigos de uno de los milagros más grandes realizado por el Señor. La alimentación de los 4 mil, con sólo 7 panes y unos pocos pescados, pero ahora que Jesús les advierte acerca de la levadura de los fariseos, ellos erróneamente interpretan sus palabras como una reprensión de Jesús por la falta de pan y fijan su atención en lo que tienen, o mejor dicho en lo que no tienen. Reciben del Señor, que lee sus pensamientos, las siguientes palabras “¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?
4. La fe es la que permite la victoria espiritual, o hay áreas espirituales que no se obtienen si no es por la fe. (Mateo 17:20)
En este pasaje la victoria espiritual es contra un demonio, un ser satánico que atormenta a un joven y que no puede ser expulsado por los apóstoles. La explicación del Señor es “por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno.
De igual manera hay muchos aspectos en la vida espiritual que solamente pueden ser vencidos si desarrollamos la fe: el temor, la tristeza, el miedo, la libertad de ataduras, el rencor.


Lo que ofende a Jesús


Iglesia Bíblica Independiente
San Joaquín Santiago Chile
Domingo 03 de Junio 2012
Título: Lo que ofende a Jesús
Texto: Seleccionados de los evangelios
Introducción
Una lectura detenida de los evangelios nos revela muchos aspectos de la vida de Jesús y uso este nombre a propósito de su humanidad, hablamos de Jesús de Nazaret, que vivió en Israel hace más de dos mil años. Su vida humana, sin considerar los aspectos de la encarnación, si es que esta separación se puede hacer, nos revela muchísimo de su carácter, de su corazón, de aquello que veían los ojos de Jesús. En su humanidad Jesús vivió como cualquier otro judío, sometido a las costumbres culturales de su época. “Le tocó” vivir en un período complicado para su pueblo, dominado por Roma y por una disposición de la sola soberanía del Padre, vino a habitar entre los pobres de su pueblo.
Llama la atención, desde el nacimiento mismo del Señor la humildad y mansedumbre que gobernó toda su vida humana. Las circunstancias que le ¿tocó? enfrentar y las personas sencillas con las que se rodeó nunca le molestaron.
Las circunstancias difíciles: Lucas 2:6-7
Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
Desde la pesebrera sucia que le vio nacer hasta el tosco madero que sostuvo su cuerpo precioso, molido y desgarrado fueron circunstancias difíciles, hostiles. Jesús nació para morir y para vivir en circunstancias que le fueron contrarias desde un inicio. El apóstol Pablo resume la vida de Jesús en las siguientes palabras en 2 Cor. 8:9 “ Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”. Jesús se hizo pobre aunque era rico en el cielo, en su gloria, para vivir como uno de nosotros y enfrentar circunstancias similares a las nuestras.
Su nacimiento en Judea y su infancia en galilea son símbolos de la vida que el Señor llevó. Una, esclava de Roma, de la religión, del legalismo, del abuso y la segunda, una región marcada por la pobreza y la confusión. “la Galilea de los gentiles”. Treinta y tres años vividos entre los más pobres que muchas veces lo adoraron y otras tantas lo rechazaron hasta enviarlo a la cruz.
No obstante, la pobreza, la falta de un hogar, según propias palabras de Jesús, la incomprensión, la escasez, la soledad, el cansancio físico, la tristeza, el rechazo y tantas otras situaciones nunca fueron motivo de desagrado para el Señor. Él da testimonio que hacía las obras del Padre. Sus circunstancias eran las obras que el Padre había planificado. Las aves, las flores, los sembradíos, las viñas, la gente común, fueron usados magistralmente por Jesús para impregnar en la mente y en corazón de sus oyentes verdades eternas. Las circunstancias era para Jesús el escenario que el Padre había preparado para él, y su gozo era hacer su voluntad en ellas, aun cuando estas circunstancias fueron una “copa amarga” era el Padre que la sostenía y se hacía su voluntad.
El apóstol Pablo se refiere a lo mismo cuando escribe en Efesios 2:10
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
“Hechura suya” es la palabra griega para poema, conlleva la idea de armonía, hermosura y equilibrio. Somos el poema de Dios y las circunstancias forman parte de este poema.
Las personas: Marcos 10:46-52
46Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. 47Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 48Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! 49Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. 50El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. 51Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. 52Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.
No leemos en los evangelios, con algunas excepciones, que Jesús se enojara con las personas, que la gente le fuera una molestia y que él las rechazara o las evitara. Se muestra muy paciente con sus discípulos, si debe aclarar algo y reprenderlos lo hace pero mostrando siempre una infinita paciencia. Era seguido y sustentado por mujeres piadosas. No le molesta tampoco la multitud que lo asedia, que lo acosa. Enfermos, endemoniados, pobres, hambrientos, interesados, extranjeros y todo tipo de personas.
No juzga la promiscuidad de ningún tipo. Una prostituta le besa los pies, los lava con perfume y luego los seca con su largo cabello negro, hermoso y bien cuidado, fruto de su trabajo. Se deja tocar por una mujer con un largo y penoso cáncer, la que con mucho miedo toca su manto. ¿Con qué ojos la habrá mirado?
Se dirige a la mujer siro fenicia sin prejuicio alguno y tiene misericordia de ella y de su hija endemoniada. Come con los “ladrones legales” de su época, los publicanos, toca a los leprosos, se acerca a los que en su época eran los intocables. Les devuelve su dignidad, su valía. El solo toque de Jesús les demostró cuan importantes eran para Dios. Estos son los excluidos de hoy, los marginales, los feos, los deformes, los que se esconden.
Jesús se deja amar por hombres, mujeres, niños, soldados, pobres, ricos, enfermos, mendigos, proscritos, religiosos arrepentidos, “gente rara” y para cada uno de ellos tiene una palabra oportuna, y una mirada que causaba arrepentimiento y llevaba perdón. Una palabra llena de gracia, de misericordia, de consuelo, de fe, de ánimo, de restauración.
Las personas no le molestaron ni provocaron juicio alguno de parte suya, Jesús amó a las personas. “vende todo lo que tienes”, “no es lícito dar a los perrillos”, “Si supieras quien habla contigo”, “vete y no peques más”, estas y otras tantas expresiones se clavaban tan hondo en las conciencias y los corazones de las personas que producían el arrepentimiento en ellas y de seguro no eran solo las palabras, sino el como decía estas palabras, estaban llenas de gracia y misericordia.
Las circunstancias y las personas no molestaron al Señor, ¿Qué fue lo que le ofendió? ¿Qué le causaba dolor? ¿Qué demandó su reprensión y sus palabras más duras? ¡La religiosidad! ¡El legalismo! Los juicios de Jesús, la lista de los “¡ay” del Maestro contrastan con su actitud serena y compasiva con que habitualmente trataba a las personas.
La religiosidad: Mateo 23
1Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: 2En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. 3Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. 4Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. 5Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres…
13Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!
La ira de Jesús, sus palabras duras, sus acciones radicales, sus juicios severos fueron dirigidos hacia el grupo religioso gobernante en su época. No lo hirió el estilo de vida equívoco de las personas lejos de Dios, viviendo las consecuencias de sus decisiones pecaminosas o sufriendo por los pecados de otros. Lo que sí le ofendió fue el estilo de vida de quienes decían conocer a Dios, sus designios y su voluntad y actuaban de manera contraria a ello.
Frente a este estilo de vida mantuvo una actitud inflexible. Les reprendió su orgullo, su legalismo, su maldad, su codicia, el doble estándar con que vivían y con el que juzgaban a su prójimo y abusaban de él. Les reprendió por su amor al dinero, por la explotación emocional que hacían de la gente, por sus acomodos políticos, por cargar al pueblo con una culpa que ellos no asumían. Los acusa por su pretensión de conocer a Dios y de hablar en su nombre sin conocerlo y de engañar espiritualmente al pueblo. De causar cansancio existencial en las personas, cansancio del que se liberarían solo aquellos que aprendieran a llevar su yugo y vivir como ´él lo hacía.
Los fariseos y saduceos defendieron a muerte su posición, su estatus, su dinero, su fama y el estilo de vida cómodo que llevaban y nunca le perdonaron a Jesús que los expusiera públicamente y fueron ellos los que instigaron al pueblo para que pidieran la crucifixión del Señor.
No fueron las circunstancias, que pudieron ser distintas y no por ello alterar el plan redentor de Dios, lo que ofendió y desagradó a Jesús. No fueron las personas, tan disímiles con las que le correspondió vivir y relacionarse. Fue la religiosidad, la tradición mal entendida y el legalismo lo que más le dolió al Señor.
¿Qué ocurre hoy con nosotros, la iglesia, el cuerpo de Cristo en la Tierra, su novia? Al parecer obramos de manera totalmente opuesta a como lo hizo el Maestro. Nos desagradan profundamente las circunstancias si estas no son como quisiéramos que fueran y habitualmente el criterio para evaluar tales situaciones somos nosotros mismos, nuestro propio bienestar, aquello que llamamos felicidad. Murmuramos, nos enojamos con Dios y con la vida, y lloramos si las circunstancias no nos permiten ser felices o son un impedimento para alcanzar nuestras metas. Basados en nuestros propios estándares, de acuerdo a nuestro propio canon, todo tiene que ser perfecto para poder ser feliz. Dinero, apariencia, comodidad, salud, posición, prestigio. Sin estos dispositivos no somos felices, aunque Jesús, nuestro modelo, nuestro summum Bonum nos enseña que el ser bienaventurado no depende de esas cosas. Este es el concepto humanista de la vida, donde todo gira en torno al hombre y no en torno a Dios.
David Brainer, el misionero a los indígenas norte americanos nunca estuvo sano físicamente, sin embargo su modo de vivir todavía nos sigue inspirando. Jhon Bunyan sufrió toda su vida y lo seguimos admirando como el hombre de Dios que fue. El libro de Hebreos da testimonio de hombres y mujeres sufriendo por el evangelio y nunca fueron humanamente felices. El tiempo actual nos refiera a un sin número de creyentes perseguidos en medio oriente o en la China “democrática” quienes nunca serán felices aquí en esta tierra, pero que se levantan cada mañana alzando sus ojos al más allá, en el cielo y se regocijan en hacer la voluntad de Dios en medio de gran oposición.
Somos criados creyendo que la meta en la vida es ser feliz. Jesús nos revela que la meta del creyente no es ser feliz sino ser santo, hacer la voluntad de Dios, poner la mira en la vida eterna, servir al prójimo como muestra de amor a Dios esa es la meta del creyente. Al hacer esto descubriremos que somos infinitamente felices aunque no siempre de acuerdo a los conceptos humanos de felicidad. El Señor nos ayude en este propósito por que somos hombres y mujeres débiles. Que él nos enseñe a andar por fe, no por vista.
De manera opuesta a Jesús, tenemos dificultad para amar a las personas. Habitualmente amamos a personas muy parecidas a nosotros y nos cuesta mucho aceptar a quien es distinto. Incluso entre los creyentes. Todavía existen grupos con un orgullo denominacional que se sienten superior incluso a otros creyentes.
Nos molestan los pecados de las personas y eso está bien si es una indignación santa y no es hipocresía y si junto con la molestia también mostramos el camino del perdón, pero lo normal es hacer juicios rápidos y ligeros. Vivimos preocupados con los problemas morales, pero solo con un tipo de ellos; los sexuales. La homosexualidad, el aborto, pero no mostramos la misma molestia con pecados como la usura, la codicia, la falta de equidad, la desigualdad cada vez más creciente en los países gobernados por la codicia insaciable de unos pocos. No nos molesta el orgullo y las ganas de figurar de las “celebridades evangélicas” y de la forma como obtienen el dinero de sus congregaciones. Adulamos a los que tienen más dinero, aunque en proporción, sus donaciones sean inferiores a los que tienen menos y dan más.
Vivimos buscando emociones cada vez más fuertes o el último curso bíblico de moda para ver si así inyectamos un poco de ánimo a nuestra vida espiritual. Hoy vivimos buscando un lugar donde “sentirnos bien” en lugar de buscar un lugar donde servir mejor. Nos cuesta amar a otros, nos amamos a nosotros mismos, tal vez es otra influencia del tan nombrado humanismo en el cristianismo actual.
Amar a las personas no es fácil. Hay mucha ingratitud. Muchas veces se trabaja mucho y el fruto es muy poco. Los pecados que traen algunas personas provocan consecuencias serias y muchas veces las iglesias y las personas no están preparadas para hacer un trabajo que demanda mucho esfuerzo, mucha energía y recursos. A pesar de ello encontramos personas preciosas que dedican su vida al cuidado de otros menos favorecidos espiritualmente y materialmente ¡Son muchas! Y hacen un trabajo anónimo pero que es conocido en el cielo. Nuestro deber es unirnos a estas personas y copiar su ejemplo.
Lo que no nos molesta, contrariamente a la enseñanza y ejemplo de Jesús y que si debería dolernos es la religiosidad. Por mucho tiempo hemos criticado al catolicismo romano como una religión heredada, vacía de significado y ritualista y sin embargo al parecer hemos tomado el mismo rumbo. Ser un cristiano evangélico, hoy no es garantía de mucho. Se heredan los pastorados, los dones, los ministerios, las doctrinas, las prácticas, tradiciones. También se heredan los prejuicios, el legalismo, los odios mal entendidos y los recelos ¡y no nos damos cuenta de ello! Hasta hace unas décadas, ser un cristiano evangélico, en muchos círculos era garantía de honradez, de trabajo perseverante, de orden, de devoción, de lealtad. Hoy, por las evidencias en distintos ámbitos parece que esto ha ido cambiando. Nos hemos quedado con una religión que no siempre es interior, renovadora, espiritual sino más bien exterior, formalista, ritual, emocional o racional pero que no atañe al interior, al alma, a la voluntad y deja de ser relación y se convierte en religión. Lo que tanto ofendió y dolió a Jesús no nos ofende ni nos duele a nosotros.
Unámonos en oración y disposición a muchos que con verdadera pasión buscan revertir esta situación. Quienes no lloran por sus circunstancias ni por las personas con las que les toca vivir, sino que lloran por la condición espiritual de una parte importante de la cristiandad evangélica en el día de hoy. Pidamos al Señor que nos use, que seamos los primeros en buscar su rostro y como el profeta, luego de la revelación de Dios “Heme aquí Señor, envíame a mi”.