lunes, 5 de septiembre de 2022

Dios y el sufrimiento III (parte final)

 El argumento lógico y la objeción de los “jejenes”

Peter van Inwagen
sugirió que una persona que usa el mal como argumento en contra de la existencia de Dios podría decir algo como esto:

Escéptico: “Si existiera un ser omnipotente y moralmente perfecto que supiera sobre los males que conocemos —pues, ni siquiera habrían surgido esos males porque él habría evitado que ocurrieran. O, de no haberlo hecho por alguna razón, ciertamente los eliminaría en el instante en que aparecieran. Pero observamos males, y muy duraderos. Por tanto, debemos concluir que Dios no existe”.

En resumen, el argumento es:

1. Un Dios verdaderamente bueno no querría que existiera el mal; un Dios todopoderoso no

permitiría que existiera el mal.

2. El mal existe.

3. Por tanto, no es posible que exista un Dios bueno y poderoso.

Respuesta: El argumento del mal contra Dios tiene una premisa oculta, a saber, que Dios no

tiene razones válidas para permitir que exista el mal. “Puede ser que alguien tenga un deseo

muy fuerte de algo e incluso sea capaz de obtener tal cosa, pero que no actúe según este

deseo porque los motivos para no hacerlo le parecen superiores al deseo de tener esa cosa…

[así que] Dios podría tener razones para permitir que exista el mal, pues en su mente superan

la deseabilidad de que no exista el mal”.

Si Dios tiene buenas razones para permitir el sufrimiento y el mal, entonces no hay

contradicción entre su existencia y la del mal. Así que para que su caso no falle, el escéptico

tendría que responder que Dios no podría tener razones válidas. Pero es muy difícil probarlo.

Para mostrar al escéptico que su premisa es falsa, el teísta podría señalar que nosotros mismos

a menudo permitimos el sufrimiento en la vida de alguien para lograr un bien mayor. Los

médicos a menudo realizan procedimientos y tratamientos dolorosos a las personas con el fin

de mejorar su salud y prolongar su vida. Los padres que castigan el mal comportamiento

quitando juguetes o privilegios están causando dolor (especialmente desde la perspectiva del

niño), pero la alternativa es que el niño se convierta en un adulto sin dominio propio y, por

tanto, experimente un sufrimiento mucho mayor. Y la mayoría de la gente diría que hay algo de

verdad en lo que dijo Nietzsche: “Lo que no me mata me hace más fuerte”. Muchos pueden

señalar hacia adversidades específicas en sus vidas que, por más insoportables que hayan sido,

les ayudaron a evitar sufrimientos mayores en el futuro.

Por lo tanto, la premisa de permitir el dolor por la buena razón de lograr una mayor felicidad es

válida, y no solo es algo que comprendemos sino que también es algo que aplicamos. Eso

significa que no podemos asumir que haya incoherencia entre la existencia de Dios y la del mal

y el sufrimiento.

El escéptico podría decir que la incoherencia no es entre Dios y el sufrimiento en general, sino

entre Dios y las clases y magnitudes de mal y sufrimiento que vemos en el mundo. A menudo

hay personas indefensas que experimentan gran violencia y dolor que no aparentan tener un

propósito en el crecimiento del carácter de dichas personas. Sí, señala el escéptico, puede

haber buenas razones para permitir algunos tipos de sufrimiento, pero no la magnitud y los

tipos de sufrimiento que existen en el mundo de hoy. Dios no podría tener razón alguna para

permitir eso.

Esta postura trae implícita otra premisa: “Si yo no puedo percibir alguna razón por la cual Dios

tuviera para permitir ese mal… entonces lo más probable es que no tenga ninguna”.

Pero esa premisa es obviamente falsa. Hay que recordar que el argumento del mal contra Dios

comienza con la idea de un Dios omnipotente. Dice: “Si Dios es infinitamente poderoso como

dices, ¿por qué no detiene el mal?”. Pero un Dios que es infinitamente más poderoso que

nosotros también sería infinitamente más sabio que nosotros. Así que la respuesta al escéptico

es:

“Si Dios es infinitamente sabio, ¿por qué no podría tener razones moralmente suficientes que

tú no puedas imaginar para permitir el mal?”. Insistir en que sabemos tanto sobre la vida y la

historia como el Dios todopoderoso es una falacia lógica, por más que el marco inmanente de

nuestra cultura nos incline a pensar de esa manera.

Al filósofo Stephen John Wykstra se le ocurrió la ilustración de los “jejenes” para revelar esta

falacia en el argumento del mal. Wykstra estaba respondiendo a los escritos de William Rowe,

quien argumentó que debido a que no podemos ver ningún “bien mayor” que pueda justificar

que Dios permita el sufrimiento, entonces “no existen tales bienes”. Wykstra respondió

señalando a los jejenes, unas moscas diminutas cuyas mordidas son muy dolorosas.

El hecho de que no puedas ver a los jejenes no significa que no estén allí. Alvin Plantinga

continúa con la ilustración:

Observo dentro de mi carpa: no veo a un perro San Bernardo. Entonces es probable que no

haya un San Bernardo en mi carpa. Si hubiera uno, es muy probable que lo viera. Un San

Bernardo no puede esconderse fácilmente en una carpa pequeña. De nuevo miro dentro de mi

carpa y no veo ningún jején… Esta vez no es muy probable que no haya jejenes en mi carpa… Y

es que incluso si hubiera jejenes, no los vería; son demasiado pequeños para ser vistos. Y ahora

la pregunta es si las razones de Dios, si las hay, para permitir tales males… son más como un

San Bernardo o más como jejenes… Debido a que Dios sí tiene una razón para permitir estos

males, ¿por qué pensar que seríamos los primeros en saberlo?… Debido a que Él es

omnisciente y dadas nuestras grandes limitaciones epistémicas, no es sorprendente que sus

razones… sobrepasen nuestro entendimiento.

Aquí vemos el talón de Aquiles del argumento “lógico” contra Dios —la idea de que el mal

implica la imposibilidad de que Dios exista. Si tienes a un Dios que es lo suficientemente

infinito y poderoso como para que te enfades con Él por permitir el mal, entonces debes al

mismo tiempo tener a un Dios que es lo suficientemente infinito como para tener razones

válidas para permitir ese mal.

Y ahora también podemos ver por qué Charles Taylor tiene razón al decir que el “problema del

mal” no fue ampliamente percibido como una objeción contra Dios hasta los tiempos

modernos. Los seres humanos que operan dentro del marco inmanente tienen mucha más

confianza que las personas antiguas en sus poderes de razonamiento y en su habilidad para

descubrir los misterios del universo. Creer que Dios no pueda pensar en algo que nosotros no

hemos podido pensar es más que una falacia. Es una marca de gran orgullo y fe en nuestra

propia mente.”

El argumento probatorio y el efecto mariposa

Keller continúa con su exposición y aborda el tema del efectos mariposa y escribe:

“Pero ¿qué pasa con la forma menos ambiciosa del argumento, es decir, el argumento

probatorio contra Dios? Este señala, más modestamente, que el mal y el sufrimiento

simplemente hacen que la existencia de Dios sea improbable. Un escéptico podría decir: “Por

supuesto que no podemos probar que no podría existir un Dios, o que no podría haber una

razón válida para permitir el mal.

Pero ¿has presenciado la muerte lenta de un niño pequeño que está siendo devorado por el

cáncer? Aunque técnicamente el mal no puede refutar la existencia de un Dios bueno y

poderoso, hace que su existencia sea altamente improbable”.

El problema con este argumento es que no es fundamentalmente diferente al argumento

lógico. Se apoya en las mismas premisas y tiene el mismo talón de Aquiles. Si no podemos

probar que Dios no tiene razones válidas para el mal, tampoco podemos evaluar el nivel de

probabilidad de que tenga tales razones.

Insistir en que tenemos una posición ventajosa desde la cual podemos evaluar porcentajes o

probabilidades es volver a olvidar las limitaciones de nuestro conocimiento. Si hay un Dios

infinito y nosotros somos finitos, no habría forma de que pudiéramos establecer tales cosas.

Imagina una pelota en la cima de una colina que pudiera deslizarse desde la colina hacia

cualquiera de varios valles, provocando avalanchas y cambiando paisajes y vidas. La ruta de la

pelota, sin embargo, depende de un montón de diferencias casi imperceptibles en la posición y

el impulso iniciales, de las irregularidades en el terreno e incluso de las condiciones climáticas

como el viento o la presión atmosférica. ¿Podemos saber exactamente a dónde irá la pelota

cuando se lance, y qué porcentaje de probabilidad hay para cada valle? No. Hay demasiadas

variables. En el campo de la teoría del caos, los científicos han aprendido que los sistemas

macroscópicos, como el clima, pueden ser sensibles a los cambios más pequeños. Un ejemplo

clásico de esto es la afirmación de que el aleteo de una mariposa en China podría determinar la

trayectoria de un huracán al sur del Océano Pacífico. Sin embargo, nadie podría calcular y

predecir los efectos reales del vuelo de la mariposa.

Ahora, ¿qué pasaría si cada evento en el tiempo, incluso el más insignificante, tuviera efectos

de onda masivos e infinitamente complejos? Ray Bradbury describió esto en su cuento de

ciencia ficción “El ruido de un trueno”. En la historia, Travis, el guía para los viajes en el tiempo,

le dice a Eckels que cuando visite el pasado debe asegurarse de no salirse del camino de metal

que le será proporcionado. De lo contrario, podría hacer algo como pisar un ratón. Eso

significaría que todos los futuros descendientes de ese ratón, tal vez millones, desaparecerían.

Eso implicaría que todos los otros animales que se alimentaban de esos ratones morirían de

hambre y no tendrían descendencia. Eso significaría que los seres humanos que se habrían

comido a esos animales no lo harían, y eso les llevaría a mudarse o a morir de hambre. Y la

muerte de una mujer o un hombre significaría que familias enteras —y, por tanto, naciones

enteras— no existirían.

Pisar a un solo ratón… podría tener efectos que sacudan nuestra tierra y nuestros destinos a

través del tiempo, hasta sus mismos cimientos… Quizás Roma nunca se levantaría sobre sus

siete colinas. Quizás Europa sea siempre un bosque oscuro… Pisa un ratón y dejarás tu huella,

como un Gran Cañón, por toda la eternidad… Así que ten cuidado. Mantente en el camino.

¡Nunca te salgas!

Ahora, si hasta los efectos del vuelo de una mariposa o del rodar de una pelota colina abajo

son demasiado complejos para calcular, ¿cuánto menos podría un ser humano mirar la muerte

trágica y aparentemente “sin sentido” de un joven y tener alguna idea de lo que serán sus

efectos sobre la historia? Si hay un Dios todopoderoso y omnisciente dirigiendo el número

infinito de eventos interactivos en toda la historia para lograr sus buenos propósitos, sería una

locura pensar que podríamos ver cualquier acontecimiento en particular y comprender una

millonésima parte de lo que producirá. El efecto mariposa de la historia significa que “solo una

mente omnisciente podría captar las complejidades de dirigir un mundo de criaturas libres

hacia… objetivos previstos [que son buenos]… Es cierto que muchos males nos parecen inútiles

e innecesarios, pero simplemente no tenemos el derecho ni la capacidad de emitir ese juicio”.

Lo expresado en los párrafos anteriores no responde, obviamente a la pregunta de la relación

Dios y sufrimiento, pero presenta una buena manera de abordar algunos de los aspectos

centrales del tema.

Una historia de un Dios que llora y sufre

En la Biblia hay muchas referencias antropomórficas referidas a Dios: las alas de Dios, el calor

de Dios, la mano de Dios, los ojos de Dios y otros, por lo tanto no es profano o muy lejano

pensar en un Dios que llora o que sufre. Una imagen tremenda y conmovedora de Dios es el

relato que Jesús hace del hijo pródigo, donde el padre de la historia representa a Dios. Un Dios

que amando y respetando la libertad de su hijo menor lo deja partir del hogar y ahoga la pena

que su hijo le deseara la muerte y que quisiera hacer su propia vida, lejos del hogar paterno y

malgastando la fortuna fruto del trabajo de años de su padre.

El padre, según el relato de Jesús no impide la marcha del hijo. Se queda en casa esperando,

llorando y sufriendo la ausencia del hijo. Sin reproches, con tristeza ve como el tiempo pasa sin

que su hijo retorne, sin condena hacia su hijo ni de las decisiones que libremente este tomó.

Lo espera, lo espera, lo espera no sabemos cuánto tiempo. Mirando al camino cada mañana

esperando verlo aparecer, pero el hijo no regresa. Está encandilado con su libertad, disfruta la

ausencia del padre. El mismo que lo había engendrado, cuidado, protegido ahora le parece un

estorbo para cumplir sus propias metas, y el padre, con el corazón roto, lo ha dejado partir.

¿Serían meses o años? El dinero por fin se acabó, el placer de la libertad se extinguió, la

novedad ha desaparecido, el hijo está fuera de sí. Está sufriendo, está solo, su libertad ya no

tiene el mismo brillo. Entonces, en medio del sufrimiento, del hambre, del desprestigio, del

rechazo, desde el fango asqueroso de unos cerdos vuelve en sí y siente la falta del padre. Ahora

son dos quienes lloran, el padre que espera y el hijo que se da cuenta de su miserable

condición, resultado de sus elecciones.

Trastabillando, sucio, maloliente, a tropezones, con el estómago vacío, y la cabeza llena de

culpa, en harapos, en condición de calle, indigno y sufriente comienza caminar de vuelta al

hogar. El sol israelita de mediodía lo golpea fuerte al igual que sus recuerdos. Ha ensayado en

su mente muchas veces lo que le va a decir a su padre, pero de solo pensar llora y se pasa una

mano por la barba inmunda. No sabe si es efecto del sol, pero le parece que está llegando al

hogar, reconoce el paisaje, los aromas, está llegando al hogar paterno, y no puede creer lo que

ve, ahí, a la puerta de la casa, como cada mañana o cada atardecer está su padre, sentado

mirando el horizonte lo ve aparecer y se estremece al verlo, pues abandonando su dignidad

patriarcal se hecha a correr, sin pudor, sin temor y avanza por el sendero abriendo los brazos de

par en par, y gritando ¡Mi hijo! ¡Mi hijo! Y con los ojos bañados en lágrimas se arroja a sus

brazos y lo abraza con fuerza. La aventura de la libertad ha terminado, el hijo encuentra el fin

de su sufrimiento en los brazos de su padre. En ese abrazo profundo el sufrimiento del hijo

desaparece y entre las caricias de su padre el hijo restaura su posición, su dignidad, su alegría.

Dios es un Dios que llora y que sufre con sus hijos.

Este es un capítulo difícil, porque resulta muy complicado responder las cuestiones

relacionadas a Dios y el sufrimiento, pero hemos visto que sí se relacionan, que el sufrimiento y

su consecuencias son preguntas que se hacen creyentes como no creyentes. Ambos buscan

respuestas que traigan alivio y que hay una lucha entre sufrir y mantener la fe, Elle Wiesel es

un ejemplo de ello. Las dudas a veces surgen por tener una visión incompleta de Dios o por

acercarse al tema solo desde la perspectiva humana, intentando comprenderlo todo, buscando

respuestas donde no las hay. El origen del mal y el sufrimiento seguirá siendo una incógnita.

Las teodiceas son solo un intento por explicar lo inexplicable. Podemos reflexionar y analizar el

tema del sufrimiento, pero la experiencia del sufrimiento aporta otra arista fundamental.

La relación entre Dios y el sufrimiento será un tema siempre recurrente para muchas personas,

serán creyentes o no creyentes. El sufrimiento acabará con la fe de algunos y encenderá la fe

de otros. Son muchas las preguntas y pocas las respuestas. Hay una relación entre el origen del

mal y el sufrimiento. Algunos culpan a Dios por el dolor y el sufrimiento, pero Dios no es el

autor del sufrimiento y nunca lo ha deseado para los hombres. El sufrimiento es el resultado de

la libertad del hombre. Las teodiceas son un intento por explicar estos temas aunque no hay

una explicación que satisfaga totalmente el deseo de conocer el origen del sufrimiento.

martes, 23 de agosto de 2022

“Un ruego gozoso”

 Serie: Filipenses. El gozo en la vida diaria

 
Mensaje 2: “Un ruego gozoso”

Texto: Filipenses 1: 2-11

Introducción:

En Chile existen casi cinco mil organizaciones religiosas reconocidas por el estado. Las hay de diversos trasfondos y tradiciones.

¿Cómo será la manera de relacionarse entre iglesia y pastor en estas organizaciones?

Hay maneras distintas de abordar el liderazgo pastoral:

 -pastores que pastorean solo desde el púlpito

-pastores que se involucran mano a mano con su comunidad

-pastores que ejercen un liderazgo autoritario

-pastores que son dirigidos y manipulados por su comunidad

-etc

 -comunidades que trabajan desde la crítica

-comunidades que trabajan desde la indiferencia

-comunidades que trabajan desde la comodidad

-comunidades que trabajan desde el chisme

-etc

 ¿Existe alguna forma de relacionamiento pastor-comunidad que sea un buen ejemplo a seguir?

 Filipenses nos muestra una forma, un modelo a seguir.

En esta mañana veremos el segundo mensaje basado en el capítulo 1 de la epístola.

Filipenses 1:3-11

 “Un ruego gozoso”

v. 3 Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros,

v. 4 siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros

 El trasfondo del ruego

1. Los Filipenses habían participado con Pablo en la predicación del evangelio desde el inicio.

Dios había trabajado en ellos en el pasado

v. 5 “Por vuestra comunión en el evangelio (“participación.” BLA)

 2. Pablo estaba convencido que Dios todavía estaba trabajando en ellos.

Dios seguía trabajando en ellos en el presente

v.6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

 Los hermanos en Filipo eran amigos y compañeros de trabajo en el evangelio. Había nexos de amistad profundos enraizados en un trabajo y sacrificio común por la obra de Dios.

Pablo había visto la mano de Dios en la vida de los filipenses y estaba convencido que ellos seguían siendo instrumentos en las manos de Dios, que Dios todavía estaba trabajando en ellos.

Pablo conocía a algunos hermanos por su nombre: Evodia, Síntique, Epafrodito

 Hechos 10:11-40

-Pablo va a orar con las mujeres junto a un río

-Se convierte una mujer llamada Lidia junto con su familia que invita a Pablo a quedarse en su casa.

-Liberan a una mujer de un espíritu de adivinación, quien es probable se haya convertido al Señor, ella y quizá su familia.

-Fueron encarcelados y el Señor los liberó de manera sobrenatural lo que propició la conversión del carcelero y de su familia.

-El carcelero cuidó de las heridas de Pablo y su ayudante Silas y los invitó a su casa.

-En esta visita a la ciudad de Filipos, tres familias se convirtieron al Señor.

 3. Esta familiaridad con la iglesia al apóstol le producía gozo, y oraba con gozo por ellos.

 Las razones del ruego

v.7:” como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.

v. 8 Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo.”

 1. Pablo estaba lejos de los hermanos, estaba preso en Roma y ellos en Macedonia, pero “los tenía en el corazón”

2. Los filipenses han participado con Pablo tanto en la defensa y conformación del evangelio

3. Han participado con él el tiempo que ha estado en la cárcel

 “os amo “-añoro dice otra versión. Pablo los echaba de menos, los extrañaba.

Pablo ama a los filipenses con el “entrañable amor de Jesucristo”

“Amo”- griego epipotheó

Definición: deseando, deseo, amo, anhelar.

BLA lo traduce “como os añoro”

Griego “splangkh'-non”

Definición: entrañas, las partes internas (corazón, hígado, pulmones, etcétera), las emociones.

Se usa para denotar profundidad, ternura, emoción

 El contenido del ruego

1. Que el amor de los filipenses abunde

v. 9 “Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento”

Paráfrasis de Eugene Peterson (vv. 9-11)

"Así que esta es mi oración: que su amor florezca y que no solo amen mucho sino bien. Aprendan a amar apropiadamente. Necesitan usar su cabeza y probar sus sentimientos para que su amor sea sincero e inteligente, no un disparate sentimental. Vivan una vida amorosa y ejemplar, esto hará que la gente se vea atraída a Jesús…"

 “Y esto pido en oración: que vuestro amor abunde aún más y más en conocimiento verdadero y en todo discernimiento”(BLA)

 El amor por el que Pablo ruega para la iglesia nos es

-un amor etéreo, ideal o emocional,

 sino un amor basado en:

 Ciencia

Ciencia: epignósis

Definición: conocimiento, ciencia, conocer, reconocimiento.

 Conocimiento

Conocimiento-aisthésis

Definición: conocimiento, percepción.

La iglesia en Filipos debía abundar en amor, pero en un amor que conoce, que discierne.

-el amor de Dios y el amor de Pablo son dos ejemplos de esta manera de amar.

 El amor por el que Pablo ora para la iglesia iba a traer como consecuencia:

1. Aprobar lo mejor

2. Ser sincero e irreprensibles hasta “el día de Cristo”

 v. 10 para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo,

v. 11 llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

 Aprobar, en español

1. Dar una cosa por buena siempre, aceptar, admitir

2. Declarar a una persona apta o competente.

3. Asentir a una doctrina u opinión.

 Aprobar (Dokimazo)

Definición: prueba, aprobados, Aprobando, para probar, por implicación para aprobar.

“lo mejor”

 “Lo mejor” (diapheró)

Definición: estima, mejor, diferente, para llevar a cabo, traer de todas, diferir, hacer una diferencia, superar.

 Lo mejor es superior a lo bueno.

Los Filipenses a través del amor distinguirían o discernirían lo mejor.

Esta actitud o conducta de discernir lo mejor los haría:

“sinceros e irreprensibles” para el día de Cristo

 Sinceros: eilikrinés

Definición: limpio, sinceros, juzgado por la luz del sol, puro.

Irreprensibles

Irreprensibles (aproskopos)

Definición: ofensa, remordimiento, no causar a tropezar, no tropezar.

 “Para el día de Cristo”

Día: Hémera

Definición: día, días, tiempo.

V11. “Llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios”

Frutos, acciones de justicia, que surgen de una vida justificada y que traen gloria y alabanza a Dios.

Aplicaciones

1. La manera apropiada de relacionarse entre el pastor y su comunidad queda de manifiesto en este pasaje:

-un pastor ora por su comunidad

-reconoce lo que su comunidad le brinda

-reconoce las obras positivas de su comunidad

-se goza con sus hermanos

-ama a su comunidad

2. La comunidad

-participa de la obra del Señor

-opta por lo mejor

-busca ser irreprensible hasta que Cristo venga

Conclusión

El versículo 6 de esta sección resume la realidad y la aspiración de una comunidad sana:

“estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”

Pastor y comunidad deben trabajar unidos hasta que la obra de Cristo sea cumplida en las vidas.

lunes, 22 de agosto de 2022

El sufrimiento y Dios II

 Supuestos erróneos

Estas preguntas acerca de Dios y el sufrimiento conllevan varios supuestos de los que no nos damos cuenta y que es bueno explicitar.

Primero, que al pensar en Dios inmediatamente pensamos en un Dios bueno, no un Dios que castiga o un Dios severo, sino un Dios que es toda bondad y cuya bondad no debería permitir el sufrimiento. Y esa es una gran verdad. No obstante este énfasis en la bondad de Dios excluye otros de sus atributos como la justicia o la santidad, su sabiduría o su incomprensibilidad, que también deberían formar parte de la vida del hombre y no solo enfatizar su bondad.

Un segundo supuesto en estas preguntas es creer que el sufrimiento es malo, que el sufrimiento no forma parte de la normalidad de la vida, que es un desperfecto, ¿Será la mirada del hombre actual? Muchas veces veo esta actitud en los atletas de alto rendimiento, quienes cuando sufren alguna lesión recurren a la mejor tecnología disponible para esta en condiciones lo antes posible. Su club o institución pierde mucho dinero por cada día que el atleta está lesionado. Lo correcto, lo apropiado, lo puro, debe ser una vida sin sufrimiento. Por lo tanto Dios debería corregir esta anomalía y proveer un mundo feliz para sus criaturas, aunque el responsable de los actos de sufrimientos no son causados por Dios sino por la intervención del hombre, y aunque este hombre siga viviendo su vida ajeno a las demandas de Dios, así que nos quejamos del mal o sufrimiento que nosotros mismos provocamos, la avaricia, la codicia, la violencia, las guerras y aun responsabilizamos a Dios.

¿Podemos conocer una naranja? Recuerdo haber leído sobre la incapacidad para observar una simple naranja de manera completa al mismo tiempo. No se puede realizar sin girar la naranja y al momento de ver el lado opuesto no visible, el lado que observábamos se oculta. Esto ilustra muy bien otro supuesto respecto a las preguntas relacionadas al mal. Suponemos que tenemos la capacidad para ver todo, pero la verdad es que nuestro conocimiento es limitado.

Es limitado desde la percepción, desde las emociones, desde los prejuicios, desde las expectativas. Nunca veremos la naranja completa al mismo tiempo.

Dios y la existencia del mal

Debemos hablar acerca de la existencia del mal, puesto que el sufrimiento es el resultado del mal, y no resulta fácil hacer una síntesis de un tema tan profundo como este en un solo capítulo, por lo que intentaré hacer casi un esbozo de un tema imposible de agotar incluso en un libro solo dedicado a este tema y cuanto menos en unas pocas páginas.

Desde la filosofía se habla de tres posibilidades acerca del mal de manera general

1. El panteísmo que afirma a Dios y niega el mal

2. El ateísmo que afirma el mal y niega a Dios

3. El teísmo que afirma tanto el mal como a Dios

El panteísmo es la doctrina filosófica que identifica el mundo, el universo, la naturaleza, con la divinidad y afirma que Dios existe, pero niega la existencia del mal. Cree en un Dios bueno y que todo es Dios, por lo que no existe la maldad, es el panteísmo religioso. Dios no es entendido como un ser trascendente, sino inmanente, el principio de todo lo que hay.

La Ciencia Cristiana afirma lo mismo, Mary Baker Eddy, su fundadora escribe “el mal es un error de (la) mente moral”81 y en un resumen de sus artículos de fe ella escribe: “Reconocemos el perdón del pecado por Dios en la destrucción del pecado y en la comprensión espiritual que echa fuera el mal como irreal. Pero la creencia en el pecado es castigada mientras dura la creencia.”82

El ateísmo niega la existencia de Dios y destaca la existencia del mal y coloca ambas posiciones como contradictorias. Si existe el mal entonces no puede existir Dios, relación que ha sido refutada hace ya varias décadas, pero que todavía se repite en algunos círculos.El teísmo afirma la existencia de Dios y del mal, lo que en apariencia es un gran escollo para creer en Dios, el Dios de la Biblia. ¿Si Dios es real por qué no termina con el mal y sus consecuencias en el mundo? El teísmo tiene varias respuestas a esta pregunta. Algunas más convincentes que otras.

La naturaleza del mal

Hablamos del mal y de su existencia ¿pero qué entendemos por mal? Suele ser algo confuso y lo que habitualmente respondemos a esta pregunta guarda relación con los hechos del mal, pero no con la esencia del mal.

Geisler83 responde sobre la esencia del mal con estas palabras:

“La respuesta se encuentra en lo que se entiende por "cosa" (sustancia). Ciertamente, un

cristiano debe admitir que Dios creó cada "cosa" o sustancia (una cosa en sí misma). Pero no

necesitamos estar de acuerdo en que hay "cosas" malvadas. ¿Cómo puede el mal ser real pero

no una cosa? Agustín encontró una respuesta satisfactoria y duradera: el mal es una

verdadera falta, privación o corrupción de algo bueno. Es decir, el mal no existe en sí mismo:

el mal existe solo en una cosa o sustancia, y todas las cosas que Dios hizo son buenas. En

resumen, tiene que haber algo bueno para que el mal exista como falta, corrupción o privación

de él”

Geisler da varios ejemplos para ilustrar esta idea del mal como falta, privación o corrupción, yo

solo tomé dos:

El mal es como pudrirse en un árbol. El mal es como la podredumbre en un árbol. Aquí

nuevamente, la podredumbre pura existe solo en otra cosa. Un árbol totalmente podrido no es

un árbol, ¡es tierra vegetal! La podredumbre existe en el árbol como una corrupción del mismo,

pero no existe en sí misma.

El mal es como una herida en un brazo. Es real tener una herida. Pero una herida no es una

"cosa". Por el contrario, las heridas solo existen en cosas buenas, como un brazo. La herida es

real, pregúntele a cualquiera que haya tenido una, pero la herida no existe en sí misma. Existe

solo en otra cosa como privación o corrupción de la misma. Por lo tanto, no existe un cuerpo

totalmente herido. Un cuerpo totalmente herido no es un cuerpo en absoluto.

El origen del mal

Este punto lo tomamos en el primer capítulo mostrando las opiniones más populares entre las

personas, aquí presento una explicación desde la filosofía y la teología.

Geisler84 plantea el problema de la siguiente forma:

Si Dios es absolutamente perfecto, y si todo lo que hizo es absolutamente perfecto,

entonces, ¿cómo surgió el mal? ¿Cómo puede el bien absoluto ser la fuente del

mal?

Esto, de hecho, es un gran misterio. El problema se puede resumir de la siguiente

manera:

1. Dios es absolutamente perfecto.

2. Dios no puede crear nada imperfecto.

3. Una criatura perfecta no puede hacer el mal.

4. Por lo tanto, el mal no puede surgir en un mundo así.

5. Pero el mal surgió en este mundo.

6. Por lo tanto, parece que la premisa 1 o 2 (o ambas) son falsas, es decir:

a. Dios no es absolutamente perfecto

b. Dios no creó criaturas perfectas, o

c. Ambas a. y b. son verdaderas.

¿Cómo responder a esto?

En el argumento anterior, las dos primeras premisas parecen sólidas:

1. Dios es absolutamente perfecto.

2. Dios no puede crear nada imperfecto.

Ciertamente, desde un punto de vista bíblico ortodoxo, no hay una base real para negar que

Dios es absolutamente perfecto. Tampoco hay ninguna base para negar que Dios deba hacer

criaturas perfectas. Sin embargo, hay que prestar atención a la tercera premisa:

“una criatura perfecta no puede hacer el mal.”

Desde una perspectiva cristiana, esto es falso. Dios creó un arcángel perfecto, llamado Lucifer;

que pecó y se convirtió en el diablo. ¿Cómo puede una criatura perfecta hacer el mal? La

respuesta es el libre albedrío. Consideremos:

1. Dios creó solo cosas buenas.

2. Una cosa buena que Dios creó fue el libre albedrío.

3. El libre albedrío hace posible el mal, ya que

a. Es el poder hacer lo contrario.

b. Hacer lo contrario del bien es malo.

4. Por lo tanto, una criatura libre perfecta puede hacer el mal.

Ciertamente Dios creó solo cosas buenas. El mal no puede venir directamente de la mano

del Creador.

Tampoco podemos negar que el libre albedrío (el poder de la libre elección) es algo bueno.

No hay nada malo en eso. Si lo hubiera, entonces sería malo para Dios tenerlo. Y sería malo

para los santos en el cielo tenerlo. Pero no lo es.

El hecho es que es bueno ser libre. Nadie marcha nunca contra la libertad, cantando:

“¡Abajo la libertad! De vuelta a la esclavitud! ¡Quiero hacer solo lo que el gobierno me dice

que haga!“ Incluso si alguien intentara hablar en contra de la libertad, estaría hablando por

ello, ya que cree que es bueno ser libre de expresar esa opinión. Que la libertad es buena es

literalmente innegable.

Pero si es bueno ser libre, entonces el mal es posible. Libertad significa el poder de elegir lo

contrario. Entonces, en este mundo actual, si uno es libre de hacer el bien, también es libre de

hacer el mal. Si uno es libre de amar, también es libre de odiar. Si somos libres de adorar a Dios,

entonces debemos ser libres de maldecir a Dios. La naturaleza misma de nuestra

libertad divinamente dada hace posible el mal. Cualquier supuesta "libertad" para no elegir el

mal en lugar del bien no es realmente libertad para una criatura moral.

Aparte de los santos en el cielo (que lo tienen relativamente), solo Dios tiene absolutamente

la libertad de no elegir el mal. La máxima libertad es la libertad del mal, no la libertad de hacer

el mal. Aquí en la tierra, mientras todavía estamos haciendo nuestra elección final sobre si

haremos nuestra voluntad o la voluntad de Dios, debemos tener elección; de lo contrario,

seríamos robots, títeres o autómatas.

Cruz, Siemens, Wiebe85 escriben: “La esencia del ser humano es la libertad (el libre albedrío), la

capacidad para poder elegir, para decir “sí” o “no”. Para poder amar, tenemos que ser libres

para odiar; ser libres para ser buenos implica también ser libres para ser malos.”

Las Teodiceas

Una Teodicea es un intento para responder a la pregunta ¿Por qué? Es una defensa de la

justicia de Dios. Algunas de las Teodiceas más conocidas y a las que se les ha dado mayor

importancia son:

La teodicea Ireneana. Un resumen de esta postura sería:86

1. Dificultades para conciliar la existencia de un Dios perfecto.

2. Justifica el mal como creación de Dios

3. Necesario para la maduración, de conocimiento, formador de carácter

4. Descansa en la premisa que Dios creó el mundo imperfecto para que crezca y se desarrolle.

5. El libre albedrío solo como opción de desarrollo.

6. Dios causa el mal y es artífice de los sufrimientos justificados por un bien mayor.

7. Dios no interviene porque todo lo que la humanidad vive está debidamente justificado.

Evaluación de la Teodicea

1. Esta teodicea se opone a la idea teológica bíblica de que Dios no tolera el mal

2. Justifica el mal con argumentos conformistas pero pone a Dios siendo perfectamente

compatible con el mal.

3. Anula el valor moral de Dios y aunque le da ‘sentido’ al mal, no concede victoria por sobre él.

4. Lo hace necesario para un bien mayor.


“Esta teodicea es mayormente desarrollada por John Hick y por otros estudiosos, concede

valor al concepto asegurando que la misma evolución es una señal de que Dios existe y ha

dejado a su creación en un largo proceso de maduración y desarrollo.

El mal en esta postura no necesita ser prevenido, porque quitarlo del mundo provoca que se

pierda el bien superior. Los actos más atroces quedan justificados y todo puede racionalizarse

como el robo, el asesinato o la violación, porque son permitidos como consecuencia para

aumentar el bien superior; la maduración del hombre convirtiéndolo en un hijo de Dios. La

teodicea Ireneana cae principalmente porque conduce a aceptar el dolor con la compatible

existencia de un Dios creador de él. Además esta posición no vindica el carácter de Dios sino

que lo culpa del mal que sufre el mundo.”87

La teodicea agustiniana

Un resumen de esta postura sería:

1. Dios no es el causante del mal.

2. Dios dotó a los seres creados de libre albedrío, con el propósito de hacerlos integrales y

completamente libres.

3. No los creó imperfectos, al contrario todo lo que salió de su mano era perfecto

4. El mal entró con el pecado, y con el pecado el sufrimiento.

5. Por medio de la tentación dada en Edén. Satanás un agente fuera del mundo implantó el

mal.

6. El riesgo que había al dotar de libre albedrío permitió la entrada del mal en el mundo.

7. Dios intervino predestinando al hombre, para salvación o perdición.

8. La libertad de la que gozaba su creación se perdió, por tanto el libre albedrío como tal,

después del momento en el que el hombre permitió la entrada del mal se anuló.

9. Dios devolvió esa libertad por medio de un plan de salvación ejecutado por Jesús que revive

al hombre con la libertad inyectada por Dios de forma soberana.

Evaluación

1. La postura de Agustín implica a Dios con el mal, porque Dios dotó de libertad al hombre

sabiendo las consecuencias.

2. Su teodicea no trata con el sufrimiento humano, aunque le da importancia en un término

escatológico, el hombre debe convivir con él porque así lo permitió Dios.

3. El concepto de predestinación de Agustín responsabiliza a Dios por conocer lo que pasará y

quita la libertad al hombre porque es Dios quien causa todo después de la caída.

4. Agustín no vindica el carácter de Dios ni defiende sus acciones, solo lo hace ejecutor de

predestinación para salvación.

5. En otras palabras la solución que le adjudica Agustín a Dios es elegir a algunos para que sin

importar las consecuencias del mal, puedan vivir y ser salvos, mientras otros no. 88

Ambas teodiceas presentan dificultades para responder a la pregunta ¿Por qué Dios permite el

mal? pero no es el objetivo de este texto abordar de manera crítica la postura teológica acerca

del origen dela mal, solo mostrar las dos posturas más importantes al respecto y la importancia

que esta cuestión ha tenido desde siempre.

Existen otras teodiceas que también son conocidas: la del mal como castigo, la ley natural, por

citar algunas.

Alvin Plantinga escribió: “Debo decir que la mayoría de los intentos de explicar por qué Dios

permite el mal —las teodiceas, como solemos llamarlas— me parecen tibios, superficiales y

frívolos.” 

El libro de Job, donde se aborda el tema del sufrimiento, tampoco entrega una respuesta al por

qué. Al final del libro, donde uno esperaría una respuesta contundente de parte de Dios hacia

su hijo que sufre injustamente, solo en escuchamos en cambio el argumento ¿Estás tú

preparado para entender cómo funciona el universo? ¿Podrías entender los por qués de mi

actuar? La respuesta es obvia, no, eso entendió Job cuando responde “¿Quién es el que

oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas

demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Oye, te ruego, y hablaré; te

preguntaré, y tú me enseñarás. De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto

me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza.”90

Nuestra capacidad cognitiva, a pesar del orgullo humano es limitada y jamás comprenderemos

los designios de Dios, es imposible para lo finito abordar lo infinito.

El argumento del mal.

El problema del mal o argumento del mal como se conoce es un argumento de larga data

acerca de la imposibilidad de la existencia de Dios a causa del mal. Si Dios existiera no habría

mal, y como existe el mal, entonces no hay Dios. Este argumento fue planteado por el filósofo

griego Epicuro en al año 300 a.C. y dice:

“¿Está Dios dispuesto a prevenir el mal, pero no puede?

Entonces, no es omnipotente.

¿Está dispuesto y no quiere?

Entonces, es malévolo.

¿Está dispuesto y quiere?

Entonces, ¿de dónde viene el mal?

¿No está dispuesto y tampoco quiere?

Entonces, ¿por qué llamarlo ‘Dios’?”

Esta declaración fue retomada muchos años después por el filósofo escocés, David Hume,

padre del empirismo, escepticismo y naturalismo, en su libro Diálogos sobre la religión natural.

Keller comentando acerca del problema del mal escribe: “…Taylor señala correctamente que a

pesar de las discusiones de los filósofos, el argumento del mal nunca fue popular hasta algún

tiempo después de la Ilustración. Las cosas cambiaron cuando el pensamiento occidental

empezó a ver a Dios como más remoto y a ver al mundo como algo completamente entendible

a través de la razón. Estas tendencias intelectuales se vieron reforzadas por cambios

tecnológicos que con el tiempo llevaron al desarrollo del “yo regulado”. Los seres humanos

adquirieron mucha más confianza en su propia capacidad para razonar y percibir.”

El argumento del mal contra Dios toma dos posturas.

La primera es conocida como el argumento lógico que busca demostrar con este argumento

que Dios no existe.

La segunda postura se conoce como argumento probatorio y propone que probablemente no

exista Dios)

El argumento lógico. De acuerdo con Keller 92, hasta los años 80, el argumento del mal contra

Dios era considerado entre los filósofos académicos como concluyente, una prueba de que el

Dios tradicional de la Biblia no podía existir. Afirmaban que la presencia del mal hacía que el

cristianismo no solo fuera menos creíble, sino lógicamente imposible.

El filósofo británico John Mackie, en su famoso artículo “El mal y la omnipotencia”, escribió: “Se

puede demostrar, no solo que las creencias religiosas carecen de apoyo racional, sino que son

totalmente irracionales, pues varias partes esenciales de la doctrina teológica son incoherentes


entre sí”.93

Sin embargo esta idea tan difundida comenzó a cambiar con la publicación de dos libros del

filósofo norteamericano Alvin Plantinga, uno llamado Dios, la libertad y el mal publicado en

1974 y el otro libro titulado La naturaleza de la necesidad publicado en el mismo año.94

La obra y argumentos de Plantinga y otros filósofos que siguieron su pensamiento fueron tan

efectivos que veinticinco años después se aceptó ampliamente que el argumento lógico en

contra de Dios no funcionaba.

“El filósofo William Alston escribió que “ahora (casi) todos reconocen que [la idea de que el

mal refuta la existencia de Dios] ha sido desacreditada”.95

Luego de esto los pensadores escépticos, seguidores del Problema del mal rearman sus

argumentos, adaptan el Problema del mal y comienzan a hablar del Argumento probatorio

contra la existencia de Dios. En esta reformulación, se hace una afirmación mucho más débil, el

sufrimiento no es una prueba, sino una evidencia que hace que la existencia de Dios sea menos

probable, aunque no imposible.96

Todo esto muestra que la afirmación tan común de que el sufrimiento y el mal simplemente

refutan la existencia de Dios ha sido casi completamente abandonada en los círculos

profesionales y académicos, “porque la carga de demostrar que no hay posibilidad alguna de la

coexistencia de Dios y… el mal es demasiado pesada para los ateos”.97

El propio Plantinga escribe: 98”Una pieza aceptada e impresionante de la ateología natural tiene

que ver con el llamado problema del mal. Muchos filósofos creen que la existencia del mal

constituye una dificultad para el teísta, y muchos creen que la existencia del mal (o al menos la

cantidad y los tipos de mal que encontramos) hace que la creencia en Dios sea irrazonable o

racionalmente inaceptable.”

En otra ocasión escribe “Hasta hace treinta o treinta y cinco años, el tipo de argumento favorito

del mal era la conclusión de que hay una inconsistencia lógica en lo que los cristianos

creen. Ellos creen que hay una persona como Dios (una persona que es omnipotente,

omnisciente y totalmente buena), y también que hay maldad en el mundo; no es lógicamente

posible (según la afirmación) que ambas creencias sean verdaderas. La afirmación era que la

existencia de Dios es lógicamente incompatible con la existencia del mal; dado que el teísta

está comprometido con ambos, la creencia teísta es claramente irracional.

En la actualidad, sin embargo, se admite ampliamente que no hay nada como la contradicción

directa o la falsedad necesaria en la afirmación conjunta de Dios y el mal; la existencia del mal

no es lógicamente incompatible (incluso en el sentido lógico amplio) con la existencia de un

Dios todopoderoso, omnisciente y perfectamente bueno.”

martes, 9 de agosto de 2022

El Sufrimiento y Dios

                                     Sufrimiento y Dios

Un día que volvíamos del trabajo, vimos tres horcas levantadas en el recinto de llamada, tres cuervos negros. Llamada. Los SS a nuestro alrededor, con las metralletas apuntándonos: la ceremonia tradicional. Tres condenados encadenados y, entre ellos, el pequeño pipel, el ángel de ojos tristes. Los SS parecían más preocupados, más inquietos que de costumbre. Colgar a un

chico ante millares de espectadores no era poca cosa. El jefe del campo leyó el veredicto. Todos los ojos estaban fijos en el niño. Estaba lívido, casi tranquilo, y se mordía los labios. La sombra de la horca lo cubría. El lagerkapo, esta vez, se negó a servir de verdugo. Tres SS lo reemplazaron. Los tres condenados subieron juntos a sus sillas. Los tres cuellos fueron introducidos al mismo tiempo en las sogas corredizas.

—¡Viva la libertad! —gritaron los dos adultos.

Pero el pequeño callaba.

—¿Dónde está el buen Dios, dónde está? —preguntó alguien detrás de mí.

A una señal del jefe de campo, las tres sillas cayeron. Silencio absoluto en todo el campo. En el horizonte, el sol se ponía.

—¡Descúbranse! —aulló el jefe del campo. Su voz estaba ronca. Nosotros llorábamos.

—¡Cúbranse!

Luego comenzó el desfile. Los dos adultos ya no vivían. Su lengua colgaba hinchada, azulada. Pero la tercera soga no estaba inmóvil: el niño, muy liviano, vivía aún…Más de media hora quedó así, luchando entre la vida y la muerte, agonizando ante nuestros ojos. Y nosotros teníamos que mirarlo bien de frente. Cuando pasé delante de él todavía estaba vivo. Su lengua estaba roja aún, sus ojos no se habían apagado. Detrás de mí oí la misma pregunta del hombre:

—¿Dónde está Dios, entonces?

Y en mí sentí una voz que respondía:

—¿Dónde está? Ahí está, está colgado ahí, de esa horca…

Elle Wiesel, La noche[1]

Dios y el sufrimiento es un tema profundo, para un gran número de personas esto se relaciona estrechamente. Muchos, frente al dolor, dejan de creer en Dios, pues la pregunta ¿Por qué existe el sufrimiento si existe Dios? viene de personas que creen en Dios y experimentan desilusión y hasta se sienten traicionados por Dios. Han crecido creyendo en Dios, pero la mayoría de las veces existe una imagen incompleta de Dios, lo que da origen a supuestos errados que las personas creen, aceptan como verdad y viven de acuerdo a esos supuestos. El origen del mal es, en la opinión de muchos el gran escollo para creer en Dios, de manera especial el hombre moderno que no logra conciliar la idea de un Dios bueno con la existencia del mal, creencia que veremos no es cierta basándonos en las explicaciones más comunes desde hace ya unas cuantas décadas en el mundo académico, teológico y filosófico.

 La relación entre Dios y el sufrimiento

Al reflexionar acerca del sufrimiento no es posible dejar de mencionar la relación existente entre Dios y el sufrimiento. ¿Por qué un Dios bueno permite el sufrimiento? ¿Es Dios el autor del sufrimiento? ¿Si Dios existe por qué no acaba con el sufrimiento? Estas son preguntas sinceras que rondan en la mente de muchas personas en el momento actual, pero surgen de manera especial en la Europa de inicios del S. XX, luego de la Primera guerra Mundial y del exterminio nazi hacia los judíos y surgen de entre las lágrimas de las víctimas abandonadas a su suerte, huérfanos, hombres y mujeres totalmente solos que habían perdido todo y hacían estas preguntas con toda sinceridad y buscaban una respuesta al dolor físico y emocional que experimentaban. Antes de este tiempo no había contradicción entre mal, sufrimiento y Dios.

Había una actitud y una disposición de sometimiento a los designios de Dios. Cuando algo no salía bien no se cuestionaba a Dios

 Fue el giro en el pensamiento respecto del hombre y de Dios lo que paulatinamente fue produciendo esta contradicción. Un hombre cada vez más grande y un Dios cada vez más pequeño. Un hombre racional, crítico, con pretensiones de soberanía y un Dios al servicio de este hombre al que debe dar explicaciones por sus actos.

 La lucha por mantener la fe en medio del sufrimiento

Elle Wiesel es sobreviviente a la shoah, el holocausto judío, Fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1986. Escribió una novela, (1956-1958) una trilogía que tituló La noche. En ella recuerda su paso por tres campos de concentración y nos deja algunas profundas reflexiones respecto de Dios y el sufrimiento.

Wiesel era un niño judío devoto. A los 14 años fue detenido por los alemanes, junto con los demás judíos de su pueblo. Sobrevivió a los campos de concentración de Birkenau, Auschwitz y Buchenwald, y fue liberado por las fuerzas aliadas el 11 de abril de 1945. Su padre Shlomo, su madre Sarah y su hermana menor Judith «Tzipora» perecieron; sus dos hermanas mayores Hilda y Beatrice sobrevivieron.

Ganó el Premio Nobel de la Paz en 1986 y muere el 2 de julio de 2016 a los 87 años, en Manhattan, Nueva York.

Luego de la primera noche en el campo, Wiesel escribe acerca de las luchas entre su fe y el sufrimiento que estaba experimentando.

“Jamás olvidaré las caritas de los chicos que vi convertirse en volutas bajo un mudo azur. Jamás olvidaré esas llamas que consumieron para siempre mi fe. Jamás olvidaré ese silencio nocturno que me quitó para siempre las ganas de vivir, jamás olvidaré esos instantes que asesinaron a mi Dios y a mi alma, y a mis sueños que adquirieron el rostro del desierto”[2].

En La noche hay al menos quince alusiones a la lucha que experimentaba Wiesel y el resto de los prisioneros, todos judíos en relación a Dios y el sufrimiento. Yo tomé solo cinco citas, pero sus luchas eran completas: pérdida de la fe, el silencio de Dios, la pérdida de significado de los ritos judaicos, la profunda soledad experimentada, culpa y acusación a Dios por el sufrimiento.

 El silencio de Dios.

“Alguien se puso a recitar el Kadish, la oración de los muertos. No sé si ya ha ocurrido, en la larga historia del pueblo judío, que los hombres reciten la oración de los muertos para sí mismos.

—Yizgadal veyiskadasb shmé raba… Que Su Nombre sea alabado y santificado…

—murmuró mi padre.-

Por primera vez, sentí crecer en mí la protesta. ¿Por qué debía santificar Su nombre? El Eterno, el Señor del Universo, el Eterno Todopoderoso y Terrible callaba, ¿por qué tenía que agradecerle?”

“Algunos hablaban de Dios, de sus voces misteriosas, de los pecados del pueblo judío y de la liberación futura. Pero, yo había dejado de rezar. ¡Estaba con Job! No había renegado de su existencia pero dudaba de su justicia absoluta.”

 Dudas acerca de la justicia de Dios

El adolescente Wiesel no podía conjugar la justicia de Dios con el sufrimiento que experimentaba y en una ocasión dramática frente al ahorcamiento de unos prisioneros, entre ellos un niño, Wiesel recuerda la escena

“—¿Dónde está Dios, entonces? (preguntó un prisionero) y en mí sentí una voz que respondía:

—¿Dónde está? Ahí está, está colgado ahí, de esa horca…Esa noche, la sopa tenía gusto a cadáver.

 La culpa es de Dios

Wiesel en otra ocasión culpa a Dios por todos los males alrededor.

“¿Por qué, por qué lo alabaría yo? Todas mis fibras se rebelaban. ¿Porque había hecho quemar a millares de niños en los fosos? ¿Porque hacía funcionar seis crematorios noche y día, hasta los días de Sabbat y los días de fiesta? ¿Por qué en su omnipotencia había creado Auschwitz, Birkenau, Buna y tantas fábricas de la muerte? ¿Cómo decirle: «Bendito seas Tú, el Eterno, Señor del Universo, que nos has elegido entre todos los pueblos para ser torturados noche y día, para ver a nuestros padres, a nuestras madres, a nuestros hermanos terminar en el crematorio, alabado sea Tu Santo Nombre, Tú que nos has elegido para ser degollados en Tu altar?”

No era más que cenizas, pero me sentía más fuerte que ese Todopoderoso al que habían ligado mi vida durante tanto tiempo”.

 La pérdida de la fe

Hablando de un prisionero que había perdido la fe, Wiesel escribe: “Pobre Akiba Drumer, si hubiera podido seguir creyendo en Dios, considerando ese calvario como una prueba de Dios, no habría sido arrebatado por la selección. Pero, desde que experimentó las primeras fisuras en su fe, perdió el motivo para luchar y comenzó a agonizar.

Cuando llegó la selección, condenado de antemano, le tendió el cuello al verdugo. Solo nos pidió:

—Dentro de tres días no estaré… Digan Kadish por mí. Nosotros se lo prometimos: dentro de tres días, al ver elevarse el humo de la chimenea, pensaríamos en él. Reuniríamos diez hombres y haríamos un oficio especial. Todos sus amigos dirían Kadish.

Entonces se alejó en dirección al hospital, con paso casi firme, sin mirar hacia atrás. Una ambulancia lo esperaba para conducirlo a Birkenau. Por aquel entonces, eran días terribles. Recibíamos más golpes que comida, estábamos abrumados de trabajo. Y tres días después de su partida, olvidamos decir Kadish por él.”

 Una fe que perdura

Pero en otras ocasiones su fe de niño era más fuerte que las circunstancias y el sufrimiento. En una ocasión en que lo hicieron caminar forzado en dirección a los hornos y se vio a pasos de morir quemado, Wiesel escribe:

“estaban muy cerca de nosotros el foso y las llamas. Reuní todas las fuerzas que me quedaban para saltar de las filas y arrojarme contra las alambradas. En el fondo de mi corazón, me despedí de mi padre, del universo entero, y a mi pesar, se formaron y brotaron de mis labios, en un murmullo, las palabras «Yizgadal veyiskadasb sbmé raba… Que Su Nombre sea alabado y santificado…». Mi corazón iba a estallar. Eso era. Me encontraba ante al Ángel de la muerte…”

 Estas citas reflejan mejor que cualquier escrito la lucha entre mantener la fe en Dios y el sufrimiento.

 Una pregunta de creyentes en Dios

Las preguntas acerca de Dios y el sufrimiento se las hacen, como vimos en el caso de Wiesel, los creyentes en Dios, los que han crecido en un mundo de fe, “los que están acostumbrados a creer” porque les han enseñado eso de niños o llegan a esa conclusión por una especie de intuición natural. Son preguntas que surgen más bien desde la experiencia de dolor más que desde la racionalidad. Surge de un creyente que confía en Dios y sin embargo sus oraciones no son respondidas. Son preguntas que surgen desde la desilusión o el desencanto. Esta aparente falta de respuestas crea desconfianza, resentimiento y puede llevar a algunos creyentes a perder la fe, pero no a dudar de la existencia de Dios.

Se hacen estas preguntas aquellos creyentes que se acercan a Dios, más interesados en los beneficios propios que en honrar a Dios. Creen en Dios pensando en obtener salud, riqueza, sueños cumplidos e inmunidad. Frente al sufrimiento les cuesta aceptar que las cosas son diferentes. Dios es soberano, incomprensible, misterioso y no da explicaciones de sus actos.

Las consecuencias de estas no respuestas suele ser de dolor espiritual, amargura (sentimiento duradero de frustración, resentimiento o tristeza, especialmente por haber sufrido una desilusión o una injusticia.), desilusión con Dios. La superación de este estado espiritual produce una fe madura, verdadera, que honra a Dios en todo momento.

 Preguntas hechas por no creyentes

Cuando no se sufre no se busca ni se pregunta por la existencia de Dios ni por sus demandas o por su manera de obrar. Es cuando surge el sufrimiento que el tema de la obra de Dios crea importancia y eso podría ser tomado como una crítica. El que jamás busca a Dios y vive como si no existiera se resiente con Dios cuando enfrenta alguna situación de sufrimiento.

Anne Graham, una conocida cristiana protestante norteamericana fue invitada al programa de televisión Early Show, de Jane Clayson para que diera su opinión acerca del atentado a las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001 y le hizo la siguiente pregunta: "¿Cómo pudo Dios permitir que sucediera esto?". Anne Graham respondió:

"Al igual que nosotros, creo que Dios está profundamente triste por este suceso, pero durante años hemos estado diciéndole a Dios que se salga de nuestras escuelas, que se salga de nuestro gobierno y que se salga de nuestras vidas. Y siendo el caballero que Él es, creo que se ha retirado tranquilamente. ¿Cómo podemos esperar que Dios nos dé su bendición y su protección cuando le hemos exigido que nos deje estar solos? A la luz de ciertos sucesos recientes... ataques de terroristas, balaceras en las escuelas, etc., creo que todo comenzó cuando Madeleine Murria O'Hare (fue asesinada, hace poco que se descubrió su cuerpo) se quejó de que no quería que se orara en nuestras escuelas, y dijimos que estaba bien. Luego alguien dijo que mejor no se leyera la Biblia en las escuelas...la Biblia dice no matarás, no robarás, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Y dijimos que estaba bien. Luego el Dr. Benjamín Spock dijo que no debíamos pegarle a nuestros hijos cuando se portan mal porque sus pequeñas personalidades se truncarían y podríamos lastimar su autoestima (el hijo del Dr. Spock se suicidó). Dijimos que los expertos saben lo que están diciendo. Y dijimos que estaba bien. Luego alguien dijo que los maestros y directores de los colegios no deberían disciplinar a nuestros hijos cuando se portan mal. Los administradores de las escuelas dijeron que más valía que ningún miembro de la facultad de las escuelas tocara a ningún estudiante que se porte mal porque no queremos publicidad negativa y por supuesto no queremos que nos vayan a demandar (hay una gran diferencia entre disciplinar, tocar, golpear, cachetear, humillar, patear, etc.). Y dijimos que estaba bien.

Luego alguien dijo, dejemos que nuestras hijas aborten si quieren, y ni siquiera tienen que decirles a sus padres. Y dijimos que estaba bien. Luego uno de los consejeros del consejo de administración de las escuelas dijo, ya que los muchachos siempre van a ser muchachos y de todos modos lo van a hacer, démosle a nuestros hijos todos los condones que quieran para que puedan divertirse al máximo, y no tenemos que decirle a sus padres que se los dimos en la escuela. Y dijimos que estaba bien. Luego algunos de nuestros principales funcionarios públicos dijeron que no importa lo que hacemos en privado mientras cumplamos con nuestro trabajo. Estuvimos de acuerdo con ellos y dijimos, no me importa lo que nadie, incluyendo el presidente, haga en su vida privada mientras yo tenga un trabajo y la economía esté bien.

Luego alguien dijo vamos a imprimir revistas con fotografías de mujeres desnudas y decir que esto es una apreciación sana y realista de la belleza del cuerpo femenino. Y dijimos que estaba bien. Y luego alguien más llevó más allá esa apreciación y publicó fotografías de niños desnudos, llevándola aún más allá cuando las colocó en Internet. Y dijimos que estaba bien, tienen derecho a su libertad de expresión Luego la industria de las diversiones dijo, hagamos shows por televisión y películas que promuevan lo profano, la violencia y el sexo ilícito. Grabemos música que estimule las violaciones, las drogas, los suicidios y los temas satánicos.

Y dijimos, no es más que diversión, no tiene efectos negativos, de todos modos nadie lo toma enserio, así que adelante. Ahora nos preguntamos: ¿por qué nuestros niños no tienen conciencia, por qué no saben distinguir entre el bien y el mal, y por qué no les preocupa matar a desconocidos, a sus compañeros de escuela, o a ellos mismos?. Probablemente, si lo pensamos bien y despacio, encontraremos la respuesta.

Creo que tiene mucho que ver con "lo que sembramos es lo que recogemos." Es curioso cómo la gente simplemente manda a Dios a la basura y luego se pregunta por qué el mundo está en proceso de destrucción. Es curioso ver cómo creemos lo que dicen los periódicos, pero cuestionamos lo que dice la Biblia. Es curioso cómo se mandan "chistes" por la red y se riegan rápido como pólvora, pero cuando empiezas a mandar mensajes del Señor, la gente lo piensa dos veces antes de compartirlos. Es curioso cómo hay artículos lujuriosos, crudos, vulgares y obscenos que circulan libremente por el ciberespacio, pero la discusión de Dios en público se suprime en las escuelas, los espacios de trabajo y a veces hasta en el hogar. Es curioso ver cómo nos preocupa más lo que piensan los demás de nosotros que lo que Dios piensa de nosotros.”



[1] Elle Wiesel, La noche

[2] Wiesel. La noche